viernes, 26 de marzo de 2010

007 Laporta


Laporta otra vez. Como el chiste del funcionario indolente.

Un funcionario le tiene poco apego al trabajo. No sabe cómo escaquearse de sus obligaciones. De modo que se presenta ante el jefe de negociado y compungido, con rictus de insondable tristeza, le dice:

-Jefe, mañana no vendré a trabajar. Mi padre ha muerto.

El jefe atónito replica:

-¿Otra vez?

Y nuestro funcionario agachando la cabeza y con humildad, responde:

-Sí, otra vez.

... Otra vez Laporta postulándose como aspirante a reyezuelo zulú. Otra vez Laporta pronto a demostrar que está sobradamente preparado para auparse a la presidencia del nuevo estado soberano de Cataluña… siendo lo triste del caso, no sus pretensiones, sino que Cataluña tan desnortada está y tan depauperada institucional y socialmente después de 30 años de hegemonía nacionalista, que incluso fulano semejante encajaría a las mil maravillas en tan alta función. No hay más que ver tragaderas y nivel medio del paisanaje. ¿Por qué no podría ser presidente un botarate como Laporta si lo ha sido Montilla durante 6 años de descacharre permanente?
Hablando de paisanaje, ñoñerías y tragaderas... para muestra un botón: en un programa matinal de TV3, dirigido por el telepredicador catalanista Josep Cuní, preguntaron a la audiencia si respaldaba la iniciativa del gobierno municipal de Gerona que obliga a los dueños de mascotas, suponemos que caninas, pues nada dijeron de iguanas y serpientes pitón, a sacarlas a pasear al menos tres veces al día por espacio de 20 minutos cada una... y casi un 90% respondió afirmativamente... ¿Alguien necesita más pruebas de la concluyente aluminosis mental del colectivo?

En definitiva, Laporta, mientras deshoja la margarita y decide si lidera o no el proyecto de Carretero, Reagrupament.Cat, en las próximas elecciones regionales, ha declarado que está a favor de la creación de un estado soberano con sus propias fuerzas armadas, su central de inteligencia y su cuerpo diplomático, pero de veras, nada que ver con esas embajadillas de pacotilla que abre Carod Rovira en Berlín o París para colocar a parientes y amigos.

La predilección de Laporta, de 007 Laporta, por los servicios secretos tiene su explicación, pues ha patrocinado parecidos menesteres desde la presidencia del Barça. Es sabido que Laporta delegó tan incómodas pero necesarias tareas en su lugarteniente, señor Oliver, un catalanista pata negra que percibe la friolera de un millón de euros anuales. Así es, el interfecto recibió mandato de espiar a varios miembros de la Junta Directiva. Cierto que según declaró Oliver, jefe del Mossad culé… (y acaso futuro Mister X del MI5 catalán, CIA, KGB o CNI… o CCI, Centre Català d’Inteligència)… se practicó a dichos directivos un exhaustivo seguimiento por su bien, por así decir, para protegerles de amenazas externas, como esos padres que contratan detectives para controlar a sus hijos caedizos en la promiscuidad o en el gamberreo.

No obstante es harto difícil crear un servicio secreto de la nada, ex novo. Por eso sería conveniente contar con personas experimentadas, con un contrastado bagaje profesional, que podrían colaborar en la creación de tan principalísima agencia y en la instrucción de sus primeras hornadas de agentes. La actualidad brinda un candidato con un curriculum nada desdeñable: Luis Roldán. En efecto, el antiguo director de la Benemérita en la era GAL-Glez ha cumplido condena y quedado en libertad. Ha pagado por sus culpas, aunque relativamente, pues no ha devuelto en su integridad el dinero que birló en su día a los huerfanitos de la Guardia Civil.

Tan cierto como que España y otros países envían policías por todos los confines del ancho mundo para formar a las fuerzas de seguridad de no pocas naciones con una débil estructura estatal, donde campan por sus fueros bandas organizadas de facinerosos que disputan a las autoridades el monopolio de la violencia, Roldán bien podría viajar al extranjero, es decir, a la futura Cataluña soberana de Laporta, para adiestrar a sus bisoños agentes en los más efectivos y refinados métodos de espionaje.
Roldán podría ser un instructor de máxima categoría ahora que dispone de tiempo libre. ¿Y qué ayudante de campo, qué edecán mejor que Santiago Espot, chivato vocacional de Catalunya Acció, una entidad (in) cívica consagrada en cuerpo y alma a la delación... a la denuncia de rótulos comerciales redactados en español?... Lleva Espot a sus espaldas, o mejor, sobre su lengua bífida, viperina, la nadería de tres mil denuncias y de esa proeza se jacta, con orgullo de hampón y matasiete, a cara descubierta. Tal es la impunidad y la desvergüenza que el nacionalismo instila en sus más conspicuos servidores.

Los comandos kidon, o la bayoneta, del naciente espionaje catalán, a imagen y semejanza de los agentes ejecutores del Mossad que recientemente liquidaron en Dubai a un terrorista islamista, los habría de coordinar, qué remedio, el consejero Saura, ministrín de Interior, centinela de la seguridad nacional y garante del estado de conservación de bosques y villas en incendios y nevadas, por ser el suyo el departamento más parecido, por ahora, a aquellos que gestionan tales asuntos en estados reconocidos por la comunidad internacional.
De Saura dependería la intercepción y eliminación física, siempre que parezca un accidente, de la subversión, de los enemigos de la patria censados en una lista negra en la que habría un asiento reservado para todo no nacionalista confeso, incluso para ese insignificante mequetrefe de Tolerancio.
Cometido que brindaría a Saura la oportunidad de olvidarse de tan ennoblecedoras tareas como recoger las caquitas del gato, según afirmó en tiempos su ex, Inma Mayol... -teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona, y cliente preferencial de las tiendas de alta costura del Paseo de Gracia, versión progre y aborigen de La Collares pero especializada en el ramo textil-... para sumergirse en el bucle temporal habilitado por la Ley de Memoria Histórica. De ese modo Saura podría paladearse de gusto, incluso tocarse excitado, maderón, recreando las torturas de las checas del SIM, controladas por sus conmilitones del PSUC de aquella hora, en la retaguardia republicana... checa de la calle San Elías y otras, y jugar como un niño con la silla eléctrica que fue hallada en tan siniestras dependencias o con las correas de corrientes, tenazas, alicates, sopletes y otros artilugios que podría manejar personalmente emulando a Laurencic y otros añorados camaradas que en el pasado rindieron pleitesía a Stalin y trabajaron heroica e infatigablemente en esas celdas mugrientas y clandestinas por el advenimiento del paraíso socialista en la tierra.

