viernes, 11 de diciembre de 2009

Pajas y metástasis


Onanismo y nacionalismo

A veces una anécdota resume a la perfección el espíritu de una época. El taller onanista financiado a cargo de los contribuyentes por la Junta de Extremadura es una de esas anécdotas. Nunca los chicos necesitaron de tutorías, artilugios y material docente para ejercitarse en tan íntimas manualidades. Siempre fue cosa autodidacta. Que va de suyo a una cierta edad. Si pensábamos que los catalanes, liderados por nuestro bienamado gobierno regional, éramos la vanguardia de la gilipollez en España (a su vez cabeza de Europa en ese lamentable ranking de la turpitud extrema), andábamos equivocados: los extremeños rivalizan con nosotros de tú a tú, sin complejos, enseñando los dientes.

Tolerancio también se hizo sus buenas pajas. La primera cayó hará cosa de 30 años. Fue con una revista Interviú, lo recuerda perfectamente. Eran los años del destapismo. Abrió la revista y se topó con una foto insinuante de Carmen Sevilla, guapísima, sonriente, coquetuela, ocultando su desnudez tras un gran abanico de plumas. Y Tolerancio, mecánicamente, se lió a manotazos. Y sin mandato de profesor, sin temario ni bibliografía recomendada repitió el ejercicio en numerosas ocasiones, a veces de memoria, alcanzando una aceptable pericia en materia tan infecunda.

Cuando nos dicen que no podemos tirar piedras a los ríos para no molestar a los pececillos, las veces que hemos de pasear a nuestra mascota, reloj en mano, pues menos de 20 minutos es falta, que nuestra hija puede abortar, pero no tatuarse, sin decirnos una palabra (basta que evacue consultas con un adulto… categoría amplia que incluye al tendero de la esquina), en qué idioma forzosamente debemos escolarizar a nuestros hijos o rotular nuestro comercio… no sorprende, una cosa lleva a la otra, que, metidos en harina, nos digan cuando púberes cómo debemos sacudirnos el chisme, pasando del diseño de las almas… -tentación en la que siempre incurre la progresía, latosa y meticona, obsesionada con la creación de humanidades nuevas-… al diseño de las gayolas.

Este comentario sobre un chiste de mal gusto, que eso es precisamente el cursillo extremeño, continúa, cómo no, con otro chiste:

Un sujeto acude al médico. Verá, dice, es que cada día me hago 300 pajas. El médico replica: ¿300? ¡Imposible! ¡Una cada 5 minutos! ¿Cómo lo hace?... Responde el paciente: No lo sé, me acaricio la oreja y ya me enchufo… me desabrocho la bragueta… (el tío lo hace)… me saco la picha… (se la saca)… El médico indignado le abronca: ¿Pero qué hace, desgraciado? ¡Guárdese eso! Y el otro dándole al manubrio replica: De eso nada… ésta ya cae *.

La anécdota del taller bellotero de manualidades ilustra a las mil maravillas el nivel del país, del paisanaje. Así andamos. España, qué sorpresa, a la cola de la UE en materia educativa, junto a Malta, Besarabia y Panonia. Metástasis generalizada. Esta putrescente España zapaterina no tiene remedio. Y si lo tiene, no lo vemos.

El onanismo se presta a lecturas, a interpretaciones variadas. El onanismo supone la búsqueda autocentrada, individual, del alivio, del placer (aunque puede practicarse en grupo: imaginemos a directores y editorialistas de una docena de periódicos catalanes en una sala de juntas, con los pantalones en los tobillos, babeantes, matándose a pajas como gibones en celo, agradecidos por la millonada que se llevan en subvenciones).Y, chocolate con gambas de Huelva, puede servir la manida gallarda de modelo… -esta bitácora es un entretenimiento sin más pretensiones-… para aprontar una caracterización sexual del nacionalismo. Esto es, el nacionalismo como paja. Y de pajas anda el juego con la paja mental que sigue.

Se ha dicho que el nacionalismo es una suerte de derivación de individuo a grupo, bien entendido que de individuos des-individualizados, por así decir, de individuos que, curiosamente, se afirman o construyen en la renuncia a sí mismos. El individuo, por aquello del miedo a la libertad de Erich Fromm, se abandona en el grupo, en la masa, como sucede con otras ideologías muy jerarquizadas, donde uno es desprovisto de su singularidad delegándola en una categoría más amplia, colectiva. No importa que Pepito sea inteligente o un zote, que tenga un espíritu crítico o conformista, que sea noble o un villano, más racional que emocional. Lo que cuenta es su pertenencia a la tribu que le provee de una identidad, que le presta un caparazón resistente a los avatares del mundo exterior.

Desde esa perspectiva hay quien afirma que la analogía sexual que mejor casa con el nacionalismo es la masturbación. Uno se mira y se remira el ombligo… y basta con deslizar la mirada un poco más para encontrarse con el instrumento requerido para consumar la operación. El nacionalismo, como paja, sería la paja narcisista que algunos se hacen pelándosela delante de un espejo musitando entre dientes qué guapos somos.
Pero no es del todo convincente, pues el nacionalismo, aunque promueva la autarquía, el aislamiento, no tiene sentido aislado en el mundo, como sí lo tiene el eremita, el monje hesicasta, seguidor del misticismo ortodoxo que medita en las anfractuosidades del monte Athos mirándose el ombligo a cada minuto con hechuras de yogui, de santón. Y es que el nacionalismo se define necesariamente por oposición, que no por diferencia, aunque recurra a ésta, sea imaginaria o falseada, para dotarse de excusa y significado.

