jueves, 31 de diciembre de 2009

Carta a Gloria Lago


Con afecto y admiración a Gloria Lago y a Galicia Bilingüe

Para los no nacionalistas, PP y PSOE, son el poli bueno y el poli malo de las películas americanas… respecto de asuntos capitales como la vertebración territorial del Estado y la imposibilidad, en determinadas regiones y en cualquiera de los niveles educativos, de elegir la lengua española como lengua vehicular, lengua académica, de cultura, siendo lengua oficial, sobre el papel, en todo el territorio nacional… imposibilidad, prohibición que es, aunque algunos no lo vean, la enfermedad que corroe la estructura del edificio y amenaza con derrumbarlo.
Es decir, lo que no es posible en España pero sí lo es, como dicta la lógica más elemental, en cualquier país civilizado de nuestro entorno. Pues incluso en naciones donde existen diversas lenguas, Gran Bretaña, Francia e Italia, cualquiera de sus ciudadanos puede escolarizar a sus hijos en la lengua oficial de toda la nación y nadie que no sea un chiflado de atar se lo discute, ni los más recalcitrantes nacionalistas, escoceses, galeses, corsos o bretones, por ejemplo.

Esa suerte de binomio policial, bueno/malo, trabaja en equipo y pretende lo mismo: forzar el brazo del disidente para que calle ya, para que deje de dar la lata y se conforme con lo que hay, para que se confunda de una p… vez con el paisaje, el tío pesado. Uno te susurra al oído bonitas palabras, te trae una taza de café e incluso te ofrece un pitillo mientras el otro te sacude los cataplines con el listín telefónico… pero hecha la salvedad del modus operandi, pretenden, repetimos, exactamente lo mismo. Que te calles y que finjas no ver la desnudez del rey.

Para los resistentes de la Asociación por la Tolerancia, el éxito, el protagonismo de Galicia Bilingüe, han sido motivo de júbilo, de alegría. La razón es evidente. En Cataluña, desde hace años, la hegemonía nacionalista es total e incontestable: se ha cerrado el círculo… también el de Economía. Y a consecuencia de ello, la limitación de la libertad y la quiebra de la igualdad de derechos para todos los ciudadanos son moneda común, aceptada con ovina normalidad, sin aspavientos, por la mayor parte de la sociedad catalana. Los resistentes viven una suerte de confinamiento, de exilio interior en su propia casa, obligados a la discrepancia íntima, claustral, a la discrepancia de los armarios y de las catacumbas.

El éxito de Galicia Bilingüe lo viven los resistentes de Tolerancia como su propio éxito, el que quisieran para sí. La causa de Galicia Bilingüe, es su causa. Sus duelos y derrotas, también.
Cuando los nacionalistas gallegos a través de sus escuadristas y alborotadores, atentaron -pintadas, amenazas- contra Gloria Lago, Tolerancia sintió esa agresión en sus propias carnes.
Aunque con diferente acento y fascinados por diferentes mitos de obediencia, los agentes lobotomizados por el nacionalismo mítico que conecta el presente con una nebulosa especiosa y bastardeada de un pasado inexistente, a través de médiumns en nómina y coche oficial con cargo a los presupuestos, se comportan de igual manera lo mismo invocando a Breogán que a Godofredo el Peludo en sus delirantes juramentos de lealtad eterna sellados con sangre… con sangre de otros, claro.

A lo que vamos. Núñez Feijóo adopta el disfraz de poli bueno. Touriño era el poli malo, o mejor, el poli tonto, movido a distancia como una marioneta, crucetas e hilo, por sus socios del BNG con la complacencia del ventoso ZP.
Hete aquí que NF prometió en campaña acabar con la política de inmersión lingüística promovida por el gobierno saliente, aunque iniciada, tiempo ha, vale que en un formato más edulcorado, por anteriores gobiernos regionales del PP con Fraga como mandamás de la Xunta.

Para darse la razón a medias, como si su programa electoral no bastara para justificar y desplegar su timorata acción de gobierno en esa materia nuclear, NF se sacó de la manga una encuesta, aaayyy, dirigida a los padres de alumnos en edad escolar. Se trataba de sondear su opción idiomática en el ámbito educativo. La citada encuesta arrojó un balance contundente. La inmensa mayoría se decantó por una enseñanza bilingüe o en español, frente a un porcentaje mínimo, alrededor del 15%, que prefirió un modelo de escolarización íntegramente en gallego.
Si la encuesta se realizó con un criterio adecuado de veracidad y rigor, estremece pensar que el modelo propuesto por PSdG-BNG, la inmersión monolingüe, responda en realidad al interés de una minoría, 15%, que ni de lejos suma la totalidad de sus votantes, frente a las preferencias de una apabullante mayoría cuando ésta es consultada y puede exponer su opinión en libertad, sin temor a represalias.