Falta saber si los servicios secretos catalanes serán de armas tomar cuando salgan de pescata o cacería... -y no pensamos en la pesca del pez espada, actividad deportiva muy al gusto del último director del CNI, relevado en sus funciones hará cosa de un año-... o si serán remedo con barretina y sandalias (espardenyes) de Mortadelo y Filemón. Si igualarán la probada aptitud para la tortura del infausto Badia, que en tiempos de Companys & Cia, antes de la guerra, rebanaba orejas a los detenidos que era un contento, sobre todo a los pistoleros de la CNT, sus piezas a cobrar predilectas.
Querríamos, otrosí, saber si nuestros espías habrán de redactar por narices sus informes en catalán, nivel C, sin faltas de ortografía y sin liarse con los acentos o los pronoms febles (algo así como pronombres débiles, flojitos)... o si serán como los franceses, que pegan pero no pagan (esto último es cosa segura con arreglo a la virtud nacional del ahorro, salvo cuando se trata del dinero de los demás), como los británicos, que pagan y pegan... o si se regirán por los modos de los agentes españoles, los del país vecino, que ni pegan ni pagan (hasta que salieron a escena ZP, los piratas somalíes y terroristas difusos afincados en el Sahara e inmediaciones que exigen liberación de presos y olvidan siempre, sospechosamente, a sus camaradas del 11-M aún entre rejas).

Para el ejército codiciado por Laporta contamos, cómo no, con los impagables servicios de la ministro/a Carmencita Chacón, que después de desmontar el Ejército español batallón a batallón, cuartel a cuartel, con la miserable anuencia de la oficialidad de mayor rango, sin olvidarnos de su General en Jefe... -pues como pacifista declarada que es, y nacionalista catalana, odia con verdadera pasión a las fuerzas armadas, y por encima de todas a las españolas-... podría erigir, decimos, un ejército indígena, compacto y bien equipado, para disuadir a nuestros enemigos de injerencias e invasiones. Pero aquí no partimos de cero, pues Cataluña cuenta ya con aguerridos y montaraces trabucaires en las comarcas de Osona y La Garrotxa, y con centurias de romanos, armaduras relucientes, en nuestras procesiones de Semana Santa, armats y manaies, de Tarragona los primeros (Montblanc, Constantí, l'Arboç) y de Gerona los segundos.

Esta pujante inclinación por la milicia de un segmento del nacionalismo catalán... -que sueña con sus desfiles, banderas, taconazos y uniformes y acaso con un ruc (burrito) catalán en vanguardia a guisa de chivo o carnero legionario-... nos recuerda una pintada que, años ha, adornaba un muro junto a la plaza de la Catedral que decía:

Fes la mili a Terra Lliure (Haz la mili en Terra Lliure, la ETA catalana)...

... que, guasonamente, fue al punto replicada por otra:

La mili no mola, ni catalana ni española.

Felices procesiones a todos.


martes, 16 de marzo de 2010

Colegio Alemán: Montilla al descubierto


Días atrás se presentó un libro titulado Descubriendo a Montilla. Un par de periodistas, con título y todo, vieron en su trayectoria política materia de estudio. Y por qué no si, a fin de cuentas, la Universidad de Huelva ha editado un prolijo estudio sobre calidades y texturas de los excrementos.
El título nos recuerda los de esas películas americanas que relatan las experiencias vitales y relaciones personales del protagonista. Relaciones supuestamente relevantes para ilustrar, con mayor o menor ingenio, los claroscuros y paradojas del modo de vida contemporáneo. Que si Desmontando a Harry, que si Descubriendo a Facundo. En esta ocasión el descubrimiento, mira tú qué cosa, nos remite al sonderkommando nacionalista por antonomasia, don José Montilla, natural de Iznájar, provincia de Córdoba, de Córdoba la Sultana, ozú.

Que si con dieciséis años hizo las maletas y llegó a Barcelona. Un chico despierto, esforzado, trabajador, seducido -abducido- por el sueño catalán, que no americano, de la promoción social, el llamado ascensor catalán, el catalán way of life. Cataluña: ubérrimo vergel, tierra de promisión que derrama a manos llenas, como agua bautismal sobre la crisma del pequeñuelo, ocasiones y prosperidad a raudales sobre los recién llegados. Cataluña, ese oasis en el páramo, en ese secarral de cabras y cabrones que es España. El axis mundi, el paraíso terrenal que divisó Moisés desde el monte Nebo tras su exódico periplo por el desierto.

Que si su abnegación en el estudio y su brillante currículum académico, que si sus años de entregada militancia en el PSUC primero, donde no era capaz de atar pancartas electorales, episodio que ya se había producido con los cordones de sus zapatos, y después en el PSC para, una vez aupado a un cargo público, rendir impagables servicios a la ciudadanía.
Que si su querencia por oficiar ceremonias matrimoniales como burgomaestre de la populosa villa de Cornellá. Que si su apuesta por los cementerios nucleares como diligente ministro de industria del gobierno de la nación -de naciones- o sus brillantes razonamientos para justificar las bondades sin cuento de la normativa lingüística de rotulaciones comerciales, alcanzando cotas insospechadas por el intelecto humano con la ingeniosa alusión a los grandes almacenes El Corte Inglés/ El Tall Anglès en una de sus más recientes y antológicas intervenciones parlamentarias.

Y, cómo no, su fructífero romance con Ana Hernández, luego de Montilla... -¿Quién podría resistirse a sus encantos, a sus maneras de galán de cine, de seductor?... un Mañara, un Donjuán cansadamas, con esa apostura varonil, esa mirada profunda y esa sonrisa radiante, que desarmarían a la más casta de las vestales-. Una mujer, Anita, atareada, tan laboriosa como él, la horma de su zapato, que vela por la buena marcha de la convivencia conyugal aún desempeñando simultáneamente una docena de cargos públicos, algunos, hete aquí su conmovedor altruismo, sin periódica retribución, y con tiempo incluso para acudir a los festejos taurinos de mayor postín en representación de su marido. Una mujer, en definitiva, que hace bueno el socorrido aforismo que dice que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.

Descubrimos también a Montilla a través de unas declaraciones de su amantísima esposa sobre la matriculación de sus hijos en el Colegio Alemán donde son escolarizados en la lengua de Goethe, en español y donde reciben una horita semanal de catalán, ahí es nada. Ni dos, ni tres, las del Decreto de Lengua Española incumplido por su gobierno, sino una, una horita monda y lironda. Aprendemos de ese modo que el sueño catalán de la promoción social pasa por rescatar a los niños en edad escolar de las garras inmisericordes de la inmersión monolingüe obligatoria en la lengua propia del territorio, es decir, la lengua de montes, arroyos y ardillas de cola anillada, así definida por Montilla en sus magistrales alocuciones.
Decisión que acredita la providente preocupación del matrimonio Montilla por la formación de su progenie, avisados del mayor recorrido profesional que permite la lengua tudesca, que no la aborigen, en un mundo globalizado de feroz competencia laboral, dejando para los hijos de los demás los beneficios incalculables del sistema público de enseñanza. A la manera de esos conocidos… -¿Quién no tiene alguno cerca?-… que loan sin descanso las ventajas de todo lo público que hay en el ancho mundo, sanidad, pensiones e incluso mujeres, pero que para sí quieren todo lo privado que sea menester. Personas de ideas avanzadas, de amplios horizontes, esos comecuras, sin ir más lejos, que llevan sus hijos a las monjitas para sustraerlos, en aras de su progresión académica y formativa, de las aulas ocupadas por la inmigración, aunque luego votan, religiosamente, henchidos de talante filantrópico, a los partidos promotores de la política del papeles para todos.

