viernes, 20 de noviembre de 2009

Patanismo fuera de toda duda. Patanes Sin Fronteras (II)












Bitácoras atrás dimos cuenta de la fundación de PSF, Patanes Sin Fronteras, y su vicepatán -o vicepresidente- Tolerancio demostró de manera inequívoca su idoneidad para el cargo, pues se hizo con la picha un lío y no fue capaz de colgar las fotografías anunciadas que habrían de ilustrarla.

Aquí van, siempre que su impericia no lo impida de nuevo:

Foto 1.- Tolerancio, vicepatán de PSF, arrojando una piedra contra el río Ges, cerca de Vidrá, vulnerando la delirante normativa ecogilipollas aprobada por el gobierno regional de Cataluña (no lanzar piedras a ríos y estanques para no modificar el ecosistema de sus acuáticos moradores: renacuajos, pececillos e insectos). No es una broma. Queremos decir que la normativa citada existe, que no es una invención aunque suene a coña.

Si su apretada agenda, es un decir, se lo permite, registrará Tolerancio fotografía y breve confesión autoinculpatoria ante la consejería de Medio Ambiente, que ya no dirige, es una lástima, Salvador Milá, el mismo ecologeta que paseaba a sus niños por La Cerdaña en helicóptero de los bomberos valiéndose del cargo… -exconsejero de ICV, la IU catalana-… ocupado como está ahora en defender ante los tribunales los referéndums separatistas promovidos por docenas de ayuntamientos escondidos tras asociaciones (in)cívicas creadas al efecto.

Foto 2.- Severo, Seve, y Casimito, manifestándose contra Tolerancio en el saloncito de casa, haciéndose eco de una estrambótica ordenanza municipal aprobada recientemente por el ayuntamiento de Gerona atinente al paseo obligatorio y cronometrado de mascotas (tres veces al día por un mínimo de 20 minutos por paseo). Tampoco es broma. Hay quien no se lo cree, pero es verdáááááá…como también es verdad que el ayuntamiento de Gerona, con la cobarde y traidorzuela abstención del PSC, se ha sumado a los referéndums separatistas que tienen por objeto demostrar que, en efecto, como afirma ZP, España está más cohesionada que nunca.

Foto 3.- Los andobas de Severo, Seve, y Casimito, disfrutando de un día de playa en una magnífica y solitaria cala de Port de la Selva, en la Costa Brava. Instantánea que denota la vida regalada de los interfectos y la gratuidad de sus inmotivadas reivindicaciones (foto 2).

Foto 4.- Tolerancio posa con la preceptiva nariz de payaso de PSF. El patanismo no está reñido, pues, con la elegancia.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Telma y Johan

Hemos sabido que Johan Cruyff desempeñará el cargo de entrenador de fútbol de la selección regional de Cataluña sin cobrar un duro. Gratis total… pizca más o menos como la polivalente mujer de Montilla, Anna Hernández, que figura en todas las instituciones locales y provinciales habidas y por haber por altruismo, sin remuneración económica… y aún le queda tiempo para aliviar a su maridito de las tensiones que conlleva el ejercicio del poder prodigándole en casa, en la intimidad… (es en la intimidad, a diferencia de los Aznar, donde los Montilla hablan castellano)… balsámicos masajes en las cervicales… e ir a los toros, pues según el, hasta hace unos años, taurino Montilla, la aficionada es en realidad su esposa, mira tú.

Johan Cruyff, afincado en Cataluña desde hace muchos años (le dio incluso un hijo a la patria, Jordi, también futbolista profesional, aunque menos dotado que el padre y que anda entrenando por la isla de Malta, nos dicen), no habla palabra de catalán, ni para atrás ni para adelante. Así lo han advertido al minuto de su nombramiento… -no pierden el tiempo-… destacados portavoces de los diferentes partidos del ultranacionalismo transversal dominante en Cataluña.

Un verdadero crack. A Cruyff le fichó el presidente Montal, temporada 73/74, por un millón de dólares. El fichaje más caro registrado hasta ese momento. Fue uno de los mejores. Unía al fútbol una elegancia supina, una plasticidad en sus movimientos inigualada… ¡Cómo esquivaba las patadas que los zagueros le tiraban para frenar sus evoluciones, dando saltitos y ejecutando fugaces escorzos manieristas sobre el césped!!!... Puede que haya habido jugadores más completos, pero ninguno ha tenido su clase, su técnica, su planta, desde la década de los 70 para acá… esa desenvoltura con su propio cuerpo y con el balón en los pies. Era un jugador de fina estampa. Se le acercaron un poco, no demasiado, Beckembauer, Platini y Schuster.

Entrenó al Barça en los 90 y ganó un montón de títulos. Fueron los años del Dream Team. Pero no hablaba catalán. Nadie se lo reprochó demasiado… -algún catalanista enragé-… mientras dio tardes de gloria a los aficionados culés, primero como jugador y después desde el banquillo.

Sin el nivel C de catalán no se puede acceder por concurso-oposición a la plaza de jardinero municipal de Olot, y a tantas otras, pero, fíjate tú, uno puede ser presidente de la Generalidad de Cataluña, como es el caso de Montilla, el sonderkommando cordobés del PSC, o, como Johan Cruyff, entrenador de la selección regional de fútbol.
También, sin el nivel C de marras, ni siquiera el A, puede uno ser nombrado asesor, o lo que sea, del gabinete de Comunicación y Relaciones Públicas del Ayuntamiento de Barcelona, como Telma Ortiz, la hermana de la princesa Leticia… pero no ejercitarse como mendigo, pues en breve los agentes lingüísticos multarán a todos aquellos pedigüeños que soliciten auxilio en la vía pública con cartelillos redactados en la lengua infame, equiparando las leyendas petitorias a rótulos comerciales y, por lo tanto, pasando a ser materia punible.

A diferencia del nuevo cargo de Johan Cruyff, el enchufazo con cuádruple clavija que le han buscado a Telma Ortiz sí está retribuido, más o menos generosamente, y con muy buen criterio pues el trabajo esclavo, o trabajo robot, es decir, el trabajo sin salario, está terminantemente prohibido por la legislación laboral vigente… circunstancia que, eso parece, ignora la muy laboriosa y ejemplar señora de Montilla que echa más horas que un reloj en las tropecientas plazas que ocupa en la alta Administración cobrando sólo por una de ellos, según se afirma en una reciente nota de la Diputación provincial… fervorosa entrega a sus quehaceres que nos remite, el paralelismo es inevitable, a la Madre Teresa de Calcuta, que en gloria esté, o a los episodios de una serie televisiva de los 80 titulada La mujer biónica, una heroína que puede con todo y con todos*.

Sin el preciado nivel C de catalán también podemos optar a la plaza de cómico del régimen, que en vida ocupó Pepe Rubianes… cuyos celebrados monólogos tenían siempre la ancilar misión de respaldar en todos sus extremos los postulados del tripartito, es decir, del catalanismo oficial dominante. No se entiende, por esa obediencia inquebrantable al sistema, por qué algunos críticos hablaban del compromiso del cómico finado… como no fuera su compromiso con el régimen en calidad de humorista de cámara o humorista-palanganero.
Advirtamos que el honorífico título de bufón, que nunca mereció Rubianes, aunque se lo atribuyeran, le corresponde en justicia a Albert Boadella. El bufón, aun siendo figura cortesana, dice cosas que molestan, que otros no dirían jamás, y el filo de la daga ronda su cuello o su lengua y el menor traspié, un comentario más osado de lo habitual o a destiempo, conlleva la pena sumaria de una degollación fulminante.
Jamás corrió ese riesgo Rubianes, pues el acero afilado que habría de requebrar vigilante y amenazador a un genuino bufón, deslenguado y crítico con el poder, se trocó en su caso en medallas y condecoraciones por halagar el oído de los mandamases cagándose, textualmente, en la puta España en un plató de TV 3, jaleado por el presentador del programa, Albert Om, y ovacionado por el público presente.

