domingo, 19 de octubre de 2008

¿Quién es el guapo que insemina a Elena Beloki?


Semanas atrás supimos que la (in)justicia española dio su pláceme a la excarcelación temporal de la etarra Elena Beloki, condenada a 13 años, para someterse extramuros a un tratamiento de fertilidad. Los eminentes magistrados entendieron que no existía riesgo de fuga. Beloki, de 47 años, quiere ser mamá.
Por entonces algunos dijeron emocionados, conteniendo el llanto a duras penas, que eso estaba la mar de bien, que era un motivo para la esperanza, que era buena señal que una etarra prefiriese dar vida a segarla, argumento que llevó a Tolerancio, verdaderamente conmovido, a levitar cual un lama tibetano imbuido de un bonancible sentimiento de paz cósmica. Por causa de tan entrañables declaraciones, Tolerancio se vio forzado a emitir una nota de prensa admitiendo que, en efecto, se le erizaron los pelillos del culo… sorprendente afirmación con la que abrieron los telediarios de medio mundo.

La indignante noticia no le causó la menor sorpresa: una zalamería más de nuestros jueces al entorno etarra. En su día sopesó Tolerancio dedicar una bitácora a tan infausta decisión judicial poniéndola en relación con el fallecimiento en un presidio de La Coruña de la reclusa Carmen Borja, de 44 años, tras varios días de horripilante agonía a causa de su irreversible patología, SIDA, tirada en su celda, según las compañeras de pabellón, sin asistencia sanitaria y con la negativa de forenses y Jueces de Vigilancia Penitenciaria a autorizar su excarcelación para ingresar en un centro hospitalario. Ésa es la diferencia entre ser una manguta de tres al cuarto y una miembra de ETA.
Pero por culpa de tanta novedad y tanto aturullamiento -no nos dan tregua- Tolerancio dejó ese asunto para mejor ocasión. Mas hete aquí que la actualidad nos la sirve de nuevo en bandeja de plata. La Audiencia Nacional desoye un recurso de la AVT y prorroga el permiso de la etarra para que dé satisfacción a sus ansias maternales… hasta que dé positivo la prueba de la ranita. La inseminación de Beloki regresa, pues, a las portadas de los diarios, es decir, de algún diario.

Y hablando de portadas, diario El Mundo hará 15 días, pizca más o menos, y de imágenes, que valen más que mil palabras… al fin Tolerancio pone cara a ese nombre: Elena Beloki. Había oído hablar de la interfecta pero no sabía qué cara, además de mucha y dura, tenía la energúmena. Acabáramos. Al punto comprendió Tolerancio muchas cosas. Elena Beloki se somete a ese tratamiento, no quedan más bemoles… porque la tía es más fea que Picio, tan fea que ni por patriotismo se la follan los gudaris, troncho montado y a punto de nieve, ni entonando los belicosos versos del Euskogudariak para insuflarse valor.
Hemos sabido de muy regular tinta que en la última asamblea de ETA, estando el affaire Beloki en el orden del día, y cuando el terrorista que hace de secretario y levanta acta, cambiando por unas horas el pistolón por la pluma estilográfica, pidió voluntarios para trajelarse a la compañera Beloki y hacerle un bombo, todos salieron pitando. E incluso uno de ellos apuntó que si era él, contra su voluntad, elegido para inseminarla, que por caridad cristiana no quitaran la capucha a la novia al ingresar ambos en el tálamo nupcial. De nada sirvieron llamamientos y proclamas patrióticas del tipo dejar encinta a Beloki es tan importante como aprender a montar artefactos explosivos.

Se rumorea que Osakidetza… (el servicio vasco de sanidad, el mismo que barema con 16 puntos el conocimiento de vascuence a la hora de asignar plaza a los licenciados en Medicina frente a los 2 que otorga por especialización, de tal modo que un aitzkolari euskaldún del Goyerri profundo, aunque no distinga un bisturí de un sacacorchos o confunda un rinoceronte con un lacito en la polla con el borreguito de Norit, te acaba operando de apendicitis por un catarro común)… facilita el tratamiento de inseminación artificial únicamente a candidatas menores de 40 años, por lo que han tenido que falsificar la documentación personal de la etarra que cuenta con 47… -como hicieron los Rectores de la UPV con el expediente académico de De Juana, que estos días, perseguido por la INTERPOL, se pasea y toma unas pintas de cerveza Guiness por los pubs dublineses tan ricamente-… quitándole de una tachadura, de golpe, unos cuantos meses. Lo menos 100.

Aún prefiriendo los responsables del servicio inseminador esperma calidad extra de un forzudo chicarrón del norte, por aquello del factor RH y de la pureza racial a preservar, un reciente informe publicado en la prensa gratuita revela que el esperma de la juventud vascongada está en crisis, que es poco más que aguachirle, razón por la que, a su pesar, han abierto las puertas, y en breve las piernas de la etarra, a lefarazos de individuos oriundos de otros lugares del planeta. De ahí que hayan decidido someter a concurso público el inmarcesible honor de fecundar a Elena Beloki.

Fuentes dignas de dudoso crédito afirman que el equipo médico que vela y procura por la maternidad de la etarra ha habilitado un apartado postal para recibir ofertas, historial y la preceptiva muestra, adecuadamente envasada, de los interesados. Hasta la fecha se habrían postulado como donantes el criminal de guerra nazi Aribert Heim, Radovan Karadzic, Josef Fritzl, el mediático monstruo de Amstetten e incluso Santiago Carrillo… -que le debe una cena al juez Garzón-… todos ellos fervientes admiradores de la futura mamá. Coinciden los cuatro en que Beloki, así lo habrían hecho saber en un comunicado conjunto, es una niña rechula y pinturera. Gozan de buena salud, o eso dicen, y de una calidad envidiable, a prueba de laboratorio, de sus emisiones seminales. No necesitan, habrían manifestado, ni una pízcula de Viagra para cumplir con tan seductora damisela.
Para salvar el honor de la juventud revolucionaria con productora de cine y eventos propia, despampanantes becarias que le retiran el correo por ventanilla y veraneo cool en Calella de Palafrugell, Joel Joan, el eximio actor catalán, ruega, ésa es la hablilla difundida por mentideros pro-etarras, cuenten con él para inseminar a la dulce Beloki, pues se tiene por amigo de ETA, como el suicida Xirinachs, homenajeado en el Palau de la Música por la flor y nata de la envilecida sociedad catalana… y él no deja a sus amigos en la estacada… y si la Beloki quiere semen, lo tendrá. Y añadió puño en alto, antes de retirarse a un reservado con una probeta en la otra mano, una revista porno bajo el brazo y la bragueta abultada: Gora Euskadi Askatuta!

Pero este asunto ha generado nuevas y sorprendentes reacciones. El doctor Morín, de la clínica Ginemedex de Barcelona… -ése que tritura fetos de hasta 33 semanas de gestación en una picadora de carne y que será remunerado a no mucho tardar por el ministro Bernat Soria con una Secretaría de Estado, o con nombres de calles y plazas en medio país-… se ha ofrecido gratuitamente para controlar en todo momento el futuro embarazo de su admirada Elena Beloki… una vez que la semillita de papá esté en la barriguita de mamá… tras besar sus pies ancilarmente y regalarle una colección de videos snuff rodados en su clínica donde se despedazan fetos en medio de espeluznantes orgías de sangre aderezadas con todo tipo de aberraciones y parafilias sexuales.
Por su parte los directores de cine Julio Medem y Jaime Rosales se postulan para filmar las ecografías y el parto, no descartando los guionistas que el nasciturus se asome a la cámara tocado con una graciosa capuchita, con esas aberturas oculares oblicuas que imitan el contorno de ojos de la abogadesa Goiricelaya, ésa… ¿recuerdan?... a la que Pilar Bardem, hace apenas unos meses, ungía con pétalos de rosas blancas durante el proceso de claudicación ante ETA patroneado por ZP.

