miércoles, 30 de julio de 2008

Lara Bosch, el ubicuo


Nota aclaratoria.- Tolerancio publica una bitácora que llevaba medio año en espera. No obstante, por ocuparse este comentario del señor Lara Bosch, no ha perdido ni un ápice de actualidad. La presencia del interfecto en los medios de comunicación es casi permanente donde, consumado especialista en el arte de la repostería, larga declaraciones insustanciales envueltas en una capa de babas caramelizadas con una cadencia de tiro admirable. Es probable que en este preciso instante se esté pronunciando sobre las balanzas o columpios fiscales o sobre la fusión entre Pipas Churruca y Horchatas Chufi, SA, autorizada por la oficina económica del gobierno y que ha sacudido como un terremoto los parqués bursátiles de medio mundo.

Por ser estas fechas estivales poco propicias a la lectura de bitácoras, además hay millones de ellas, agasajaremos al lector con una ocurrente adivinanza.

Lara Bosch, el ubicuo

Rendimos aquí merecido homenaje al señor Lara Bosch dentro de una serie de bitácoras dedicadas a personajes ilustres, como las anteriores al (ya) cardenal Martínez (Sistach) o al magnate de la radio cañí, don Justo Molinero, el palanganero de las ondas. Queda así inaugurada una galería de prohombres de la patria acreedores de las alabanzas de éste su modesto y aficionado exegeta y admirador.

Con razón una de las empresas de su propiedad, un famoso grupo editorial, armazón y piedra angular de sus diversificadas iniciativas mercantiles, lleva por nombre Planeta, pues no hay lugar del mismo donde no aparezca el señor Lara Bosch para obtener alguna ventaja comercial gracias a su laboriosidad y a su talante emprendedor o para pontificar con sus sesudas reflexiones sobre la mutua y supuestamente deseable interdependencia entre gestión política y actividad empresarial.
En ese sentido, capital fue la escenificada coincidencia de la flor y nata del empresariado nativo con las más relevantes fuerzas políticas del país mediante la firma de una carta de apoyo al nuevo redactado estatutario. Luego hubo incienso eclesial en la basílica de la Merced derramado en oscilante abundancia sobre las privilegiadas azoteas de los ponentes por el entonces arzobispo Martínez, hoy cardenal. Ascenso que demuestra a las mil maravillas que en la jerarquía eclesiástica local rinde buenos dividendos inclinarse y humillar la cerviz para lavar los pies -como Cristo a sus discípulos- a quienes patrocinan la manipulación genética o la despenalización total del aborto. Para que luego digan que la Iglesia aborigen no es sensible a los nuevos diseños sociales en estos tiempos que corren… siempre dispuesta a prodigar, con la beatería de una devota chupacirios, las más implosivas mamadas al nacionalismo y a la progresía filonacionalista.

Los ponentes, como hemos dicho, fueron respaldados en sus cuitas y porfías, bendecidos también, por destacados prohombres de las finanzas metidos a paladines estatutarios. Juraron que no se trataba de un afán de obtener, mediante esa ayudantía, futuras prebendas, sino de trasladar a la opinión pública una sólida imagen institucional, de país, una imagen compacta, monolítica. Todos a una. Verdaderamente conmovedor.

Ya ha llovido desde que el fundador de la empresa entrara en Barcelona con las tropas de Franco. Lara padre: un hombre intuitivo y campechano, todo un modelo, un referente para el señor Lara Bosch que, por esa capacidad camaleónica congénita de todo el linaje para intuir qué caminos conviene transitar, de grado se sumerge, como un cocinero avezado e innovador, en todas las salsas.
Lo mismo da el diario Avui que La razón. Juana que su hermana. Firmar una carta de apoyo al nuevo estatuto que advertir días después, en el Cercle d’Economia o en cualquier otro principalísimo foro, con asistencia de sesudas personalidades, que se debe poner fin al enfrentamiento permanente Cataluña/España. Que conviene concertar esfuerzos, seny y no rauxa, sin renunciar a la financiación o a la bilateralidad pero dedicando esfuerzos ímprobos a gobernar con moderación e instando a la supresión de barreras a la libre actividad empresarial, a veces constreñida, encorsetada por el excesivo intervencionismo de los poderes públicos… tentación habilitada por ese nuevo estatuto que apoyó con su firma corriendo, disciplinadamente, tras recibir una llamadita petitoria del entonces presidente Maragall. En misa y repicando las campanas. Nadando y guardando la ropa.

También tiene Lara Bosch su paquetito de acciones en Antena 3, una televisión generalista, con unos informativos relativamente indóciles, aunque no demasiado, a las tesis nacionalistas. Acaso por eso, por aspirar a ocupar nuevos espacios pretende, así lo anunció en una de sus conferencias, que las autoridades con mando en plaza habrían de permitir la apertura de las cadenas de televisión a nuevas participaciones accionariales. No tiene el señor Lara Bosch, hombre de aspecto saludable y buen apetito, suficiente con un bocado del pastel. Como ese niño glotón que mordisquea el roscón de Reyes aquí y allí para dar con la oculta figurita.

Ayer advirtió, siguiendo las sesudas elucubraciones del señor Montilla, del desapego de Cataluña hacia España si no llegan inversiones en infraestructuras. Hoy reprochará a la clase política autóctona su tendencia a un victimismo lacrimógeno, socorrido y permanente, que enmascara la inacción gubernamental en materia económica. Mañana le dirá al presidente del gobierno que no hable de crisis en público y que delegue esa ingrata tarea en su ministro de Economía para que éste se lleve las bofetadas de la desaceleración acelerada, término felizmente acuñado por el presidente de Castilla-La Mancha en una entrevista concedida al diario gratuito 20 Minutos, 02/06/08, rivalizando el prócer manchego en creatividad léxica con el ministrín de Medio Ambiente del gobierno regional tripartito, el ecotrasvasador Baltasar con sus meritorias aportaciones puntuales de agua por trasvases. Pero pasado mañana dará un golpe en la mesa y exigirá con voz altitonante que se hable de crisis de una vez por todas, sin tapujos, pues tanta cosmética verbal acabará por retraer, fatalmente, las inversiones.

Y al día siguiente dirá lo mismo, pero todo lo contrario, que lo mismo te digo una cosa, que te digo otra, en un permanente ejercicio de escapismo funambulista, de bipolar ciclotimia a corto plazo. Pero todos los medios recogerán sus ponderadas, comprometidas y agudas declaraciones. Y no habrá cronista que no bese con delectación su fofo y gordo trasero.

Solo que con tanta mudanza de criterio no sabrá el señor Lara Bosch en qué rincón del planeta está. No, perdón, rectificamos. Eso sí lo sabe y a ciencia cierta… sabe siempre donde está, el muy pillo: cerca del clinc de la caja registradora. No falla.



Pero lo prometido es deuda y aquí va la adivinanza que, lo advertimos, no tiene ni pizca de gracia:


El director del centro es el ministro Bernat Soria, erre que erre con sus estudios genéticos.
En el quirófano tenemos al doctor Montes, de Leganés.
En ginecología al doctor Morín, de las clínicas Ginemedex.
El enfermero-jefe es De Juana Chaos.
El naturópata es Radovan Karadzic.
El MIR, médico interino residente en prácticas, es Llamazares, que es médico titulado por la universidad de La Habana.
El payaso que ameniza en el pabellón infantil la estancia de los niños enfermitos es Pepe Rubianes.
Los observadores de la Cruz Roja son los inspectores del Colegio de Médicos de Barcelona, que confunden el zyklon-B con un ambientador aroma a lavanda, como confundieron las trituradoras de carne humana de la clínica Ginemedex con una fotocopiadora Cannon.

Los agentes que garantizan la seguridad del recinto son Joan Saura y el intendente de la Guardia Urbana, señor Vilaró.
Los internos somos los no nacionalistas.

¿Dónde estamos?
¿En un hospital?
No… en Auchswitz.



sábado, 26 de julio de 2008

Stop


Tolerancio se siente representado por los diputados de C’s como nunca se ha sentido representado por nadie. No solo eso: les profesa veneración… lo que no es del todo conveniente pues nunca debemos abandonar una actitud analítica y crítica, racional, ni ante los nuestros.
Pero qué le va a hacer, a todos los quiere y a todos los jalea. Tienen un mérito que muchos no aprecian en su justa medida: tres diputados contra el resto de un hemiciclo hostil. En el centro concéntrico del altar de los sacrificios. En ese lugar, por no decir otra cosa, donde se silenció el escándalo de las comisiones por licitación de obra pública al 3 o al 20% a cambio de no descarrilar el nuevo estatuto de autonomía que, según las encuestas del momento -¿recuerdan?- le importaba un pimiento a la inmensa mayoría del paisanaje. Ese lugar, por no decir otra cosa, que recibió con alfombra roja -ceremonia presidida por ese cafre de Benach- a los familiares de presos etarras tras la fellatio imperialis, es decir, hasta la campanilla, que Carod Rovira, como vicepresidente en funciones y en nombre de Cataluña, le prodigó a los encapuchados de ETA a cambio de la no comisión de atentados por estas latitudes.

