viernes, 16 de octubre de 2009

comisariado vecinal

Sucedió en Barcelona

Estamos ante una nueva modalidad de control lingüístico: el comisariado de barrio. Figura inspirada en los porteros de fincas vecinales de la Cuba castrista que actúan como soplones de la policía política. El portero, abanicándose con un ejemplar de Granma para combatir el sofocante calor de la isla, sabe a cada paso quién entra o sale y de qué pie cojea cada quisque. En la garita tiene su tercerola con el cargador lleno para defender a tiro limpio cada palmo del glorioso paraíso caribeño de los trabajadores.

El comisario vecinal no es el agente normalizador de la campaña Oberts al català, figura de la que dimos cuenta en una bitácora anterior, ni los comisarios de la checa político-literaria del ayuntamiento de Sevilla que, con esa gran amplitud de miras, prohíben conferencias sobre el escritor y diplomático Agustín de Foxá por su trayectoria reñida con los presupuestos de la Ley de Desmemoria Histórica… -por lo que, en aras de su coherencia progre-inquisitorial, habrían de vetar, también, charlas sobre Céline, Ezra Pound, Cela, Torrente Ballester, entre otros muchos, o recitales de Víctor Manuel que en sus años mozos dedicó una canción encomiástica al general Franco, sin ir más lejos-… ni siquiera, hablando de Cuba, el comisario propagandista en su versión edulcorada a lo Bosé y Juanes, ni en su versión oficialista a lo Manu Chao, aclamado intérprete que reiteradamente ha manifestado su simpatía por ETA y que actuó días atrás en La Habana para respaldar al régimen sin los vergonzantes escrúpulos de los anteriores… por lo que deducimos que Manu Chao, babeante, se empalmaría observando, a través de una mirilla, a la poli isleña aplicando electrodos en el pito a los disidentes o sumergiéndoles la cabeza en bañeras repletas de excrementos, con arreglo a sus procedimientos habituales.

El comisario vecinal es una figura de nuevo cuño y su misión es fundamentalmente lingüística. Ésta que sigue es una anécdota real y sucedió en Pueblo Seco, cerca del Paralelo, el pasado 7 de octubre. Tolerancio fue la víctima del delirante episodio.

El escenario fue el vestíbulo de la finca de su nuevo domicilio. En efecto, Tolerancio acababa de completar una mudanza. Regresaba ese día de hacer un recado. Abrió la puerta de la calle y vio que, acarreando unas bolsas del supermercado, le pisaba los talones un señor al que otros vecinos presentaron unas fechas antes como expresidente de la comunidad.
El interfecto ha ejercido el cargo durante más de 30 años y un halo de autoridad aún inviste su figura. El tipo luce con orgullo un imponente mostacho blanco con las guías onduladas à la façon de un alabardero de palacio, de un oficial retirado del ejército prusiano.

Tolerancio abre la puerta, le cede el paso y larga un trivial comentario, ¿Qué? ¿Haciendo la compra?... El otro asiente. La conversación ha terminado. Tolerancio se da la vuelta y se dirige a la escalera para iniciar el ascenso a su modesta morada cuando… una voz suena a su espalda…

-Jove… (joven, amable apelativo pues Tolerancio ya cumplió los 40 y peinaría canas… si tuviera pelo). No hay nadie más en el lugar y deduce Tolerancio que se dirigen a él. De modo que se gira solícito armando una sonrisa cordial. Piensa: empecemos con buen pie.

-Dígame.

Y, de sopetón, el expresi le suelta el discurso de bienvenida tras formular… -con el ceño fruncido como por una intriga indomeñable-… una pregunta preliminar:

-Perdoni… Vostè es castellà… o català? (Perdone… ¿Es usted castellano… o catalán?)

Tolerancio encaja la pregunta con fastidio, y por qué no decirlo, con un ligero sobresalto. La respuesta que le acude al bocón, de primeras, es un… ¿Ein?... como de extrañeza, pero no la verbaliza. Se produce un incómodo silencio de un par de segundos.

Tras esa pregunta se esconde un truco avieso de etiquetaje identitario que usan siempre los catalanistas y que ha cuajado a nivel coloquial. La pregunta pretende incomodar a los catalanes castellanohablantes, que son catalanes, pues nadie nacido en Barcelona o en Cornellá pretende ser castellano. La disyuntiva así presentada, A o B, es un modo de corregir, o cuando menos de dirigir, los sentimientos de pertenencia.
Si el encuestado responde que es catalán, al momento… (tienen la pregunta lista en la recámara)… sueltan un Entonces… ¿Por qué habla en castellano? Para esa pregunta la respuesta apropiada es que El castellano es la lengua materna de la mitad de los catalanes, aunque lo mejor sería responder a esa cuestión tan meticona y entrometida con un Hoy hace un día magnífico o con un ¡Qué caras están las verduras!

La pregunta se solapa con otra. Es la verdadera pregunta, la prueba del 9, la que cuenta, oculta tras el biombo de la anterior. Quieren saber qué idioma habla uno o por qué idioma se decanta en el binomio castellano/ catalán, aunque es cosa común hablar ambos. Tolerancio lo comprobó al segundo:

-Què vol dir? (¿Qué quiere decir?).- Pregunta Tolerancio.
-Vull dir… si parles català o castellà (Si hablas catalán o castellano).

La respuesta de Tolerancio, en estructura profunda, fue ¿Y a ti qué lo que yo hable, so merluzo?... pero en superficie apareció:

-Gairebé sempre parlo castellà (Habitualmente hablo en castellano).
-Es que aquí parlem en català (Es que aquí hablamos en catalán).

El aquí de la respuesta se refiere probablemente al nº 31, pongamos por caso, de la calle (llamémosla) Alzina, aunque Tolerancio ya ha tenido ocasión de saludar a otros vecinos y de hablar con algunos de ellos en castellano, incluida una familia procedente de un país sudamericano que no puede precisar.

-Què es una llei d’aquesta escala? (¿Es una ley de esta finca?)

A modo de aclaración sigue todo un discurso entre autobiográfico y pedagógico que contiene los siguientes ítems:

-Yo nací aquí, aunque mis padres son de fuera. Pero claro, en Cataluña hablamos catalán (¿?).
-En esta finca vivimos catalanes de toda la vida (¿?).
-Yo con mi mujer hablo en castellano… ¿Sabe por qué?... Por sus padres, mis suegros… (¿?)… (que ya deben de estar los pobres criando malvas pues el sujeto ronda los 70 años y las probabilidades del enunciado anterior son muy elevadas… por unas razonables expectativas de distancia generacional y de longevidad).

Hay un tira y afloja. El que fuera presi no consigue arrancar el compromiso de lealtad idiomática del nuevo vecino y el tanteo lingüístico se aproxima a las tablas perpetuas Karpov/Kasparov con expresiones del tipo:

-Que cadascú parli el que vulgui (Que cada uno hable lo que quiera).
-I tant, però hem de fer un esforç… (Por supuesto, pero hemos de hacer un esfuerzo…).

No obstante el comisario vecinal aún tiene munición y no da su brazo a torcer:

-I amb la seva dona? (¿Y con su señora?)

También quiere saber, para completar su exhaustiva ficha parapolicial, en qué idioma habla Tolerancio en la intimidad con su señora cuando discuten sobre el color más apropiado para las cortinas o cuando le pellizca el trasero. El comisario ha traspasado la delgada línea roja de la discreción, del buen gusto, del decoro y de la urbanidad.
Tolerancio debe embridar de nuevo su correosa lengua que pugna por dotar de cuerpo material fónico los siguientes pensamientos: ¿Y a ti qué coño te importa, mamarracho, inquisidor de barrio? ¿Te pregunto yo si te dedicas a chupar pollas por los váteres de las estaciones de tren?... pero opta por seguir el juego educadamente:

-Parlem sempre en castellà (Siempre hablamos castellano).
-Sí, ja els he sentit. Però es catalana, oi? (Sí, ya les he escuchado. Pero… ¿Ella es catalana, verdad?)
-De soca-rel (De pura cepa… expresión muy del gusto aborigen).

Para finalizar la entrevista pregunta a Tolerancio cómo se llama:

-Em dic Javier, i vostè? (Me llamo Javier ¿Y usted?... pregunta-florero pues a Tolerancio le importa un bledo cómo se llame el sujeto).

Da su nombre, que Tolerancio no recuerda, y se despide cuando el ascensor reemprende la marcha:

-Adéu Xavi i fins un altre! (¡Adios Xavi y hasta otra!).

Tolerancio, rebautizado, responde, pero el ruido del ascensor apaga su réplica:

-Em dic Javier, no Xavi… Javier! (¡Me llamo Javier, no Xavi… Javier!).