Descubrimos a un Montilla y señora que no tienen un pelo de tontos y que, llegado el caso, compensarán el déficit idiomático de su prole con provechosas lecciones domiciliarias impartidas por su padre, excepcionalmente dotado para la poliglotia, como es sabido.
Un Montilla de inteligencia, vale que no deslumbrante, pero sí tectónica, mineral, una inteligencia reposada, sedimentaria, una inteligencia esculpida en mármol, no por marmolillo, a martillazos. Vemos en Montilla la encarnación del trabajador, Der Arbeiter, de Ernst Jünger. Que nadie espere futilazos, destellos, chicoleos ingeniosos, trucos de charlatán, de ilusionista, sino trabajo y tesón. Montilla al fin descubierto. Un descubrimiento que ni el de la rueda o el de la penicilina.

PS.- Tolerancio se disculpa por una desafortunada alusión a los vareadores de olivos en una bitácora anterior. Así se lo hizo ver con ponderadas explicaciones una muy buena amiga, Josefina. Y no le falta razón. Gracias al trabajo duro y modestamente retribuido de los jornaleros disfrutamos todos de ese oro líquido que es nuestro aceite. Quede aquí la disculpa de Tolerancio a los aceituneros, altivos o no, y simpaticen o no con ese infatigable gestor, luminaria de la alta política… -el Tall Anglès, gññññ-… que es nuestro irrepetible sonderkommando nacionalista don José Montilla, natural de Iznájar, provincia de Córdoba. De Córdoba la Sultana.

viernes, 5 de marzo de 2010

El Corte Inglés/El Tall Anglès


El sonderkommando nacionalista José Montilla, natural de Córdoba la Sultana, nos deslumbró días atrás con exquisitos argumentos durante un debate en el parlamento regional. Preguntado por las multas que impone a los comerciantes que rotulan sus establecimientos en español, respondió que no había tal. Que en todo caso se multa a los comerciantes por no rotular en catalán. Que no hay inquina institucional contra la lengua española. Y que la prueba palmaria, fehaciente, agárrate fuerte, es que unos famosos almacenes llevan por nombre El Corte Inglés sin que los inspectores de su bofia lingüística hayan incoado expediente por esa causa. Tampoco se ha obligado al propietario a llamarlos en adelante El Tall Anglès. Magistral pieza oratoria.

No estuvimos presentes en la cámara regional en ese instante de gloria, de brillante discernimiento e ingenio chispeante, agudo como el pináculo de una catedral gótica. Montilla, de natural inexpresivo, se transformó de repente en un rétor de la Antigüedad, en un desmelenado tribuno de la plebe, cáustico, mordaz, largando por la boca, como chasquidos de latigazos, penetrantísimas sentencias.
Nos imaginamos su redonda cara de charnego agradecido, de zampabollos que rebaña el puchero de garbanzos con repizcos de pan… -cara de lacayo, de palanganero de prostíbulo que confundimos a menudo con la paradigmática expresión de fámulo de otro charnego ilustre, Josep Maria Álvarez, líder de la UGT catalana y garçon de pis de la oligarquía local-… nos imaginamos, decimos, su cara de tontín, colindante con el cretinismo clínico, dirigiendo una mirada triunfante al hemiciclo buscando complicidades… ¿Habéis visto lo listo y ocurrente que soy?... ¡El Tall Anglès!... ¡Gñññ!... ¡Lo he bordao!... y sin poder evitar, acaso, la inadvertida fuga de una blanda flatulencia, contrapunto de un agotador esfuerzo intelectual.

Tan brillante argumento fue repetido días después por José Zaragoza, gerifalte del PSC, otro charnego agradecido, aunque más homologado a los usos locales que el ex vareador de olivos elevado a la presidencia regional. Hecho que demuestra de manera irrebatible, el tall anglès, que la estupidez, a pesar de lo que dicen, sí es contagiosa. Y que en esta época de idiotez, de ramplonería hegemónica, no se replican las grandes y nobles conductas sino la huevonería.
Que, en definitiva y por decirlo de otro modo y recurriendo a otro personaje de nuestra variada fauna local, el problema no sería que un cafre, un aspirante a reyezuelo zulú como Laporta esté preparado para ser presidente de Cataluña, según afirma el interfecto, sino que Cataluña, eso es lo triste, está sobradamente preparada para investir a Laporta como presidente, teniendo ya un diamante en bruto como Montilla.

Montilla y Zaragoza, para su provecho, sobre todo el primero, deberían repasar los episodios de Barrio Sésamo donde Coco el Pupas, Triqui, el monstruo de las galletas, y otros simpatiquísimos personajes, explicaban diferencias elementales entre conceptos básicos y antagónicos: cerca/lejos o alto/bajo.
En su día Montilla no aprovechó las lecciones, es evidente. Tanta erudición no estaba a su alcance. Para el joven Montilla las densas lecciones de Barrio Sésamo eran lo que la trigonometría o la física quántica para otros chicos de su edad. Posiblemente ahora tampoco las entendería, pero debería intentarlo.
La primera habría de consistir en diferenciar rótulo de marca comercial, pues son cosas distintas como todo el mundo sabe, excepto, claro es, el zote de Montilla. Sin duda Zaragoza sí los diferencia, pero en su maldad, en su perfidia política… -perfidia que le aúpa a la cúpula de una organización, PSC, dedicada con ahínco y denuedo a la traición sistemática al principio de igualdad de todos los ciudadanos españoles ante la ley-… finge ignorancia. Ambos son malos, pero uno es tonto de baba, un tonto pero del carajo de la vela de tonto, y el otro no.

El párrafo que sigue lo hará llegar Tolerancio, en un formato apropiado, al sonderkommando Montilla para que lo estudie aplicadamente, hincando los codos, a la luz de un quinqué. El procedimiento empleado será el registro del documento en la plaza de San Jaime, como hicimos meses atrás con nuestro cívico ofrecimiento para redactar informes sobre cualquier materia a un módico precio… ofrecimiento que, lamentablemente, no fue tomado en consideración a pesar del ahorro considerable que habría supuesto a las arcas públicas en tiempos de acusada crisis económica.