Recurrimos a un símil futbolístico, pues es la herramienta de moda para hablar de cosas serias -Champions League de la economía mundial, crisis que rozan el larguero y otros jugosos ejemplos- dado el impresionante nivel del colectivo. Tolerancio aprecia a sus diputados tanto como apreció a Urquiaga, defensa lateral que tuvo el equipo de sus amores, el RCD Español, allá por los años 80, aunque no daba el pobre un pase bueno a cinco metros ni de casualidad. Quien tenga edad y alguna noción balompédica comprenderá cuan lejos lleva Tolerancio su afecto por los diputados de C’s que se baten el cobre a diario rodeados de hienas.

Pero eso no quita darles un tirón de orejas si meten la pata. Y el otro día C’s la metió en un debate parlamentario a cuento de las señalizaciones de tráfico, que habrían de ser bilingües, desde luego, como tantas otras cosas, tal y como dicta la lógica más elemental. Metió C’s la pata, no en el fondo, en el espíritu de su intervención, pero sí en el desarrollo argumental.
C’s dijo que una de las razones por las que habría que rotular todas las señales de tráfico también en español es que un 10% de la población, de los residentes en Cataluña, no conoce el idioma catalán y que ese desconocimiento podría ocasionar algún accidente. Los diputados nacionalistas al punto, y ante tal razonamiento, se conmovieron de lo lindo. Pero no es un planteamiento acertado.
¿Quiso decir mi diputado que si el 100% de los residentes en Cataluña entendieran el catalán y acreditaran el nivel C sería innecesario entonces rotularlas en español? Es un error, y de bulto, pues la razón aducida incurre en el defecto de aceptar de manera subalterna uno de los argumentos del contrario: el nivel de comprensión de la lengua frente al inalienable derecho de uso y su dignificación académica e institucional. ¿Y qué si el catalán en las señales de tráfico lo entiende, no el 90, sino el 100% no solo de los residentes, incluso de los transeúntes, sean peatones o automovilistas cordobeses, calagurritanos o de allende nuestras fronteras, de Alemania, Suecia, Uzbekistán… o aldebaranitas, marcianos, alienígenas con los carneles convalidados por las autoridades de la DIT, la Dirección Interestelar de Tráfico?

Al ceñir el razonamiento estadístico por un lado al índice de comprensión y por otro al ámbito regional, que tiene esa dimensión también, qué duda cabe, aceptamos empero que ése es el ámbito, en última instancia, de actuación del partido y, por ende, de su filosofía e ideario. No solo hemos de pensar en los no nacionalistas de casa… nuestra obligación es contemplar siempre el más amplio espectro nacional… -pero el de verdad, no el de juguete, a pesar de lo que digan los preámbulos estatutarios admitidos, es cosa segura, por la claca domesticada del TC-… porque eso es precisamente lo que nos diferencia de las demás fuerzas representadas en el parlamento de Cataluña y porque eso es lo que mortifica a nuestros nacionalistas y a sus afines o ayudas de cámara, incluida Alicia Sánchez Camacho, en cuyos trazos bucales, bezudos, carnosos, vislumbra Tolerancio refinados, soberbios y complacientes servicios a la transversal causa del catalanismo… a la manera, según es fama, chup-chup, de las sofisticadas cortesanas boloñesas.

No entremos, pues, al trapo de sus restringidos códigos de territorialidad porque si lo hacemos, transigimos, sin darnos cuenta, con la condición de anomalía sociológica que perversa e interesadamente nos atribuyen, cuando la anomalía, no estadística, pero sí mental y muy difundida, es el nacionalismo. Y las carreteras tienen mucho que ver con lo dicho, pues unen puntos distantes entre sí y están hechas para que las transitemos independientemente de donde hayamos nacido y donde vivamos, hacia dónde nos dirigimos y en qué idioma hablamos con la suegra o con las plantas para estimular su crecimiento.

El único argumento de peso es que el español es idioma oficial en todo el territorio de la nación -de naciones- incluidas carreteras y vías públicas. Y cuando un automovilista catalán o un automovilista segoviano circulan entre Tarragona y Barcelona tienen derecho a que las señales de tráfico estén redactadas en español, tal y como sucede cuando transitan la red viaria que une Dos Hermanas con Bollullos del Condado. Y punto final. No hay nada más que decir. Nada de porcentajes… ¿Y qué los porcentajes?... Pues Tolerancio, que comprende el catalán a la perfección y lo habla si s’escau -si se tercia- con no menos solvencia que Montilla, exige, reclama que todas las señales de tráfico que requieren texto estén también, o como mínimo, en español aunque solo les diferencie un acento de nada de las equivalentes expresiones catalanas.

En todo caso, si se demostrara que del idioma en que se redacta la leyenda de una señal de tráfico pudiera derivarse un solo accidente mortal, a un nacionalista-pata negra, es decir, furibundo y rabioso, le resbalaría completamente, le importaría un soberano pito aunque muriera su madre en el accidente de marras provocado por ese automovilista nada políglota que no codificó adecuadamente la expresión paviment moll u otra similar. Nos diría, para consolarse, que siempre habrá accidentes… -efectos colaterales que no han de estorbar el camino hacia la construcción nacional y la soberanía y que la independencia tiene, como las autopistas, peajes a pagar que son caros y no hay manera de rescatarlos-… y achacaría la tragedia a la fatalidad… pero para él lo único verdaderamente importante, enterrada ya su madre, es que las señales estén escritas en catalán, y a lo sumo en inglés, francés, chino, árabe o en caracteres cuneiformes… pero jamás de los jamases en el puto idioma español.

Si caemos en trampas como ésa acabaremos por admitir que no es necesario escolarizar a los niños en español, siendo lengua oficial -aún- porque goza de buena salud y ya se habla en la Patagonia, en la calle o en casa… -hasta que nos instalen micrófonos en la mesita de noche para averiguar en qué lengua follamos o soñamos, si padecemos el común trastorno de la onirolalia*-… e incluso que el 98% de las películas proyectadas en salas comerciales están dobladas al jodido, latoso y omnipresente idioma español. ¿De qué nos quejamos?... Es que lo queremos todo, también las señales de tráfico, fíjate.

Por favor, diputados míos, diputados de mis entrepaños, que estamos… sobre todo vosotros… rodeados de alimañas.

*Una duda: ¿Vale onirolalia por hablar en sueños?



miércoles, 23 de julio de 2008

Deserciones y depresiones post-manifiesto


Con esta bitácora retomamos la serie dedicada al Manifiesto por la lengua común suscrito ya por miles de personas. Serie que interrumpiremos puntualmente, Los basurillas de Cuba, por variar un poco el menú. Pero es una delicia ver a tanta gente de variado pelaje y condición retratándose a causa de este asunto convertido en una de las polémicas más actuales y angulares -desaceleraciones económicas y balanzas o columpios fiscales al margen- del debate político nacional… por fin.

Estos días el manifiesto da mucho que hablar. Eso es lo mejor del mismo, más que si lo firman 50.000 personas o 200.000. Claro que medio millón de suscripciones sería el rien ne va plus. Tolerancio tiene la botella de champán en la fresquera para descorcharla si, entre las entidades colaboradoras, se alcanza esa cifra tan redonda y bonita. Pero conociendo el percal y la valentía del paisanaje…
El manifiesto ha tenido la gran virtud de trasladar a un primer plano mediático lo que hasta ahora era un debate, o mejor, un no-debate escamoteado, escondido, silenciado para no molestar, como se hacía antaño con los niños deformes. Un debate ignorado por la inmensa mayoría de la ciudadanía española tan dispuesta a hozar a sus anchas en el cieno del desinterés, de la apatía y de la estupidizante narcosis colectiva.

Las reacciones de quienes odian a España y al idioma español, a la igualdad de derechos entre españoles, ha sido la esperada. La de quienes odian a España y la de quienes, si no es odio el sentimiento que España les inspira, sí es distancia, vergüenza o cierta inoportunidad que estorba sus objetivos y tejemanejes… esa reacción que nos provoca el fortuito e indeseado encuentro con una persona que nos causa antipatía y nos abochorna profundamente que nos relacionen con ella al pensar que su contacto nos rebaja y contamina socialmente.
Nos han servido la retahíla completa de tópicos, melonadas, estupideces, insidias y tergiversaciones: que si el español no corre peligro, que goza de buena salud o que no se rompe, aportación ésta de un cargo del PSOE llamado Antonio Hernando (ver diario El Mundo, domingo 13 de julio) que pugna con todo un Fdez Vara por alzarse con el título de sonderkommando o escupidera palanganiforme del nacionalismo… además de los consabidos penseques: Cataluña sí se rompe o la escolarización en lengua materna, si es el castellano, crearía guetos, tsunamis, quiebras sociales… y ya metidos en harina hasta las 10 plagas de Egipto.