A Tolerancio le queda la duda de si ha vivido una anécdota inocua auspiciada por un voluntario lingüístico jubileta y turuta que acude todos los domingos y fiestas de guardar al aplec (encuentro) sardanista promovido por el casal d’avis (casino de abuelos), que milita en alguna entidad vecinal adscrita a una plataforma subvencionada y que no pierde ocasión de hacer proselitismo lingüístico por las calles y plazas del barrio… o si se perfila en el horizonte una nueva y coordinada fase de presión idiomática diseñada por la nomenclatura catalanista que podría resumirse así:

-“Ya no les dejamos rotular comercios en español, so pena de multazo, estupendo, ni les permitimos escolarizar a sus hijos en esa lengua pútrida y asquerosa para crear de ese modo una falla emocional entre generaciones, magnífico… pero cuando abren la puerta de la calle y entran en el vestíbulo de la finca donde viven, esas cucarachas se sienten a salvo de toda intromisión, como en el juego del parchís, que no puedes perder tu ficha cuando transitas por las casillas coloreadas de la zona de seguridad o como esos fugitivos de persecuciones políticas que franquean la entrada de una embajada extranjera como acogiéndose a sagrado… pues bien, se trata, concertadamente, a través de nuestros simpatizantes y afiliados a pie de calle… de transmitirles incomodidad y presión a domicilio, cuando menos en los espacios comunes de las fincas de vecinos… mientras no podamos entrar en sus casas y poner micrófonos para saber en qué idioma cocinan, van al baño o echan un polvo. Hemos de acabar con esa sensación de impunidad lingüística que habilitan las paredes y puertas de sus viviendas. No pueden, no deben sentirse a salvo de nosotros ni cuando duermen: deben sentir nuestro aliento en sus cogotes, sin descanso, de una manera implacable. Que no respiren, que no se sientan libres ni en el salón de su casa. Y así hasta que claudiquen… o revienten y se larguen.

Puede que la referida anécdota no sea más que la celosa y aislada iniciativa de un catalanista senil que va por libre, que pretende transformar su pedacito de Cataluña, calle Alzina nº 31, en un cacicazgo, en una satrapía donde reine la pureza lingüística, de la que es garante y custodio, un precursor concienciado que aspira a que le dediquen una placa conmemorativa cuando la espiche, y por esa posibilidad nos inclinamos… pero no debemos descartar otras, pues barrabasadas más gordas se vieron… o puede que el episodio sea síntoma, anticipo, de una nueva estrategia, aún en su fase experimental o de laboratorio, que trasladaría el control lingüístico en la vía pública, ya no a la expresión escrita de la lengua… (la prohibición de rótulos comerciales y la eliminación de señales e indicaciones en castellano)… sino a la expresión oral e individual: un panorama sombrío que Tolerancio dibujó en dos bitácoras inéditas tituladas Del cero al infinito, redactadas hará un par de años y que desempolvará en cuanto tenga ocasión.




sábado, 10 de octubre de 2009

Diada a toro pasado (II)


4.- Referéndum separatista de Arenys de Munt. Una de las secuelas más interesantes de la Diada 2009 ha sido el referéndum ilegal promovido por el ayuntamiento de Arenys de Munt, aunque formalmente organizado por una entidad local para salvar las apariencias y burlar las resoluciones judiciales.
El ayuntamiento de Arenys está gobernado por una marca electoral de ICV, algo así como EPM o Entesa del Progrés Municipal, es decir, la franquicia municipalista regional, y separatista, cómo no, del partido de Cayo Lara, uno que, eso dice, caza para comer, burdo penseque para justificar su gusto por el escopetazo que te crío… (quizá abatiendo perdices o liebres sublima el interfecto sus deseos de hacer lo propio con pequeñoburgueses y sacerdotes)… como si no tuviera una carnicería cerca de su domicilio para surtir su despensa de proteínas animales, y que, para cerrar plaza, explica al monarca sus planes para traer a España la III República. Quizá, en adelante, para pulir esos planes y en franca y distendida camaradería, se junten ambos, súbdito y soberano, en una montería de esas para freír a tiros osos embalsamados en vodka.
¿Cuál es el error de esta breve digresión político-cinegética? Muy sencillo. ICV, o en su caso EPM, no es la franquicia de IU, sino al revés. IU es la franquicia en el resto de España de ICV, el partido del ecotrasvasador Baltasar y del ecoaeronauta Milá.

Mucho se ha hablado del referéndum de marras. Como era previsible, y a pesar de la prohibición, con Montilla y el PSC (y PSOE) silbando y mirando para otro lado cobardemente, o sea, con arreglo a sus usos y costumbres, se celebró la patochada separatista.
Indudablemente el censo electoral lo obtuvieron los organizadores por altruista cesión del consistorio o de algunos de los partidos afines a la causa. Asunto que interesa a la confidencialidad y custodia de datos relevantes que no pueden acabar, como si tal cosa, en manos de particulares.

La cuestión es que, una vez celebrado, hay que buscar el lado positivo, aunque en el presente caso para verlo, si lo hubiera, se precisaría una lupa de gran aumento. Que el embrollo del referéndum ha sido una mamarrachada en toda regla… evidente. Que ha producido un efecto dominó… se esperaba… y ya se cuentan por docenas los municipios que se apuntan al carro de la réplica plebiscitaria.
¿Dónde diantre reside, pues, el dato positivo?... En la repercusión mediática, sin duda. En adelante sólo un disminuido psíquico profundo podrá sostener que España está más cohesionada que nunca. Quien afirme tal cosa mentirá como un bellaco rebozado en el fango. España no se rompe, repetían algunos a cuento del estatuto catalán, inconstitucional de pe a pa, pero que será, en la mayor parte de su embrollada redacción, avalado miserablemente por el Tribunal Constitucional al lacayuno servicio del gobierno. Pues quizá sí se rompe… y Arenys de Munt es la primera puntada que se descose. Quien no quiera verlo, allá él.

La segunda fase del referéndum fue su obligado complemento inspirado en la connatural patriopedofilia catalanista: una consulta escolar. En efecto, el equipo docente del colegio Sobirans (Soberanos), nombre augural, profético, sito en la misma localidad, sometió a los chicos de 11 años a una actividad docente titulada ¿Crees que Cataluña debería independizarse de España?... sin decir ni mu, por supuesto, de los territorios irredentos ocupados por el estado vecino, pues a la hora de la verdad contra Francia no se juega. En ese punto los catalanistas son como los piratas somalíes, que saben muy bien qué barcos secuestran. Estrategia taimada, ladina, enfocada a los críos, acaso para, a través de ellos, sondear o fichar a los padres.
Es evidente que los chicos a esa edad no tienen un criterio propio, madurado, sobre la independencia de Cataluña o sobre la bondad hipotética de una mayor presión fiscal, y que, sobre esas materias, se limitan a repetir lo que oyen en su casa.
De tal suerte que a partir de los chicos que en ese bochornoso ejercicio prospectivo se manifestaron contrarios a la independencia, 7 entre 18, los profesores colaboracionistas ya pueden elaborar tranquilamente la cara B del censo municipal, es decir, la lista negra de los adultos abstencionistas que no fueron a votar el 13 de septiembre, poniendo en práctica el viejo precepto utilizado por la Gestapo: para saber qué son o qué piensan los padres, pregúntale a sus hijos. Táctica eficacísima que empleó la policía nazi para cazar judíos en los países ocupados: destacaban agentes a las escuelas y los polis… -arriesgada misión-… instaban al profesorado a que ordenara a los alumnos bajarse los pantalones para verles el pitilín. Con una somera inspección ocular detectaban a los chicos circuncidados y a partir de ese valioso dato detenían a los padres. Barato. Fácil.

Para los catalanistas los niños son la piedra angular sobre la que se erige el edificio de la llamada construcción nacional, por eso se impone aislarlos, cuarentena permanente, de virus lingüísticos nocivos. Es una cuestión capital, de vida o muerte, de supervivencia del régimen. Pero también son, criaturas, una valiosa fuente de información para conocer hábitos inconfesados de la población adulta.

En otra bitácora Tolerancio detallará, con grueso trazo, susceptible de mejora, los hitos básicos de un plan, que ha bautizado como plan Sinera, para impedir o dificultar la proliferación de referendos separatistas ilegales y que ofrecerá, totalmente gratis, a cualquier entidad, asociación o partido político interesados en obstaculizar la alegre y cómoda marcha triunfal del separatismo.

5.- Boicot a la cantante Noa. Contratan a la artista israelí para que dé un recital en pro de la paz y la concordia universales… patatín, patatán… El cant dels ocells… durante uno de los actos institucionales de la Diada.
La contratan los mismos que, a renglón seguido, ponen a Noa a caer de un burro por haber cometido la osadía de criticar los métodos de Hamas, los terroristas que, entre otras lindezas, se esconden tras las mujeres y los niños palestinos, y usan varias veces el mismo cadáver de una criatura despachurrada para demostrar a la prensa los trágicos efectos de los ataques israelíes.
Es decir, quienes pagan y luego boicotean a Noa son los mismos y constituyen un ejemplo paradigmático de bipolaridad política.
ICV, principal promotor del boicot a Noa, es una de las siglas que mejor representan la esquizofrenia autóctona. Que no son nacionalistas, pero actúan como tales. Que son pacifistas pero siempre le guiñan el ojo a las bandas que defienden sus postulados a bombazo limpio (siempre que sean de inspiración nacionalista o de extrema izquierda, claro) y a las tiranías que blasonan de antiamericanismo levantisco a lo Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales o Ahmedineyad, el ahorca-gays de la ya plutonizada Persia.