Dicen que Cruyff no cobrará una perra gorda. Será verdad… pero la Federación Catalana de Fútbol financiará una fundación impulsada por el holandés a guisa de soldada compensatoria.
Dicho así uno se amosca de lo lindo habida cuenta del turbio protagonismo que diversas fundaciones han tenido en la política local en los últimos meses y podría darse el caso, las vueltas que el mundo da, que al cabo de unos años le planten una auditoria a la fundación cruyffista (ignoramos de qué fundación se trata y qué causa promueve) y nos desayunemos con un nuevo escándalo garzonita… ¡Uuuyyy como la selección catalana pierda tres partidos seguidos contra Somalia, si dispone de selección ya que no de gobierno (partido que se contratará en homenaje a la nacionalidad de los piratas que han dejado en ridículo al gobierno de España), Escocia y un combinado intertribal, en taparrabos, de la selva amazónica!... Además de echarle del banquillo con cajas destempladas, arreciarán las críticas a su deficiente compromiso idiomático.

El presidente de la Federación Catalana de Fútbol anunció en la Universitat Catalana d’ Estiu… (conferencias veraniegas entre amigos que los catalanes pagamos en el sur de Francia, al tiempo que referente de primer orden de lo más granado de la intelectualidad mundial)… que su mandato, inaugurado hace unos meses, se caracterizará por impulsar, no es coña, el fútbol hablado en catalán, para lo que instará, cursando circulares e instrucciones a troche y moche hasta derretir los faxes federativos, a los entrenadores de todos los equipos, con especial incidencia en las categorías infantiles, a que hablen catalán con sus pupilos. Los árbitros llevarán también su parte y los menos aptos lingüísticamente harán un hueco en su indumentaria, junto al silbato y al cuaderno de anotaciones, para un diccionario de bolsillo.

De modo que un catalán, o avecindado, sin el nivel C no puede ser guardia de tráfico ni jardinero, pero sí presidente del gobierno regional. No podrá ser utilero de un equipo federado de fútbol alevín, pero sí entrenador nacional, queremos decir regional, con figuras de la talla de Xavi y Puyol bajo su mando. La promoción social para los catalanes castellanohablantes pasa por el todo o nada. O puta o presidente, pero nada de medias tintas.

A Cruyff, a quien siempre se le ha afeado su afición al dinero, pesetero, pesetero, le cantaron muchas veces los aficionados en el Camp Nou, no le queda otra, para congraciarse con la aborregada sociedad aborigen, que apuntarse, nunca es tarde si la dicha es buena, a la academia de catalán donde Montilla, con más voluntad que acierto, mejora los rudimentos de su lengua propia, según reiteradas afirmaciones del cordobés, es decir, la que hablaba en la intimidad con su abuela.
O Cruyff aprende a decir de carrerilla aquello de setze jutges mengen fetge (que vale por lo de tres tristes tigres) o le pitarán fuera de juego.

* Hemos sabido que Felip Puig, el gerifalte de CiU que contabilizó los cargos de Anna Hernández, primera dama de Cataluña, nada menos que 15 o 16, olvidó enumerar los suyos, pues arrejuntó por su parte la nadería de… ¡¡¡41!!! ¿Quién da más???... cuando pilló cacho en anteriores gobiernos regionales, dejando pues a la señora de Montilla a la altura del betún y demostrando que incluso sin la Ley Concilia, no se había promulgado entonces, se pueden obrar verdaderos milagros:

Puig 41- Hernández de Montilla 16… que parece el tanteo de un partido de rugby entre Gales y Escocia.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Joan Solá: Plantem cara (Plantemos cara)


¿Por qué Tolerancio prefiere nacionalistas a su tropa indígena, sombrero cordobés en lugar de tarbux de regulares?... Es decir… ¿Por qué prefiere el nacionalismo a la babeante sonderkommandía al fámulo servicio del nacionalismo?
La respuesta la tenemos en la reseña bibliográfica de la separata Tendències del diario El Mundo en su edición catalana del 9 de julio de 2009. La firma un tal Sam Abrams, a quien no tenemos el disgusto de conocer. El interfecto se deshace en elogios ante un ensayo de Joan Solá que lleva por gráfico título Plantem cara. Defensa de la Llengua. Defensa de la Terra, publicado por La Magrana.

Con semejante título uno se hace una idea muy aproximada del mensaje. La sinceridad se agradece. Por si alguien no lo sabía, Joan Solá (Solà, en el original aborigen) es uno de los sociolingüistas más respetados del catalanismo radical, y deducimos de título y extracto de la obra, que para Solá, cuando menos para su exegeta Abrams, es la lengua, en sentido estricto, ideario político… y añade Tolerancio interpretando a ambos… a imponer, si fuera necesario, mediante la coacción, mediante la violencia, cómo no.
Una porción del título del ensayo, Defensa de la Terra, nos remite al MDT, Moviment de Defensa de la Terra, brazuelo político de Terra Lliure, la ETA catalana, de donde salieron no pocos dirigentes actuales de ERC -Puigcercós, Vendrell- que también lo han sido y son del gobierno tripartito liderado (¿?) por Montilla, el sonderkommando catalanista natural de Iznájar, provincia de Córdoba.

¿Por qué Tolerancio prefiere nacionalistas confesos a su servicio doméstico amontillado?... Porque te hablan claro y sabe uno a qué atenerse con ellos desde el principio. No hay lugar a engaño.
Los sonderkommando aburren, empachan y, peor aún, transmiten cierto bochorno, sin proponérselo seguramente. Uno les oye decir cosas… -a menudo en un cacofónico balbuceo, sea el caso de Montilla-… que pareciera que no se creen del todo pero tienen que decirlas porque en ello les va el salario de la mayordomía. También los sonderkommando han de pagar sus hipotecas y dar de comer a sus hijos. Alguien tiene que hacerlo. Que es exactamente lo que dice el verdugo que ajusta las clavijas del garrote vil, bayeta al hombro y frasco de aceite a mano para engrasar el mecanismo, mientras tararea tan ricamente una coplilla banal.

Los nacionalistas confesos largan su dislate a cara descubierta, lo imponen, multas y discriminaciones que te crío, pero no incurren en esa debilidad mezquina de justificar sus actos. Tienen esa soberbia, esa arrogancia de quien se emplea a latigazos y se jacta de ello sin dar explicaciones, sin sucumbir a los escrúpulos. No les quita el sueño el enojo o el daño que siembran en sus víctimas. Te joden, pero al menos tienen la deferencia de hacerlo a la brava, sin consultarte, sin esperar que aplaudas o manifiestes tu gratitud por ese acto en virtud del cual eres jodido.