1.- Un rótulo comercial da fe del tipo de establecimiento, del servicio que presta a la clientela y de los artículos que pone a la venta. Por ejemplo, en una zapatería compraremos calzado, pero no melones.
Es decir, si el presidente Montilla precisa de un par de zapatos hará bien en dirigirse a una zapatería mejor que a una lampistería. De lo contrario el recado se saldará con un estrepitoso fracaso.
1.1.- Pero también el rótulo comercial tiene la importante misión de singularizar el establecimiento ante otros que realizan la misma actividad. De tal suerte que zapatería, nombre genérico, requiere algo más para su identificación y diferenciación, por ejemplo, Lola. La Zapatería Lola, es una y otra muy distinta es la Zapatería Inuit, especializada en calzado de piel de reno, a la moda esquimal.

En virtud de la ley coactiva sobre usos lingüísticos en el comercio, ambos establecimientos habrán de rotularse del siguiente modo para evitar un multazo del quince, tras la (im)pertinente denuncia de ese chivato vocacional de Santiago Espot, dirigente de Catalunya Acció, que cuenta en su haber con la nadería de… ¡Tres mil denuncias!

Sabateria Lola/ Sabateria Inuit

2.- Una marca comercial es cosa muy distinta a un rótulo. Tienen en común el espacio físico, pues la marca está contenida a menudo en el rótulo mismo, llegando incluso a sustituirlo.
Podemos pasar junto a un local distinguido de los demás por una palabra que no hace mención de los artículos que expone, pero que en virtud de su nombradía nos advierte qué artículos son. De tal suerte que si leemos en el frontal del establecimiento la palabra Zara, que es una marca, sabemos que se trata de una tienda de ropa sin que figure en el rótulo esa información. Zara no es multable, aunque fuera voz traducible al catalán.
Lo mismo vale para los almacenes que proveyeron de asubnormaladas razones a Montilla para pronunciar su famosa réplica parlamentaria, una réplica impropia incluso de un disminuido psíquico profundo: El Corte Inglés… que daría en catalán El Tall Anglès. Otra cosa sería que en el rótulo de esos almacenes constara precisamente esa información, almacenes. Entonces tendríamos:

Almacenes El Corte Inglés.

Esa fórmula sí entraría de lleno en la materia regulada por la inicua e insidiosa normativa Montilla, así la llamaremos porque, aunque no la aprobó su gobierno tripartito, ha sido el primero, y esperemos que último, en aplicarla mediante sanciones.
Para no provocar la ira de la Agència Catalana de Consum, organismo que promueve las delaciones y ejecuta las sanciones, los gerentes del establecimiento habrían de rotular: Magatzems El Corte Inglés. No es preciso traducir la marca comercial, El Corte Inglés, pues se entiende que es un nombre propio, como un nombre de pila, y se llaman del mismo modo en y para todo el mundo… -como Carod Rovira, Josep Lluis, aquí y en la China, no así SM el Rey, que se llama Juan Carlos en todas partes, menos en Cataluña, donde inaugura placas conmemorativas como Joan Carles-… salvo que el propietario de la marca, por su interés y expansión mercantil, decidiera adaptarla a la fonética de distintos países, como sucede con el refresco de cola Coke, que en España se comercializa como Coca-Cola. De igual manera que Volkswagen es Volkswagen lo mismo en Berlín que en Pernambuco. Y no es necesario traducir el nombre, algo así como Coche del Pueblo (Cotxe del Poble) para vender sus modelos en Molins de Rei o en Olot. Eso sí, el concesionario donde se vendan los autos por fuerza habrá de ser concessionari o al dueño de la franquicia le caerá la del pulpo.

PS.- No, no lo entenderá. Demasiado especioso para la obtusa mente de Montilla.





viernes, 26 de febrero de 2010

Prima nocte y veguerías


El gobierno regional del sonderkommando catalanista José Montilla, natural de Iznájar, Córdoba la Sultana, propone la organización territorial de Cataluña en veguerías. Las veguerías son una antigualla administrativa del medievo. Fueron eliminadas de un plumazo, si no andamos mal informados, al promulgarse el Decreto de Nueva Planta tras la Guerra de Sucesión a la corona de España. Una veguería, para entendernos, es más que una comarca pero menos que una provincia. En su lugar se constituyeron los corregimientos. Más adelante el ministro de Hacienda, Antonio Burgos, año 1.833, procedió a la creación de las actuales provincias… esas mismas provincias que, según algunos libros de texto de uso común entre los alumnos catalanes de Primaria, Franco se sacó de la chistera en 1939, y no es broma. Es decir, parece una broma, una broma de pésimo gusto, pero semejante tergiversación histórica ha sido incluida en los temarios escolares.

Obra en poder de Tolerancio una exhaustiva prospección demoscópica. Los datos son elocuentes: al 97% de los catalanes, incluidos no pocos nacionalistas irrecuperables, las veguerías se la traen floja. Y un 90% de los encuestados admite no tener ni repajolera idea de qué diantre son las veguerías de marras. El margen de error de la muestra es de + - 2%. El affaire veguerías arroja el mismo balance que arrojó en su momento el estatuto de autonomía rescatado por ZP y Artur Mas en La Moncloa con puro incluido… estatuto que en un breve lapso de tiempo pasó de importarle un pimiento al personal a ser la piedra angular del edificio.

No obstante, tras la aparición estelar de las veguerías ante la opinión pública, contando con la colaboración entusiasta de los medios de comunicación locales, siempre prontos a publicar editoriales conjuntos, y lo que les manden, y contando también con el talante adocenado, lanar, en definitiva, aborregado, de un amplísimo segmento de la sociedad catalana… -triste es decirlo, pero para qué vamos a mentir-… esa flojera del 97% ha descendido abruptamente en unas semanas hasta el 91’3%. La gota malaya o lluvia fina que cala.
De modo que, eso presume Tolerancio, a pesar de la crisis, o precisamente por ella, para olvidarla por unas horas con otros debates tan edificantes como éste, en apenas unos meses el fervor veguerista irá en aumento hasta convertirse en una condición sine qva non para la gobernabilidad de la región y atrapará el corazón de ese paisanaje-tipo anclado en Els Matins de Cuní y en otras manifestaciones del ovinismo dominante. Veguerías or not veguerías, ésa será la cuestión.
Si se lo proponen las veguerías superarán en popularidad a Belén Esteban y no podremos dar un paso sin ellas. Nuestras vidas, sin veguerías, quedarán ayunas de sentido y trascendencia, no valdrán una higa y caeremos en la desesperanza, el extravío, la afasia y la catatonia si no las ponen en marcha de una vez por todas.