Noa, dicen, pues no conocemos su trayectoria, ha censurando en repetidas ocasiones a las autoridades de su país por otros episodios bélicos. Pero eso no es suficiente para ICV. Más tarde, pero en privado, o eso ha trascendido a la opinión pública, los capitostes ecopacifistas y pro-Hamas del tripartito manifiestan a Noa su simpatía y admiración, asegurándose, eso sí, de que una claca… -una docena de voluntariosos militantes-… exhiban los preceptivos carteles anti-Noa durante su actuación.
¿Pueden ser más idiotas?... No parece posible, pero la especie humana siempre ha demostrado una asombrosa capacidad de superación.

6.- Orfeó Catalá/ Palau de la Música. Este caso de corrupción a gran escala de la sociedad civil catalana (y política: Ángel Colom, CiU) tiene mucha miga porque demuestra una ley de rango superior enunciada por Tolerancio, y antes por otras personas mucho más doctas y ponderadas en su juicio. Y es la siguiente: para ser un buen y respetable catalanista es condición sine qua non trincar dinero público a mansalva.

No queremos decir que la tendencia al latrocinio sea un rasgo estructural de la personalidad colectiva del catalanismo, si la hay, si es dado hablar en esos términos, pero sí que el desmesurado amor al país, una vez cosificado e incorporado como un ítem más al bagaje sentimental e ideológico de todo individuo que padezca un severo cuadro catalanista, habilita la fácil idea, no ya de identidad o pertenencia, sino de propiedad.

Este es el razonamiento básico: amo tanto a mí país y le pertenezco de tal modo, que el país me pertenece a mí también… que somos una y la misma cosa, configurando una suerte de arco voltaico de corriente emotivo-recíproca, como de fusión mística con el terruño. Y, correlato o consecuencia de lo anterior, es… que el país me pertenece, el paisaje con sus ríos, sus árboles, su flora y fauna, esas ardillitas tan esquivas y graciosas, y, cómo no, con los ingresos del paisanaje… con ese porcentaje de los impuestos que pagan mis compatriotas, vía retenciones del IRPF o las que fueren, a pesar del expolio fiscal… -ji, ji, para expolio el que ha diseñado mi menda-... y que me trasvasan en formato de subvenciones los dirigentes de turno.

Cierto que otros individuos metidos en política trincan a manos llenas que es un contento, pero sin necesidad de invocar amores patrios o de ocultar tras la profiláctica mampara de la bandera amada sus turbios tejemanejes. Véase otros casos de corrupción como el affaire Gürtel o Bigotazo que atañe al PP o el caso Filesa u otras componendas más recientes que salpican al PSOE, aunque no sean investigadas con el mismo celo por la Fiscalía.

Pero el latrocinio nacionalista es otra cosa. Menos vulgar, pues se comete en nombre de la patria, con la patria como elevada excusa. Para que otros roben a mi gente, pensaba Félix Millet, les robo yo… al menos el dinero se quedará en el territorio… aunque no siempre, pues el papá de Artur Mas, por ejemplo, trasladaba millones a carretadas a Luxemburgo, o el interfecto, señor Millet, que se costeaba unas vacaciones a todo lujo en la Polinesia y otros destinos exóticos al alcance de muy pocos bolsillos. Además el desfalco, bajo esa óptica nacional, cuenta con la disculpa de un amplio segmento de la sociedad catalana previamente narcotizada con el incesante bombardeo de las toxinas de fidelización aborigen: para que me roben los de Madrid…prefiero a uno de los nuestros.

Lo más chocante de este maloliente asunto donde se ha empozado a sus anchas el catalanismo en su conjunto, no son los más de 100 kilos que Millet donó a una Fundación de CiU, o los 12 milloncejos del ala que le soltó a Ángel Colom para que saldara las deudas contraídas por el partido que fundara en su día, el PI, Partido por la Independencia… -cantidades procedentes de subvenciones públicas, por lo que unos 0’15 €, la parte alícuota o proporcional de la desorbitada suma, fueron retraídos a Tolerancio sin su consentimiento, expolio que avalaría una coordinada petición de reintegro o devolución individualizada de dicha suma en concepto de restitución indemnizatoria a todos los no nacionalistas agraviados-… sino… la entrañable escenificación de los cantores del coro del Orfeó ante la sede de tan venerable institución.

¿Qué pieza, a guisa de simbólica, exculpatoria y lustral protesta, interpretaron los músicos abochornados por la delictiva actuación de sus mandatarios?... ¡El Cant de la senyera!... nada más y nada menos…
¿No han comprendido aún, patrioteros de lírica baba, que El cant de la senyera… con la mano en el pecho y los ojos nublados de lágrimas… es, no el escudo camuflatorio, sino el fundamento precisamente, el motor que impulsó a Millet a agenciarse un chorro de millones a cuenta del lobotomizado personal?

lunes, 5 de octubre de 2009

Diada a toro pasado (I)


Frustrada un año más la originalísima propuesta de Tolerancio para celebrar la Diada del 11 de septiembre… -un partido de fútbol sala entre austracistas y borbónicos con indumentaria de la época y animadoras ataviadas con miriñaques y corpiños-… procederemos a un somero análisis de los episodios más destacados de la edición de este año. Hemos seleccionado media docena que serviremos en dos raciones.

1.- Insospechada irrupción de Belén Esteban. La cutre-star Belén Esteban, ex del torero Jesulín de Ubrique, protagonizó docenas de emisiones televisivas con motivo de los requerimientos a la famosilla del Defensor del Menor de Madrid para que dejara de hablar a todas horas de su hija Andreíta. En efecto, la audiencia se sabe de carrerilla que a la niña le chiflan las croquetas de pollo y las pelis de Disney.
Las malquerencias de Belén Esteban con la familia de su ex, el torero, y la inquina que le tiene la susodicha a una tal Campanario coparon las portadas de los medios dejando la celebración de la Diada, la nostra Diada, en un triste segundo o tercer plano.

A los periodistas de esos programas les chocó que el Defensor del Menor diera, a cuenta de la crianza de la niña, un tirón de orejas a la tal Belén Esteban… -una suerte de diva del peor folletín populachero con el que se anestesia al paisanaje, bastante idiotizado ya de natural-… basándose en denuncias anónimas, unas 7 en total. Modalidad de denuncia escandalosa, ese fue el sentir general, pues no respeta garantía alguna para el acusado.

No saben los periodistas de la prensa rosa, rosa pero que hiede a mil demonios, y alguien debería decírselo, que en Cataluña las denuncias contra los propietarios de establecimientos que rotulan sus comercios en español se fundamentan precisamente en eso, en denuncias anónimas puestas en su tiempo libre… -vaya concepto del ocio que tienen algunos-… por voluntarios de entidades subvencionadas con dinero de todos que hacen la calle, es decir, que se la patean, cuando no las promueven directamente los inspectores de paisano de la policía lingüística de Montilla desplegados por villas y pueblos de Cataluña cual un ejército de insidiosos y voraces mustélidos, libretitas en mano.

Tolerancio quiso enviar uno de esos SMS que aparecen en pantalla mientras los periodistas debaten las andanzas de una tonadillera o de un donjuán en apuros por culpa del bebercio o de las drogas, pero torpe como el sólo con las nuevas tecnologías tardó media hora en componer un triste Hola… De haberse manejado con pericia habría mandado uno que dijera, pizca más o menos:

¿os sorprenden las denuncias anonimas x lo de belen estbn?... pues en catrix las denuncias a comerciantes q rotulan en cast tben son anonim… te qiero, churri.bcn

2.- Insultos a los oferentes ante la estatua de Rafael Casanova. Esta vez los destinatarios de los insultos de los nacionalistas no medicados que montan guardia ante el monumento han sido los dirigentes del tripartito. La tradición establece que los abucheos, insultos y escupitajos son honor reservado a la delegación del PP que, por masoquismo o imbecilidad integral, participan aún en ese aquelarre institucional bastardeado y tergiversado de medio a medio por el separatismo hebefreno-catatónico.
Los pitos no fueron plato de gusto del sonderkommando Montilla y su comitiva y por ello sopesan ahora la posibilidad de modificar el formato de la floral ofrenda para evitar incomodidades. Mira tú qué cosa.
Entre los defensores de una nueva escenografía está, cómo no, Joan Saura, ICV (IU catalanista), el mismo que en ediciones anteriores justificaba las ensordecedoras broncas a la delegación del PP diciendo que los políticos, en particular aquellos que menos conectan con las legítimas aspiraciones del pueblo catalán… -expresión de uso común que incluye lo mismo al trincón de Félix Millet, Orfeó Català, que a un trabajador afectado por un ERE-… deben aguantar el tipo ante las muestras de descontento de los allí reunidos… hasta que le pitaron a él, claro está, en un intolerable ejercicio de contaminación acústica.