Nos cuentan, pero no acabamos de creerlo, que algunos magistrados que han entendido del caso pretenden ofrecerse a la futura parturienta como padrinos de la criatura y los hay que ya han comprado peluches y sonajeros para distraer al pequeñín, y los más rumbosos le han regalado una hucha para que no pierda el tiempo cobrando el llamado impuesto revolucionario, aunque sea solo por descargar de trabajo al juez Garzón, liado como está abriendo fosas a mansalva, quien, para cuando el retoño de Beloki cumpla 20 años, aún continuará con el sumario abierto del caso Faisán, el del chivatazo policial al aparato extorsionador de ETA.
Hay quien apunta que el cortés y gentil ofrecimiento de Sus Señorías tiene por objeto granjearse la simpatía del pequeñín para que, llegado a la edad adulta y una vez que haya aprendido el manejo de la metralleta, no se fije en ellos como objetivos de la banda y distinga con ese honor a otros compañeros de la judicatura.

Este caso puede abrir la senda a futuras excarcelaciones temporales por las más peregrinas causas con supuesta o aparente justificación médica. De hecho no pocos presos etarras pretenden beneficiarse de la doctrina Beloki y las autoridades competentes ya han registrado peticiones por docenas para someterse a tratamiento en el callista o en el caso de las miembras femeninas de la banda a operaciones de estética como liposucciones o aumento de pechos. Nos consta que otro etarra ha confesado, lo avala un informe del psicólogo penitenciario, que la reclusión en presidio le causa estrés, pues no lleva bien eso de no asesinar gente por la espalda; desajuste anímico que le ha provocado una galopante alopecia y precisa sin más demora una urgente reforestación capilar.

Dicen que lo que cuenta es la belleza interior. Pero Beloki ahí no tiene ninguna. La exterior ayuda, pero tampoco es el caso. Para follarse esoeso es la etarra… hay que tener un par de cojones y muy pocos escrúpulos estéticos y morales. Claro que lo peor… lo peor, peor, peor de esta historia asquerosa, repulsiva, nauseabunda, no es la fealdad supina de la terrorista, sino la toga de los magistrados. No sabría uno donde escupir. Si en la cara de la una o en la cara de los otros, pues rivalizan todas en maloliente suciedad.



martes, 14 de octubre de 2008

Laura


Apreciada Laura:

Tú le caes bien a Tolerancio y Carmelo González, no, aunque comparta con él una misma causa y estrechara su mano cuando protagonizó un ayuno nocturno en la plaza de San Jaime reivindicando ante el gobierno regional el derecho constitucional y también paterno a escolarizar a sus hijos en español… derecho sistemáticamente vulnerado en Cataluña por los poderes públicos gestionados y/o mangoneados por los nacionalistas, llámense Pujol o sonderkommando Montilla.
Es cierto que Tolerancio no ha tratado personalmente a tu ex marido pero ha asistido a reuniones donde Carmelo ha tomado la palabra y a veces eso basta para formarse una imagen, acaso sesgada o distorsionada, en todo caso incompleta, de una persona. Pero fue un héroe para él. Cierto que Tolerancio no nació ayer y sabe que los héroes sudan, se despeinan, van al baño y se limpian el trasero. También lo hacen los reyes e incluso el Romano Pontífice. Que los héroes pueden ser ariscos, unos bordes del carajo de la vela y de muy difícil llevar.

En las conversaciones habidas sobre el particular, sobre la asfixia nacionalista y sobre el despropósito del sistema educativo descacharrado en Cataluña por esa imbecilidad mayúscula que es la inmersión lingüística, estabas de acuerdo con Tolerancio, y por extensión, con Carmelo. Sospecha Tolerancio que aún hoy te duele que tus hijos no puedan recibir una sólida formación académica en español, uno de los idiomas más potentes del mundo, más que tu querido y materno idioma italiano.

Pero has utilizado, como un autómata teledirigido, los mismos argumentos del régimen, urdidos acaso por tu abogado, quizá instigada por él, para sacar ventaja aún violentando alguno de tus principios. Supone Tolerancio que cuando hay niños por medio tiene una madre la tentación de guardar todos los principios en un cajón hasta nuevo aviso. Al utilizar esa basura como argumento pro-custodia eres utilizada, sin darte cuenta, por quienes articulan ese discurso excluyente en el ámbito educativo.
Habría preferido Tolerancio no leer hoy, 13/10/2008, el diario El Mundo o que hubieras dicho de tu ex que no es un buen padre inventando cualquier trola a la que te hubiera llevado una volandera y desbocada imaginación como que Carmelo es un putero, que lo ignora Tolerancio, un grifota, un borrachuzo que se mea encima, un yonqui que se chuta heroína y metanfetamina líquida por el ano o que le sorprendiste un día follándose una cabra o comiéndole el nabo a un hipopótamo.

Pero mira tú por donde tu abogado habla como un médium poseído por Carod Rovira, Montilla, Iceta o Mas. Actúa como un vocero o portavoz nacionalista que también pretende convertir a Tolerancio… ¿Cómo lo dice?... en un marginado social, en un inadaptado por hacer valer y cumplir un irrenunciable derecho constitucional en un entorno hostil -ya sabes lo duro que es militar en el no nacionalismo- y por negarse a que esos fanáticos integristas, de cortas miras, hipotequen el futuro de sus hijos, sobrinos, de sus futuros nietos o de los hijos, sobrinos y nietos de sus amigos y de los demás, también de los tuyos, incluso de los hijos, sobrinos y nietos de los indiferentes, de los acobardados y acomplejados, de los que miran para otro lado, de los ilotas, de los charnegos agradecidos y de los nacionalistas mismos, felices hoy, los muy irresponsables, con que sus hijos no dispongan de un herramienta de primera magnitud, importantísima, el idioma español, para echar los dientes en un mundo exigente, difícil, globalizado.

Laura: Tolerancio quería de veras, te lo dijo, que te dieran la custodia de los niños. Sospecha que has forzado los argumentos para inclinar la decisión judicial de tu lado y que en el fondo, pues quieres lo mejor para ellos, sigues pensando en la misma onda, sobrellevando, con enojo y resignación, esa castaña pilonga, paleta, palurda, insufrible, que es la inmersión monolingüe en catalán. Solo que… al hacerse público este espinoso asunto y al adoptar tú, punto por punto, el discurso de aquellos que promueven el maltrato lingüístico… -¿Estás al corriente de las Crónicas de Sara Burgos?-… o la ablación lingüística infantil, llámalo como prefieras… al reproducir el mismo veneno que aquellos que procuran el hartazgo cuando no la angustia de Tolerancio, aquellos que han provocado su rebeldía cívica y que ya no tiene vuelta atrás… has entrado de lleno en su guerra y te has instalado en la trinchera opuesta. Tolerancio no es neutral y tus balas le han herido... y sangra.

En esta pelea contra gigantes y molinos de viento, al patán de Tolerancio le asisten las fuerzas necesarias para resistir las agresiones de los nacionalistas y sus sonderkommando, su tropa cipaya, es decir aquellos que entran a su servicio como lacayos o palanganeros… pero no sabes cuánto le duele ver cómo reciben inesperados refuerzos a favor del viento mefítico que sopla en este país nuestro cada día más idiotizado y envilecido. Tan envilecido y pútrido que cualquier munición es buena, pensamos, para ganar una sentencia en los tribunales.