A mayor abundamiento, el cobardícola gobierno de la nación de naciones, una de las naciones más antiguas del mundo, ZP dixit ante Obama entre pasajes del Deuteronomio, no dirá ni mu, pasará de interponer recurso de inconstitucionalidad aún suponiendo ese apolillado engendro administrativo una vulneración flagrante de las demarcaciones provinciales, materia reservada al Estado… -Tribunal, TC, que, llegado el caso, avalaría sin el menor escrúpulo tan desbarajustada componenda, con arreglo al extendido aforismo: traicionando la Constitución que es gerundio-… ergo las veguerías se solaparán entre comarcas y provincias en un despiporre que será para sacar entrada con trifulcas y desajustes competenciales a diario... y aumento exponencial del gasto público, claro, que es de lo que se trata, con docenas de cargos de nuevo cuño a asignar entre la mesocracia aborigen integrada en el PUC (Partido Unificado de Cataluña).

En resumidas cuentas, el catalanismo gobernante anclado en un pasado manoseado y mítico, el de la supuesta Confederación catalana-aragonesa, confederación que jamás existió, nos agasaja con hallazgos como éste de enorme utilidad para afrontar el futuro. Los catalanistas y/o nacionalistas, que lo mismo da que da lo mismo, y quien lo discuta a estas alturas es un necio, no corren el riesgo, se ve, de convertirse en estatuas de sal, como la mujer de Lot, al echar la vista atrás. Tan atrás como siete u ocho siglos, ahí es nada.
Que Cataluña adopte el paso del cangrejo y tome la derrota de la regresión al pasado y cobre aires de parque temático del aldeanismo, todos con barretina y trabuco al cinto, una región que ni pintada para reunir a los paletos del ancho mundo, le importa un bledo al catalanismo de la hora presente siempre que avance en su construcción nacional, que no será posible si no va acompañada de una intensa deconstrucción mental… y éste objetivo ya se vislumbra en un horizonte cada vez más cercano. La estupidización del personal ha sido tan rigurosa en estos últimos años que se les ha ido la mano. No era necesario inocular dosis tan elevadas de disforia intelectual para obtener una mayoría nacionalizada y conformista. Pero los ingenieros sociales del catalanismo prefieren compactas legiones de tontos de baba severos. Ellos sabrán.

Los dirigentes catalanistas que viven y vivirán como las élites de todas partes, es decir, a cuerpo de rey, con o sin crisis, saben que con un paisanaje aplastantemente idiotizado la independencia estará a la vista. No importa que la región viva un período de creciente aislamiento, de empobrecimiento incluso, que se reduzca de manera apreciable su peso tradicional en la economía española, al contrario, prefieren propiciar una desconexión comercial paulatina (añadida a un distanciamiento emocional perseverante).
No les importará que durante unas décadas Cataluña pierda gas si al despertar y abrir los ojos el sueño de la independencia se hace realidad. Total, incluso con menos PIB y renta per cápita, jamás faltarán recursos que derrochar en informes, encargados a familiares y amigos, sobre la halitosis de la cotorra tropical, generosas subvenciones para financiar entidades catalanistas de diverso pelaje, galones de combustible para coches oficiales tuneados y más embajadas repartidas por el ancho mundo.

Hay quien dice que tras las veguerías llegará la hora de otro artefacto de ultimísima generación, el derecho feudalizante de la prima nocte o derecho de pernada. Por qué no. Transitando la senda de la modernidad que nos lleva a las veguerías, dando unos pasitos más llegaremos al derecho de pernada contemplado en los antiguos Usatges (Usos de la Corona de Aragón). Y si completamos la ruta, retrocediendo aún más en el tiempo, nos toparemos con nuestro idolatrado primatólogo, Eudald Carbonell, en una cueva troglodita invocando el principio de la interdependencia continental… (ver Homo Sapiens Catalanensis)… babeando delante de la fractal osamenta de un antropoide…

… ¿Qué el paisanaje no entregaría sin rechistar, gustosamente, sus hijas casaderas a los prohombres de la élite local? ¿Pues no hipotecamos ya la educación de nuestros hijos, sobrinos y nietos sin decir ni mu, sin mover un dedo, agachando la cabeza, desfilando ordenadamente bajo las horcas caudinas de ese disparate ridículo que es la inmersión monolingüe obligatoria?... ¿Derecho a elegir lengua oficial en la escolarización de nuestros hijos?... Semejante escrúpulo alcanza a cuatro gatos, pero a la mayoría eso le suena a chino…
… ¿Derecho de pernada?... ¿Por qué no?... Si les saldrá gratis. Muchos padres acudirán a las dependencias del cacique local, se harán acompañar por el servicio hasta la cámara del señor y entregarán a sus hijas. Y si las chicas se resisten, arañan y patalean, pues les sujetarán las piernas para facilitar las morganáticas coyundas.


viernes, 19 de febrero de 2010

Perdidos y multados


Desde octubre de 2009 está prohibido perderse en Cataluña. Cuando menos está multado. Perderse, extraviarse, se considera falta a corregir mediante fuerte sanción administrativa. El extraviado, por temerario, nos dicen, debe correr con los gastos del salvamento. En definitiva, para ser encontrado, para ser hallado, bien hallado, debe rascarse el bolsillo.

Si don Abundio se adentra en un bosque a buscar setas o a echar una plácida cabezadita recostado contra un árbol, acaso con la secreta esperanza de sorprender a una simpática ardillita royendo bayas silvestres… -mejor eso que toparse con el colgajo del suicida Xirinachs suspendido de la rama de un pino-… pero da un mal paso y pierde el rumbo… pues a pagar, si es que dan con él los Bomberos de la Generalidad… los Bomberos que sobrevivan, claro es, a los incendios forestales causados por rayos caídos en la frondosa floresta una semana antes, como, por ejemplo, el rayo que no cesa de Horta de Sant Joan.

Perderse es equivocar el camino. No sólo en un sentido geográfico. Perderse, extraviarse, es connatural a la especie humana. Muchas veces salimos de casa y en medio del ajetreo demencial de la vida cotidiana nos desorientamos, no sabemos a dónde vamos ni para qué… aunque llevemos en el bolsillo la lista de la compra con todos sus asientos: pan, vino, fruta y un protector estomacal si tenemos el vicio impenitente de seguir las intervenciones de Enric Sopena en todas las tertulias en que participa.
Cuántas veces no perdemos el paso y nos invade una angustiosa sensación de extrañeza y desazón ante nosotros mismos y ante los demás, de lejanía de todos y de todo a pesar de la cercanía, de la yuxtaposición física de la convivencia. Y en un registro local… ¿Quién que no sea un clon, un épsilon nacionalizado y narcotizado, no se ha sentido íntimamente desapegado, a miles de kilómetros de no pocos de sus semejantes en esta Cataluña oficial… (la del editorial conjunto de la prensa obediente, amaestrada)… donde se multan rótulos comerciales por estar escritos en una lengua criminalizada, donde los niños no pueden aprender en la escuela pública, pagada por todos, en su lengua materna, si es la española, y donde ni siquiera pueden cantar en la clase de música, a causa de esa incomprensible proscripción idiomática, las canciones que cantamos muchos de nosotros cuando niños?