Una de las reacciones más sonadas de entre los oferentes vituperados fue la de Durán Lleida, el político aragonés afincado en Cataluña, quien, metido a vocacional agente lingüístico, y gracias a su fino oído, distinguió el idioma utilizado por el público que, eso parece, se expresó mayoritariamente en castellano.
En Durán Lleida, que semanas atrás se dolía, en una entrevista concedida al diario El Mundo, de que sus hijas (no sabemos si gastan el mismo look gótico-adolescente que las niñas de ZP) hablan demasiado en español para su gusto y que le mandan a esparragar cuando les sugiere que empleen el catalán más a menudo… -por lo que deducimos que, si al cumplir los 16 años deciden abortar, no tendrán en cuenta sus paternas recomendaciones-… se une, al bochorno de los insultos, la trágica constatación de que éstos se formularon en la lengua más odiosa que imaginar se pueda.
El motivo de la insoportable distorsión idiomática detectada por Duran Lleida obedeció a la presencia de docenas de trabajadores afectados por el ERE de Nissan que corearon consignas de inspiración laboral, en español, del tipo Más trabajo y menos estatut (por estatuto de autonomía). Protagonismo robado al público habitual de la efemérides: simpatizantes de entidades nacionalistas, es decir, trabajadores del consolidado, aunque nada productivo, sector cuaternario o sector pseudo-funcionarial paralelo y subvencionado a cargo del contribuyente; sector que precisa un ERE pero ya mismo y a lo bestia.
La prensa fue testigo de los gritos cruzados entre trabajadores en paro y catalanistas remunerados a jugoso golpe de talonario, instando los segundos a los primeros a un Treballeu! (¡Trabajad!) que denota la amplitud de miras y acusada sensibilidad social de los catalanistas exaltados con las cuitas y porfías de la clase trabajadora.

3.- Intervención estelar de Joan Laporta, presidente del Barça. La inminente promoción política de Joan Laporta se perfila en el horizonte, va tomando cuerpo. La salvación de Cataluña de todos los males que la aquejan, con semejante elemento al timón de la nave, es, pues, una realidad cercana.
Laporta participó en una manifestación separatista, según declaró, a título individual, para no comprometer la imagen pública de la entidad que preside y que reproduce en su seno, eso dicen, la realidad plural del país. Defensa acérrima de la pluralidad por la que Laporta autorizó una reivindicación catalanista en el Nou Camp presentada por Joel Joan, apaniguado director de la Academia Catalana de Cine, amigo confeso de ETA, lo dijo en un homenaje al suicida Xirinachs, coincidiendo con el descanso de un partido oficial de liga… incidente que no ha sido censurado aún por la Real Federación Española de Fútbol al ceder el club sus instalaciones a un acto marcadamente político… y por la que autorizaría, sin duda, llevado de su loabilísima ecuanimidad, y en aras de esa pluralidad con tanto énfasis pregonada, un acto que abogara, por ejemplo, por el derecho de los padres o tutores legales a elegir lengua oficial en la enseñanza obligatoria.

A título individual es una expresión polivalente, pues da mucho juego, tanto como Xavi Hernández en el centro del campo azulgrana. Lo mismo vale para acudir a una mani sectaria, cuando se representa a una entidad supuestamente plural, que para follarse una gallina. Pero hay cosas que no deben hacerse ni bajo ese título ni bajo ningún otro desde un cargo institucional. Y si no que le pregunten a la gallina requebrada de amores. Como a título individual Berlusconi pellizca culitos que es un contento en sus fiestuquis privadas. Sí, yo quemé el bosque… pero a título individual y no en calidad de presidente de la finca de vecinos del nº 13 de la calle Del suspiro verde. Pues a título individual o colectivo es usted un cabrón del carajo de la vela.

Se rumorea en los mentideros de la putrefacta política del universo Catrix que Laporta podría encabezar, a título individual, la candidatura separatista, Reagrupament.Cat, promovida por Joan Carretero, exconsejero del primer tripartito, y con quien haría migas de las buenas, es cosa segura, atendiendo a que el tal Carretero, con anterioridad alcalde de Puigcerdá, ha estado cobrando durante dos años una millonada como Director de un hospital que todavía no existe. Tal para cual.
Las cantidades devengadas a Carretero por la dirección de la clínica espectral, virtual, fantasmagórica, fueron desveladas por la prensa y no por los espías que contrató Laporta para proteger a sus vicepresidentes, según se desprende de las declaraciones de un esbirro del hiperactivo presidente culé, un hampón apellidado Oliver.

Para cerrar plaza Laporta asumió unas jugosas declaraciones del nuevo presidente de la Federación Catalana de Fútbol realizadas en una conferencia en la muy edificante y docta Universitat Catalana d’Estiu que se celebra cada año en el sur de Francia con gran afluencia de público y unos contenidos que son la envidia del mundo académico en todas sus disciplinas.
Según el mandatario federativo sería buena cosa que se jugara al fútbol en catalán, por lo que cursará circulares a todos los clubes federados para que los entrenadores se dirijan a sus pupilos, en especial a los alevines, conocida la fijación para-pedófila que tienen los catalanistas por los niños, en dicho idioma.
Cierto que los catalanistas obligan a algunos adultos a expresarse en catalán… -a los locutores e invitados de los programas de los medios de comunicación de titularidad pública y a los agentes de los mozos de escuadra al redactar sus informes, so pena de despido o incoación de expediente disciplinario-… pero sienten una predilección especial por las criaturas, como se descubrió meses atrás… Al patí parlem en català… en la escuela Betania de Cornellá.

Estrategia complementada con otras iniciativas para trasladar al fútbol el llamado fet (hecho, rasgo) diferencial català, por lo que se recomendará desde los despachos federativos a los clubes catalanes que sus futbolistas celebren los goles erigiendo un castell (un castillo humano) en el centro del terreno de juego en lugar de levantar los brazos, improvisar bailecitos o mostrar camisetas conmemorativas. Y a los árbitros de las divisiones territoriales en todas sus categorías, competiciones femeninas y transexuales incluidas, a que sancionen con tarjeta amarilla a los jugadores que se dirijan en español a él mismo, a los compañeros de equipo, a los rivales e incluso al público, y con tarjeta roja en caso de reincidencia, reflejando en el acta la incidencia merecedora de un castigo ejemplar con agravante de conducta antideportiva y a corregir con una docena de partidos de suspensión, mínimo… intolerable agresión, hablar en español, infinitamente peor y más punible que un fuerte puntapié en las pelotas.






jueves, 24 de septiembre de 2009

Patanes Sin Fronteras


Una bitácora refrescante para despedir el verano

Nace PSF. Patanes Sin Fronteras. PSF pretende combatir con una sonrisa el amodorramiento curarizante, lobotomizador, colectivo, que provoca en los individuos sanos una exposición continua a la monserga asfixiante, vírica, contagiosa, del nacionalismo catalán.

PSF ha elaborado unos estatutos y un borrador programático. Necesita de algún miembro más para registrarse como asociación recreativa sin ánimo de lucro. Sus dos co-fundadores han de fichar a otros incautos para propiciar, como queda dicho, el nacimiento oficial de Patanes Sin Fronteras y el bautismo de fuego, en sentido figurado, del activismo lúdico-patanista.

PSF tiene en su punto de mira, es decir, en su punto de risa, al nacionalismo catalán, por ser el más cercano y el que más da la brasa. A nuestros patanes de PSF les separa de los nacionalistas catalanes, de entrada, una preposición: SIN en lugar de CON. Y ya tienen en la recámara, esbozados, desternillantes proyectos patapolíticos para su provocadora, ubuesca y lunática escenificación
Como toda asociación tiene PSF su finalidad, ya desvelada, y cómo no, su reservado derecho de admisión o veto a candidatos de inapropiado perfil. Para integrar las pírricas filas de PSF debe el interesado acreditar su contrastado no nacionalismo, amén de otras cualidades detalladas en los estatutos… un extracto de los cuales reproducimos más adelante.

Ilustra esta bitácora una instantánea (foto 1) tomada en el mes de mayo en un tramo del río Gers a su paso por el término municipal de Vidrá, Osona. Esa foto, con Tolerancio arrojando una piedra a ese saltarín y esquivo curso fluvial, constituye la primera acción patanista reivindicada por PSF.
En efecto, meses atrás, el consejero de medioambiente del gobierno regional de Cataluña, el ecotrasvasador Baltasar, de ICV, la IU catalanista, acuñó, con motivo de la pasada sequía, el eufemístico e ingenioso concepto aportes puntuales de agua por trasvases… -que lo mismo da, que da lo mismo-… sucesor en el cargo del ecoaeronauta Milá… (uno que paseaba a sus hijos en helicóptero por la Cerdaña a cargo del contribuyente y que actuó recientemente como abogado defensor de los promotores del referéndum separatista e ilegal de Arenys de Munt)… fulano que estableció la prohibición de tirar guijarros a ríos y estanques para no alterar las pacíficas condiciones de vida de los moradores, peces, cangrejos, anuros e insectos, de esas masas hídricas… y no es una coña marinera -de agua dulce- aunque lo parezca… declarando proscrito, para los restos, el lanzamiento de piedras pulimentadas para contabilizar los rebotes que dan sobre la superficie del agua. Tradicional entretenimiento transmitido de generación en generación desde tiempos inmemoriales.