Desea el… ¿Cómo era? ¿Inadaptado?... eso es, el inadaptado social de Tolerancio que tus niños no cobren ningún daño de todo esto, aunque es imposible que tanta inmundicia no les afecte. Quién sabe, quizá el día de mañana ingresen ambos en las JERC, las juventudes de Esquerra Republicana y pinten dianas a su padre en la puerta de su casa, dándole un aire freudiano a esta tan triste historia.

España… vaya mierda. Nadie te lo contó… ¿Verdad, guapetona?... ¡Con lo bonita que está la fontana di Trevi iluminada… al anochecer!
Laura, Tolerancio te hará llegar este comentario impreso en papel. Comprenderás un día lo comedido y discreto que ha sido.

jueves, 2 de octubre de 2008

Negacionistas y ablación lingüística

Negacionistas son quienes se empecinan en negar una cosa evidente, que ha sido fehacientemente demostrada. También se utiliza para encasillar y denostar a quienes sostienen un argumento que se presume minoritario o constituye una suerte de disidencia frente a la teoría mayoritariamente aceptada que configura el paradigma científico reinante, según la terminología empleada por Thomas S. Kuhn, como sucede hoy, por ejemplo, con los "climatólogos escépticos" tachados de "negacionistas" ante la muy difundida tesis de la antropogenia del calentamiento global del planeta, esto es, la directa y responsable intervención humana en el aumento de las temperaturas con arreglo al llamado cambio climático.

La voz "negacionista" es incómoda, ofensiva para su receptor pues da por cierto que la persona calificada de ese modo vive contra algo, que sus cuitas y porfías, anhelos y proyectos están directamente encaminados a negar en lugar de afirmar. Es pues una persona negativa, un contradiós huraño, hosco, antipático, resabiado, desabrido, que no mira el mundo y la vida con talante risueño, sonriente, positivo, cual un remedo apacible de Zapatero o del coruscante avatar del Buda que es el orondo príncipe Sakya Muni. Es una persona que no aprecia el alegre trino de los pajarillos o el vivo colorido de una mariposa que revolotea entre aromáticas flores. El "negacionista" es un tipo aburrido y un aguafiestas. Nadie quiere ser un negacionista.

Siendo pues una expresión molesta y desagradable, hiriente, debemos los no nacionalistas aplicarnos sistemáticamente en llamar "negacionistas" a quienes afirman que en Cataluña no hay problema lingüístico de ninguna clase, que la escolarización en español está garantizada por ley, solo que no interesa a nadie o crearía un tsunami que supondría la quiebra social, el fin de la convivencia… que no existe discriminación alguna y que en ningún caso la fomentan las instituciones… hasta que cale en los medios o en determinados círculos. Para ello es fundamental que algún columnista de tirón y postín utilice en esos mismos términos la expresión sugerida. Es preciso difundirla. Cierto que, invirtiendo lo dicho en el primer párrafo, la excepción mediática somos los no nacionalistas, pero hay que aprender a arrimar el ascua a nuestra sardina o no podremos contender jamás en el palenque de la creación de corrientes de opinión por mucha razón que tengamos.

Negacionistas honoríficos serían, descontando a los nacionalistas confesos como el supercomisario Bernat Joan, los Zapatero, Montilla, Fernández Vara y toda la "sonderkommandía" del PSOE, más algunos dirigentes del PP que en Galicia, Valencia y Baleares aplauden o han instaurado de motu proprio las políticas de inmersión lingüística en el idioma co-oficial de las citadas regiones.

Los "negacionistas lingüísticos" son a los "ablacionistas lingüísticos" lo que los batasunos, Otegui o la abogadesa Goiricelaya, de mirada oblicua y atravesada, a los terroristas de ETA que descerrajan un tiro en la nuca a un concejal secuestrado. Son aquellos que no matan personalmente, pero que aplauden a quienes sí matan, a los verdugos, diciendo que no hay asesinato y que si lo hay está plenamente justificado. Los "negacionistas" son la claca de los "ablacionistas", su retaguardia delictiva, su trama civil, pero al mismo tiempo su vanguardia ideológica. De entre sus filas salen los teóricos de la "ablación lingüística".

Ha llegado el momento de explicar qué es la "ablación lingüística". Con un par de ejemplos dotaremos de significado dicho concepto:

-Los "ablacionistas" son aquellos agentes del nacionalismo, con o sin carné, a sabiendas o no, que en el día a día, a pie de obra, por así decir, promueven y/o ejecutan las ordenanzas de la política monolingüista excluyente. Un "ablacionista" redomado sería el señor Miquel Coll, director de una escuela de la localidad mallorquina de Santa Eugenia a quien ya dedicamos una bitácora meses atrás. O el equipo directivo de la escuela Gayarre de Sants, ateniéndonos al relato de la monitora Sara Burgos publicado por el diario El Mundo en su edición del pasado 09/09/2008, pues consienten que un niño se ensucie encima antes que dispensarle atención alguna cuando habla en su idioma materno, si éste es el español. Sara Burgos, El Mundo 20/09/08, por si alguien lo dudaba, ya ha sido despedida.

Los "ablacionistas" se dividen en dos categorías, inductores ideológicos y autores materiales del maltrato lingüístico infantil perpetrado dentro del sistema educativo, en gran parte funcionarios públicos, junto a aquellas otras personas que extienden las redes del monolingüismo obligatorio a otros ámbitos profesionales.

Pensando en los abusos de unos y otros, negacionistas con responsabilidades políticas y ablacionistas lingüísticos, debemos los no nacionalistas poner en marcha un Observatorio por la Libertad Lingüística, en la escuela y en otros sectores -no olvidemos el "affaire multas a rótulos comerciales tipo Fincas Nevot"- con gran acopio de datos y documentación contrastada, una auténtica Memoria, donde conste un fichero con las más graves felonías para exigir las debidas reparaciones cuando las circunstancias políticas lo permitan, una vez aprobada una legislación que ampare realmente, sin restricciones, la libertad en dicha materia y que disponga acaso medidas punitivas, sancionadoras, para quienes hayan cometido excesos en el cumplimiento de normativas ya de por sí excluyentes.
En ningún caso será excusa o eximente el argumento piramidal de "la obediencia debida". Consentir que un niño se mee encima porque ha enunciado su necesidad fisiológica en español, lengua oficial y propia, por materna, de la mitad de los catalanes, ha de ser tipificado como delito, esto es, con consecuencias penales, pues supone denegación de auxilio a un menor y un abuso, maltrato infantil o trato vejatorio imperdonable y verdaderamente repugnante.
Quienes proceden de ese modo inicuo y perverso deben apartar sus sucias patas de los menores, como hemos de preservar a los menores de la depredadora proximidad de los pederastas. No debemos permitir que esas personas trabajen en el ámbito educativo y ocasionen traumas a nuestros hijos, sobrinos o nietos, o a los hijos, sobrinos y nietos de los demás.
Si no impedimos que esa gentuza ponga sus manos encima a los niños seremos también responsables de semejante desaguisado por cobardía u omisión, por no haber hecho cuanto pudimos y nunca nos perdonaremos nuestra negligencia, nuestra bochornosa pasividad.