A unos les pierden las pasiones, altas o bajas, las mujeres, los naipes, la bebida. Si usted, teletransportado a lo Star Trek, aterriza en un plató de TV3 donde Josep Cuní somete a debate la conveniencia de multar a los dueños de mascotas que no sacan a pasear la suya al menos tres veces al día, se sentirá, probablemente, más perdido que un pulpo en el garaje. Y si no fuera así debería acudir inmediatamente a la consulta de un psiquiatra.

Otros se perderán sin remisión si aspiran, ilusos, a fiscalizar al céntimo las subvenciones opacas, pero millonarias, del gobierno regional del sonderkommando Montilla a la tupida trama asociativa urdida en 30 años de satrapía catalanista.
Y los hay que se pierden a caso hecho… -la perdición por la perdición-… para no encontrarse, por miedo a descubrir que no hay nada dentro que valga la pena, nada salvo, como dijo Céline con ese humorismo suyo de desollado vivo, un saco de vísceras locas por pudrirse.
En definitiva, en Cataluña está prohibido perderse y la desobediencia se castiga con un multazo del quince. Por lo tanto, uno debe ceñirse a las consignas, a las trayectorias mayoritarias. No debe abandonar la fila. La recomendación es evidente: sigue a los demás, desfila, deja que te marquen el paso y transita las sendas que recorren quienes te preceden. No seas loco, imprudente… no te salgas del redil. La comunidad no tolera a los discrepantes.

Nos preguntamos qué sucede, por ejemplo, cuando ese senderista que se extravía, y aún a pesar de salir los bomberos en su búsqueda, fallece. ¿Quién paga entonces el rescate? ¿Las autoridades se incautan de los bienes del finado, si los hubiere, hasta saldar la deuda contraída, es decir, hasta recuperar el importe del salvamento frustrado? ¿O se carga la minuta a los familiares que le sobreviven, esperando a darles el sablazo tras el funeral? ¿Queda la tarifa-rescate pendiente de cobro y se la endosan con disimulo al próximo imprudente que pueda contarlo? ¿O acaso con la muerte del temerario excursionista se extingue la responsabilidad civil y el gasto originado por el operativo del salvamento va a fondo perdido, como las ayudas bancarias?...

Y, por qué no… ¿Incidirá la meticona e insidiosa normativa lingüística del sonderkommando Montilla en el precio de la tasa-rescate?… De tal modo que si el sociópata… -así nos lo pintan-… ese individuo manirroto, derrochador, que se pierde en el bosque, solicita auxilio en español con su teléfono celular, quedando registrada esa circunstancia punible en el acta de los bomberos… ¿Habrá de satisfacer una multa mayor por infracción idiomática?... La motivación administrativa es sencilla para esa exacción añadida: si además de perderse uno, lo hace en español… -en esta Cataluña nuestra de asfíctico integrismo lingüístico-… comete no solo una irresponsabilidad sino que perpetra una intolerable y contaminante ofensa a nuestras fauna y flora patrias.
En efecto… pues en ese caso turbaría la pacífica existencia de la temerosa bestezuela agazapada a su paso tras un matorral, asustada por las malsonantes alocuciones vertidas en español, ese idioma pútrido, infecto, apto para chachas, yonquis y rameras trotonas y poligonales.

No debemos ir al bosque, pisarlo, sino es provistos de brújula y de una guía de montaña, pero actualizada, pues el ladrillazo rural ha proliferado de tal modo en las últimas décadas de bonanza económica en muchas de nuestras comarcas, que aquellos mapas de la editorial Alpina, con sus curvas de nivel a colorines, están desfasados y no contemplan la drástica modificación del paisaje. Sería preferible, pues, que en lugar de ir al bosque, el bosque acudiera a nosotros, acaso como la movediza floresta de Birnam (Dunsinane).
Qué ironía… si activaran la tasa turística rural, o tasa arborícola, intención recaudatoria de la que se habló hace unos años y por la que algunos consistorios de montaña pretendían cobrar entrada a los visitantes para recorrer sendas y bosques contenidos en su término municipal, y una vez satisfecha en taquilla, el cliente-paseante se extraviara luego, pero fuera rescatado más tarde, sano y salvo… habría de abonar también un peaje extra para salir.

El paseante que equivoca el camino, dicen, y lo damos por natural, es un descerebrado y debe pagar por ello. No sabemos si el traslado en ambulancia hasta un hospital del automovilista que ha cometido una imprudencia al volante, en nuestras carreteras patrias, corre también de su cuenta. O si el costoso operativo de un salvamento marítimo en nuestras aguas territoriales, cerca de las islas Medas, por ejemplo, debe abonarlo el pasaje de la embarcación de recreo a la deriva, a un tris de naufragar.

Accidente o no, toca pagar, no le demos más vueltas, no sea que perdamos el oremus. Y qué… nos hemos acostumbrado a pagar dócilmente casi por cualquier cosa. Y nada de poner en práctica aquello que se dice a menudo: de perdidos al río, pues recordemos que si está prohibido… -por obra y gracia del consejero Baltasar, ideólogo de los aportes puntuales de agua por trasvases-… alterar el apacible hábitat de insectos y pececillos en estanques, lagos y arroyuelos con la intrusión de ociosas pedradas, y no es una coña, ni marinera ni fluvial, con más motivo lo estará si, a plomo, nos zambullimos nosotros en el agua.

¿Una receta para no perderse?... Buscar y dar, como Franco Battiato, con un centro de gravedad permanente. Pero no siempre funciona.

jueves, 11 de febrero de 2010

Operación Sinera: Contra-referéndum


El próximo 28 de febrero se celebrará una nueva tanda de consultas separatistas ilegales en docenas de municipios de Cataluña… con el cobardícola beneplácito de la Abogacía del Estado, del Fiscal General y del gobierno de la nación… -de naciones-… una de las naciones más antiguas del mundo, Zapatero en su piadosa oración obamita… -(en un inopinado rapto de espiritualidad ZP ha viajado a USA para rezar, cuando meses atrás fue a Rusia... para follar… desliz comprensible si acariciaba la idea de mantener una entrevista tête à tête con la candidata a la presidencia de la vecina Ucrania, la despampanante Julita Timoshenko)-… y que acaso por su antigüedad misma le parece en casa cosa discutida y discutible. También es cierto que, según el día, España está, gracias a Él… -a su intercesión, habría que decir en aras de ese desparrame de religiosidad que vive tras su encuentro planetario con Obama-… más cohesionada que nunca.

De nuevo los nacionalistas llamarán a votar por la independencia de Cataluña a los extranjeros, a quienes prometen trabajo y papeles… y el paraíso a los musulmanes… -huríes complacientes, arroyos de miel y de leche de camella-… aunque una vez depositado el voto, como en Vich, les propinarán un puntapié en el trasero. Uno de los municipios llamados a las urnas ilegales el 28-F, con numerosa presencia de musulmanes, es El Vendrell, provincia de Tarragona. Lo sabe Tolerancio de primera mano, pues allí vio docenas de carteles pegados por la calle contraviniendo flagrantemente, pero sin multa conocida, la normativa local de (in) civismo.