Tolerancio, co-fundador de PSF, honor que comparte con Manuel Aguilella, no pudo resistirse a la tentación de desobedecer tan estrambótica normativa e imbuido de un incivismo patanista sin enmienda, desvergonzado, delictivo, y sin temblarle el pulso, arrojó, desafiante, una piedra al río Gers, cerca del salto de agua llamado del Molí, ante varios testigos, cuya identidad permanecerá en el anonimato para evitar a los interfectos, convertidos a su pesar en cómplices, cuando menos encubridores, posibles consecuencias penales… luciendo, cómo no, su preceptiva nariz de payaso, complemento obligado de la indumentaria oficial de PSF para la comisión sincronizada, rápidos golpes de mano, de acciones patanistas de comando. Nariz de payaso que es a PSF lo que una coraza para un coracero.

He aquí una sucinta muestra del manifiesto patanista y de los estatutos de Patanes Sin Fronteras. Es de justicia que los interesados en militar en PSF… -que, no es presunción, sino previsión atinada… (tanto como las previsiones en materia económica del gobierno ZP)… se contarán por docenas, acaso centenares, y acudirán como locos a sus itinerantes banderines de enganche para engrosar sus, aún hoy, desangeladas huestes-… sepan qué les espera y con quienes se jugarán el tipo en un futuro inmediato, codo con codo, como un solo hombre, contendiendo en cerrada justa contra el nacionalismo catalán en el palenque del patanismo desatado.

1.-Manifiesto patanista (extracto)

El patanismo de Patanes Sin Fronteras no es una filosofía, una doctrina, sino una actitud ante la vida. Es, por así decir, una ética… una patanética.

El patanismo de Patanes sin Fronteras necesita de pública expresión. Es la suya una patánica manera de ver el mundo que nos rodea, de someterlo a la lupa deformante del humorismo para compartirlo con quien así lo desee. Patanes Sin Fronteras sostiene que podremos desentrañar mejor ciertas claves de este mundo si es sometido a la óptica patánica o patanóptica y analizado críticamente a través de la patanería metódica.
Siendo nuestra porción de mundo más inmediata escenario de todo tipo de atropellos perpetrados por patanes de obediencia nacionalista, que ignoran su condición de tales (de patanes) y que pretenden separar más si cabe a los hombres entre sí con nuevas y absurdas fronteras en base a mistificaciones de todo tipo enfatizadas obsesivamente… Patanes Sin Fronteras, por imperativo patanético, se propone compensar dichos excesos demostrando el componente torpepatánico común a toda la especie humana sin distinción de sexo, raza, religión, lengua o nacionalidad… rasgo torpepatánico especialmente acentuado en los nacionalistas identitarios.

Todos llevamos un patán dentro. Sólo tenemos que dejarle hablar. Únete a Patanes Sin Fronteras. Haz el ganso, el patán a nuestro lado y respirarás mejor. Sé patán y súmate a nuestra causa.

2.-Estatutos de Patanes Sin Fronteras (extracto)

Del Capítulo I o Fin de la Asociación

Artículo 2.- El objeto y fines específicos de PSF serán:

a) La promoción de eventos risibles, lúdicos y festivos, a nivel local, nacional, internacional (y sideral cuando la colonización del espacio exterior sea una realidad) dentro del más escrupuloso respeto al buen humor y, a regañadientes a veces, a la legalidad vigente.

b) Fomentar el espíritu crítico en clave de humor ante toda discriminación de los derechos individuales de las personas, en particular aquellas que sean auspiciadas o amparadas por las instituciones de obediencia nacionalista.

Del Capítulo II o de los asociados

Artículo 4.- Son deberes de los integrantes de PSF:

a) Acreditar fehacientemente su espíritu crítico ante los excesos reseñados en el apartado b) del artículo 2.
b) Acudir a las reuniones convocadas por la Junta de la Asociación con una nariz de payaso.
c) Tomar parte en los eventos decididos por la Junta.
d) Se recomienda a los asociados procurar amistad, cuando menos intentarlo, con un delfín, no siendo éste, empero, un requisito exigible.

Del Capítulo III o Estructura y funcionamiento de la Asociación

Artículo 9.- (…) Los candidatos que se postulen a los cargos citados anteriormente (en otro artículo, satrapatán/a y vicepatán/a por presidente y vicepresidente de la Junta o Patajunta) habrán de defender en público la idoneidad de su candidatura provistos de la preceptiva nariz de payaso y habrán de rubricar sus argumentos contando, al finalizar su intervención, un chiste o demostrando alguna habilidad especial -como imitar la sirena de una gabarra o mover las orejas independientemente de los músculos de la cara-.

Esto, pensamos es suficiente para hacerse una cabal idea de lo poco o nada cabal que es el patanismo promovido por Patanes Sin Fronteras. Pero nada en esta vida es un camino de rosas. Para muestra un botón. Aún no inscrita como asociación con todas las de la ley, PSF ya ha sufrido en su seno las primeras disputas, eso que algunos llaman diferentes sensibilidades, que han estado a punto de provocar una fatal escisión.

Lamentable episodio que se produjo con motivo de la aprobación por el ayuntamiento de Gerona de una normativa que obliga a los propietarios de mascotas caninas (no sabemos si extensible a mascotas de otras especies animales, felinas o reptilianas) a… y no es broma, pero de verdad de verdad de la buena… pasearlas al menos tres veces al día a razón de 20 minutos, mínimo, por paseo.
A esa normativa, de imposible seguimiento, tanto que ni Dios mismo, que es omnisciente, omnividente, omnipotente y omniloquequieran… -qué decir entonces de la Policía Municipal-… puede saber cuántas veces y por cuánto tiempo pasea cada hijo de vecino su canelo, se acogieron dos simpatizantes de PSF, Severo y Casimito (foto 2), para reclamar de Tolerancio, descaradamente, siendo residentes en Barcelona, el beneficio de la ordenanza gerundense.
Reivindicación, como se verá, que carece de fundamento y que demuestra de manera inequívoca la desfachatez de los peticionarios que, de ningún modo habrían de quejarse de las atenciones y cuidados recibidos… como demuestra la foto 3, con los interfectos disfrutando tan ricamente de las transparentes aguas de cala Tavallera en Port de la Selva, un paraje idílico que no todo el mundo conoce. Razón suficiente para estar agradecidos y en deuda con su amo y desechar cualquier atisbo de protesta y amotinamiento.

Por último, la foto 4, certifica que el patanismo no está reñido, necesariamente, con la elegancia, la apostura y la prestancia varoniles.

Si estás harto del rollo insoportable, pero del carajo de la vela de insoportable que es el nacionalismo catalán y tienes ganas de echar unas risas… únete a PSF… haz la mili en Patanes Sin Fronteras y no sigas el ejemplo de esos tránsfugas, desertores y chaqueteros de Severo, Seve, para los amigos, y Casimito que, a estas horas, deben andar los muy ingratos llamando a las puertas de las archisubvencionadas Ómnium Cultural, Orfeó Català o Plataforma Pro-Seleccions Catalanes, qué más de una que otra, para vivir del momio, a cuerpo de rey, trincando alegremente millones de euros a la salud del contribuyente nacionalista y no nacionalista (véase, por ejemplo, affaire Félix Millet).



viernes, 18 de septiembre de 2009

Manifiesto Jacobino ¡¡¡Ya!!! (II)


Durante mucho tiempo los no nacionalistas hemos denunciado los abusos del autonomismo gestionado por nacionalistas, o por éstos con la vergonzante conchabanza de los partidos mayoritarios (mal llamados nacionales) por una cuestión utilitaria, de aritmética parlamentaria… -en algunos, no obstante, como en el caso de ZP, esa alianza obedece no solo a razones estratégicas sino a presupuestos estructurales de su pensamiento político de fondo… (es decir, de todo el fondo que pueda tener su pensamiento)… que no es otro que su inquina feroz a la idea de una España con los mismos derechos para todos sus ciudadanos. Ese visionario de la política abriga el delirante sueño de convertirse en el primer ministro federalizante de una especie de Commenwealth hispánica, carpetovetónica, unida solamente por la Liga de Fútbol Profesional, de la que, por cierto, ya va siendo hora de que se autoexcluya, por coherencia, el Barça de Laporta-.