El personal docente, y asimilado, que no ha sido del todo embrutecido por el gota a gota nacionalista durante años habrá de urdir o improvisar mil formas distintas de esquivar las más insidiosas ordenanzas y circulares emitidas por las autoridades represoras en las escuelas, de saberlas capear o torear agudizando el ingenio para no perder la dignidad y no poner al mismo tiempo en peligro el necesario ingreso mensual, el salario que garantiza el pago de la hipoteca, las facturas o la manutención de la familia. No será fácil pero hay que intentarlo… hay que correr ese riesgo. Sabemos, empero, que no a todo el mundo le podemos exigir la dignidad y el coraje que le sobran a Sara Burgos.
Lo que no se admitirá en ningún caso es el colaboracionismo ciego, voluntarioso. No valdrá decir: "Me obligaron a hacerlo"… las normas injustas e inhumanas que nos degradan como ciudadanos, como personas libres, han de ser desobedecidas, con todas las cautelas y el disimulo que proceda, pero desobedecidas… pues de lo contrario verdugos, torturadores y genocidas siempre tendrían a mano la bula exculpatoria de la justificación.

Tolerancio, el Simon Wiesenthal contra ablacionistas y maltratadores lingüísticos inaugura su fichero… Ésta es su guerra y si en ella ha de morir, no será gratis… metafóricamente hablando, claro.


PS.- Por dificultades técnicas y falta de asistencia Tolerancio suspende temporalmente esta bitácora. Lamenta profundamente no poder compartir unos cuantos comentarios que tenía a punto en la recámara.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

"Marxa de torxes"

Sucedió en Gerona el 10 de septiembre de 2008, vigilia de la Diada.

No, no es la santa compaña, la estantigua -la hueste antigua- precedida de un esqueleto que alumbra la siniestra comitiva con un apuracabos a modo de bujía, deambulando espectral por caminos y encrucijadas, envuelta en la niebla mientras el viento ulula en las copas de los árboles que se inclinan con un extraño rumor leñoso, vegetal.
No, insistimos, no es la santa compaña ni cubren sus cabezas con puntiagudos capirotes. Empuña cada uno de los componentes de esa bizarra cuerda, ni de presos, ni de penitentes, una antorcha de trémulas llamas acariciadas por la brisa nocturna.

Pasea Tolerancio por la judería gerundense al caer la noche. Es una delicia. Callejeando por el "call" evoca, en un rapto de fantasía desbocada, una Praga imaginaria, inexistente, la Praga anterior a la Praga gótica que conoce y ha visitado con los relatos de Meyrink en el macuto.
Procedente del Correo Viejo pone rumbo a la Catedral. Pretende pasar de largo ante la impresionante escalinata que asciende al templo y tras el arco que emboca la Bajada del Rey Martín el Humano, doblar a la derecha hacia los Baños Árabes.
A la altura de la casa-museo de Isaac el Ciego vislumbra en lontananza un extraño y trémulo fulgor. Detiene el paso. Le sobresalta una lejana hilera luminosa. Contiene el aliento. Intuye un peligro vago, inconcreto. A su derecha se abre y asciende, estrecha y oblicua, la escalera de La Pera y Tolerancio gana los primeros peldaños. Recupera el aliento. Pega su espalda al muro de piedra como un ladrón al rebozo de las sombras que pretende despistar a los alguaciles. Poco a poco asoma la nariz. El fantasmagórico desfile avanza hacia él y amenaza con arrollarle. Tolerancio sube los peldaños de dos en dos.
La gruesa mole de piedra de la Pía Almoina le hace perder la perspectiva y esa suerte de silentes flagelantes, o lo que quiera que sean, desaparecen de su campo visual. Tolerancio respira aliviado y completa el ascenso hasta ganar el atrio catedralicio. Desde tan singular atalaya contempla al fin el panorama y la inopinada escena. Un cartel pegado a una papelera le ayuda a desentrañar el misterio.

Es la 2ª marcha nocturna de antorchas, "marxa de torxes", que organizan varias entidades separatistas subvencionadas por el gobierno del sonderkommando Montilla, natural de Iznájar, provincia de Córdoba, englobadas en la PDD, "Plataforma pel Pret a Decidir", que transcurre por el casco antiguo de Gerona en la vigilia de la llamada "Diada nacional de Cataluña". El texto del cartel anuncia que los organizadores obsequiarán a los niños, "la mainada", con un regalo conmemorativo. El amor a la patria debe cultivarse con chucherías desde la cuna.

El cartel cita textualmente la expresión "vigilia" y comprende Tolerancio al punto que el nacionalismo se dota de una liturgia, de una estética ritualizada, religiosa… que nace, pues, una religión de corte pagano. Siempre tuvo esa dimensión, pero era secundaria, folclórica… ahora, en cambio, se escenifica sin disimulo, se teatraliza, se consolida y deviene su expresión fundamental. Es una intuición… pero eso es lo que en ese instante percibe nítidamente y un escalofrío sacude su médula espinal, las arañas del miedo caminan por sus ojos y punzantes descargas de bajo voltaje, como picotazos, agrian el sabor de la saliva que traga. Y piensa, a pesar de las dispares dimensiones, en los desfiles nazis que ha visto en los documentales, en la grandilocuencia wagneriana de aquellos festivales crepusculares y sobrecogedores. La apisonadora inicia la marcha.

Desde la catedral se divisa el check-point… -delante de la Audiencia Provincial-… o escenario del que parte la comitiva. Una tarima donde, sin duda, ha tenido lugar un parlamento… -el sermón, la dimensión homilética de la religión pagana-… la encendida arenga a los participantes a la que Tolerancio no ha podido asistir. Tarima flanqueada de banderas con la estrella solitaria. La misma que cuelga de algunas balconadas de la ciudad, no demasiadas pero más numerosas que la oficial.

No puede disimular una expresión de sorpresa ante semejante espectáculo. Unas docenas de personas observan plácidamente sentadas en la escalinata de la catedral,90peldaños contados uno por uno,la función que se representa en la plazoleta. Un espectador intuye, adivina en las facciones de Tolerancio una mueca que sutilmente denota perplejidad, disidencia, discrepancia. Cauto, a media voz y en catalán, le dice:

-No es más que una fantasmada. En el fondo juegan a ser "manaies" porque no les basta con una procesión anual.

Los "manaies" integran una centuria que desfila por Gerona en Semana Santa disfrazados de romanos, con sus estandartes, cascos y relucientes corazas. Completan un recorrido nocturno por la ciudad y regresan al punto de partida ascendiendo parsimoniosamente la escalinata de la catedral picando el suelo con el astil de la lanza. Es una representación sobria, una de esas procesiones de romanos que se celebran en Cataluña y en otros lugares de España.

-Me dan miedo.- Confiesa Tolerancio.

Su interlocutor, divertido, se encoge de hombros.

Tolerancio desciende hasta la plazoleta casi desierta. La comitiva ha partido hace unos minutos y en el check-point sólo quedan unos cuantos voluntarios nacionalistas atareados en desmontar el escenario y cargar los bártulos en una furgoneta.

Tolerancio enciende un pitillo y tras un breve trecho a pie toma asiento en un banco de los jardines primorosamente cuidados que dan al Paseo Arqueológico. Una de sus fantasías recurrentes es que acierta una quiniela millonaria y que se retira a vivir de las rentas a una casita de piedra y madera en un pueblecito en la montaña, donde vive con sus peluches y con un perrito, un gatito y un burrito en el establo. Frente a una de las ventanas hay un árbol frondoso donde vive una familia de ardillitas, que son sus amigas. Es un sueño ilusorio, pueril, pero actúa de manera balsámica para distraerle de sus preocupaciones. Intenta recrear ese edénico escenario, pero esa noche, esa "vigilia", no puede… su fantasía arde prendida por las antorchas del desfile nacionalista, nocturno, nazificante.