Los sonderkommando proceden de otro modo. Deben justificar la bondad de la función subalterna que les ha sido asignada convenciéndote, demostrándote, que no hay más remedio que hacerlo. Que vives en un error, que la disidencia o la resistencia no conducen a nada, que son anomalías, desajustes sociológicos o estadísticos, que te perjudicas a ti mismo, metiéndote en una ratonera. Que no serás feliz y que, por extensión, perjudicarás a los tuyos y conseguirás que los señalen por la calle como a apestados. Tú te lo habrás buscado.
Sucede que tú disidencia les concierne, es la otra cara de la moneda, en la medida que el papelón que ellos interpretan rebota en el empecinado resistente y regresa ante sus narices como la imagen reflejada en un espejo deformante o como el bumerán que regresa junto al lanzador con excesiva potencia y le lastima un ojo. Tu disidencia les recuerda cada día que ellos podrían haber elegido tu camino… pero no lo hicieron. Les recuerda su traición.

El sonderkommando, siendo su subespecie más abundante el charnego acomplejado o amontillado… (pongamos por caso ese abuelete que siempre habló en español a sus hijos y que, en cambio, chamulla cuatro palabrejas en un catalán deplorable con sus nietos, que se llaman siempre Pau, Pol o Roger -aún siendo sus padres castellanohablantes y hablando entre ellos, en buena lógica, siempre en castellano incluso en la suprema suerte, tracatrá, de la concepción de los Pau, Pol o Roger-… convencido de que a los niños, como en la escuela, faltaría más, hay que hablarles catalán pues su idioma familiar, el español, apropiado en cambio para chachas, mendigos, putas, yonquis y chaperos, dañaría sus tímpanos irreversiblemente)… ve en el nacionalista confeso lo que él no es, ni podrá ser nunca por mucho que lo desee y se esfuerce… al tiempo que en el resistente no nacionalista ve lo que no quiere ser aunque podría serlo.

Tolerancio prefiere a los nacionalistas aunque digan cosas que a uno le hielan la sangre. Porque dicen cosas tan nítidas como éstas que dice Joan Solà y que destaca el tal Sam Abrams en tono laudatorio, encomiástico, entregado a su ídolo:

Cal que diguem a la cara a qui correspongui que no podem tolerar ni un minut més el sarcasme, la mentida, la humiliació, l’afebliment del nostre poble. No podem esperar més. Plantem cara (Es preciso decirle a la cara a quien corresponda que no podemos tolerar ni un minuto más el sarcasmo, la mentira, la humillación, la degradación -debilitamiento- de nuestro pueblo. No podemos esperar más. Plantemos cara).

Los nacionalistas no están de humor para bromas ni sarcasmos y lo dicen sin ambages. Con su patria no se juega. Nada de cogérsela con papel de fumar. A calzón quitado. Que hay que darle un susto a alguien para que aprenda, se le da. Que se empecina en el error… pues si un patriota airado decide que ese mal catalán lo que precisa es jarabe de palo, se le administra una dosis correctora de caballo y si es necesario… pues, quién sabe, en última instancia se le mete un tiro en la nuca. Se lo habrá ganado a pulso. Así de claro.

Y si el uso del catalán en sociedad (en esos actos cotidianos no tutelados aún por las administraciones represoras) retrocede, según revelan algunas encuestas, a pesar de la inmersión escolar obligatoria, de las multas a rótulos comerciales y de otros métodos de presión, les quedará el paso adelante o descenso en picado del piloto kamikaze embalsamado en la metanfetamina sintetizada en el córtex cerebral a base de odio furibundo al enemigo de la patria. O el atentado terrorista. O lo que quiera que signifique eso de plantem cara (plantemos cara).


martes, 27 de octubre de 2009

Expolio fiscal o... De oficio: catalanista

Se despejaron todas las dudas… quien las tuviera. Al fin sabemos de manera irrebatible en qué consiste el expolio fiscal al que es sometida Cataluña sin miramientos. Sucede que los expoliadores, los inmisericordes autores del expolio, no son quienes nos dijeron, es decir, esos mesetarios violadores y saqueadores, que pastorean cabras en secarrales, sacuden a sus mujeres y cuyos sobacos hieden a chotún… sino los catalanistas pata negra. En efecto, tanto y tan inconmensurable es el amor que profesan a Cataluña que la quieren jibarizar, reducir a escala microscópica para metérsela en el bolsillo a cachitos, monitorizada por secciones cartográficas pero en formato monetario para su más cómodo traslado por asientos y transferencias bancarias a un paraíso fiscal.

Orfeó Català, Ómnium Cultural, Fundación Trias, Fundación Rafael Campalans, Plataforma pro-Seleccions, lo más granado y selecto del régimen, amén de embajadillas de pacotilla con hermanitos (Apel·les el parisién), primos y sobrinos en plantilla diplomática, coches tuneados e informes a porrillo sobre la cefalalgia primaveral de la cacatúa parlanchina pagados a precio de oro. Era esto el expolio fiscal.

Cierto que hay expolios y expolios, y éstos, los expolios reales, duelen menos que los virtuales pues quienes los ejecutan son los nuestros y hay quienes piensan que el robo de un afín, de un familiar, es más soportable que el de un extraño, sobre todo si lo perpetra invocando esas consignas patrióticas que llenan de emociones sublimes nuestras vidas prosaicas embrutecidas por cuestiones tan poco líricas, tan poco épicas, como la cuota mensual de la hipoteca, el tedio existencial o las disfunciones eréctiles a partir de los cuarenta… o como ese pederasta desalmado que viola a su hija pequeña y dice, contando con el silencio cómplice y disculpón de los suyos, que una violación en familia es un acto de amor desmedido, quizá extraviado, pero preferible al estupro de un desconocido que, hábrase visto el indeseable ése, ni siquiera se lava las manos antes de martirizar a la criatura.

Los primeros damnificados del caso Millet-Orfeó Català, los músicos a sueldo de la institución, se reunieron ante portas para entonar El Cant de la senyera. Con tan señalado himno pretendían poner la patria a salvo de los chanchullos ejecutados en nombre de la patria misma, con la patria irredenta como excusa. Patriotismo puro, virginal, para combatir la infección, la desviación patriótica.
Pero ya pueden cantar misa. Y correr a taparse las vergüenzas enarbolando la bandera… que está el pendón lleno de cascarrias, hecho unos zorros. Tantos homenajes le brindan… -y es que una bandera que sirve por igual para los envases de almendras garrapiñadas que venden en quioscos de parques y jardines, que para adornar los servilleteros en algunas cafeterías, acabaría, triste e inevitable destino, para sonarse las narices, limpiarse el trasero y las manos sudadas del engrudo pestilente del latrocinio-… que ya anda sola, la pobre, acartonada y tiesa de barros y manchurrones, camino de la lavandería.

¿Qué sacamos en claro los no nacionalistas de este vergonzoso festín protagonizado por (hampones) catalanistas a costa de Cataluña? Muy sencillo: que está rigurosamente prohibido morir intestado… o Montilla, si la espichas y tienes al menos un par de zapatos en buen estado, se los agencia rebuscando en el ataúd, retorciéndote la esqueletura amojamada, para donárselos a Ómnium Cultural con la sonrisa babosa del ilota pintada en la cara. Ni hablar del peluquín. Que el peluquín también lo factura a beneficio de inventario y algún rendimiento le saca.
No es una coña marinera: la prensa ha desvelado estos días (con motivo de las denuncias de José Domingo, diputado del Grupo Mixto, antes de Ciudadanos, sobre las generosas subvenciones de Monti & cia a Ómnium Cultural) que las administraciones nativas le arreglan las finanzas a las entidades catalanistas con el parné, libre de retenciones, de los difuntos que mueren intestados.
De modo que ningún no nacionalista se duerma, tenga poco o mucho, un reloj de bolsillo de su bisabuelo con cadenita y leontina doradas, una purera de piel o una etiqueta de coleccionista, añada especial, de Anís del Mono y vaya pensando en redactar un testamento, sobre todo si le faltan los herederos naturales, por así decir, contemplados en los supuestos legales al uso.