Esa asunción del autonomismo por los no nacionalistas, como mal menor, ha sido un pacienzudo ejercicio de cortesía. Pero la cortesía, cuando el otro no la entiende y la toma a rechifla repetidamente, deviene huevonería.
Esa pertinaz transigencia con el autonomismo, defendemos las autonomías como el primero, nos recuerda a ciertos dirigentes de sucesivos gobiernos centrales… -algunos, eso se sabe, poco o nada simpatizantes con este autonomismo desbocado-… que al aterrizar en Cataluña por alguna efemérides institucional proclaman sin ambages -íntimamente a desgana- su entusiasmo por el autogobierno… o a los no nacionalistas que, por una suerte de automatismo robótico se nos junta en la boca, involuntariamente, la expresión soy el primero en defender el catalán… baldío esfuerzo, pues es humanamente imposible ser el primero en esa materia compitiendo, por ejemplo, con Isabel Clara Simó, a quien, por cierto, le va asomando día a día un bigotito de corte hitleriano bajo la nariz… debiendo decir, en todo caso, soy el segundo en defender el catalán.
Pues, lógicamente, no se trata de defender idiomas sino derechos individuales, como el de libre elección de lengua oficial en la escuela o el de rotular comercios sin sanciones de por medio. Y si eso acarrea en el futuro problemas… o no… a determinado idioma desprotegido, amenazado por el mundo global, a un tris de la extinción como el tigre de Bengala… qué mala pata, oiga… serán sus defensores más vehementes quienes habrán de poner remedio, exponiéndose, claro es, si de su defensa se derivan imposiciones a terceros, a la réplica de éstos en una suerte de movimiento incesante. Qué le vamos a hacer. Así es la vida.
Cierto que algunas tácticas defensivas, como la continua presión nacionalista, generan efectos contrarios, como el hartazgo o la indisciplina más o menos emboscada de un sector considerable de la población. Allá ellos. En definitiva, que no todos podemos defender focas, ballenas y linces al mismo tiempo. Es una cuestión de asignación de recursos y de disponibilidad horaria. Hay que repartirse el trabajo. Unos habrán de defender las focas de los desmanes de la industria peletera y otros a los linces de la codicia de los cazadores furtivos.

Lo antedicho no implica que los no nacionalistas, hoy, o los jacobinos radicales entre quienes se cuenta Tolerancio, mañana, no participen en las elecciones autonómicas. Nada de eso. Aunque sea materia opinable, de entrada no hay que descartar el acudir a esos comicios para obtener representación y mediante la oportuna pedagogía parlamentaria hacer el vaciado pertinente, o labor de zapa, desde dentro de la propia institución a socavar. Lo que hacen ERC, CiU, IU (ICV), PNV o BNG con su candidato… -e incluso el PSC aunque sin candidato propio, pero compartido con el PSOE actual-… a la presidencia del gobierno de una nación, España, en la que no creen.

A la espera del nacimiento de una opción nítidamente jacobina, es recomendable que sus futuros integrantes, ya tenemos uno censado: Tolerancio, den su voto a la candidatura concurrente a esos comicios regionales que sea más nítidamente no nacionalista y cuente con más serias posibilidades de obtener representación, sea una candidatura de centro-derecha, de centro-izquierda o transexual… queremos decir, transversal.

Es hora de que entre los no nacionalistas se constituya una emergente corriente jacobina. Tal como suena… expresión afortunada, acompañada de inconfundibles resonancias históricas. Esto es, jacobinismo mondo y lirondo, sin afeites, autodenominado como tal. Un jacobinismo que propenda clara, pública, radicalmente, sin complejos, por la drástica supresión de unas autonomías que fundamentan derechos políticos distintos en particularismos locales a menudo distorsionados. Un jacobinismo que promueva, para esa finalidad determinada, la oportuna reforma constitucional… profiláctica y preventiva… como algunas manifestaciones, que no guerras.

Para ello sería buena cosa que se redactara un manifiesto escueto, conciso y contundente, y que se difundiera por internet para ganar adeptos y firmantes. Con el tiempo, quién sabe, ese manifiesto podría ser el embrión de una sólida e influyente corriente de opinión organizada en torno al Club Radical Jacobino… -denominación, Radical, apropiadísima, por sus connotaciones lerrouxistas para que le dé una erisipela leve, poca cosa, al nacionalismo más aburguesado, blandengue y follón-… estructurado en juntas o clubes de ámbito provincial. Nada más habría de pretender ese manifiesto jacobino que lo dicho: la jubilación no pensionada y para los restos de las autonomías…

Eso no significa renunciar a una deseable aproximación, meramente operativa, de la Administración al ciudadano -no diremos descentralización por no caer en trampas terminológicas-. Bastaría con racionalizar la burocracia y acaso robustecer las Diputaciones Provinciales, trasladando de ese modo el centro político a todas las periferias. Claro que, cada cosa a su tiempo y lo prioritario en opinión de Tolerancio es actuar de manera eficaz y resuelta, jacobina… pero sin guillotinas, claro… contra el foco de la infección.

A guisa de sarcasmo final, concluiremos esta bitácora reproduciendo textualmente unas declaraciones de María Badia, del PSC, recogidas en el diario El Mundo el pasado 05/06/09, integrada como número 3 en la lista del PSOE en las últimas elecciones europeas (guardamos el artículo como oro en paño):

Debemos intentar que la gente perciba Europa como un solo país… Badia dixit con toda la cara y frescura del mundo. En la misma línea de ZP cuando afirmó, solemnemente, que España, bajo su providente mandato, estaba más cohesionada que nunca… mientras se le escapaba una malévola risilla de hiena.

Es la misma diputada que en la anterior legislatura propició en el parlamento europeo la derrota de una ponencia que pretendía blindar la posibilidad legal de escolarizar a los alumnos en la lengua oficial de cada estado miembro por deseo expreso de padres o tutores legales… -en España, hoy, eso no es posible-.
Como si no fuera poco trabajoso a estas alturas intentar que la gente perciba y sienta que España es un solo país… ya no te digo Europa.


PS.- Se precisa redactor para manifiesto, austero, que sepa resistirse a la tentación de trasladar su deslumbrante erudición al texto. El jacobinismo requiere frases, períodos cortos, secos, casi como el tajo de una afilada cuchilla, nada de consuetudinarios sucesos que acontecen en la rúa y milongas por el estilo.
Conviene que un jacobino, que lo sea o que intuya su latente jacobinismo, le dé vueltas al magín para clavar ese logotipo que exprese el sentir de ese aún no nato jacobinismo español del siglo XXI. Tolerancio, torpe en el diseño… (aún está esperando que le lleguen las banderas no oficiales y embromantes que propuso unas bitácoras atrás para celebrar la Diada del 11-S… algunas muy ocurrentes, modestia aparte, pero ya puede esperar sentado)… ha pensado en un logo aritmético que hace al caso y es muy descriptivo, aunque no es más que una sugerencia:

CRJ – 17 = +

… siendo CRJ, la sigla de Club Radical Jacobino. -17, la operación matemática cuantificada que resume su credo, esto es, la supresión de las 17 autonomías. Y los símbolos = +, la equivalencia o resultado de esa operación, es decir, más o mejor sin autonomías. Las siglas CRJ podrían dejar su lugar a una E, de España, quedando de la siguiente guisa: E-17= 1. Un tanto frío pero con cierto aire de formulación matemática.

Por último, habrá jacobinos que lo son pero no lo saben. Basta, para serlo, para concienciarse del jacobinismo propio, con pronunciar, parecidamente a la shahada musulmana… -pues con decir Dios es grande y Mahoma su profeta, el creyente ingresa en la umma o comunidad de los fieles-… la siguiente divisa: Las autonomías son una castaña pilonga y es preciso suprimirlas. Y, voilà, ya se es jacobino. Fácil. Peor lo tiene un comunista que, para alcanzar esa condición, debe leerse primero el tostón mastodóntico de El Capital.

Jacobinos de España: ¡Uníos!

domingo, 13 de septiembre de 2009

Manifiesto Jacobino ¡¡¡Ya!!! (I)*



Autonomías, automóviles y automedicación

El cansino desbarajuste autonómico se ha manifestado este verano en todo su rutilante esplendor de la mano de la crisis económica… que pasaría de largo ante nosotros como un veloz convoy del AVE. No hay que ser un lince para verlo, ni siquiera hay que tener una noción muy allá de economía, saber quienes fueron Adam Smith o David Ricardo, para concluir que las autonomías son un mal negocio para muchos y una bicoca para unos cuantos. Incluso Zapatero, que no tiene ni repajolera idea, ni quiere tenerla, y para nada le aprovechó la lección magistral de 2 horas que le impartió Jordi Sevilla… -que ya se ha quitado de en medio para que no le relacionen con tamaño estropicio… demasiado tarde, monín-… lo sabe de carrerilla. La diferencia es que para ZP las autonomías son un triunfo más en la manga para alcanzar o permanecer en el poder, si juega bien sus cartas, mientras que para muchos ciudadanos son piedra angular y paradigma del despilfarro, del caos administrativo y de la desvertebración nacional. Es decir, una ruina espantosa, descomunal.