Hay juegos que es mejor no jugarlos, se sienta nostalgia o no de la procesión de los "manaies" o de cualquier otro sarao. Asumido que un nacionalismo identitario como el catalanista es un registro más en la amplia casuística de la imbecilidad humana, y que uno está acostumbrado, qué remedio, a convivir con alguna de sus manifestaciones, intimida empero la perspectiva cualitativamente distinta que se perfila en el horizonte cuando un grupo de personas… ¿50, 100?... adultas ya, con la mili hecha y con pelos en las pelotas, es capaz de darse un paseo nocturno empuñando una antorcha encendida, a cara descubierta, sin que en absoluto les importe hacer el ridículo de ese modo o que les reconozcan sus vecinos protagonizando tamaña patochada. Esas personas, no es ninguna broma, han supeditado la razón a otras configuraciones regresivas de la inteligencia humana. Sus antorchas, dicen, iluminan el camino pero… también queman herejes en autos de fe y por supuesto ellos deciden quién es el hereje.

A cada paso que da ese desfile fanático y absurdo siente Tolerancio que un abismo insondable se abre a sus pies.

1.-Recomendamos: dar una vueltecita por Gerona en el simpático trenecito turístico llamado "En Gerió".
2.-PS.- ¿Alguien puede prestarle a Tolerancio un millón de euros, por fa? Se compromete a devolverlo en cómodos plazos. Se preguntarán: ¿Para qué precisa tan bonita suma ese pinchaúvas?... Si le echan un vistazo a la contraportada del diario "El Mundo", 23/09/08, sabrán por qué.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La Diada según Tolerancio


Mucho se ha debatido acerca de la Diada estos últimos días, debate que se repite anualmente. Como en aquella película en que Bill Murray despierta una y otra vez el mismo día y le suceden las mismas cosas. Una marmota y la bellísima Andie McDowell andan implicadas en el asunto.

Se repiten las mismas escenas: abucheos e insultos a las delegaciones que acuden a depositar su ofrenda floral ante la estatua de Rafael Casanova. Quema impune de banderas españolas, gritos a favor de la independencia, de ETA, pasividad de los mossos d’esquadra… todo conforme al gusto y guión habituales del separatismo tronado y alienígena. Sorprende que los radicales congregados en el lugar, que se desahogan de lo lindo berreando como posesos, llamen botiflers o espanyols incluso a los componentes de las comitivas, nada más y nada menos, de CiU y de ERC… ¿Qué lindezas no le dirían a este humilde no nacionalista si supieran de él y le arrinconaran en un callejón?
Asombra por otro lado que los nacionalistas rabiosos, los energúmenos apostados ante el monumento, no premien con aplausos y vítores a Montilla, que no siendo de los suyos, hace más por la causa que muchos de sus correligionarios. Lo que demuestra la ingratitud del papel de tropa auxiliar. Nunca se reconocen suficientemente los servicios a esos oteadores sioux o apache que lleva en avanzadilla el Séptimo de Caballería de Michigan, ataviados con casaca azul pero con su tradicional tocado de plumas. Los sonderkommando podrán ser tolerados, agasajados, pero nunca admitidos en la familia.

Nunca agradeceremos bastante la necesaria labor pedagógica que con motivo del 11-S lleva a cabo Ciudadanos desde hace un par de años a pesar de sus limitados medios y del silencio hostil del entorno.
Siempre nos dijeron que la gente de amplitud de miras, de espíritu crítico, tirando a rebelde y contestataria, acude a los mitos para desmitificarlos, como acude con bravura al quite el toro de lidia. Rebufando y embistiendo con todo. Salvo, cómo no, en Cataluña, donde la progresía, ésa gente que se jacta de transitar otros caminos, de rehuir los tópicos y los lugares comunes, se cuadra ante mitos y símbolos y todo el refrito patrio cocinado durante el tardo-romanticismo decimonónico, más vigente en casa que en ningún otro lugar del planeta, dando un disciplinado taconazo, ar, como lo haría un apolillado visigodo, lanza en ristre, ante la tumba de don Pelayo.

Esta bitácora no pretende contender en el campo del historicismo… Ciudadanos ya lo hace muy cumplidamente aunque sin la deseable proyección pública por causa del consabido discurso oficial de esa Cataluña en viaje astral permanente, extrañada de la realidad a causa de la clase política dominante, de los medios de comunicación públicos y semi-públicos o intervenidos y del tejido asociativo subvencionado, sin olvidar la voluntariosa colaboración escapista de patronales y sindicatos aborígenes.
Cuesta mil sudores romper el cerco del silencio y llegar a más gente, soñar con introducir un atisbo de duda racional en tantas cocorotas blindadas, impermeables, anestesiadas por tanta y tan sistemática tergiversación y propaganda en una suerte de fatal hipnosis colectiva.

Una vez mostrada la versión más fiable, alternativa a la oficial, ya saben, que la guerra fue de Sucesión, que no de Secesión… -que algunos confunden con la guerra civil americana entre unionistas y confederados-… que austracistas y borbónicos se topaban por todas partes, también en Cataluña, y que Casanova no murió en el sitio de Barcelona, sino que herido puso pies en polvorosa y murió mucho años más tarde, de viejecito, postrado en su lecho tras obtener el perdón real… toca afrontar sin más demora la fase más delicada: la desmitificación o desacralización simbólica y ritual de tan señalada efemérides que es, presumiblemente, de difícil ejecución, pues acarreará la iracunda reacción del establishment catalanista… una reacción rayana en la vesania homicida que procurará el empalamiento en plaza pública de los provocadores iconoclastas en caso de ser interceptados.

Conviene, pues, proceder de manera resuelta, con campechanía y desparpajo, sin complejos, para confundir al rival, dejándolo sin aliento, mermando su capacidad de reacción, que será la mejor forma de salvar el pellejo aprovechando la inacción o parálisis connatural al shock infligido.

Para explicar el formato de Diada que propone Tolerancio, hay que efectuar unas consideraciones previas que serán a su vez los ingredientes que, en su justa medida combinados, darán con la mezcla definitiva:

-Un latiguillo que a mano tienen los creadores escénicos para explicar sus eruditas obras al gran público y que goza de gran predicamento es la llamada versión o revisión moderna de un mito o de un clásico. Consiste en trasladar a otra época, a menudo la del autor que versiona, el núcleo argumental de una obra clásica, modificando atrezzo, vestuario, decorados, situaciones, pero respetando aproximadamente el desenlace y las densas relaciones entre personajes.
-Una actividad lúdica que funciona de un tiempo a esta parte y que goza del rango de actividad cultural de interés turístico es la actualización del pasado mediante ferias medievales con gran profusión de tenderetes de artesanía o recreación de batallas famosas, siendo de las más nombradas una que se celebra en Galicia -no recordamos la localidad- que, con la excusa de un documentado ataque vikingo, aprovechan lugareños y visitantes para agarrar un tablón de campeonato. Son propuestas llamadas participativas pues pretenden que la gente se implique activamente en la celebración del acto conmemorado.

-No hay mejor gancho para atraer al personal que el fútbol, el deporte rey, si exceptuamos los concursos de miss camiseta mojada.

Ya tenemos los ingredientes. Ahora solo falta agitar la coctelera y… voilà.