En su día se especuló acerca de la documentación manejada por las asociaciones convocantes de los referéndums de marras. Que si disponen o no de censo… No hace falta ser un lince para sospechar fundadamente que, en efecto, dichas entidades, copadas por afiliados y simpatizantes de los partidos implicados en la quermés separatista… -ERC, CiU, ICV, CUP e incluso PSC-… tienen acceso a esa documentación (censos electorales y padrones municipales), facilitada generosamente, sin el menor escrúpulo, por los partidos-nodriza. Pues nadie que sea ingenuo, memo, un tonto de baba, aducirá que no disponen de esos datos por temor a la acción de la justicia:

-¡Qué miedo, qué miedo!… -piensan atemorizados, insomnes, tratándose con ansiolíticos a puñados, los andobas, por ejemplo, de El Vendrell decideix.com-… Si el delegado del Gobierno nos pilla in fraganti con el censo… ¡Nos mandará un montón de polizontes, la Guardia Civil… uuuuuyyyyy… qué miedo, que nos da un patatús, el paralís!...

Otra cosa es que lo exhiban a la brava, ante las urnas, por si se cuela una cámara indiscreta o a un ciudadano de a pie, un héroe anónimo, le da la ventolera y se acerca al tenderete decidido a incordiar a los organizadores de semejante trapisonda jugándose una paliza.
No tienen el censo a la vista, claro está. Nadie que no sea un marmolillo del copón blande en público el arma con la que ha perpetrado el crimen… pero lo guardan en la trastienda para cotejar luego los votantes presenciales, que han ido anotando en un papelote, con los asientos de los listados oficiales y actualizados, faltaría más, para elaborar más tarde, en petit comité, sobre todo en pequeñas localidades, el censo B, el de los abstencionistas insensibles a la causa sagrada de la construcción nacional de Cataluña… para tirarles de la oreja en el casino del pueblo o en la cola de la panadería.

¿En qué consiste la Operación Sinera que el patán de Tolerancio ha enviado a todo aquel que, en su opinión, podría hacer uso de ella para dañar gravemente la reputación, cierto que no mucha, de los referéndums separatistas?… altruista iniciativa que ha caído, cómo no, en saco roto y que nadie se ha apropiado para explotarla en provecho de todos y del suyo propio. Como todo el mundo sabe, más allá de las conferencias, para el activismo no nacionalista, se extiende el páramo hostil, la tierra incógnita.

Muy sencillo. No obstante, aquí va una consideración previa. El nombre, Sinera, lo toma este operativo del anagrama poético inverso de Arenys de Mar debido a Salvador Espriu, por ser Arenys, pero de Munt, el primer municipio donde arrancó el desafío al Estado que nos ocupa y preocupa, aunque no demasiado, según se ve, a ZP y a su orondo ministro de Justicia, Caamaño, que lloriquea por los rincones, buá-buá, porque no le dejaron quemar a él una bandera nacional en una mani convocada por BNG y PSdG-PSOE a favor de la prohibición del español, como lengua vehicular, en las escuelas de Galicia.

Tolerancio brinda el operativo, preferiblemente, a algún periodista joven, ambicioso, que quiera labrarse un futuro dando un golpe de efecto, elaborando un incisivo reportaje de investigación. No necesita más que un dispositivo del tipo cámara oculta, según el formato de esas crónicas que echan de vez en cuando por la tele para poner en evidencia, tras un atentado terrorista, la deficiente seguridad en los controles aeroportuarios. Eso y un ayudante descarado, intrépido, que se maneje aceptablemente en un catalán coloquial. Y poco más.
Logística sencilla y barata. Una pizca de imaginación, de verborrea y… ¡Hala!... a colgarlo en la red u ofrecerlo al medio de comunicación adecuado para su difusión (ya avisamos que en La Vanguardia o El Punt no tendría futuro). Todo por la audiencia.

La finalidad de Operación Sinera no es otra que demostrar los arbitrarios mecanismos que rigen la votación. Dejarles, pues, con el culo al aire ante la opinión pública, es decir ante ese segmento de la opinión pública que aún conserva un ápice de sentido crítico de la realidad (y que podríamos estimar, con generosidad, en un 10-12% en Cataluña y en un porcentaje algo superior, no mucho, en el resto de España).

Nuestro cebo, nuestro actor, cámara oculta con dispositivo audio, debe intentar:

1.- Votar en el municipio donde reside.

2.- Votar en un municipio donde no reside. En ese caso podría comparecer acompañado, a guisa de avalista, de algún votante avecindado o empadronado en ese municipio que interceda por él: Dejad votar al chico, es un colega… y si no es posible contar con esa ayudantía, intentar votar de todos modos a base de palique y arguyendo alguna excusa del tipo: En mi pueblo no se vota y me muero de ganas por hacerlo porque soy un nacionalista del carajo de la vela… o cualquier otra trola… incluso mostrando una documentación, más o menos veraz, que acredite cierta vinculación con el municipio en cuestión: un carné de un club de bolos o de la biblioteca pública… lo que se nos ocurra, siempre que tenga un atisbo de lógica, aunque, por otro lado, cuanto más chapucera sea la excusa, mayor será el descrédito infligido al referéndum.

3.- Votar el mismo día… -lograrlo sería demoledor-… en dos o tres municipios en una suerte de gira electoral con la aviesa intención de hacer mofa y befa de los controles establecidos por la organización.

4.- Convencer a un gancho-elector de otra nacionalidad para ejecutar el operativo. Un africano chapurreando cuatro palabras en catalán daría el perfil apropiado. Uno de los requisitos capitales, a saber: mostrar a la mesa documentación vinculada al municipio, sería en ese caso más fácilmente eludible, pues los apoderados se cuidarán mucho de interrogar a un africano, primero porque ni los reconocen ni distinguen unos de otros… (los ven a todos iguales)… y segundo porque… ¡Ya que el hombre ha tenido la deferencia de solidarizarse con la causa soberanista…!... Pues eso, no fotem (no jodamos).
Pero no descartemos, sin más, a un sudamericano… por ejemplo, un argentino resentido de verbo florido, ataviado con una camiseta del Che o del Barça, con el dorsal de Messi, que manifieste de manera vehemente su visceral odio a España… Esos gallegos de la concha de su madre… ¿La Madre Patria?... ¡La Puta Madre, boludos!... y deleite a los presentes con una escueta pero electrizante diatriba, en español, con marcado acento porteño, contra el expolio del nuevo mundo perpetrado por los conquistadores extremeños de malolientes sobacos…

Una vez editadas las imágenes y compuesto el material, nuestro periodista aspirante a la fama, a la promoción profesional, al Pulitzer nacional, ofrece su reportaje… Sensacional exclusiva, señores… a un medio de comunicación de ámbito nacional interesado en dejar los referéndums separatistas a la altura del betún.

viernes, 5 de febrero de 2010

Montilla, de cine


Están que trinan, dicen, distribuidores y exhibidores de cine con la ley promovida por el gobierno regional, pero con ínfulas de estado soberano, del sonderkommando José Montilla. En unos años deberán proyectar, mínimo, un 50% de copias dobladas al catalán. ¡Qué sorpresa morrocotuda!... ¿El gobierno de la Generalidad regulando la exhibición de pelis en pantallas comerciales con cuotas obligatorias bajo amenaza de multas millonarias?... ¡Qué novedad!... ¡Es que no me lo puedo creer!