A Tolerancio la reacción airada, rabiosa, del nacionalismo y sus agentes no le ha causado ninguna sorpresa, aunque han ladrado más de lo que había previsto, pero ese intenso vector de iracundia tiene, claro es, una sola lectura… y es positiva a beneficio de inventario o de manifiesto. Y esa lectura no es otra que ha hecho mucho daño, que ha levantado ampollas. Y que el nacionalismo se agite convulso como un poseso, echando bilis y babas por la boca es un espectáculo la mar de edificante, todo un desquite y compensa, en cierto modo, los disgustos que el nacionalismo nos ha infligido a muchos impunemente durante décadas. Ahora le toca desgañitarse y agitar sus patitas como cucaracha panza arriba.
Que se enoje, en definitiva, pues a veces una cierta dosis de rabia inoculada por vía parenteral hace la vida más intensa, más auténtica, por así decir… de lo contrario todo es como un cuento de Heidi donde los perritos corretean por verdes praderas persiguiendo pajarillos y mariposas, moviendo sus largas orejas como estandartes que ondean al viento… y no puede ser. Hemos de aprender a robustecernos, a forjarnos un espíritu firme, berroqueño, ante las adversidades.

Pero sin duda lo que más le ha llamado la atención a Tolerancio han sido las deserciones de firmantes y las razones que han dado para justificar su paso atrás, sin olvidar los motivos aducidos por quienes se han apresurado a esconderse en un rincón, así como la depresión periodística padecida por Alex Salmon, del diario El Mundo, en uno de sus artículos. Ambos fenómenos requieren unas breves consideraciones.
Los hay que han dado, como los cangrejos, un paso atrás. Porque, según dicen, el manifiesto ha generado una agraz polémica que no entraba en sus planes. Qué cosa rara, ¿No?... aunque una de las finalidades de un manifiesto es precisamente ésa, sacudir conciencias en pro de la causa reivindicada. Es decir, generar debate, polémica y crear, si sale con bien, una corriente de opinión propicia, pues la opinión contraria se da por establecida o supuesta al estar representada por la oficialidad del sistema.

El fracaso de un manifiesto no sólo reside en aspectos cuantificables, como las pocas voluntades ganadas, sino en la ausencia total de reacciones, incluso las contrarias, tan importantes y significativas como las favorables. Pero éste no es el caso de nuestro manifiesto pues sobre el mismo se ha pronunciado casi todo el mundo. Sólo falta conocer las opiniones de Espinete y de Ana obregón.
Ramoncín, uno de los mandamases de la SGAE, se ha desdicho. Parecía demasiado giro, más que copernicano, un voltafaccio a lo bestia, que pasara de apoyar a Herri Batasuna en los 80 y a labrarse una holgada vejez a cuenta de la ley del canon patrocinada por ZP en comandita con Teddy Bautista & cia en los 2000, a suscribir un manifiesto que reivindica, qué monstruosidad, la igualdad ante la ley de los ciudadanos españoles en razón a la elección de lengua escolar para sus hijos. Demasiado trayecto para una sola vida. Demasiado sentido común para el, otrora, Rey del pollo frito.
También Gamoneda, el poeta de cabecera de ZP y que de un tiempo a esta parte colecciona galardones literarios, se apea del tren. Y a ambos se ha unido Luz Casal, que ha pasado recientemente una enfermedad muy grave y no está para que le anulen bolos y conciertos en las fiestas patronales de tantas localidades gallegas con alcaldías a medias entre PSG y BNG -ya saben, be-ene-ge- y quedar sumida, la pobre, en las tinieblas de la impecunia. Luz Casal, esa extraordinaria cantante, dice en una nota de prensa que ella ha cantado en otros idiomas, que le gustan todos, incluso el sociolecto que hablan los buhoneros en Besarabia, y que no quiere que su adhesión al manifiesto por la lengua común se interprete en clave política, pues desde que se hizo público su apoyo le han dado mucho la lata con ese asunto en lugar de preguntarle por su plato favorito, dónde pasará las vacaciones o sobre las influencias musicales de su último y seguro que magnífico disco.

Y claro… ¿Qué te esperabas, Lucecita? ¿Qué te hicieran la ola?... Hoy en España no hay nada más radicalmente político que posicionarse respecto del derecho a escolarizar a un niño en español en cualquier región de España, refiriéndonos, claro es, a aquellas regiones donde ese derecho es conculcado por los respectivos gobiernos locales… con el beneplácito del principal partido plurinacional, el PSOE, hoy en el gobierno y antes con el beneplácito del principal partido hoy en la oposición, el PP.
Estar a favor de este manifiesto implica ir a la contra de la autoridad, pues el gobierno ZP admite y promueve -se ha mojado y ha dicho la suya- la vulneración de un derecho fundamental. Ha sido claro y la claridad se agradece: el PSOE no quiere que usted escolarice a sus hijos en español. Pero también implica otras cosas… como, por ejemplo, si es usted catalán y no nacionalista, marcar distancias quilométricas, pero a correprisa, con el PP de Alicia Sánchez Camacho, que ha dicho, con su boquita de piñón, que ese manifiesto no es necesario y que tampoco lo son sus reivindicaciones.
Luz Casal se creía que España es un país normal donde uno puede dar su opinión civilizadamente sin que le pasen factura. Habría de saber que si rotula en español su tienda de discos en La Coruña, si la tuviere, le multarán… ¿Pues no la crujirán los mismos por disentir del nacionalismo obligatorio al firmar ese manifiesto?... Despierta, cariño.

El manifiesto incide de lleno en la política aunque algunos, con buena intención o por aquello de cogerse la pilila con papel de fumar, lo disimulen o nieguen. Es, que a nadie le quepa la menor duda, la expresión máxima de la politización… afortunadamente. ¿Qué es una lástima? Sí. Pero no hay más bemoles. Decimos afortunadamente porque ya era hora de que alguien cuestionara el tabú, la prohibición de hablar, la obligación de guardar silencio. Otra cosa es que no haya una intencionalidad partidista determinada en muchos de los firmantes del manifiesto, pero que es política, eso es indudable… y también síntoma de salud mental. Nadie se cuestiona que en Francia los chicos no sean escolarizados en francés, sean vascos, parisinos, corsos o normandos, goce o no de buena salud la lengua de Molière y de Balzac. Pero en España no debemos hacerlo porque o provocamos quiebras sociales, enfrentamientos o problemas donde no los hay, o eso nos dicen para trasladarnos un sentimiento de culpa y para que desistamos de nuestra justa demanda.

Y así estamos, que el manifiesto habla de peras, y sus detractores, lo hayan leído o no, de melones. Eso es lo que desespera a Alex Salmón, periodista de El Mundo y así lo confiesa: Me siento deprimido, los detractores del manifiesto no se lo han leído. Y también le decimos ¿Y qué te esperabas, Alex, majete? ¿Qué pensabas? ¿Que se puede razonar, dialogar, intercambiar ponderados argumentos con los nacionalistas o sus palanganeros -PSOE en pleno y PP de Cataluña-? ¿Qué les podrías convencer hablando, disertando educadamente ante un cafelito?
Claro que lo han leído, tontííííín, y como es fácil de entender y rebosa sentido común de la primera palabra a la última, contraatacan como perros de presa y ponen en marcha todas sus divisiones mediáticas, todos sus mecanismos y resortes, todas sus chanzas y chantajes y todos sus trucos dialécticos. Y cuando tú les hablas de peras, ellos te hablan de melones: de la salud del idioma, de que el español no corre peligro, que en la selectividad -amañada- los alumnos sacan buenas notas en lengua española, pero de lo nuclear, de lo sustancial, de lo básico, ni palabra… de escolarizar a los niños en su lengua materna cuando es el español… nada de nada.