-Se alquila un pabellón deportivo por unas horas, omitiendo con tiento y pillería la verdadera finalidad del acto.
-El día anterior aparece insertado en la prensa un anuncio convocando al heterodoxo evento: hora, lugar y sucinta descripción de las características del mismo. Cuña radiofónica y algo de cartelería distribuida por la calle, en lugares autorizados, desde luego, para evitar multas por incivismo.
-El público llega a las instalaciones y toma asiento, auxiliado y acomodado si es preciso por voluntarios y servicio de seguridad. Preferible un pabellón cerrado con graderío para, mínimo, 300 o 400 espectadores. Hay que asegurar el lleno tal y como merece tan alta ocasión. También se acreditarán unos cuantos medios por curiosidad, o morbo si lo prefieren, para dar cobertura informativa de una Diada que se presume distinta a las demás.
-Los participantes llegan al punto de reunión en carrozas. Como suena, en carrozas tiradas por caballos, con su cochero en el traspontín y atuendo dieciochesco. Participantes que son los contendientes porque…
-… en efecto, la revisión de la Diada según Tolerancio consiste en un partido de fútbol sala o fútbol-7 entre dos equipos, el de los borbones y el de los austrias. Una cámara de TV inmortalizará el momento en que los jugadores, con casacas y pelucas, camisas de puñetas primorosamente bordadas, pero en calzón corto y con zapatillas deportivas, pondrán pie en el estribo para descender de los carruajes y saltar al terreno de juego que se transmutará en palenque, en campo del honor, en acelerador de partículas retrospectivas donde se rescribirá la historia.
-Los contendientes se retiran al vestuario y la espera es amenizada por bellas cortesanas con la cara empolvada y miriñaques bailando un minué en medio de la pista a modo de animadoras de época rococó.
-Al cabo de unos minutos ambos equipos saltan al terreno de juego acompañados del trío arbitral. No hay evento deportivo sin confraternización de los adversarios, de modo que austrias y borbones, a ambos lados del colegiado*, también con peluca y casaca, pero negra, para diferenciarse de los jugadores de campo, forman en el centro de la cancha a la espera de oír el himno en garrida y marcial actitud, tripa adentro, mentón erguido.
Cada equipo cuenta con un gastador que enarbola la correspondiente bandera dinástica: por un lado, el águila bicéfala de los Habsburgo y por otro, la flor de lis de la casa de Borbón.
-Suena el redoble de un tambor. Se hace el silencio. Los focos iluminan a los protagonistas del evento… en el graderío se palpa la muda expectación… los jugadores se enlazan de la cintura de un extremo a otro de la fila y a través del hilo musical estallan al fin los compases de… Paquito chocolatero. El público se arranca espontáneamente y corea las simpáticas notas del pasodoble.
-Las asistencias sanitarias evacuan a toda prisa a un espectador fulminado por un ataque cardíaco. Se trata de un informador de incógnito destacado por los nacionalistas para levantar acta del obsceno sacrilegio. El pobre no pudo resistir la abominable representación.
-Tras el himno, el árbitro da el pitido inicial y comienza el partido. Ambos equipos evolucionan para obtener el mayor número de goles y llevarse el gato al agua. Los jugadores exhibirán su nombre a la espalda para facilitar la conveniente identificación a los espectadores que de este modo jalearán a sus ídolos o reprocharán, a sus autores, los torpes lances del juego.

De tal suerte que los austracistas podrían disponer sobre el terreno una alineación compuesta por el duque de Medina de Rioseco y conde de Melgar, Rafael Casanova, el Archiduque Carlos, el landgrave Jorge de Darmstadt, el mariscal Starhemberg, como estratega y centrocampista que distribuye juego, el general Moragas por la banda y Manuel Desvalls, Villarroel o Nebot en punta, con Antich Saladrich y Antonio de Berenguer en el banquillo a la espera de una oportunidad. Y los borbones presentar batalla con el duque de Pópuli bajo palos, los mariscales Berwick y Tessé en defensa, el duque de Vendôme o los notarios felipistas José de Marimón y Juan de Alós Ferrer en el centro del campo para enlazar con los arietes Francisco Ametller o Sabater de Copons, conde de Benavent.

Si el partido acaba en empate, se juega prórroga y, si fuera preciso, se tiran penaltis. Si la victoria cae del lado borbónico, la cosa queda como está, pero si la balanza se inclina del lado de los austrias se modifica la historia como en el 1984 de Orwell mediante las oportunas correcciones en los libros de texto. Y así de un año para otro. Mudanza que no es un grave problema en el fondo, pues al fin y al cabo las editoriales cambian sus ediciones de curso en curso, aunque solo sea el color de la cubierta o la ilustración de la página 147 para que los alumnos no puedan utilizar las anteriores.
La perfomance tiene su qué... pero no hay huevos. Ni Boadella.


* Tolerancio se reserva el papel de árbitro en esta mascarada pues uno de sus sueños incumplidos es pitar un partido de fútbol aplicando errónea e injustamente el reglamento, a caso hecho, para provocar las iras del respetable y abandonar el terreno de juego protegido por la fuerza pública.


viernes, 12 de septiembre de 2008

Imbecilidad demoscópica


Tolerancio ha seguido día a día, durante el verano, una serie de encuestas que ha publicado el diario El Mundo para dar fe de la opinión de la ciudadanía sobre diferentes asuntos de gran relevancia y trascendencia. Esa suerte de radiografía sociológica ha abordado apartados como la aceptación de la monarquía, la percepción de la crisis económica, la inmigración, o, el que más le ha interesado, dado su radical jacobinismo, dedicado a las autonomías y que apareció en la edición del día 4 de agosto.

El titular, con gran riqueza tipográfica, destaca: El 50% cree que dan problemas (las autonomías, claro) y rompen España.

La encuesta consta de media docena de preguntas con sus respuestas porcentuales ilustradas con un quesito dividido en magnitudes correspondientes a los sí, no y ns/nc de rigor. Todas las respuestas son diseccionadas por sexo, grupo de edad y recuerdo de voto.

Ninguna de las encuestas, no solo ésta que atañe al affaire autonomías, tiene desperdicio. Aunque en alguna de ellas la opción del autor de esta bitácora coincide con la mayoritaria, sorprende la cantidad de personal dispuesto a responder una pregunta en determinada dirección y rectificar en la siguiente avalando prácticamente la tesis contraria.
El desfase afecta, si acudimos al ítem denominado recuerdo de voto, a todos los partidos sin excepción. Choca la proporción nada desdeñable de encuestados que manifiestan haber votado al partido A, B o C pero que en sus respuestas se identifican con las posiciones que mantienen otros partidos sobre las cuestiones tratadas. Lo que demuestra que la politización de los españoles podrá estar muy acentuada, pero no siempre basada en la asunción de los idearios o programas de los partidos a los que recuerdan haber votado.

Tolerancio deduce dos cosas de semejante baile de porcentajes:

-Una, que un amplio sector de la ciudadanía vota contra y no por, acaso por vagancia o pereza, ahorrándose sesudas meditaciones y un pormenorizado análisis de la situación, y…
-Dos, que la variable estupidez tiene entre los españoles un notabilísimo predicamento.

Ambas deducciones son una licencia, una trampa inocua, pues Tolerancio ya había llegado a esas mismas conclusiones sin necesidad de cotejar los datos que arrojan las encuestas reseñadas.

Como principio general la ciudadanía española, según El Mundo, da por bueno el invento de las autonomías y su funcionamiento, pues un 66’8% responde afirmativamente a la pregunta ¿Cree que el Estado de las Autonomías ha sido positivo para el desarrollo de la sociedad española?, frente al no del 24’6%, grupo del que formaría parte Tolerancio, y al ns/nc del 8’6%.
Ciudadanía que no tiene el menor empacho en admitir a la siguiente pregunta que las autonomías han puesto en peligro la unidad de España con un 50’3%, ahí estaría Tolerancio, frente al 36’9%, repetimos, el 36’9%, nada más y nada menos, que sostiene que han proporcionado, increíble pero cierto, mayor cohesión, entendiendo que un amplísimo sector de la población española ve con buenos ojos o con indiferencia, en definitiva, el desmantelamiento de la unidad nacional… (puesto que muchos creen positivas las autonomías al tiempo que no pocos consideran que suponen una amenaza para la unidad del país)… y, por ende, de la igualdad de derechos civiles y políticos no condicionada por el lugar de nacimiento o residencia.