Ahora se comprende por qué los nacionalistas defienden sus posiciones con ese ímpetu, con esa constancia y determinación. No sólo defienden unas ideas y unos principios, emociones o sentimientos, lo que quiera que sea que tengan dentro del magín o de su atribulado corazón, y que Tolerancio no sabe precisar pues no se maneja en el complejo mundo de la psiquiatría… defienden también, y por encima de todo, un puesto de trabajo, financiado a golpe de talonario, enrocados a muerte en la tupida trama de las asociaciones catalanistas. Y es que el catalanismo crea más trabajo dependiente de los presupuestos que el Plan E. El catalanismo cobra así la traza de un plan quinquenal en una economía planificada.

Tolerancio propone, a quien recoja el guante, el reto de censar cuántas nóminas mensuales pagadas a oficinistas, administrativos en plantilla, etcétera, generan las entidades catalanistas subvencionadas. Una de esas asalariadas es la chica, sin duda, que se pasea por los cibercafés de Pueblo Seco acarreando su carrito al copo de pegatinas de la campaña Oberts al Català descrita en una bitácora anterior. Y claro, tal y como está el panorama económico, y con esos maravillosos brotes verdes en el horizonte, no extraña que los catalanistas defiendan sus ingresos con uñas y dientes y fuercen la máquina con arreglo a otro ítem de las economías planificadas: la política del salto adelante. Es decir, o todo o nada y ahora, o cualquier día de estos se cansan de nosotros y nos cierran el grifo.

Además de una necesaria aunque lejana victoria social y electoral (largo lo fiáis) sobre las compactas huestes del nacionalismo, éste sólo podrá ser parcialmente desactivado… -desactivado en el sentido de apartado de la vida política del país, pues no dejará de existir porque hay algo… un chispazo, una conexión sináptica desarreglada… en el córtex cerebral que nos mantiene anclados a las danzas y las consejas legendarias alrededor del fuego tribal-… cuando desmantelemos su entramado de chiringuitos asociativos. Pues son la correa de transmisión, la burocracia paralela y las agencias empleadoras de cientos de agentes proselitistas en deuda con el régimen. De las subvenciones, de las partidas presupuestarias, obtienen los catalanistas la masa salarial que les permite pagar las facturas, los estudios de los niños, las letras del coche y el viajecito estival a los fiordos escandinavos.

El nacionalismo, que nunca dejará de existir, aun relegado a la alcoba o a inocuas asociaciones culturales, sólo dejará de darnos la brasa a diario, coactivamente, cuando el no nacionalismo pueda plantear con éxito un ERE brutal… -acaso poco a poco, promocionando a unos en detrimento de otros, fomentando rivalidades, o creando, si en alguna ocasión maneja las palancas del poder (aunque suene a ciencia-ficción) un tejido asociativo de sustitución-… a las entidades que hoy viven del momio del erario público... y de los bienes intestados.


PS.- Ilustra esta bitácora un diseño de bandera cuatribarrada, obra de mi amiga Chel, que va como anillo al dedo al catalanismo expoliador.



viernes, 16 de octubre de 2009

comisariado vecinal

Sucedió en Barcelona

Estamos ante una nueva modalidad de control lingüístico: el comisariado de barrio. Figura inspirada en los porteros de fincas vecinales de la Cuba castrista que actúan como soplones de la policía política. El portero, abanicándose con un ejemplar de Granma para combatir el sofocante calor de la isla, sabe a cada paso quién entra o sale y de qué pie cojea cada quisque. En la garita tiene su tercerola con el cargador lleno para defender a tiro limpio cada palmo del glorioso paraíso caribeño de los trabajadores.

El comisario vecinal no es el agente normalizador de la campaña Oberts al català, figura de la que dimos cuenta en una bitácora anterior, ni los comisarios de la checa político-literaria del ayuntamiento de Sevilla que, con esa gran amplitud de miras, prohíben conferencias sobre el escritor y diplomático Agustín de Foxá por su trayectoria reñida con los presupuestos de la Ley de Desmemoria Histórica… -por lo que, en aras de su coherencia progre-inquisitorial, habrían de vetar, también, charlas sobre Céline, Ezra Pound, Cela, Torrente Ballester, entre otros muchos, o recitales de Víctor Manuel que en sus años mozos dedicó una canción encomiástica al general Franco, sin ir más lejos-… ni siquiera, hablando de Cuba, el comisario propagandista en su versión edulcorada a lo Bosé y Juanes, ni en su versión oficialista a lo Manu Chao, aclamado intérprete que reiteradamente ha manifestado su simpatía por ETA y que actuó días atrás en La Habana para respaldar al régimen sin los vergonzantes escrúpulos de los anteriores… por lo que deducimos que Manu Chao, babeante, se empalmaría observando, a través de una mirilla, a la poli isleña aplicando electrodos en el pito a los disidentes o sumergiéndoles la cabeza en bañeras repletas de excrementos, con arreglo a sus procedimientos habituales.

El comisario vecinal es una figura de nuevo cuño y su misión es fundamentalmente lingüística. Ésta que sigue es una anécdota real y sucedió en Pueblo Seco, cerca del Paralelo, el pasado 7 de octubre. Tolerancio fue la víctima del delirante episodio.

El escenario fue el vestíbulo de la finca de su nuevo domicilio. En efecto, Tolerancio acababa de completar una mudanza. Regresaba ese día de hacer un recado. Abrió la puerta de la calle y vio que, acarreando unas bolsas del supermercado, le pisaba los talones un señor al que otros vecinos presentaron unas fechas antes como expresidente de la comunidad.
El interfecto ha ejercido el cargo durante más de 30 años y un halo de autoridad aún inviste su figura. El tipo luce con orgullo un imponente mostacho blanco con las guías onduladas à la façon de un alabardero de palacio, de un oficial retirado del ejército prusiano.

Tolerancio abre la puerta, le cede el paso y larga un trivial comentario, ¿Qué? ¿Haciendo la compra?... El otro asiente. La conversación ha terminado. Tolerancio se da la vuelta y se dirige a la escalera para iniciar el ascenso a su modesta morada cuando… una voz suena a su espalda…

-Jove… (joven, amable apelativo pues Tolerancio ya cumplió los 40 y peinaría canas… si tuviera pelo). No hay nadie más en el lugar y deduce Tolerancio que se dirigen a él. De modo que se gira solícito armando una sonrisa cordial. Piensa: empecemos con buen pie.

-Dígame.

Y, de sopetón, el expresi le suelta el discurso de bienvenida tras formular… -con el ceño fruncido como por una intriga indomeñable-… una pregunta preliminar:

-Perdoni… Vostè es castellà… o català? (Perdone… ¿Es usted castellano… o catalán?)

Tolerancio encaja la pregunta con fastidio, y por qué no decirlo, con un ligero sobresalto. La respuesta que le acude al bocón, de primeras, es un… ¿Ein?... como de extrañeza, pero no la verbaliza. Se produce un incómodo silencio de un par de segundos.