El nacionalismo -y quienes trabajan para él, es decir, la tropa auxiliar- no atiende a razones porque la razón no es su ámbito argumental. Lo mismo le da Juana que su hermana. Háblale de escolarizar en y te dirá que ya se enseña el, dile que personas, te replicará que territorios, dile que derechos individuales y te hablará de derechos históricos -según la versión histórica manipulada y publicada por capítulos en las tapas de los flanes-. El nacionalismo, que nos lleva ventaja en todo, modifica tan pichi, si le conviene, las claves del debate, y lo peor es que siempre caemos como benditos. No falla.
Cuando se habla del manifiesto y le preguntan a un portavoz del no nacionalismo si el español está en peligro, en lugar de replicar qué clase de pregunta es ésa e insistir a renglón seguido, tozudamente, repitiendo como un mantra el argumento fundamental que no es otro que el derecho a escolarizar a los niños en su lengua materna, cuando es lengua oficial en todo el territorio nacional, va y procesa el enunciado de la pregunta-trampa y responde, entrando al trapo y sirviendo en bandeja de plata la excusa para que digan… vean ustedes, no habrá para tanto cuando hasta ellos admiten que el idioma español no corre peligro, luego están creando un problema ficticio donde no lo hay… pues es cierto que no corre peligro ni en Castilla-La Mancha ni en el Paraguay.

Esta es la tragedia del no nacionalismo. No que lo tiene jodido, cada vez más, incluso con menos atentados terroristas en contra, sino que pretende convencer al nacionalismo, impermeable a la razón… o cuando menos, juega a empatar con su nacionalismo local, para que le tolere y le perdone, civilmente, la vida. Y no entiende que el nacionalismo no se conforma con empates… pues el nacionalismo es emocional y providencial y sueña con paraísos en la Tierra.
Lo sentimos por Alex Salmon, pues su candor inspira a los no nacionalistas concienciados o iniciados un sentimiento de indulgencia y simpatía, pero sus males no tienen remedio. Esa modalidad suya de depresión no se cura con medicación ansiolítica.


Fe de errores.- La noticia referente a los basurillas cubanos apareció en el diario gratuito Qué, no el 12 o 13 de junio, como apuntamos en la bitácora anterior, sino en la edición del día 10.

domingo, 20 de julio de 2008

Los "basurillas" de Cuba


Aunque soplan nuevos aires en Cuba… -o eso dicen, cuidado no se constipen-… una práctica de alto riesgo para procurarse la subsistencia en la isla caribeña, uno de los pocos paraísos socialistas de los trabajadores que quedan en el planeta, y casi tan peligrosa como la disidencia política, es dedicarse al buceo, pero no al submarinismo deportivo, rodeado de peces-manta, barracudas, rayas y tiburones, sino a buscar algo de provecho entre los desperdicios, pues a los basurillas en Cuba les llaman buceadores.

Hemos sabido por una noticia del diario gratuito Qué!, 12 o 13 de junio, no recordamos con exactitud, que las autoridades isleñas han promovido una batida en la isla y han detenido a más de 500 indigentes dedicados a esos escrutadores menesteres, es decir, al buceo.
Ya sabemos por qué Llamazares, Javier Bardem o Fernando Trueba cuando se dejan caer por La Habana para presentar sus respetos a la nomenclatura cubana y lamer ancilarmente pinrreles y traseros… -mientras los interfectos se fuman un puro habano o se regalan el paladar con ron añejo y la vista en Tropicana con las sensuales evoluciones de las despampanantes bailarinas, mulatonas y sandungueras, en las cárceles castristas aplican electrodos en el pene a los presos políticos que aúllan de dolor de un modo espeluznante-… manifiestan no ver ni rastro de necesidad o penuria en las calles gracias al reparto equitativo de la riqueza, o mejor, de la pobreza, conseguido por el régimen a pesar del pérfido bloqueo comercial de Occidente.
No ven ni un indigente porque los detienen a todos, no sea que los turistas, entre mojito y daiquiri -400 mojitos se soplaron los componentes de una delegación literaria comisionada por la Xunta de Galicia-, chapuzón en Varadero y revolcón con un/a jinetero/a, se lleven una mala impresión de la isla.

La breve noticia del diario reseñado no tiene desperdicio. Es para vomitar. Sin duda Granma ha guisado el texto a su gusto y el idiota del redactor, y nos quedamos cortos, aquí no ha corregido ni una coma. Hablamos de memoria, pero basta con dirigirse a la hemeroteca. Han detenido a unos 500 buceadores, de ésos a unas docenas los han presentado al vecindario, tal cual, deduciendo uno que los han subido a un estrado en el patio de vecinos o en una plaza pública, como a los supuestos burgueses retrógrados durante la Revolución Cultural promovida por Mao y la Joven Guardia Roja, con un capirote en la cabeza… -¿Han visto esas fotos espeluznantes?-… y un letrero al cuello dando fe de su horrendo crimen contrarrevolucionario, manteniéndose de pie, sobre una silla, en un equilibrio inestable.

Rebuscar en la basura es como admitir que en la isla se pasan necesidades y eso es un delito monstruoso de sedición patria. En Cuba todo el mundo es feliz y vive holgadamente por decreto, como en la Camboya de Pol Pot y en todos los regímenes del llamado socialismo real… o, salvando las distancias, como en la España de ZP -¿Crisis? ¿Qué crisis?-. Y quién no pasea risueño por la calle infunde sospechas, pues algo oculta. ¿Es que no te complace nuestro régimen? ¿No es suficientemente bueno para ti? ¿No serás un derrotista, un pequeñoburgués camuflado, un agente de la CIA que pretende desestabilizar las bondades sin cuento del paraíso socialista? La tristeza, las estrecheces, son un síntoma evidente, un estigma, de disidencia conspiratoria. Y hay que andarse con tiento y disimulo.

A los basurillas les acusan de atentar, entre otras cosas, contra la salud pública, exactamente la misma coletilla que acompaña la tipificación delictiva del tráfico de estupefacientes. No es broma. Así lo dice la crónica glosada. Se les agarran gérmenes y bacterias en los dedos, como garrapatas a un chucho callejero, mientras rebuscan en los contenedores, y todo ese muestrario vírico, bacteriano, lo difunden luego entre la población, propagando enfermedades. ¡Serán criminales los tíos! Se trata de una suerte de guerra química, bacteriológica, artesanal y a pequeña escala pero que hace mucha pupita.
Pero lo más repulsivo, con diferencia, es la expresión final del breve artículo que indica, y el redactor se queda tan fresco, que en realidad lo que mueve a los basurillas cubanos no es la subsistencia sino, nada más y nada menos, que el ánimo de lucro. Es decir, un indomeñable afán de rapiña, de acaparamiento, de acumulación de excedentes, una mentalidad enferma y propia del ultracapitalismo desmelenado, salvaje. Los basurillas cubanos son la punta de lanza, en la isla, de los neocon más inescrupulosos de la órbita presidencial norteamericana, todo un lobby, un furibundo grupo anticomunista de presión conectado al núcleo duro de la Trilateral, del FMI y del G-8, en el que aún, que sepamos, no ha ingresado España a pesar de ocupar un lugar preferente en la Champions-Li (League) de la economía mundial.

Si detuvieran a los indigentes, por serlo, en un país occidental nos llevaríamos las manos a la cabeza y echaríamos pestes de este sistema desalmado fundamentado en la codicia y en el materialismo más desatado, pero si sucede en Cuba, chitón.
Los basurillas cubanos no recuerdan la solemne y lapidaria frase del Che Guevara -cuya efigie asoma en las camisetas de jovenzuelos a millares por nuestras calles y plazas, convencidos los muy huevones de que Beethoven no es un músico sino un baboso perro san bernardo que sale en esas insufribles películas para todos los públicos que programan en la sobremesa del domingo- y que dice: mejor vivir de pie que morir de rodillas. Aunque de rodillas murieron algunos prisioneros a los que el Che dio matarile personalmente, revólver en mano, en la cárcel de La Cabaña. De un tiro en la nuca. Pero esa es otra historia.
Y es que los basurillas prefieren inclinarse un poco, a la fuerza ahorcan, para rebuscar entre caspicias y desperdicios, que no morir de hambre, dignos y en pie, pero de hambre. Aunque cualquier forense nos desmentiría al punto, pues es casi imposible morir de inanición manteniéndose erguido. Normalmente uno pierde el conocimiento y se desmaya horas antes de expirar definitivamente y, a causa de la menguante energía, es incapaz de moverse, casi de parpadear. Uno se abandona y la espicha. Si esto te pasa en la calle, se te acerca un chucho callejero, te olisquea y te administra una poliúrica extremaunción levantando la patita.
Así que mejor inclinarse, piensan esos indeseables forajidos a sueldo de Washington, y arrodillarse ante los cubos de basura para aviarse al menos una sopa con mondas de papas rescatadas de entre la mugre y subsistir unas horas más. O para dar, si les sonríe la fortuna, con cualquier cachivache que revender por ahí, en el mercado negro, y obtener unos pesos para comprar una banana o un puñado de frijoles.