No sólo se trata de la multiplicación por 17 de sueldos superiores incluso a los devengados por los cargos del propio gobierno de la nación, consejerías, ministrines viajeros con nutrido séquito, dietas, pagas vitalicias, despachos a punta pala, coches oficiales tuneados, informes a porrillo… suma y sigue… embajadillas de pacotilla en el extranjero, ridículos institucionales, radiotelevisiones públicas, policías propias, tupidas tramas de asociaciones subvencionadas hasta las cachas para favorecer a correligionarios y familiares con las más peregrinas excusas o el déficit desorbitado que acumulan todas las CCAA y el lastre insoportable que suponen para superar la crisis actual … que también, pues lo dicho supone el capítulo central de gastos del desmadrado sistema autonómico denostado por voces autorizadas, de reconocido prestigio, sea el caso de los recientes y documentados artículos publicados en The Economist y Financial Times, que han hecho las delicias de los nacionalistas aborígenes, ji, ji… ni de la torva y premeditada deslealtad institucional urdida por los partidos y partidículos de inspiración nacionalista que configuran mayorías de gobierno regionales para socavar los cimientos de la unidad territorial, vaciar de contenido la realidad histórica de España y propender hacia el soberanismo político, es decir, al cacicazgo, que ésa es otra y de no poca importancia… sino al descacharre y descoordinación en algunos aspectos que repercuten en la vida cotidiana del ciudadano.

Lo hemos visto recientemente con el cachondeo a ruedas del último Plan Renove de Automoción o Plan 2000 E o como diantre le hayan llamado. Si da de baja su vehículo usado en La Rioja y adquiere allí uno nuevo le abonan 500 euros más, es un purparlé, que en Murcia. Pero en Extremadura, además, le regalan una batería de cocina.

Lo de la financiación autonómica es capítulo aparte. No hay quién la entienda. O sí. Lo único que se deduce de este enredo mayúsculo, una suerte de sudoku de dificultad máxima, es que Zapatero ha hecho mil y un malabarismos para contentar al tripartito catalán, que aplica de facto la bilateralidad… -como si habláramos de dos estados soberanos, Francia e Italia-… con arreglo al estatuto inconstitucional aprobado en los parlamentos regional y, toma del frasco, en las Cortes Generales, habiendo sido, además, refrendado en las urnas… -aunque dicho refrendo, con un bajísimo índice de participación, en nada afecta a la inconstitucionalidad flagrante del texto… queremos decir que si el estatuto de marras contuviera un hipotético artículo que rezara: los poderes públicos podrán multar a aquellos ciudadanos que combinen mocasines negros con calcetines blancos y el redactado hubiera sido validado en votación popular, el artículo citado, no por esa circunstancia plebiscitaria, dejaría de ser inconstitucional de cabo a rabo-.

Para cerrar plaza ahí está el galimatías de la gripe A, no porque se tenga muy claro en qué diantre consiste, contagio, protocolos a seguir, a quién afecta en mayor grado y en qué plazos conviene vacunar… si es que se cuenta con una vacuna eficaz… sino porque los continuos llamamientos a la coordinación de esfuerzos entre autonomías infunden la sospecha de que tal coordinación, en la práctica, no existe, y que, en definitiva, cada autonomía aplicará su propia receta.
De tal suerte que no es un desatino barruntarse que unos ciudadanos recibirán una terapéutica según el territorio, que en unas provincias habrán de observar unas pautas que serán distintas en otra. Para gustos los colores. Y ya veremos que sucederá con pacientes en tránsito, habida cuenta de las anomalías detectadas con motivo de la validez universal… -por nacional, es decir, plurinacional-… de la tarjeta sanitaria emitida por las distintas autoridades regionales.

Curiosamente las proclamas, papel mojado, ya se verá, que inciden en la necesaria uniformidad administrativa en este asunto, acaso por incógnito y por temor a meter la pata, a imagen y semejanza de los pronunciamientos del vicepresidente tercero, señor Chaves, instando a la centralización cinegética o de licencias de caza… -cuando estalló el affaire Bermejo/Garzón diseñando ambos al alimón, entre cenas y copas, el operativo judicial a gran escala contra esa tropa pavitonta del PP-… contrasta con la dispersión normativa en materias como educación, y otras, con gobiernos nacionalistas conculcando, a calzón quitado, derechos fundamentales como la libertad de elección de lengua oficial en la escuela, o desobedeciendo el pírrico decreto ZP de la enseñanza de 3 horas de lengua española, sin que semejantes desmanes provoquen el menor sofoco ni inspiren los mismos deseos de recuperación competencial por parte del gobierno central.

Pero, aunque parezca una tomadura de pelo, en referencia a la gripe A se ha producido al fin el tan anhelado consenso. En un punto están todos de acuerdo, ministra y consejeros de sanidad. Han determinado al unísono, como un solo hombre que… atenta la guardia… debemos lavarnos las manos a menudo con agua y jabón. Un gesto nimio pero, al mismo tiempo, un gran avance, qué duda cabe, para combatir la pandemia.
Una más. Meses atrás, y por temor al colapso de los ambulatorios a causa de la nueva gripe, las autoridades catalanas (in)competentes en materia sanitaria recomendaron en un principio la automedicación, como si uno supiera en qué diantre habría de consistir el tratamiento farmacológico adecuado, dando un giro de 180º a los tradicionales consejos relativos a una práctica médica responsable, consistente, eso nos han repetido una y mil veces, en no automedicarse jamás y en acudir siempre al especialista, sea por un forúnculo en el trasero o por un juanete.

Autonomías, automóviles y automedicación… hemos elegido 3 entradas con la letra A para ilustrar el despitochante, descabellado y desafinado desconcierto, cacofonía pura, de la organización territorial vigente en España. Pero hay más. Y con todas las letras del abecedario. Pero no queremos extendernos innecesariamente.
En la siguiente bitácora, continuación de ésta, Tolerancio propondrá la oportuna redacción, por personas capacitadas, de un manifiesto de inspiración jacobina. Dicho manifiesto habría de contener un solo punto: la supresión de las autonomías.

* No empezamos bien esta aventura jacobina, pues clamando por la prontitud de la elaboración del citado manifiesto, Manifiesto jacobino ¡¡¡Ya!!!, es decir, pero ya mismo, hoy mejor que mañana, y cuanto más conciso y breve mejor, vamos y le dedicamos al asunto una bitácora doble, I y II, y aún habremos de mordernos la lengua, hacer un esfuerzo de contención retórica para no demorarlo más con una tercera y una cuarta.



miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Diada... otra vez


11-S. La Diada... otra vez. Horas de intensa lobotomización nacionalista. Empacho estacional de un simbolismo sesgado y artificioso (más o menos como todos los simbolismos). Este año la Diada nacionalista trae abundante guarnición de proclamas revoltosas: personalidades del gobierno regional con hechuras de hampones encampanados, que, sin ruborizarse, amenazan a diario con echarse al monte si es non grata la no nata sentencia del Tribunal Constitucional. Manos al cinto, aire engallado, promueven la desobediencia del aún ignoto fallo mediante manifestaciones preventivas… -expresión de bélicas resonancias: guerras preventivas-… para presionar a los magistrados. Razón por la que habrían de ser inhabilitados de por vida para desempeñar cargo público. Son los mismos tiranuelos de salón que instan a ponerse firmes ante pendejadas como la inmersión lingüística o las multas a rótulos comerciales porque, dicen, son ley.

Poco importa que los catalanes dieran el sí quiero mayoritariamente (por mayoría aplastante) a la Constitución española de 1978, ley de rango superior, que establece la creación de un tribunal, el TC, que en plena libertad habrá de dirimir los recursos interpuestos… es decir, poco importa que se votara una cosa entonces y otra ahora que la contradice de medio a medio… -así de voluble es la condición humana y de permeable a las radiaciones masivas de estupidización nacionalista un amplio segmento de la muy lanar sociedad catalana, y española-… la cuestión es hacer ruido y jugar a quién mea más largo.
Manifestaciones preventivas del todo innecesarias, por otra parte, pues todo ese chorreo de declaraciones vergonzosas para coaccionar al TC ya han cumplido esa preventiva función, es decir, ese guiño mafioso de ojito, que te parto las piernas. Y es claro que Sus Señorías, con sus cuotas y obediencias de partido, alegremente dispuestas a ensuciarse las togas con el polvo del camino, no están por la labor de acabar en silla de ruedas… pues menuda trayectoria la del TC dando el pláceme a engendros horripilantes, sea el caso de las leyes de normalización lingüística.

Pues la historia -la historieta tragicómica- se repite anualmente, también Tolerancio, atendiendo cortésmente las docenas y docenas de peticiones que han colapsado la bandeja de entrada de su correo electrónico, reproduce, abreviada, la bitácora titulada La Diada según Tolerancio en la que esboza una escenificación original y muy edificante de nuestra gansada nacional, especialmente recomendada para la expansión y gaudio de los no nacionalistas, contrapunto a la celebración institucional y que habría de servir de terapia para mitigar la insoportable intoxicación catalanista que se respira en tan señaladas fechas.


La Diada según Tolerancio (septiembre 2008)


Mucho se ha debatido acerca de la Diada estos últimos días, debate que se repite anualmente. Como en aquella película, Atrapado en el tiempo, en que Bill Murray despierta una y otra vez en el mismo día y le suceden las mismas cosas. Una marmota y la bellísima Andie McDowell andan implicadas en el asunto.