Tras esa pregunta se esconde un truco avieso de etiquetaje identitario que usan siempre los catalanistas y que ha cuajado a nivel coloquial. La pregunta pretende incomodar a los catalanes castellanohablantes, que son catalanes, pues nadie nacido en Barcelona o en Cornellá pretende ser castellano. La disyuntiva así presentada, A o B, es un modo de corregir, o cuando menos de dirigir, los sentimientos de pertenencia.
Si el encuestado responde que es catalán, al momento… (tienen la pregunta lista en la recámara)… sueltan un Entonces… ¿Por qué habla en castellano? Para esa pregunta la respuesta apropiada es que El castellano es la lengua materna de la mitad de los catalanes, aunque lo mejor sería responder a esa cuestión tan meticona y entrometida con un Hoy hace un día magnífico o con un ¡Qué caras están las verduras!

La pregunta se solapa con otra. Es la verdadera pregunta, la prueba del 9, la que cuenta, oculta tras el biombo de la anterior. Quieren saber qué idioma habla uno o por qué idioma se decanta en el binomio castellano/ catalán, aunque es cosa común hablar ambos. Tolerancio lo comprobó al segundo:

-Què vol dir? (¿Qué quiere decir?).- Pregunta Tolerancio.
-Vull dir… si parles català o castellà (Si hablas catalán o castellano).

La respuesta de Tolerancio, en estructura profunda, fue ¿Y a ti qué lo que yo hable, so merluzo?... pero en superficie apareció:

-Gairebé sempre parlo castellà (Habitualmente hablo en castellano).
-Es que aquí parlem en català (Es que aquí hablamos en catalán).

El aquí de la respuesta se refiere probablemente al nº 31, pongamos por caso, de la calle (llamémosla) Alzina, aunque Tolerancio ya ha tenido ocasión de saludar a otros vecinos y de hablar con algunos de ellos en castellano, incluida una familia procedente de un país sudamericano que no puede precisar.

-Què es una llei d’aquesta escala? (¿Es una ley de esta finca?)

A modo de aclaración sigue todo un discurso entre autobiográfico y pedagógico que contiene los siguientes ítems:

-Yo nací aquí, aunque mis padres son de fuera. Pero claro, en Cataluña hablamos catalán (¿?).
-En esta finca vivimos catalanes de toda la vida (¿?).
-Yo con mi mujer hablo en castellano… ¿Sabe por qué?... Por sus padres, mis suegros… (¿?)… (que ya deben de estar los pobres criando malvas pues el sujeto ronda los 70 años y las probabilidades del enunciado anterior son muy elevadas… por unas razonables expectativas de distancia generacional y de longevidad).

Hay un tira y afloja. El que fuera presi no consigue arrancar el compromiso de lealtad idiomática del nuevo vecino y el tanteo lingüístico se aproxima a las tablas perpetuas Karpov/Kasparov con expresiones del tipo:

-Que cadascú parli el que vulgui (Que cada uno hable lo que quiera).
-I tant, però hem de fer un esforç… (Por supuesto, pero hemos de hacer un esfuerzo…).

No obstante el comisario vecinal aún tiene munición y no da su brazo a torcer:

-I amb la seva dona? (¿Y con su señora?)

También quiere saber, para completar su exhaustiva ficha parapolicial, en qué idioma habla Tolerancio en la intimidad con su señora cuando discuten sobre el color más apropiado para las cortinas o cuando le pellizca el trasero. El comisario ha traspasado la delgada línea roja de la discreción, del buen gusto, del decoro y de la urbanidad.
Tolerancio debe embridar de nuevo su correosa lengua que pugna por dotar de cuerpo material fónico los siguientes pensamientos: ¿Y a ti qué coño te importa, mamarracho, inquisidor de barrio? ¿Te pregunto yo si te dedicas a chupar pollas por los váteres de las estaciones de tren?... pero opta por seguir el juego educadamente:

-Parlem sempre en castellà (Siempre hablamos castellano).
-Sí, ja els he sentit. Però es catalana, oi? (Sí, ya les he escuchado. Pero… ¿Ella es catalana, verdad?)
-De soca-rel (De pura cepa… expresión muy del gusto aborigen).

Para finalizar la entrevista pregunta a Tolerancio cómo se llama:

-Em dic Javier, i vostè? (Me llamo Javier ¿Y usted?... pregunta-florero pues a Tolerancio le importa un bledo cómo se llame el sujeto).

Da su nombre, que Tolerancio no recuerda, y se despide cuando el ascensor reemprende la marcha:

-Adéu Xavi i fins un altre! (¡Adios Xavi y hasta otra!).

Tolerancio, rebautizado, responde, pero el ruido del ascensor apaga su réplica:

-Em dic Javier, no Xavi… Javier! (¡Me llamo Javier, no Xavi… Javier!).

A Tolerancio le queda la duda de si ha vivido una anécdota inocua auspiciada por un voluntario lingüístico jubileta y turuta que acude todos los domingos y fiestas de guardar al aplec (encuentro) sardanista promovido por el casal d’avis (casino de abuelos), que milita en alguna entidad vecinal adscrita a una plataforma subvencionada y que no pierde ocasión de hacer proselitismo lingüístico por las calles y plazas del barrio… o si se perfila en el horizonte una nueva y coordinada fase de presión idiomática diseñada por la nomenclatura catalanista que podría resumirse así:

-“Ya no les dejamos rotular comercios en español, so pena de multazo, estupendo, ni les permitimos escolarizar a sus hijos en esa lengua pútrida y asquerosa para crear de ese modo una falla emocional entre generaciones, magnífico… pero cuando abren la puerta de la calle y entran en el vestíbulo de la finca donde viven, esas cucarachas se sienten a salvo de toda intromisión, como en el juego del parchís, que no puedes perder tu ficha cuando transitas por las casillas coloreadas de la zona de seguridad o como esos fugitivos de persecuciones políticas que franquean la entrada de una embajada extranjera como acogiéndose a sagrado… pues bien, se trata, concertadamente, a través de nuestros simpatizantes y afiliados a pie de calle… de transmitirles incomodidad y presión a domicilio, cuando menos en los espacios comunes de las fincas de vecinos… mientras no podamos entrar en sus casas y poner micrófonos para saber en qué idioma cocinan, van al baño o echan un polvo. Hemos de acabar con esa sensación de impunidad lingüística que habilitan las paredes y puertas de sus viviendas. No pueden, no deben sentirse a salvo de nosotros ni cuando duermen: deben sentir nuestro aliento en sus cogotes, sin descanso, de una manera implacable. Que no respiren, que no se sientan libres ni en el salón de su casa. Y así hasta que claudiquen… o revienten y se larguen.