No es una bicoca, pero no todos los cubanos, por falta de encantos, impericia para bailar la salsa o el merengue como tropicales odaliscas, o por sólidos principios morales, ponen su culo en almoneda para solaz de los concienciados turistas europeos que vuelan a la isla para cocerse a rones y pasarse por la piedra a una jinetera. No todos pueden ser putos o putas, que es el desempeño profesional más solicitado y rentable del inmenso burdel que es la isla… lo que era en tiempos de Batista para los americanos, como nos recuerdan cada tres por dos los europeos, Llamazares y compañía, nostálgicos del régimen del Comandante, ése del que dicen que llegó y mandó parar.
En efecto, acaso fue Cuba un inmenso burdel en el pasado, pero no tanto, eso es seguro, como lo es hoy gracias al socialismo del metisaca. Claro que no es lo mismo prostituirse para un gangster o un turista yanqui que para un solidario cooperante europeo, por ejemplo… faltaría más. En el segundo caso el revolcón es más amable, más auténtico y no se trata de un acto prostibulario sino de una aportación puntual de dinero o de productos de primera necesidad a cambio de unas caricias en aras del buen rollito intercultural.

Pero recapitulando… en Cuba no hay miseria, como no la había en Camboya u hoy en Corea del Norte. Y quien sostenga lo contrario es un enemigo de clase destinado al paredón. O como no había asesinos psicópatas en la URSS como sostiene en la sensacional película titulada Citizen X, basada en hechos reales, un alto dignatario del PCUS a cuenta de los crímenes del tristemente célebre carnicero de Rostov. Eso de los asesinos en serie, decía el andoba, es una enfermedad social propia de los países capitalistas. Aquí no tenemos psicópatas, gente desequilibrada porque el socialismo procura la felicidad por igual a todos los habitantes del país.
Que no, que en Cuba no hay menesterosos, como no hay homosexuales en Irán… lógico por otra parte, pues a los que pillan requiriéndose de amores clandestinos los cuelgan de una grúa para la completa edificación moral del paisanaje persa.

Cuando nuestros artistas e intelectuales viajan a Cuba, invitados a mantel y cuchillo por el régimen castrista, las brigadas de pioneros, pañuelo rojo al cuello, limpian las calles de indigentes para que no se respire ni asomo de miseria. Ni Bardem, ni Fernando Trueba, nunca vieron uno. Y es que los recluyen a todos en la prefectura de policía. No sabemos si, para solaz de tan ilustres invitados, torturan en directo, en su presencia, a alguno de esos infelices diciendo que son agentes de la CIA y si les dejan participar activamente arrancándoles uñas con tenazas o conectándoles los electrodos para darles unas descarguitas de las buenas pulsando el interruptor… menuda experiencia… A Bardem y Trueba, interesados en el cine por deformación profesional, pero no en las snuff movies, no los imaginamos en ese registro, la verdad, pero a Llamazares sí.

Tampoco Oliver Lameculos Stone, al servicio de Chávez y de las FARC, ha visto jamás basurillas por el Malecón de La Habana… pero es que el muy soplapollas anda aún perdido por la selva fronteriza con Colombia para filmar de una vez la demorada liberación de Ingrid Betancourt. Glorioso papelón. El mejor de su vida.


martes, 15 de julio de 2008

Tolerancio difunde el manifiesto


Esta bitácora da fe de un fallido ejercicio de proselitismo en favor del manifiesto promovido por 18 intelectuales y difundido por el diario El Mundo. La iniciativa de Tolerancio, no le queda más remedio que admitirlo, ha sido un fiasco. Cursó una cortés invitación a la Secretaria General del sindicato USOC, del que el autor forma parte a través de su afiliación a SiPcte, sindicato autónomo de Correos adherido al anterior, para que se sumara al citado manifiesto.
Tolerancio se permitió la inocente travesura de indicar en el documento anexo que la lengua materna de la dirigente sindical, señora Gil, es el catalán cuando ésta lo habla con el inconfundible deje foráneo, por no decir acharnegado, del sonderkommando Montilla. Ya metidos en harina, también lo intentó, con parecido texto y similar resultado, con el responsable del llamado Servei de Normalització Lingüística del sindicato aludido y con el señor Vives i March del Servicio de Atención a las Personas de la venerabilísima institución del Sindic de Greuges.

USOC, con patriótico sentido del deber, fue el único sindicato que envió una delegación a la plaza de San Jaime a besar los pies a Carod Rovira tras su nauseabunda reunión con ETA en Perpiñán, donde se fraguó la tregua por separado para Cataluña a cambio de promocionar la causa abertzale a nivel mediático e institucional -almibaradas entrevistas a Otegui en TV3 y recibimiento a familiares de presos etarras en el parlamento de Cataluña-. Del millar de personas que acudió a la bochornosa cita, una docena era la embajada del sindicato… aunque no se les reconocía porque todos los asistentes llevaban el paraguas abierto -aquel día cayó la del pulpo- y desde el plano cenital de la concentración que distribuyó la prensa, la plaza parecía un criadero de champiñones.

Este dato corrobora una ley no formulada de la patafísica sindical en la que trabaja Tolerancio y que llamará aerodinámica de la mamada, que se enuncia más o menos así, pues aún está en fase experimental:

El tamaño minúsculo de las migajas que recogen algunos sindicatos y otras entidades del tejido asociativo, aún abriendo las fauces descomunalmente como una boa constrictor, de las instituciones manejadas por los nacionalistas a las que rinden pleitesía, innecesariamente, pues en el ámbito sindical éstas ya cuentan con la obediencia y complicidad de la UGT de Cataluña y de CCOO, es inversamente proporcional al “pedazo pepino” que el nacionalismo les embute por salva sea la parte, y separando los mismos beneficiarios las nalgas con sus propias manos para facilitar el colosal empalamiento.

Ésta, sin más preámbulos, es la carta suplicatoria:

A/A Antònia Gil
Secretaria General de USOC

Con relación al artículo del Servei de Normalizatció Lingüística aparecido en el número 76 de la revista Catalunya Obrera, titulado Alguna cosa es mou al Nord, quisiera completar su interesante y edificante contenido con una consideración que me he tomado la licencia de titular Alguna cosa es mou al Sud.

Desde hace unos días un significado grupo de intelectuales promueve un manifiesto a favor, entre otras cosas, de la libertad de los padres para escolarizar a sus hijos en español en toda España, cuando es su lengua materna y siendo al mismo tiempo lengua oficial en todo el territorio de la nación, posibilidad que hoy es denegada en algunas comunidades autónomas.

Dicho manifiesto apela al sentido común, bastante infrecuente, y a principios indiscutibles como la igualdad ante la ley o el libre ejercicio de los derechos civiles ante la creciente y flagrante discriminación lingüística ejercida por las administraciones locales y regionales contra los catalanes castellanohablantes en diversos ámbitos, especialmente el educativo, siendo el español idioma oficial y digno de estar en las aulas, no como idioma a estudiar -como el chino, el urdu o el uro-finés- sino como idioma académico en el que impartir materias por tratarse, además, de un importante instrumento de conocimiento que cuenta con una tradición literaria de innegable trascendencia mundial… razones que habrían de bastar para corregir la injusta y delirante situación actual.

Enterado de que es usted persona sensible a la justicia, a la igualdad de derechos, pues le avala una larga trayectoria batallando por los trabajadores y por las capas de población más desfavorecida, declarada enemiga de discriminaciones por razón de raza, sexo, religión, ideas o lengua, no tendrá, estoy firmemente convencido, inconveniente alguno en sumarse a dicho manifiesto… cuyo cupón de adhesión me he tomado la libertad de remitirle en fotocopia adjunta. Pues del mismo modo que usted, sin duda, celebra que sus hijos, si los tiene, sobrinos e hijos de amigos y compañeros de sindicato y de trabajadores en general, sean escolarizados en su lengua materna cuando es el catalán, como es su caso, entenderá que los miles de catalanes que tenemos el español como lengua materna, hecho que configura también de manera relevante nuestra manera de ser y comprender el mundo, deseemos hacer exactamente lo mismo, siendo a mayor abundamiento la nuestra, el español, una lengua oficial y, cómo no, apta para la docencia.
Nadie que sea persona tolerante, salvo, claro es, quienes practican la exclusión, la discriminación o el maltrato lingüístico por maldad o imbecilidad, habría de negarse a participar en tan loable iniciativa.