Evidentemente Tolerancio comprende el enojo del sector y reprueba esa ley meticona, latosa e inquisitorial aderezada, cómo no, con las especias habituales: multazo que te crío. Sólo que estaba cantado. La normativa lingüística en ciernes aplicable a distribución y exhibición cinematográficas era cuestión de tiempo… de muy poco tiempo. Lo intentó Pujol y tuvo que envainarse esa pilila que sacó sin fundamento. Pero llegó el sonderkommando socialista y ultranacionalista José Montilla, que de algún modo tiene que hacerse perdonar su origen cordobés interpretando un patético papel en la función… el de catalanista integrista y talibán, ozú.
¿Acaso no regulan y multan los rótulos de comercios particulares: la peluquería de la señora Patro o la colchonería López de la esquina, la de toda la vida? ¿No subvencionan exclusivamente el teatro representado en catalán? ¿O es que no vetan a los contertulios que se expresan en español en los debates retransmitidos por medios audiovisuales de titularidad pública? ¿No prohíben acaso el derecho a la elección de lengua oficial en la escuela?... ¿Qué pensaban… que el cine se iba a salvar de su escrutadora vigilancia? ¿Es que los distribuidores cinematográficos están hechos de otra pasta y no de arcilla, de barro, como el común de los mortales?

Ahora le toca al cine. Su turno: pasen por ventanilla. La próxima andanada afectará a los mendigos que redactan en español sus desesperadas peticiones de auxilio y que serán desalojados de la calle, por causa de su horrendo crimen idiomático (Estoy parado y tengo tres hijos. Una ayuda para comer, por favor). Inspectores a las órdenes de Queta… -la standartenführer de la poli lingüística de Montilla-… se incautarán de sus humildes y astrosos letreros petitorios y los desalmados infractores serán esposados y trasladados a comisaría.
Y más adelante, cuando ya no quede expresión pública comercial en español que perseguir y multar, pero justo antes de sancionar la expresión oral de los transeúntes en la vía pública, llegará la hora de las cabeceras de diarios y revistas en los quioscos de prensa.

Cabe decir que esas hipotéticas sanciones a los periódicos publicados en español, pero cuyas líneas editoriales han silenciado, cuando no respaldado vergonzosamente, la delirante y nauseabunda práctica de las multas lingüísticas desarrollada por el gobierno del sonderkommando Montilla… (cierto que aprobada en tiempos de Pujol)… nos referimos a La Vanguardia, El País o El Periódico… serán las únicas que saludará y celebrará Tolerancio en silencio, íntima, privadamente. Pues el nacionalismo, como Roma, al final, no paga a traidores… y a todos, sin excepción, aplica su rodillo, por muchas, soberbias y peritísimas que hayan sido sus felaciones al poder local.
Y jodidos, recluidos tiempo ha en el lazareto, en el ergástulo de los apestados… ya nos apretaremos ya, para hacer sitio entre las alambradas a los chivatos y palanganeros de última hora caídos en desgracia ante los tiranuelos, retribuidos… ¡Sorpresa!... con el salario de la ingratitud.

Leemos en la prensa que el día 1 de febrero cerraron unas 600 de las casi 800 pantallas comerciales existentes en Cataluña en protesta por la Ley del Cine. Adelante, chicos. Tolerancio aplaude la iniciativa, aunque sospecha que los distribuidores persiguen pactar una cuota obligatoria a la baja (50%) o una moratoria… en lugar de defender sin tapujos la libre actividad comercial no sujeta a cuotas de ningún tipo.
Entristece que protesten solamente cuando les han pisado un callo -aunque protestan y ya es algo, pues la condición lanar, ovina, cuando no caprina, de otros colectivos, es casi total-. A tan reputados y levantiscos industriales les ha resbalado siempre que a la señora Juanita la multaran por rotular su colmado en español. Es decir, multas para garajes y panaderías, por supuesto: no tenemos nada que objetar… pero… ¡Para las películas de Brad Pitt y de George Clooney… qué disparate!

Sobre el particular, cuotas y multas en salas comerciales, no hemos sintonizado aún opinión alguna de los siempre inquietos y comprometidos... -¿Con qué?-... profesionales de nuestra subvencionada industria cinematográfica… ya saben, nuestros actores y directores, distinguidos por esa vocacional, esa irreprimible querencia suya por subir al púlpito y largar sermones a diestro y siniestro. No han dicho ni mu…
… y no es cosa extraña, pues aún esperamos que Fernando León de Aranoa y Javier Bardem, entre retozón y retozón con la tan bella como pavitonata Pe, rueden Los martes al sol, continuación de Los lunes, ahora que entre pitos y flautas rondamos los 4’5 millones de parados. Cierto que Bardem, o eso manifestó hace unos meses, está más preocupado por la actual crisis de valores que por la crisis económica, figúrate.
Andan todos muy ocupados sustituyendo cordones sanitarios o manifiestos contra la guerra, sólo la de Irak, claro es, o a favor de la negociación con ETA, sea el caso de Pilar Bardem, Alberto Sanjuán, Luis Tosar, Juan Diego Botto o Federico Luppi, por más recientes proclamas de apoyo a los regímenes bolivarianos de Chávez y Morales, conspicuos paladines de la libertad de expresión y de la creación artística, como todo el mundo sabe.

Chitón, ni una palabra. A lo que se ve no hay motivos para rodar Hay motivo II ni para decir esta boca es mía en relación a las cuotas y sanciones contempladas en la amontillada ley del cine. Por su parte Joel Joan, pro-etarra confeso, director de la Academia Catalana de Cine, extasiado con la persecución lingüística decretada por quienes le colocaron en esa mullida poltrona, suspira por el glamour de las pasarelas y desfila en un pase de modelos… -hemos visto la foto del posado en la prensa-… aunque echamos en falta que lo hiciera luciendo uno de esos atrevidos modelitos del trasgresor David Delfín, una de sus creaciones con soga al cuello, en homenaje póstumo al estilismo suicida de su llorado amigo mosén Xirinachs.

¡Corten!... queremos decir… Tallin!