Se repiten las mismas escenas: abucheos e insultos a las delegaciones que acuden a depositar su ofrenda floral ante la estatua de Rafael Casanova. Quema impune de banderas españolas, gritos a favor de la independencia, de ETA, pasividad de los mossos d’esquadra… todo conforme al gusto y guión habituales del separatismo tronado y alienígena. Sorprende que los radicales congregados en el lugar, que se desahogan de lo lindo berreando como posesos, llamen botiflers o espanyols incluso a las comitivas, nada más y nada menos, de CiU y de ERC… ¿Qué lindezas no le dirían a este humilde no nacionalista si supieran de él y le arrinconaran en un callejón?

Asombra por otro lado que los nacionalistas rabiosos, los energúmenos apostados ante el monumento, no premien con vítores y aplausos a Montilla, que no siendo de los suyos, hace más por la causa que muchos de sus correligionarios. Lo que demuestra la ingratitud del papel de tropa auxiliar. Nunca se reconocen suficientemente los servicios a esos oteadores sioux o apache que lleva en avanzadilla el Séptimo de Caballería de Michigan, ataviados con casaca azul pero con su tradicional tocado de plumas. Los sonderkommando podrán ser tolerados, agasajados, pero nunca admitidos en la familia. Jamás les casarán con la pubilla.

Siempre nos dijeron que la gente de amplias miras, de espíritu crítico, rebelde y contestataria, acude a los mitos para desmitificarlos, como acude al quite el toro de lidia. Rebufando y embistiendo con todo. Salvo, cómo no, en Cataluña, donde la progresía, esa gente que se jacta de transitar otros caminos, de rehuir tópicos y lugares comunes, se cuadra ante mitos y símbolos y todo el refrito patrio cocinado durante el tardo-romanticismo decimonónico, más vigente en casa que en ningún otro lugar del planeta, dando un seco taconazo, ar, como lo haría un apolillado visigodo, lanza en ristre, ante la tumba de don Pelayo.

Esta bitácora no pretende contender en el campo del historicismo. Asumido que la guerra fue de Sucesión, que no de Secesión… -confundida en ocasiones con la guerra civil americana entre unionistas y confederados-… que austracistas y borbónicos los hubo por todas partes, también en Cataluña, y que Casanova no murió en el sitio de Barcelona, sino que, herido, puso pies en polvorosa y la espichó años más tarde, de viejecito, postrado en su lecho tras obtener el perdón real… toca afrontar sin más demora la fase más delicada: la desmitificación o desacralización simbólica de la quermés patriótica, aunque de arriesgada ejecución, pues propiciará la iracunda reacción del establishment catalanista… una reacción rayana en la vesania homicida que procurará el empalamiento en plaza pública de los provocadores iconoclastas en caso de ser interceptados.
Conviene, pues, proceder de manera resuelta, con desparpajo, para confundir al rival, mermando su capacidad de reacción, que será la mejor forma de salvar el pellejo aprovechando la inacción o parálisis connatural al shock infligido.

Para explicar el formato de Diada que propone Tolerancio hay que efectuar unas consideraciones previas que serán a su vez los ingredientes que, en su justa medida combinados, darán con el cóctel definitivo:

-Una actividad lúdica que funciona de un tiempo a esta parte y que goza del rango de actividad cultural de interés turístico es la actualización del pasado mediante ferias medievales con gran profusión de tenderetes de artesanía o recreaciones de batallas famosas, siendo muy nombrada una que se celebra en Galicia -no recordamos la localidad, acaso Catoira- que, con la excusa de un documentado ataque vikingo, aprovechan lugareños y visitantes para agarrar un tablón de campeonato a base morapio y de birra generosamente escanciados. Son propuestas llamadas participativas pues pretenden la activa implicación de la gente.

-No hay mejor gancho para atraer al personal que el fútbol, el deporte rey, si exceptuamos los concursos de miss camiseta mojada.

Ya tenemos los ingredientes. Ahora solo falta agitar la coctelera y… voilà:

1-Se alquila un pabellón deportivo por unas horas, omitiendo con tiento y pillería la verdadera finalidad del acto.

2-El día anterior aparece insertado en la prensa un anuncio convocando al heterodoxo evento: hora, lugar y sucinta descripción de las características del mismo. Cuña radiofónica y algo de cartelería distribuida por la calle, en lugares autorizados, desde luego, para evitar multas por incivismo.

3-El público llega a las instalaciones y toma asiento acomodado por voluntarios y servicio de seguridad. Preferible un pabellón cerrado con graderío para, mínimo, 300 o 400 espectadores. Hay que asegurar el lleno tal y como merece tan alta ocasión. También se acreditarán unos cuantos medios para dar cobertura informativa de una Diada que se presume distinta a las demás.

4-Los participantes acudirán al lugar en carrozas. Como suena, en carrozas tiradas por caballos, con su cochero en el traspontín y atuendo dieciochesco. Participantes que son los contendientes porque…

5-… en efecto, la revisión de la Diada según Tolerancio consiste en un partido de fútbol sala o fútbol-7 entre dos equipos, el de los borbones y el de los austrias. Una cámara de TV inmortalizará el momento en que los jugadores, con casacas y pelucas, camisas primorosamente bordadas, pero en calzón corto y con zapatillas deportivas, pondrán pie en el estribo para descender de los carruajes y saltar al terreno de juego que se transmutará en palenque, en campo del honor, en acelerador de partículas retrospectivas donde se rescribirá la historia.

6-Los contendientes se retirarán al vestuario y la espera será amenizada por bellas cortesanas con la cara empolvada de albayalde, corpiños y miriñaques, bailando un minué en medio de la pista a modo de animadoras de época rococó.

7-Al cabo de unos minutos ambos equipos saltarán al terreno de juego acompañados del trío arbitral. No hay evento deportivo sin confraternización de los adversarios, de modo que austrias y borbones, a ambos lados del colegiado*, también con peluca y casaca, pero negra, para diferenciarse de los jugadores de campo, formarán en el centro de la cancha a la espera de oír los himnos en garrida y marcial actitud, tripa adentro, mentón erguido.
Cada equipo contará con un gastador que enarbolará el correspondiente blasón dinástico: por un lado, el águila bicéfala de los Habsburgo y por otro, la flor de lis de la casa de Borbón.

8-Suena el redoble de un tambor. Silencio. Los focos iluminan a los protagonistas del evento… en el graderío se palpa la muda expectación… los jugadores se enlazan de la cintura de un extremo a otro de la fila y a través del hilo musical estallan al fin los compases de… Paquito chocolatero. El público se arranca espontáneamente y corea las simpáticas notas del pasodoble.

9-Las asistencias sanitarias evacuan a toda prisa a un espectador fulminado por un ataque cardíaco. Se trata de un informador de incógnito destacado por los nacionalistas para levantar acta del obsceno sacrilegio. El pobre no resiste la abominable representación.

10-Tras el himno, el árbitro da el pitido inicial y comienza el partido. Ambos equipos evolucionan para obtener el mayor número de goles y llevarse el gato al agua. Los jugadores exhibirán su nombre a la espalda para facilitar la conveniente identificación a los espectadores que de este modo jalearán a sus ídolos o reprocharán, a sus autores, los torpes lances del juego.
De tal suerte que los austracistas podrían disponer sobre el terreno una alineación compuesta por el duque de Medina de Rioseco y conde de Melgar, Rafael Casanova, el Archiduque Carlos, el landgrave Jorge de Darmstadt, el mariscal Starhemberg, como estratega y centrocampista que distribuye juego, el general Moragas por la banda y Manuel Desvalls, Villarroel o Nebot en punta, con Antich Saladrich y Antonio de Berenguer en el banquillo a la espera de una oportunidad. Y los borbones presentar batalla con el duque de Pópuli bajo palos, los mariscales Berwick y Tessé en defensa, el duque de Vendôme o los notarios felipistas José de Marimón y Juan de Alós Ferrer en el centro del campo para enlazar con los arietes Francisco Ametller o Sabater de Copons, conde de Benavent.

Si el partido acaba en empate, se juega prórroga y, si fuera preciso, se tiran penaltis. Si la victoria cae del lado borbónico, la cosa queda como está, pero si la balanza se inclina del lado de los austrias se modifica la historia como en el 1984 de Orwell mediante las oportunas correcciones en los libros de texto. Y así de un año para otro. Mudanza que no es un grave problema en el fondo, pues al fin y al cabo las editoriales cambian sus ediciones de curso en curso, aunque solo sea el color de la cubierta o la ilustración de la página 147 para que los alumnos no puedan utilizar las anteriores.

* Tolerancio se reserva el papel de árbitro en esta mascarada pues uno de sus sueños incumplidos es pitar un partido de fútbol aplicando errónea e injustamente el reglamento, a caso hecho, para provocar las iras del respetable y abandonar el terreno de juego protegido por la fuerza pública.