PS.- Por cierto, y permítame que le robe un minuto más de su precioso tiempo, que en ese mismo número de la citada revista me he topado con un interesante artículo que da fe de la participación de USOC en un congreso del sindicato Unió de Pagesos, donde se desliza un concepto de hondo calado como es la creación de un espacio agro-alimentario catalán. Dicho concepto me ha causado verdadera admiración, y aunque no estoy seguro de haber penetrado completamente su, no me cabe la menor duda, enjundioso intríngulis, me pregunto si, a su imagen y semejanza, sería posible trazar las líneas maestras de otros espacios como el textil, el onírico, el siderúrgico, el erótico o el tenístico, todos ellos exclusivamente catalanes.

Atentamente:

Tolerancio. SiPcte-USOC.
Barcelona, 01 de julio de 2008.

viernes, 11 de julio de 2008

Fdez Vara (PSOE): sonderkommando cum laude


Con relación a las declaraciones del señor Fernández Vara, gerifalte extremeño del PSOE, realizadas al periódico El Mundo, 06/07/08, en un receso del último congreso socialista, quisiera Tolerancio matizar tres cositas muy fáciles de comprender y que el citado cargo del PSOE asimilará sin gran esfuerzo. Fdez Vara posa, en la foto que ilustra el reportaje, sentado sobre unos dados con el logo de su partido en actitud meditabunda, como el pensador de Rodin, y uno teme que a causa del titánico esfuerzo de apretar, de comprimir tanto las neuronas para extraer el jugo de una buena idea, le dé un derrame cerebral o se haga popó encima:

1.- No se trata de estudiar el castellano, sino en castellano. No el sino en…. Como en aquellos inolvidables programas de Barrio Sésamo: diferencia entre aquí/allí o cerca/lejos. Estudiar el castellano es una cosa, en castellano, otra. Capisci? Cierto que el castellano, o mejor, español, se puede estudiar en Cataluña dos horas por semana, como una asignatura más de una lengua extranjera… ya que ni siquiera las autoridades regionales han cumplido el decreto ministerial de las tres horas -¿Tres? ¡Qué barbaridad!-, demostrando el gobierno ZP que ante según quiénes retrocede con el paso de cangrejo del esclavo. Se puede, en efecto, estudiar el español como el chino, el urdu o el mapuche en una academia privada. Y ojo al dato: también se pueden estudiar bailes de salón como el pasodoble o el cha-cha-cha, por si alguien lo dudaba.

2.- Insinúa el señor Fdez Vara -que posee, a lo que se ve, el don de la telepatía- que en el fondo quienes quieren que sus hijos estudien en español no quieren que estudien en catalán. Según esa absurda regla de tres quienes quieren estudiar aeronáutica, los muy elitistas, no quieren aprender corte y confección. ¿Qué tienen contra ese nobilísimo oficio los muy hijoputas? ¿Es que corte y confección no es suficientemente bueno para ellos? O quienes piden una botella de champán en una cena romántica, declinan, los muy sibaritas, beber pis de gato, aunque servido, eso sí, en cristalería de Bohemia. O que aquellos que proyectan unas vacaciones de ensueño en las paradisíacas playas de Zanzíbar desprecian darse un señor baño en las cristalinas aguas de las playas del Garraf, con o sin vertidos sospechosos. ¿A santo de qué ese disparatado juicio de intenciones sobre los deseos de la gente? ¿Qué sabrá ese cafre de lo que pretende o no la gente? Y en todo caso… ¿Es cosa suya? ¿Qué tendrán que ver las segundas, terceras o cuartas intenciones, si las hay, de quienes quieren escolarizar a sus hijos en su lengua materna, el español, que es oficial, con la vulneración de un derecho fundamental?
3.- Los alumnos sacan mejores notas en español que en catalán. No es extraño según el nivel de exigencia comparado, tal y como admiten alumnos y profesores, año tras año, en todos los exámenes de selectividad. Es la argucia necesaria para demostrar la necesidad -inveraz, que dirían algunos jueces abducidos por la enjundia y relevancia sociopolítica del asunto tratado- de una intensificación aún mayor de la inmersión lingüística. En español sacan un 7 de media y en catalán sólo un 5, luego hay que corregir tamaño desajuste. Para ilustrar lo dicho reproducimos unas preguntas del último examen que nos han pasado de matute:

Lengua española:

1.- Juan come peras. Señala el sujeto de la oración.
2.- El gatito bebe leche. En dicha oración hay una forma verbal. Subráyala.
3.- ¿A qué modo verbal pertenece la voz “Cantar”? Tienes tres opciones: a) Infinitivo b) Pretérito imperfecto c) No es un verbo, sino un adverbio de modo.

Lengua catalana (hemos traducido, para facilitar su comprensión, el enunciado original de las preguntas redactado en la lengua propia, materna, de don José Montilla):

1.- Conjuga el pretérito pluscuamperfecto aorístico-perifrástico del verbo caure con arreglo a la variante dialectal ceretana que se habla en Bolvir.
2.- Cita al menos 20 sustantivos que correspondan a trebejos y artes de pesca tradicionales en el habla catalana de la costa sarda de l’Alguer, vocabulario recopilado por los más sesudos filólogos de la universidad Pompeu Fabra, asesores que lo fueron a su vez del sensacional informe sobre el cultivo de la chufa. Con 10 de esas palabras compón un soneto y con la inicial de cada verso forma un acróstico que sea el nombre y apellido de un célebre autor de la Renaixença.
3.- Redacción. Sabido, según los informes de la UNESCO, que es recomendable escolarizar a los niños en su lengua materna, hay una excepción mundial: el español. Razona en media cuartilla por qué en algunas zonas del estado plurinacional llamado español los niños no deben ser escolarizados en su lengua materna, cuando ésta es el castellano. Si procedes de una apestosa familia castellanohablante realiza un ejercicio previo, autohipnótico, de distanciamiento. Se valorará el esfuerzo. Recuerda en ese caso que tus padres o abuelos, tanto si cecean al hablar como si en su pueblo natal vivieron en cuevas o cohabitaron maritalmente con cabras, fueron acogidos en Cataluña con los brazos abiertos y al menos aquí no tienen que robar melones para subsistir.

Algún día acabará esta pesadilla. Ese día el señor Fdez Vara afirmará que él siempre defendió a capa y espada, contra viento y marea, el derecho de los padres a escolarizar a sus hijos en español, lengua oficial en todo el territorio de la nación. Nadie recordará lo contrario… nadie salvo Tolerancio, que ni olvida ni perdona.
Dejamos a Fdez Vara sentado en ese cubo, cavilando, soñando con ingresar en la orden de la sonderkommandía nacionalista de la mano de su conmilitón Montilla, pero con riesgo manifiesto, por mimetismo, de que su azotea cobre las hechuras y formas del poliedro sobre el que, en la foto, descansan sus posaderas.
El señor Fdez Vara, la mar de voluntarioso, se ha hecho un sitio a codazos para lamer el negro culo del nacionalismo. No es fácil: la pugna es reñida a causa de la numerosa competencia. Llegará lejos en su carrera política. Ha demostrado tener tragaderas y una mansedumbre e indecencia perfectamente homologadas para triunfar en estos tiempos que corren, pues sus labios han libado, con impudicia y glotonería, el néctar de la sumisión.

martes, 8 de julio de 2008

Montilla y el mamporrero de Benidorm


Hace unos meses el huevón de Tolerancio, rascándose la barriga, zappeando desde el sofá tras una dura jornada laboral, vio por la tele, a altas horas de la madrugada, un reportaje sobre un pintoresco personaje de la frikifauna nacional llamado el mamporrero de Benidorm.

Nuestro héroe se dedica, con arreglo a su apodo, a huronear entre las tumbonas de dicha playa, al caer la noche, para auxiliar a los turistas arrebatados de pasión que pretenden trabarse en marital coyunda pero que, oh contrariedad, a causa de una abusiva ingesta de alcoholes son incapaces de atinar en la diana y abandonarse a los dulces y voluptuosos transportes del amor carnal.
El mamporrero habla ante las cámaras a cara descubierta. Confiesa tener familia, mujer, hijos, suegra y canario. Y, chocante pero cierto, se enorgullece de ofrecer tan extravagante como impagable y altruista servicio a personas perfectamente desconocidas, necesitadas empero de su provechosa ayuda.

En efecto, los reporteros graban con la cámara, dotada de visor nocturno, una de sus antológicas intervenciones. El interfecto se desliza, repta como un ofidio por la arena de la playa hasta llegar a los amantes frustrados en su lasciva intentona. Con sigilo y delicadeza, pero con pulso firme y contrastada pericia, atenaza el desorientado miembro del fornicio y lo conduce hasta la zona propicia para consumar el anhelado acoplamiento. Luego, con la satisfacción del deber cumplido, se retira discretamente para echar un pitillo, contemplar el resultado de sus gestiones y compartir a distancia los asaltos del tórrido ayuntamiento entregado a íntimas manipulaciones, pero sin codiciar mayor protagonismo y, según cuenta, desestimando a menudo tentadoras ofertas de sumarse a la verbena amatoria.