Pero lo que más le ha asombrado… -y también es una insignificante pillería, pues ya había deducido Tolerancio lo que sigue a través de la mera observación de la realidad-… es que la variable llámese incongruencia, imbecilidad o estupidez superlativas encuentra excepcional acomodo entre los votantes de IU. Esto lo ilustraremos con un dato esclarecedor:

-A la pregunta ¿Es partidario de recuperar para el Estado algunas de las competencias cedidas a las CCAA, de mantener la situación actual o de seguir profundizando en la descentralización?... los votantes de IU son los más reacios a la recuperación de competencias con un 21’9%, llevados a caso del mensaje federalista que dice defender la citada coalición. Muy de cerca le siguen los votantes del PSOE con un 24’8%. Más atrás, y más dignamente, quedan los votantes del PP con un 52’3%... que tampoco es una cifra de ensueño, pues si acudimos a los asientos posteriores vemos que la nadería de un 16’6% de éstos, es decir, casi uno de cada cinco, entre ellos Alicia Sánchez Camacho, suponemos, y la concejala de Palafrugell que aguarda con ansiedad el 11-S para ver la bandera separatista ondeando en la balconada de su ayuntamiento, son partidarios de aumentar la descentralización. Cierto que ese índice desolador se duplica en los casos del PSOE, 35’2%, IU, 32% y otros, 34’1%.

-Pero, curiosamente, los mismos votantes de IU que respaldan con un 78% el funcionamiento de las autonomías, superados en 3 décimas… -78’3%-… por los votantes del PSOE encandilados con las patochadas plurinacionales de ZP, responden mayoritariamente, con un 51’7% frente a un 15’6%, que las autonomías han incrementado las desigualdades económicas y sociales entre territorios. De locos. Trastorno esquizoide, o mejor, bipolar.
Tampoco, atendamos, salen bien parados los votantes del PP, pues un 53’2% afirma que las autonomías han sido positivas para el desarrollo de la sociedad, lo que no impide que luego un 61% mantenga que han potenciado las desigualdades, claro que el igualitarismo, en muchas de sus acepciones, nunca formó parte de su discurso prioritario.

De modo que tenemos un colectivo de personas, votantes de IU, que se define por su cerrada defensa del igualitarismo, o cuando menos ése es el mensaje fundamental que les cae de la boca cada vez que separan los labios, pero que aplaude al mismo tiempo un sistema, el de las autonomías, casi por aclamación… -78%-… que aumenta la desigualdad entre territorios y por ende entre las personas que los habitan, como sostiene el 51’7%. Es decir, que luce un sol deslumbrante pero el cielo está nublado y negro como la panza de un burro. Que lo mismo les da Juana que su hermana.

Por recuerdo de voto, ningún partido se libra de ellos, de su electorado torpe, deficiente. Concedamos que los partidos no pueden discriminar a los más idiotas de entre sus electores, que no les interesa en absoluto, pues casi todos perderían a lo poco el 40% del escrutinio. Darán por bueno que Fulanito o Menganito voten porque tal candidato es de su pueblo o simpatiza con el mismo equipo de fútbol de sus amores o porque se identifica con el look del nº 2 por la circunscripción de Soria.
Contando el censo patrio con una nutrida presencia de idiotas es lógico que éstos se repartan de manera casi homogénea o parecida entre todas las opciones políticas… con una excepción. Habida cuenta de su incoherencia insuperable, son legión o mayoría, sino absoluta, muy cualificada, en las listas de IU… ya saben los del plan IUbarreche, por intermedio del palanganero de Madrazo, o del huevón de Suñé, el bamboche por antonomasia de Torredembarra y de la demarcación provincial de Tarragona.

Pero no perdamos toda esperanza. No son pocos los encuestados que manifiestan, al margen del partido al que votan, su desconfianza creciente hacia el modelo autonómico. De tal suerte que no faltarán parroquianos potenciales a quienes algún día fundemos, directamente, un partido que llamaremos Club Radical Jacobino, con un solo punto en su programa, la supresión de las autonomías y la inhabilitación para desempeñar cargo público de todos los chamarileros de esas camarillas localistas de trincones que han manejado a su antojo partidas presupuestarias, escondiendo sus pillerías detrás de banderines de verbena.




sábado, 6 de septiembre de 2008

40 ablaciones menos


Desde Salt, provincia de Gerona.


Hace unos días anduvo Tolerancio a un tris de reconciliarse con la policía autonómica, la nostra… nuestra porque sus agentes acreditan, sino gran pericia profesional, sí el deseable nivel C de dominio lingüístico. Ahora nos pueden leer nuestros derechos, los que nos queden, en catalán. También nos pueden arrear una paliza de aúpa con sus porras extensibles y kubotanes, aplicarnos electrodos en la lengua o en las pelotas o apagarnos cigarrillos… pero en un catalán impecable que, como todo el mundo sabe, duele menos y deja menos señales en los lacerados cuerpos de los detenidos de la checa de Las Corts. Todo ello supervisado a través de una mirilla por Saura, siempre que haya recogido previamente las caquitas del gato, no sea que la dulce Imma agarre un cabreo del quince.

Y anduvo Tolerancio a un tris de reconciliarse porque la prensa difundió una magnífica noticia que tenía a nuestros heroicos agentes como estelares protagonistas. Han impedido en lo que va de año la friolera de 40 ablaciones clitorianas.
Parece que los responsables del cuerpo han creado una unidad especial para combatir esa lacra. Y los resultados son óptimos: 40 niñas salvadas de esa espeluznante mutilación. La primera reacción es de satisfacción, de alegría, pero… una vez transcurrido un segundo desde el anuncio del titular afloran las dudas y se ensombrece el panorama, como se ensombrecen los campos de trigo bajo los negros nubarrones de la tormenta. Lo primero es darse un pellizco, despertar del embeleso y preguntarse: Pero a ver, pedazo de atún… ¿Quién es el máximo responsable político de los mossos?... Pues Saura, el ecotorturador…
Sentado ese precedente… ¿Qué sentido tiene conferir la menor credibilidad a la rimbombante noticia? ¿Es Saura capaz de gestionar algo más allá de limpiarse el trasero solito o de recoger las caquitas del gato, como confesó en su día muy gráficamente la pija de su señora, doña Imma Mayol de Saura?

La noticia desglosada es así, pizca más o menos: los mossos d’esquadra asignados al operativo patrullan las calles, hacen sus pesquisas, se infiltran en los vecindarios más conflictivos, dicho de otro modo, en aquellos donde se presume, por densidad demográfica de residentes de origen inmigrante de una determinada procedencia, que hay un mayor riesgo de incurrir en semejante práctica de valor intercultural muy relativo, discutido y discutible, pero menos, por ejemplo, que la nación española.
Cuando los agentes detectan un caso posible, futurible, de ablación, por ejemplo el de la pequeña Fátima Babayaro, oriunda de Mali, que se efectuaría en su país de origen con la excusa de las vacaciones, lo impiden poniendo sus presunciones en conocimiento de un juzgado. Basándose en esas presunciones el juez, preventivamente, deniega el viaje a la familia y ya hemos evitado una ablación.
Nos lo cuentan así y nos lo creemos. Quizá porque no tenemos tiempo suficiente para meditar sobre este asunto que, o nos importa un pito, que no es el caso de Tolerancio, o porque incurrimos en una angélica y enternecedora credulidad o, simplemente, porque llevamos tan sobrecargada nuestra agenda de preocupaciones que no podemos hacer sitio a una más… pero la construcción argumental es disparatada y no se sostiene por ningún lado.