Puede que la referida anécdota no sea más que la celosa y aislada iniciativa de un catalanista senil que va por libre, que pretende transformar su pedacito de Cataluña, calle Alzina nº 31, en un cacicazgo, en una satrapía donde reine la pureza lingüística, de la que es garante y custodio, un precursor concienciado que aspira a que le dediquen una placa conmemorativa cuando la espiche, y por esa posibilidad nos inclinamos… pero no debemos descartar otras, pues barrabasadas más gordas se vieron… o puede que el episodio sea síntoma, anticipo, de una nueva estrategia, aún en su fase experimental o de laboratorio, que trasladaría el control lingüístico en la vía pública, ya no a la expresión escrita de la lengua… (la prohibición de rótulos comerciales y la eliminación de señales e indicaciones en castellano)… sino a la expresión oral e individual: un panorama sombrío que Tolerancio dibujó en dos bitácoras inéditas tituladas Del cero al infinito, redactadas hará un par de años y que desempolvará en cuanto tenga ocasión.




sábado, 10 de octubre de 2009

Diada a toro pasado (II)


4.- Referéndum separatista de Arenys de Munt. Una de las secuelas más interesantes de la Diada 2009 ha sido el referéndum ilegal promovido por el ayuntamiento de Arenys de Munt, aunque formalmente organizado por una entidad local para salvar las apariencias y burlar las resoluciones judiciales.
El ayuntamiento de Arenys está gobernado por una marca electoral de ICV, algo así como EPM o Entesa del Progrés Municipal, es decir, la franquicia municipalista regional, y separatista, cómo no, del partido de Cayo Lara, uno que, eso dice, caza para comer, burdo penseque para justificar su gusto por el escopetazo que te crío… (quizá abatiendo perdices o liebres sublima el interfecto sus deseos de hacer lo propio con pequeñoburgueses y sacerdotes)… como si no tuviera una carnicería cerca de su domicilio para surtir su despensa de proteínas animales, y que, para cerrar plaza, explica al monarca sus planes para traer a España la III República. Quizá, en adelante, para pulir esos planes y en franca y distendida camaradería, se junten ambos, súbdito y soberano, en una montería de esas para freír a tiros osos embalsamados en vodka.
¿Cuál es el error de esta breve digresión político-cinegética? Muy sencillo. ICV, o en su caso EPM, no es la franquicia de IU, sino al revés. IU es la franquicia en el resto de España de ICV, el partido del ecotrasvasador Baltasar y del ecoaeronauta Milá.

Mucho se ha hablado del referéndum de marras. Como era previsible, y a pesar de la prohibición, con Montilla y el PSC (y PSOE) silbando y mirando para otro lado cobardemente, o sea, con arreglo a sus usos y costumbres, se celebró la patochada separatista.
Indudablemente el censo electoral lo obtuvieron los organizadores por altruista cesión del consistorio o de algunos de los partidos afines a la causa. Asunto que interesa a la confidencialidad y custodia de datos relevantes que no pueden acabar, como si tal cosa, en manos de particulares.

La cuestión es que, una vez celebrado, hay que buscar el lado positivo, aunque en el presente caso para verlo, si lo hubiera, se precisaría una lupa de gran aumento. Que el embrollo del referéndum ha sido una mamarrachada en toda regla… evidente. Que ha producido un efecto dominó… se esperaba… y ya se cuentan por docenas los municipios que se apuntan al carro de la réplica plebiscitaria.
¿Dónde diantre reside, pues, el dato positivo?... En la repercusión mediática, sin duda. En adelante sólo un disminuido psíquico profundo podrá sostener que España está más cohesionada que nunca. Quien afirme tal cosa mentirá como un bellaco rebozado en el fango. España no se rompe, repetían algunos a cuento del estatuto catalán, inconstitucional de pe a pa, pero que será, en la mayor parte de su embrollada redacción, avalado miserablemente por el Tribunal Constitucional al lacayuno servicio del gobierno. Pues quizá sí se rompe… y Arenys de Munt es la primera puntada que se descose. Quien no quiera verlo, allá él.

La segunda fase del referéndum fue su obligado complemento inspirado en la connatural patriopedofilia catalanista: una consulta escolar. En efecto, el equipo docente del colegio Sobirans (Soberanos), nombre augural, profético, sito en la misma localidad, sometió a los chicos de 11 años a una actividad docente titulada ¿Crees que Cataluña debería independizarse de España?... sin decir ni mu, por supuesto, de los territorios irredentos ocupados por el estado vecino, pues a la hora de la verdad contra Francia no se juega. En ese punto los catalanistas son como los piratas somalíes, que saben muy bien qué barcos secuestran. Estrategia taimada, ladina, enfocada a los críos, acaso para, a través de ellos, sondear o fichar a los padres.
Es evidente que los chicos a esa edad no tienen un criterio propio, madurado, sobre la independencia de Cataluña o sobre la bondad hipotética de una mayor presión fiscal, y que, sobre esas materias, se limitan a repetir lo que oyen en su casa.
De tal suerte que a partir de los chicos que en ese bochornoso ejercicio prospectivo se manifestaron contrarios a la independencia, 7 entre 18, los profesores colaboracionistas ya pueden elaborar tranquilamente la cara B del censo municipal, es decir, la lista negra de los adultos abstencionistas que no fueron a votar el 13 de septiembre, poniendo en práctica el viejo precepto utilizado por la Gestapo: para saber qué son o qué piensan los padres, pregúntale a sus hijos. Táctica eficacísima que empleó la policía nazi para cazar judíos en los países ocupados: destacaban agentes a las escuelas y los polis… -arriesgada misión-… instaban al profesorado a que ordenara a los alumnos bajarse los pantalones para verles el pitilín. Con una somera inspección ocular detectaban a los chicos circuncidados y a partir de ese valioso dato detenían a los padres. Barato. Fácil.

Para los catalanistas los niños son la piedra angular sobre la que se erige el edificio de la llamada construcción nacional, por eso se impone aislarlos, cuarentena permanente, de virus lingüísticos nocivos. Es una cuestión capital, de vida o muerte, de supervivencia del régimen. Pero también son, criaturas, una valiosa fuente de información para conocer hábitos inconfesados de la población adulta.

En otra bitácora Tolerancio detallará, con grueso trazo, susceptible de mejora, los hitos básicos de un plan, que ha bautizado como plan Sinera, para impedir o dificultar la proliferación de referendos separatistas ilegales y que ofrecerá, totalmente gratis, a cualquier entidad, asociación o partido político interesados en obstaculizar la alegre y cómoda marcha triunfal del separatismo.

5.- Boicot a la cantante Noa. Contratan a la artista israelí para que dé un recital en pro de la paz y la concordia universales… patatín, patatán… El cant dels ocells… durante uno de los actos institucionales de la Diada.
La contratan los mismos que, a renglón seguido, ponen a Noa a caer de un burro por haber cometido la osadía de criticar los métodos de Hamas, los terroristas que, entre otras lindezas, se esconden tras las mujeres y los niños palestinos, y usan varias veces el mismo cadáver de una criatura despachurrada para demostrar a la prensa los trágicos efectos de los ataques israelíes.
Es decir, quienes pagan y luego boicotean a Noa son los mismos y constituyen un ejemplo paradigmático de bipolaridad política.
ICV, principal promotor del boicot a Noa, es una de las siglas que mejor representan la esquizofrenia autóctona. Que no son nacionalistas, pero actúan como tales. Que son pacifistas pero siempre le guiñan el ojo a las bandas que defienden sus postulados a bombazo limpio (siempre que sean de inspiración nacionalista o de extrema izquierda, claro) y a las tiranías que blasonan de antiamericanismo levantisco a lo Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales o Ahmedineyad, el ahorca-gays de la ya plutonizada Persia.

Noa, dicen, pues no conocemos su trayectoria, ha censurando en repetidas ocasiones a las autoridades de su país por otros episodios bélicos. Pero eso no es suficiente para ICV. Más tarde, pero en privado, o eso ha trascendido a la opinión pública, los capitostes ecopacifistas y pro-Hamas del tripartito manifiestan a Noa su simpatía y admiración, asegurándose, eso sí, de que una claca… -una docena de voluntariosos militantes-… exhiban los preceptivos carteles anti-Noa durante su actuación.
¿Pueden ser más idiotas?... No parece posible, pero la especie humana siempre ha demostrado una asombrosa capacidad de superación.