Y al punto se dijo Tolerancio… este buen hombre es la metáfora perfecta, casi una réplica exacta, del sonderkommando Montilla. Son casi colegas solo que su escenario y ámbito de actuación son distintos. Y se propuso dedicar una bitácora elogiosa y compartida a tan curioso personaje y a su alter ego de la política aborigen, pero la siempre candente actualidad le obligó a aparcar sine die el citado proyecto… hasta que nuestro idolatrado mamporrero del nacionalismo, el sonderkommando Montilla -el mismo que conduce la palpitante verga del catalanismo, salivando copiosamente en un rapto de indomable concupiscencia, hacia el orificio, ya muy lubricado, eso sí, de los votantes castellanohablantes del PSC- se ha pronunciado en términos reprobatorios sobre el manifiesto promovido recientemente por un grupo de intelectuales ampliamente difundido por el diario El Mundo, al que se han sumado, nos dicen, otros medios de comunicación. Y al zote de Tolerancio se le encendió una lucecita, complaciéndole, modestia aparte, el título de la bitácora que tiene, a su juicio, ciertas resonancias literarias: Montilla y el mamporrero de Benidorm… ¿A que suena a cuento de los hermanos Grimm en procaz, salaz y soez versión para adultos?

Dice Montilla, en ese catalán académico que es una delicia para los sentidos, que dicho manifiesto, además de la cansina y consabida cantinela de la catalanofobia, es un ataque a nuestra lengua y a la convivencia pacífica entre los catalanes. Ya sabemos el resto, tsunami por aquí, quiebra social por allá… un cataclismo, en definitiva, de imprevisibles consecuencias. El mundo pende de un hilo, eso parece, si Pepito Carrizosa, de 8 años de edad, comete la fechoría, el crimen inmundo, de recitar en clase la tabla de multiplicar del 5… ¡¡¡En español!!!

Llegados a esta sazón y punto no le dejan a Tolerancio otro remedio que repensar el concepto convivencia. ¿A qué se referirá el mamporrero de Iznajar-Cornellá cuando la expresión convivencia le cae de la boca cual un goterón de babas?... convivencia, convivencia, convivencia, que recuerda el soma, soma, soma de los laboriosos epsilones de Un mundo feliz.
La convivencia implica aceptación y respeto mutuos. Dotarse de un sistema normativo que salvaguarde los derechos de todos, los mismos derechos y la igualdad efectiva, no solo nominal, ante la ley. Nada de derechos distintos conectados a criterios de índole varia, territorial, racial o de otro tipo. De lo contrario, cuando se consagra la asimetría… ¿Qué clase de convivencia de pacotilla es ésa? Si Menganito Peris i Masfurroll -o José Montilla- tienen derecho a escolarizar a sus hijos en su lengua materna, el catalán, si es esa su voluntad, Carmelo Rupérez ha de tener exactamente el mismo derecho, si su lengua materna es el español, debiendo ser dicho derecho tutelado, protegido y su ejercicio facilitado por las administraciones. Y punto. Lo pude entender cualquiera… cualquiera que no sea un tonto de baba irrecuperable.
O eso o estamos ante una convivencia ficticia, basada en una injusticia clamorosa, supeditada a una vulneración de derechos, que es lo que sucede en la actualidad con el beneplácito, cómo no, del gobierno ZP, y antes del PP. Actitud complaciente de los sucesivos gobiernos centrales que es uno de los hilos conductores, comunes, durante décadas, de las continuistas y calamitosas políticas de Estado, Estado con E mayúscula, con E de Estropicio.

En el sueño social sin estridencias del sonderkommando Montilla la convivencia no pasa por aspirar a ejercer legítimamente un derecho fundamental, menoscabado en el ámbito escolar -entre otros-… fundamental otrosí para garantizar el futuro académico y profesional de las generaciones venideras, sino por renunciar a dicho derecho para que algunos, sus tutores nacionalistas, no agarren un berrinche de aquí te espero. La convivencia amontillada consiste en que si a usted le meten un dedo en el ojo, se calla y no protesta, porque si lo hace causará un grave conflicto. Es, no obstante, un modelo de convivencia sobradamente conocido y documentado en épocas pasadas. Por ejemplo, le decían los terratenientes a los esclavos negros más díscolos y levantiscos en las plantaciones de algodón: si no estás a gusto, mejor te callas, no sea que tus quejas me rompan la convivencia pacífica en el latifundio. Así que ajo y agua o llevas una buena tanda de azotes.
Por supuesto que media un abismo entre una situación y otra, pero también es cierto que habiendo sido superadas en Occidente las discriminaciones más flagrantes por razón de raza o condición sexual, en algunos lugares, en cambio, la discriminación por motivos lingüísticos goza de un amplio predicamento y es respaldada sobre todo por personas que se dicen y se tienen por progresistas, por insobornables paladines contra todo tipo de discriminación. Y, además, como negritos buenos a lo tío Tom, que nunca faltan… son multitud los discriminados que aceptan su situación con alegría y contento y se convierten, abducidos por el colaboracionismo, en voluntariosos propagandistas del sistema, siguiendo a rajatabla la pauta marcada por eximios sonderkommando como el finado Paco Candel, el dicharachero Pepe Rubianes, Justo Molinero, el palanganero de las ondas, Julia Otero o el mismísimo Pepe Montilla.

También dice el mamporrero, no de Benidorm, a quien hemos dejado agazapado entre tumbonas como a un emboscado samaritano del metisaca, sino el del palacio de Sant Jaumeque si pretendo escolarizar a mis hijos en español, ataco a Cataluña. Cuesta mucho trabajo creer que Cataluña se sienta atacada por algo así, que es de puro sentido común y en el fondo una minucia… -como nadie que no esté loco de atar sostendrá que Escocia es atacada porque los escoceses, hablen o no el gaélico montañés de las Highlands, den por bueno y necesario escolarizar a sus hijos en inglés, lengua la mar de atractiva, por otra parte, a causa de su óptima salud-… y si así fuera, qué poco aguante tendría esa Cataluña amontillada, la Cataluña de la poca broma, palabras textuales, con según qué cosas de su reciente declaración parlamentaria, advertencia que es antesala de la amenaza y que cobra el aire de un rígido tabú tribal, siendo su desobediencia castigada con el empalamiento. Uuuyyy, menudo ataque… más mortífero que el de una escuadrilla de bombarderos B-52. Como si Cataluña padeciera una extraña dolencia en la osamenta, frágil como un quebradizo cristal, y fuera a hacerse añicos al menor traspié y por eso estuviera condenada a vivir aislada para los restos en una cámara acorazada. Estudiar en español los afluentes del Ebro, trasvasado o no, tiene, según el lacayuno Montilla, más peligro que, por ejemplo, una huelga general indefinida. ¡¡¡Qué miedo!!!

En todo caso me asiste ese derecho, como el de rotular en español mi comercio de tapones de gaseosa a presión sin que por ello me multen Montilla y sus agentes de la Gestapo lingüística de los cojones… y si el irrenunciable ejercicio de esos derechos son un ataque para alguien, que ese alguien, si le pica, se rasque o se joda. Cierto que, de momento, el multado y jodido soy yo.
En pocas palabras, y hablando en román paladín, ese tan cacareado modelo de convivencia es una birria del quince, no es satisfactorio para ciudadanos libres, acaso sí para los anestesiados… por lo que habremos de proponer y sentar las bases de un nuevo y distinto modelo de convivencia, aunque se traduzca, temporalmente, en tensiones y desajustes. Lo que no vale es que a uno le digan que llueve cuando le están orinando encima y que además cierre el pico, pues de lo contrario genera crispación. Ya no cuela ese trágala.

Por lo expuesto anteriormente Tolerancio sugiere a Montilla que se meta por donde le quepa su modelo de convivencia… y si no puede completar la operación, no tiene más que contactar a su cofrade, el mamporrero de Benidorm, para que le ayude sabiamente, con el concurso de sus habilidosas manos y de alguna sustancia emoliente, a ampliar el diámetro del orificio de entrada y embutirse tan ricamente, con tiento y suavidad, pero con pulso firme y sostenido, su bonita convivencia del carajo de la vela.




viernes, 4 de julio de 2008

El referéndum de I(U)barreche


Estos días es noticia la aprobación del referéndum de IUbarreche en el parlamento regional de Vitoria. Es el referéndum que no cesa, la insoportable monserga del tonsurado lehendakari. Verdaderamente ver a IUbarreche en la tele con sus vascos y vascas escapándole del cerco de los dientes a cada frase que larga es un auténtico suplicio. Qué latoso y reiterativo es el pobre, que además no tiene ni pizca de gracia… nada que ver con los exabruptos y los giros más literarios de esa especie de parlanchín caudillo entre jesuítico y zulú que era -es, aún no ha muerto- el caníbal de Arzallus. Tan pesado que le recomendamos a IUbarreche que ate una cita con Maitane, la puta abertzale de la que dimos fe en la bitácora titulada El beso de Oñate, para ver si le da un buen meneo, le agasaja con la postura del arrantzale y le quita las penas, que está como marchito y desganado siempre que asoma por la pantalla su poco agraciado jerolo, réplica perfecta del señor Spok, inolvidable personaje de la serie Star Trek.