Tolerancio carece de un conocimiento exacto del aberrante proceso llamado ablación clitoriana, pero algo se figura de su mecánica, logística y ejecución. Y las preguntas se suceden en cascada:

-¿Por qué las ablaciones deben practicarse obligatoriamente en determinados países? ¿Es que requieren un instrumental específico del que solo dispone la tecnología autóctona de dichos lugares? ¿Es que alguna ley establece que esa manipulación se ha de efectuar necesariamente en unas muy concretas coordenadas terrestres?... Esas preguntas ya han sido respondidas en otras ocasiones y… ¡ha colado!... Nos dicen que aquí no se practica porque es delito. ¡Claro, es por eso!... Ahora bien, también es delito matar, robar, falsificar expedientes académicos a lo De Juana Chaos… y se hace.
Es decir, en España también se delinque, aunque no lo crean. Podemos encontrar en la crónica negra de nuestro país a tipos que acuchillan a sus víctimas 200 veces, que las despiezan a hachazos y se comen los sesos salteados con habitas baby regadas con un tinto excelente de la Rioja alavesa, pero de ablaciones, ni hablar… porque es delito. Es verdad… ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

-Consecuencia de lo anterior es… ¿Para practicar una ablación hay que desplazarse por narices hasta Mali, Nigeria, Sudán o Senegal? ¿Es que regalan los billetes aéreos o los descuentos por volar en familia abaratan el importe considerablemente? Uno comprende que para determinadas intervenciones quirúrgicas, personas de gran solvencia económica viajen hasta Nueva York, Tokio o Vancouver porque en esos lugares trabajan unos médicos que son la bomba en su especialidad.
La ablación, siendo repugnante, tanto que ni siquiera Tolerancio es capaz de reconstruir mentalmente en su integridad el proceso ni para redactar esta bitácora, y cuando lo intenta desecha esa idea, incluso cierra y aprieta los ojos como para no ver la imagen que intuye porque lo intuido le remueve las tripas, no requiere de un quirófano impoluto ni de un instrumental muy sofisticado. Tampoco quienes la ejecutan han estudiado Medicina con el doctor Vilches, el de Hospital Central, acaso sí con Morín, el de las clínicas Ginemedex o Enfermería con De Juana Chaos.
Nos dicen que las familias abonadas a esa tradición, o lo que quiera que sea tamaña salvajada, por razones de procedencia y por sus desempeños profesionales aquí, son gente de ingresos escasos. En conclusión, si los ablacionistas, por así decir, se ven forzados a viajar a sus países de origen para cumplir el sangriento y mutilador ritual será porque les sobra la pasta y, francamente, no lo creemos. La contradicción es evidente: o son pobres y no les llega para alquilar una bici o les sobra la pasta para adquirir media docena de billetes aéreos, ida y vuelta… pero no ambas cosas a la vez.

-Por otro lado… ¿Cómo están tan seguros que van a perpetrar efectivamente una ablación o 40... ni 39 ni 41… 40, una vez aterrizados en Tombuctú o en Tambacunda? ¿Es que pasan el chivatazo a la unidad de mossos desde una casita de adobe de un poblado batusi? ¿Tienen confidentes en las aldehuelas selváticas del río Zambeze? ¿O han infiltrado agentes entre camelleros, aguadores o recoge-boñigas de la tribu que transmiten informes periódicamente vía satélite a Joan Saura… -que también recoge boñigas, pero de gato, estableciéndose pues entre Saura y los recoge-boñigas cierta conexión profesional-… advirtiendo de los lugares exactos donde se ejecutará la carnicería? ¿Es que los agentes de incógnito han asistido a los siniestros preparativos y han descubierto entre las herramientas del matarife una cuchilla con una etiqueta que dice: para la ablación de Fátima Babayaro que vive en Bañolas, provincia de Gerona, con sus papás, sus hermanitos y su gatito Sultán?

-¿Cómo saben que se iban a cometer 40 ablaciones? ¿Lo han confesado los padres? ¿Han sido detenidos y tras admitirlo les han retirado la patria potestad de las niñas?... No han detenido a nadie. Es casi como decir que gracias al hecho de patrullar la calle, los mossos, con su mera presencia física, han impedido 5.000 atracos a sucursales bancarias y 380 apuñalamientos.

Así lo justificaría un portavoz policial en una rueda de prensa:

Portavoz.- Hemos impedido 5.000 atracos.
Periodista de prensa no intervenida.- ¿Por qué esa cifra tan redonda?
Portavoz.- Porque se han producido 114 y no 5.114.
Periodista de prensa n.i.- ¿Qué le hace pensar que se fueran a producir en realidad 5.114 y que la presencia física de los mossos en la calle ha sido el factor disuasorio?
Portavoz.- ¿Y qué le hace pensar que NO se fueran a producir? Tampoco hay pruebas de ello. ¿Cómo sabe usted que ese anciano que da de comer a las palomas miguitas de pan sentado en un banco frente a una agencia bancaria no estaba pensando en atracarla… solo que la presencia de una patrulla a pie de los mossos le ha disuadido de sus criminales proyectos?
Periodista de prensa n.i.- Pero por esa misma razón en lugar de evitar 5.000 podría decir usted, a beneficio de inventario, que han impedido 14.700 atracos.
Portavoz (pensativo).- Tiene usted razón… en mi próxima comparecencia diré que hemos evitado no 40 sino 850 ablaciones clitorianas.

Nos dirán que los islamistas radicales, camellos al menudeo de hachís, grifotas, puteros y confidentes de la policía, son capaces de diseñar y perpetrar el atentado más complejo y más mortífero cometido jamás en España, en Europa, casi 200 muertos y más de 1.500 heridos, pero no de agarrar entre cuatro adultos, incluidos sus padres, a una niña indefensa, aunque se defienda pataleando, meterla en un coche, adormecerla con un sedante, llevarla a un piso, a un garaje y rebanarle el clítoris con una Gillette… por ejemplo en Salt, provincia de Gerona. No más de 20 minutos y asunto zanjado. Con no llevarla nunca a un ginecólogo que descubra el estropicio…
¿Pero qué nos están contando?

Nadie duda del gran empeño profesional de los mossos, que rivalizan con el Mossad israelí por ocupar el primer puesto en el ranking internacional de eficacias policiales, pero sí de sus responsables políticos. Y no lo decimos por el transparente affaire Vilaró, que salpica lo mismo al Ayuntamiento que a la Generalidad, ni por la incesante e infructuosa búsqueda del gourmet suizo por los alrededores del Bulli, el restaurante de Ferran Adrià que deconstruye lo mismo una tortilla de patatas que un monosílabo y que se apunta a la construcción gastronómica nacional de Cataluña porque se le ha pasado el hervor de la sesera, cuando llevaba el andoba una semana en su casa tan ricamente localizado por la INTERPOL.

Pero eso de las ablaciones no es ninguna broma. Y Tolerancio no se traga ese guiso indigesto. El día que reconozcan que también se practican aquí muchos se llevarán las manos a la cabeza… ¿Cómo es posible… si éste es un país civilizado?... Para no causar desvelos ni traumas a la Cataluña bienpensante, echaremos mano de la banderita que por igual aparece en las tartas de las pastelerías como, en solitario, en las balconadas de los ayuntamientos para tapar lo mismo las comisiones al 3 o al 20% por licitación de obra pública que esa repulsiva mutilación que es la ablación clitoriana.