Se es nacionalista contra algo. Los nacionalistas catalanes dirigen su vector de odio contra España, apenas contra Francia y nada contra Italia (por la plaza sarda de Alghero), a excepción del finado mosén Xirinachs que, en sus últimas voluntades, antes de ahorcarse en un bosque, y en un alarde de coherencia, cargó contra esas otras potencias en su presunta calidad de opresoras de Cataluña. Por cierto que a la hora de establecer paralelismos identitario-sexuales habríamos de emparejar a mosén Xirinachs, que en gloria esté, con el actor David Carradine, intérprete de la celebrada serie de TV Kung-Fu que apareció en un hotel asiático con una soga al cuello y el muñeco en la mano llevado, dicen las malas lenguas, de sus inverecundos apetitos.

Por lo tanto el nacionalismo, para definirse, para situarse en el mundo, necesita imperiosamente un oponente, un partenaire. O no tendrá recorrido. Luego el onanismo, aunque contenga el ingrediente autocentrado exigido por el esencialismo nacionalista, no casaría del todo con las querencias de éste. Sólo que el nacionalismo no propone una relación dual armónica, sino a la brava. Una relación tóxica, en palabras de la bellísima ministro/a Bibiana Aido, cuya imagen, por qué no, siempre sonriente y con esos modelitos que le sientan de fábula, muy bien podría integrar, y muy dignamente, el material gráfico empleado en el edificante taller de manualidades promovido por la Junta de Extremadura para inspirar las prácticas de los chicos.

Una relación tóxica, en definitiva. ¿Qué analogía sexual, pues, encajaría mejor con los usos y costumbres del nacionalismo?... Muy sencillo: si damos por bueno, que lo es, que el nacionalismo no para de dar por culo nos decantaremos entonces por la sodomía traumática, no consentida, sin vaselina. Y nada de arrumacos. Nada de besitos para ir calentando motores.

Concluiremos esta bitácora con otro chiste. Qué mejor colofón. Y que va de pajas también:

Luisito se encuentra a su amigo Pepito por la calle con el brazo en cabestrillo. ¿Qué te pasó, Pepito?... El amigo responde: Pues verás, que me estaba haciendo una paja y la picha me hizo un extraño.

*La realidad, una vez más, supera la ficción. Leemos en la contraportada del diario El Mundo, 26/11/2009, que una señora multiorgásmica da con el hombretón que puede al fin satisfacer su necesidad diaria de… ¡¡¡300 orgasmos!!!... ¿Será una errata y se les habrá escapado un 0, porque 30 ya son, a más de 1/h contando las horas del sueño… de sueño húmedo en su caso?... El ventripotente amante de Michelle, así se llama la chica, ha debido de escapar de los versos de un poema homérico. Menudo Tarzán. En todo caso, enhorabuena a la feliz pareja.

3 comentarios:

Ricard dijo...

Hola:

Soy consciente de que actualmente el nacionalismo catalán imperante desde 1980 es el cerrado y excluyente, y que tanto daño ha hecho y hace. Te confesaré que eso de los referendums de la independencia me dan miedo. Ya nadie se acuerda de los hechos de octubre de 1934 debido a hechos similares. Sin embargo, aunque muchos no lo crean, el nacionalismo catalán abierto e integrador existe, aunque los actuales nacionalistas de CIU y ERC se han encargado de arrinconarlo. Por ponerte dos ejemplos históricos, los de Francesc Cambó (de derechas) y Josep Tarradellas (de izquierdas), dos catalanistas que sin lugar a dudas abogaron por la amistad, la conciliación y la concordia entre España y Cataluña, y que esta participara activamente en la política española y se integrara plenamente en dicho país al que pertenece claro está. Piensa que el lamentablemente olvidado Tarradellas, en particular, fué un nacionalista catalán muy crítico con el gobierno de Jordi Pujol, fué también contrario a la inmersión lingüística y a la política de victimismo que acusaba siempre a Madrid de los males de Cataluña y considerar a España como enemigo. Creía que eso debilitaría a Cataluña y dividiría a la sociedad catalana. Su profecía, como habrás comprobado, se cumplió. Si hoy día levantara la cabeza te aseguro de que jamás hubiese consentido la celebración de referendums por la independencia. Por ello yo siempre he defendido las tesis catalanistas de Cambó y Tarradellas porque fueron dos políticos ejemplares en la convivencia catalano-española. Y si no es cierto lo que digo ¿por qué ningún nacionalista cerrado y excluyente de CIU o ERC habla de ellos? De ahí que insisto en que no se deben de criminalizar a todos los nacionalistas y meterlos en un mismo saco porque los de esa otra clase todavía existen, aunque se encuenttren en una situación de ahogo por parte de los que ahora mandan. Desgraciadamente, lo de Cambó y Tarradellas fueron otros tiempos. Saludos cordiales.

Reinhard dijo...

Ya sabemos que el nacionalismo catalán abierto e integrador existe: bien que ha convencido a extranjeros de otras culturas y religiones para que se sumen al proyecto separatista, y bien contentos que fueron a votar,con sus mejores galas.

Ricard dijo...

Este caso sería el del nacionalismo cerrado y excluyente, no el de Tarradellas o cambó. O no me he explicado bien o no te has enterado de nada de lo que he escrito.