Uno repasa las crónicas del affaire y lo que destacan los analistas es la actitud, respecto del referéndum de marras, adoptada por el PCTV, la franquicia pro-etarra en las últimas elecciones autonómicas… y aún hoy tan ricamente instalada en sus escaños gracias a la acción enérgica de las instituciones heroicamente lideradas por el Fiscal General, señor -sic- Conde Pumpido… el mismo partido político que no fue expulsado, por así decir, de la cámara al desobedecer el señor Atucha los requerimientos judiciales. Motivo por el que se celebró una vista en el palacio de Justicia de Bilbao, produciéndose en los aledaños, y en los instantes previos, un lamentabilísimo altercado en presencia de aguerridos agentes antidisturbios de la Ertzaina: la presunta agresión propinada por el señor Aguirre, con sus huevos, a un indefenso y pacífico militante peneuvista que tenía la rodilla doblada en un acto reflejo, defensivo, para salvaguardar su integridad física.

Que si el PCTV se abstendrá siguiendo a rajatabla las instrucciones de la cúpula etarra. Que si unas -todos los diputados del PCTV son miembras- votarán a favor y otras en contra, o se abstendrán como ya hicieron en ocasiones anteriores. Que si una es del Athletic y otra de La Real, o a una le gusta el jamón de bellota y otra prefiere la mojama. Que si garrotín, que si garrotán…

Es inevitable que la decisión del PCTV, es decir, de ETA, forme parte de las crónicas periodísticas, como los comunicados de los zutabes o los atentados, y que los analistas busquen el lucimiento con sesudos argumentos y se recreen en dar con las claves del asunto y compitan a ver quién sabe más del universo etarra. Pero para Tolerancio todo eso es poco más que una bagatela, pura filfa, una cortina de humo. ¿Y a los no nacionalistas qué con lo que haga o deje de hacer el PCTV?... Era obvio que no iban a descarrilar la iniciativa de IUbarreche, pues a pesar de sus diferencias, las que puedan tener, son todos nacionalistas, y eso tira mucho… y si en lugar de un voto hubiera necesitado dos, los habría tenido. Y tres también, absteniéndose el resto o bailando un aurresku en el plenario.
A Tolerancio, y a causa del calor estival, le resbala lo que voten o no esas individuas, pues hacen lo que les ordena ETA. Cierto que a ETA hay que conocerla a fondo e infiltrarla policialmente, andar avisados de qué iniquidades trama para combatirla mejor, más eficazmente. Pero la dimensión parlamentaria de ETA, que la tiene, guste o no, es la que menos le interesa. Y por lo tanto lo que hagan o dejen de hacer PCTV o ANV le sorprende o irrita muy relativamente. Allá quienes quieran jugar a escudriñar con lupa de entomólogo matices de conductas, actitudes y declaraciones, inflexiones en la voz y miradas equívocas para concluir luego que algo se mueve en el mundo etarra y todas esas patrañas y cuentos chinos que nos endosaron durante la pasada legislatura. A otro perro con ese hueso. Para qué tanta lupa si lo que tenemos enfrente es un elefante.

A un no nacionalista como Tolerancio lo que le podría irritar en todo caso es la actitud de EB, que es IU en el País Vasco, el partido de ese lechuguino carirredondo de Madrazo y también de Llamazares. Los de IU pregonan siempre que no son nacionalistas… pues quién lo diría, porque siempre están de su lado, y no para marcarles el ritmo, sino saltando detrás de ellos como chuchos amaestrados que pasan por el aro del ilusionista en la función circense. Dispuestos a lo que sea, a vender a sus madres a tratantes de blancas por entrar en un gobierno de coalición, local o regional, y conseguir un par de consejerías.
Pero dice Tolerancio muy atinadamente, por una vez, que lo que podría irritarle es la actitud de IU-EB, expresando posibilidad, potencia… aunque lo cierto es que no le irrita en absoluto, pues de sobra sabe de qué pie cojea la izquierda española en general, y la izquierda más izquierdosa en particular, que es la izquierda más idiota de todas las izquierdas del continente y con diferencia, pero a tono, eso sí, con otros muchos registros del país y paisanaje que ocupan por méritos propios ese mismo y honorífico lugar en una más amplia competición bajo el dominante signo de la imbecilidad.

La cuestión es que si sale adelante el birrioso referéndum de IUbarreche, al margen de la decisión adoptada por el PCTV, será gracias a los votos de IU-EB, esos zascandiles que se jactan, repetimos, de no comulgar con el nacionalismo, que dicen no soportar ni discriminaciones ni desigualdades pero que a la hora de la verdad avalan tranquilamente la inmersión escolar en vascuence, la surrealista baremación de méritos para optar a una plaza en la Osakidetza, la sanidad pública del lugar -cualquiera se visita en un ambulatorio de Hernani, por ejemplo- o se santiguan ante las placas dedicadas a terroristas en calles y plazas a cambio, con su lacayuno y servil entreguismo nacionalista, de decaer de las listas negras de ETA y no correr peligro alguno, cediendo altruistamente el puesto a otros.

Un conocido que se dice comunista -consultar la enciclopedia- y se define como simpatizante y votante de ICV -en realidad simpatizante de esa, en su opinión, izquierda ilustrada que representa Julio Anguita- y a quien los nacionalismos identitarios provocan ictericia por todo aquello de que el proletariado no tiene patria y patatín patatán, disculpó la línea política de su formación amiga en el País Vasco y de la que, supuestamente, discrepa, achacando su vergonzosa y subalterna mamporrería al servicio del nacionalismo a desajustes propios de la naturaleza federal de su partido y al respeto obligado a las decisiones soberanas que las nomenclaturas regionales toman en cada caso.
Nuestro comunista despistado se opone, eso dice, a las leyes de inmersión lingüística en el ámbito escolar -(aunque apenas unas conversaciones atrás ignoraba, o mejor, no creía -negacionismo- que las administraciones locales multaran a los comerciantes por rotular sus establecimientos en español, malpensando que tal afirmación obedecía a una intoxicación urdida por oscuras potencias: el PP, Ciutadans, El Mundo o la ultraderecha golpista)-.
El pobre infeliz tiene la mala pata de votar un partido que le lleva la contraria a cada paso que da. La conclusión se impone al momento: el problema no lo tiene el partido al que vota nuestro protagonista… el problema lo tiene él mismo con sus ideas y su conciencia, con las que se hace, como con la picha, un auténtico lío.

Ya sabemos que la izquierda española no es como la italiana o la francesa en orden a vertebración nacional. Que, desgraciadamente, media un abismo entre aquéllas y la nuestra.

Por varias de las razones apuntadas anteriormente, tampoco se irrita Tolerancio por lo que haga o diga IU-EB, pues ha perdido toda esperanza de que la izquierda española recupere la cordura, el sentido común, y el noble afán de defender los mismos derechos civiles y políticos para todos los ciudadanos independientemente de su lugar de nacimiento o residencia. Pues esta izquierda traidorzuela, acaso siempre lo fue, ha canjeado, como en un mercado persa, la igualdad ante la ley por el ventajismo geográfico de cuna o adopción a cambio de cuatro cargos y un coche oficial, a ser posible surtido de combustible no contaminante.

La imbecilidad, además de la traición, de la felonía y de la miseria moral, es también susceptible de federalizarse, simétrica o asimétricamente por lo que vemos, parecidamente a lo que sucede en el PSOE. Los de IU, cuando menos sus dirigentes y una parte considerable de su militancia, aunque no podemos cuantificarla con exactitud, son rematadamente idiotas, lo mismo en Barcelona que en Bilbao o Madrid. En eso no hay distingos. Más que federal su imbecilidad es global, total, universal. Basta con mirar a Llamazares unos segundos, pues dicen que los ojos son el espejo del alma… -alma que no tiene, según se desprende de su materialismo acérrimo, radical- para llegar a la misma conclusión sin necesidad de tanto rodeo.

Qué tragedia: ¡Lo que nos hemos perdido quienes no hemos sido de izquierdas jamás!... No sabe uno ni por qué nos permiten respirar…