6.- Orfeó Catalá/ Palau de la Música. Este caso de corrupción a gran escala de la sociedad civil catalana (y política: Ángel Colom, CiU) tiene mucha miga porque demuestra una ley de rango superior enunciada por Tolerancio, y antes por otras personas mucho más doctas y ponderadas en su juicio. Y es la siguiente: para ser un buen y respetable catalanista es condición sine qua non trincar dinero público a mansalva.

No queremos decir que la tendencia al latrocinio sea un rasgo estructural de la personalidad colectiva del catalanismo, si la hay, si es dado hablar en esos términos, pero sí que el desmesurado amor al país, una vez cosificado e incorporado como un ítem más al bagaje sentimental e ideológico de todo individuo que padezca un severo cuadro catalanista, habilita la fácil idea, no ya de identidad o pertenencia, sino de propiedad.

Este es el razonamiento básico: amo tanto a mí país y le pertenezco de tal modo, que el país me pertenece a mí también… que somos una y la misma cosa, configurando una suerte de arco voltaico de corriente emotivo-recíproca, como de fusión mística con el terruño. Y, correlato o consecuencia de lo anterior, es… que el país me pertenece, el paisaje con sus ríos, sus árboles, su flora y fauna, esas ardillitas tan esquivas y graciosas, y, cómo no, con los ingresos del paisanaje… con ese porcentaje de los impuestos que pagan mis compatriotas, vía retenciones del IRPF o las que fueren, a pesar del expolio fiscal… -ji, ji, para expolio el que ha diseñado mi menda-... y que me trasvasan en formato de subvenciones los dirigentes de turno.

Cierto que otros individuos metidos en política trincan a manos llenas que es un contento, pero sin necesidad de invocar amores patrios o de ocultar tras la profiláctica mampara de la bandera amada sus turbios tejemanejes. Véase otros casos de corrupción como el affaire Gürtel o Bigotazo que atañe al PP o el caso Filesa u otras componendas más recientes que salpican al PSOE, aunque no sean investigadas con el mismo celo por la Fiscalía.

Pero el latrocinio nacionalista es otra cosa. Menos vulgar, pues se comete en nombre de la patria, con la patria como elevada excusa. Para que otros roben a mi gente, pensaba Félix Millet, les robo yo… al menos el dinero se quedará en el territorio… aunque no siempre, pues el papá de Artur Mas, por ejemplo, trasladaba millones a carretadas a Luxemburgo, o el interfecto, señor Millet, que se costeaba unas vacaciones a todo lujo en la Polinesia y otros destinos exóticos al alcance de muy pocos bolsillos. Además el desfalco, bajo esa óptica nacional, cuenta con la disculpa de un amplio segmento de la sociedad catalana previamente narcotizada con el incesante bombardeo de las toxinas de fidelización aborigen: para que me roben los de Madrid…prefiero a uno de los nuestros.

Lo más chocante de este maloliente asunto donde se ha empozado a sus anchas el catalanismo en su conjunto, no son los más de 100 kilos que Millet donó a una Fundación de CiU, o los 12 milloncejos del ala que le soltó a Ángel Colom para que saldara las deudas contraídas por el partido que fundara en su día, el PI, Partido por la Independencia… -cantidades procedentes de subvenciones públicas, por lo que unos 0’15 €, la parte alícuota o proporcional de la desorbitada suma, fueron retraídos a Tolerancio sin su consentimiento, expolio que avalaría una coordinada petición de reintegro o devolución individualizada de dicha suma en concepto de restitución indemnizatoria a todos los no nacionalistas agraviados-… sino… la entrañable escenificación de los cantores del coro del Orfeó ante la sede de tan venerable institución.

¿Qué pieza, a guisa de simbólica, exculpatoria y lustral protesta, interpretaron los músicos abochornados por la delictiva actuación de sus mandatarios?... ¡El Cant de la senyera!... nada más y nada menos…
¿No han comprendido aún, patrioteros de lírica baba, que El cant de la senyera… con la mano en el pecho y los ojos nublados de lágrimas… es, no el escudo camuflatorio, sino el fundamento precisamente, el motor que impulsó a Millet a agenciarse un chorro de millones a cuenta del lobotomizado personal?

lunes, 5 de octubre de 2009

Diada a toro pasado (I)


Frustrada un año más la originalísima propuesta de Tolerancio para celebrar la Diada del 11 de septiembre… -un partido de fútbol sala entre austracistas y borbónicos con indumentaria de la época y animadoras ataviadas con miriñaques y corpiños-… procederemos a un somero análisis de los episodios más destacados de la edición de este año. Hemos seleccionado media docena que serviremos en dos raciones.

1.- Insospechada irrupción de Belén Esteban. La cutre-star Belén Esteban, ex del torero Jesulín de Ubrique, protagonizó docenas de emisiones televisivas con motivo de los requerimientos a la famosilla del Defensor del Menor de Madrid para que dejara de hablar a todas horas de su hija Andreíta. En efecto, la audiencia se sabe de carrerilla que a la niña le chiflan las croquetas de pollo y las pelis de Disney.
Las malquerencias de Belén Esteban con la familia de su ex, el torero, y la inquina que le tiene la susodicha a una tal Campanario coparon las portadas de los medios dejando la celebración de la Diada, la nostra Diada, en un triste segundo o tercer plano.

A los periodistas de esos programas les chocó que el Defensor del Menor diera, a cuenta de la crianza de la niña, un tirón de orejas a la tal Belén Esteban… -una suerte de diva del peor folletín populachero con el que se anestesia al paisanaje, bastante idiotizado ya de natural-… basándose en denuncias anónimas, unas 7 en total. Modalidad de denuncia escandalosa, ese fue el sentir general, pues no respeta garantía alguna para el acusado.

No saben los periodistas de la prensa rosa, rosa pero que hiede a mil demonios, y alguien debería decírselo, que en Cataluña las denuncias contra los propietarios de establecimientos que rotulan sus comercios en español se fundamentan precisamente en eso, en denuncias anónimas puestas en su tiempo libre… -vaya concepto del ocio que tienen algunos-… por voluntarios de entidades subvencionadas con dinero de todos que hacen la calle, es decir, que se la patean, cuando no las promueven directamente los inspectores de paisano de la policía lingüística de Montilla desplegados por villas y pueblos de Cataluña cual un ejército de insidiosos y voraces mustélidos, libretitas en mano.

Tolerancio quiso enviar uno de esos SMS que aparecen en pantalla mientras los periodistas debaten las andanzas de una tonadillera o de un donjuán en apuros por culpa del bebercio o de las drogas, pero torpe como el sólo con las nuevas tecnologías tardó media hora en componer un triste Hola… De haberse manejado con pericia habría mandado uno que dijera, pizca más o menos:

¿os sorprenden las denuncias anonimas x lo de belen estbn?... pues en catrix las denuncias a comerciantes q rotulan en cast tben son anonim… te qiero, churri.bcn

2.- Insultos a los oferentes ante la estatua de Rafael Casanova. Esta vez los destinatarios de los insultos de los nacionalistas no medicados que montan guardia ante el monumento han sido los dirigentes del tripartito. La tradición establece que los abucheos, insultos y escupitajos son honor reservado a la delegación del PP que, por masoquismo o imbecilidad integral, participan aún en ese aquelarre institucional bastardeado y tergiversado de medio a medio por el separatismo hebefreno-catatónico.
Los pitos no fueron plato de gusto del sonderkommando Montilla y su comitiva y por ello sopesan ahora la posibilidad de modificar el formato de la floral ofrenda para evitar incomodidades. Mira tú qué cosa.
Entre los defensores de una nueva escenografía está, cómo no, Joan Saura, ICV (IU catalanista), el mismo que en ediciones anteriores justificaba las ensordecedoras broncas a la delegación del PP diciendo que los políticos, en particular aquellos que menos conectan con las legítimas aspiraciones del pueblo catalán… -expresión de uso común que incluye lo mismo al trincón de Félix Millet, Orfeó Català, que a un trabajador afectado por un ERE-… deben aguantar el tipo ante las muestras de descontento de los allí reunidos… hasta que le pitaron a él, claro está, en un intolerable ejercicio de contaminación acústica.

Una de las reacciones más sonadas de entre los oferentes vituperados fue la de Durán Lleida, el político aragonés afincado en Cataluña, quien, metido a vocacional agente lingüístico, y gracias a su fino oído, distinguió el idioma utilizado por el público que, eso parece, se expresó mayoritariamente en castellano.
En Durán Lleida, que semanas atrás se dolía, en una entrevista concedida al diario El Mundo, de que sus hijas (no sabemos si gastan el mismo look gótico-adolescente que las niñas de ZP) hablan demasiado en español para su gusto y que le mandan a esparragar cuando les sugiere que empleen el catalán más a menudo… -por lo que deducimos que, si al cumplir los 16 años deciden abortar, no tendrán en cuenta sus paternas recomendaciones-… se une, al bochorno de los insultos, la trágica constatación de que éstos se formularon en la lengua más odiosa que imaginar se pueda.
El motivo de la insoportable distorsión idiomática detectada por Duran Lleida obedeció a la presencia de docenas de trabajadores afectados por el ERE de Nissan que corearon consignas de inspiración laboral, en español, del tipo Más trabajo y menos estatut (por estatuto de autonomía). Protagonismo robado al público habitual de la efemérides: simpatizantes de entidades nacionalistas, es decir, trabajadores del consolidado, aunque nada productivo, sector cuaternario o sector pseudo-funcionarial paralelo y subvencionado a cargo del contribuyente; sector que precisa un ERE pero ya mismo y a lo bestia.
La prensa fue testigo de los gritos cruzados entre trabajadores en paro y catalanistas remunerados a jugoso golpe de talonario, instando los segundos a los primeros a un Treballeu! (¡Trabajad!) que denota la amplitud de miras y acusada sensibilidad social de los catalanistas exaltados con las cuitas y porfías de la clase trabajadora.

3.- Intervención estelar de Joan Laporta, presidente del Barça. La inminente promoción política de Joan Laporta se perfila en el horizonte, va tomando cuerpo. La salvación de Cataluña de todos los males que la aquejan, con semejante elemento al timón de la nave, es, pues, una realidad cercana.
Laporta participó en una manifestación separatista, según declaró, a título individual, para no comprometer la imagen pública de la entidad que preside y que reproduce en su seno, eso dicen, la realidad plural del país. Defensa acérrima de la pluralidad por la que Laporta autorizó una reivindicación catalanista en el Nou Camp presentada por Joel Joan, apaniguado director de la Academia Catalana de Cine, amigo confeso de ETA, lo dijo en un homenaje al suicida Xirinachs, coincidiendo con el descanso de un partido oficial de liga… incidente que no ha sido censurado aún por la Real Federación Española de Fútbol al ceder el club sus instalaciones a un acto marcadamente político… y por la que autorizaría, sin duda, llevado de su loabilísima ecuanimidad, y en aras de esa pluralidad con tanto énfasis pregonada, un acto que abogara, por ejemplo, por el derecho de los padres o tutores legales a elegir lengua oficial en la enseñanza obligatoria.

A título individual es una expresión polivalente, pues da mucho juego, tanto como Xavi Hernández en el centro del campo azulgrana. Lo mismo vale para acudir a una mani sectaria, cuando se representa a una entidad supuestamente plural, que para follarse una gallina. Pero hay cosas que no deben hacerse ni bajo ese título ni bajo ningún otro desde un cargo institucional. Y si no que le pregunten a la gallina requebrada de amores. Como a título individual Berlusconi pellizca culitos que es un contento en sus fiestuquis privadas. Sí, yo quemé el bosque… pero a título individual y no en calidad de presidente de la finca de vecinos del nº 13 de la calle Del suspiro verde. Pues a título individual o colectivo es usted un cabrón del carajo de la vela.

Se rumorea en los mentideros de la putrefacta política del universo Catrix que Laporta podría encabezar, a título individual, la candidatura separatista, Reagrupament.Cat, promovida por Joan Carretero, exconsejero del primer tripartito, y con quien haría migas de las buenas, es cosa segura, atendiendo a que el tal Carretero, con anterioridad alcalde de Puigcerdá, ha estado cobrando durante dos años una millonada como Director de un hospital que todavía no existe. Tal para cual.
Las cantidades devengadas a Carretero por la dirección de la clínica espectral, virtual, fantasmagórica, fueron desveladas por la prensa y no por los espías que contrató Laporta para proteger a sus vicepresidentes, según se desprende de las declaraciones de un esbirro del hiperactivo presidente culé, un hampón apellidado Oliver.

Para cerrar plaza Laporta asumió unas jugosas declaraciones del nuevo presidente de la Federación Catalana de Fútbol realizadas en una conferencia en la muy edificante y docta Universitat Catalana d’Estiu que se celebra cada año en el sur de Francia con gran afluencia de público y unos contenidos que son la envidia del mundo académico en todas sus disciplinas.
Según el mandatario federativo sería buena cosa que se jugara al fútbol en catalán, por lo que cursará circulares a todos los clubes federados para que los entrenadores se dirijan a sus pupilos, en especial a los alevines, conocida la fijación para-pedófila que tienen los catalanistas por los niños, en dicho idioma.
Cierto que los catalanistas obligan a algunos adultos a expresarse en catalán… -a los locutores e invitados de los programas de los medios de comunicación de titularidad pública y a los agentes de los mozos de escuadra al redactar sus informes, so pena de despido o incoación de expediente disciplinario-… pero sienten una predilección especial por las criaturas, como se descubrió meses atrás… Al patí parlem en català… en la escuela Betania de Cornellá.

Estrategia complementada con otras iniciativas para trasladar al fútbol el llamado fet (hecho, rasgo) diferencial català, por lo que se recomendará desde los despachos federativos a los clubes catalanes que sus futbolistas celebren los goles erigiendo un castell (un castillo humano) en el centro del terreno de juego en lugar de levantar los brazos, improvisar bailecitos o mostrar camisetas conmemorativas. Y a los árbitros de las divisiones territoriales en todas sus categorías, competiciones femeninas y transexuales incluidas, a que sancionen con tarjeta amarilla a los jugadores que se dirijan en español a él mismo, a los compañeros de equipo, a los rivales e incluso al público, y con tarjeta roja en caso de reincidencia, reflejando en el acta la incidencia merecedora de un castigo ejemplar con agravante de conducta antideportiva y a corregir con una docena de partidos de suspensión, mínimo… intolerable agresión, hablar en español, infinitamente peor y más punible que un fuerte puntapié en las pelotas.