El truco de NF consiste en sustituir una promesa electoral, respetuosa además con un derecho constitucional, por una prospección no vinculante de la que echará mano para garantizar el derecho a la libre elección de lengua oficial en la educación… o no… según sople el viento, amo del mundo, guardándola entonces en un cajón, bajo llave, si entiende que dicha iniciativa le ocasionará problemas, optando en ese caso, el muy pillín, por renunciar a sus promesas, a sus principios, si los tiene, ofreciéndolos en sacrificio propiciatorio en el altar liberticida de los nuevos bárbaros del legendario y tronado reino de los suevos. Es decir, si, cobardón, miedica y apegado a la poltrona, se conforma con firmar tablas con sus nacionalistas aborígenes.

El nacionalismo, ya se lo decimos a NF, que bien lo sabe, y de la mano de la oposición, que hará cuanto esté a su alcance para segar la hierba bajo sus pies, no permanecerá de brazos cruzados… porque no puede, su naturaleza se lo impide, pues su mecánica, su dinámica, pasa por activar el resorte de la reclamación permanente, por airear sin descanso agravios lacerantes, insoportables. Ya hemos sabido de una nutrida manifestación orquestada por el BNG y su tejido asociativo que ha contado incluso con la insultante presencia de un ministro, el orondo señor Caamaño, del gobierno de la nación -de naciones-.

Un derecho fundamental como ése, gestionado con ese ímpetu por NF, con esa entereza y esa determinación que es maravilla de ver, quedará inevitablemente supeditado a los avatares de la tornadiza política local. Y al resultado que arrojen las urnas en futuras contiendas electorales. Urnas que arropan acaso entre las paredes de metacrilato la reedición de infaustas coaliciones.

Nada de eso sucedería si derechos de importancia troncal para la estabilidad política, social e institucional de la nación estuvieran debidamente blindados hasta el día del Juicio Final por un inamovible pacto de Estado entre los partidos mayoritarios… o partidos nacionales, si lo fueran.
Hemos de entender que nada perdurable conseguiremos si mordemos el anzuelo y nos conformamos con jugar el partido contra los caciques locales. El nuestro es un problema nacional, un problema de Estado… será porque en Cataluña desde hace décadas ya no tenemos la menor opción de saltar al terreno de juego y presentar batalla… y será en esas coordenadas nacionales donde tendremos una respuesta, una solución… o la certificación definitiva, legaloide pero injusta, de nuestra marginalidad. De donde llegará con sello lacrado y cinta de bramante el atisbo de una victoria… o el acta de defunción.

No es una empresa fácil, desde luego: tirar de las orejas a los partidos nacionales y obligarles a que ejerzan de tales. Difícil tarea… porque no quieren.

No hay demanda que no asome sus pancartas por la capital cuando pretenden sus promotores entrar en todas las casas a través del noticiero de la tele. Es lo más normal del mundo. Cuando los transportistas, los ganaderos, las enfermeras… trapecistas, saltimbanquis federados, abortistas y anti-abortistas, gigantes y cabezudos, quieren dar a conocer sus reivindicaciones, se concentran en Madrid, bajo la ventana del ministerio de turno para dar la serenata y su problema, cuando menos, obtiene un grado de difusión y conocimiento mayores entre la población.

Nunca deberemos descuidar el debate, el proselitismo y la vigilancia o la pugna en el ámbito local, pero el pescado, que nadie se engañe, lo subastarán en la lonja capitalina. Sólo en Madrid podremos forzar la prórroga y, por qué no, soñar es gratis, llevarnos el trofeo a casa. Ya no por nosotros… -que también, por aquello de que nuestra infancia, nuestra adolescencia, nuestra experiencia vital no quede desgajada del futuro diseñado por los nacionalistas en una suerte de pérdida de tiempo, de desarraigo histórico-… sino por nuestros hijos, sobrinos o nietos, por su formación académica en un mundo cada vez más complicado, competitivo y global, donde la escolarización íntegra de los alumnos en gaélico, danés, urdu, eólico dulce, ndembu pluripalatal, bordurio reduplicado y bretón, lenguas muy respetables sin duda, no hará fuerza a una escolarización medianamente cabal impartida en español, que tan a mano tenemos.




lunes, 28 de diciembre de 2009

El círculo (de Economía) se cierra


El Círculo de Economía de Cataluña, con retraso, pero con una lealtad inquebrantable a la clase política y al credo nacionalista imperante, se ha pronunciado a favor del editorial conjunto publicado días atrás, rastreramente, por buena parte de la intervenida y domesticada prensa catalana para presionar al domesticado Tribunal Constitucional.

Salvador Alemany, presidente de tan selecto círculo, ofició el acto. Con tan principales ciudadanos, la pléyade de la sociedad aborigen, sumándose a semejante impostura el círculo se cierra. No queda un solo ámbito de la sociedad catalana que no haya sucumbido al gregarismo aborregado del robotismo teledirigido. Nada hay ya fuera del círculo, que es trasunto geométrico del oasis catalán… nada salvo el arenoso desierto por donde se aventuran acaso los escorpiones.

El carácter inclusivo, salvífico, del círculo que cierra Alemany nos recuerda, vale que muy tangencialmente, la famosa Lista de Schlinder cuando Ben Kingsley, el contable, le dice a Liam Neson mostrándole la lista redentora con los más de mil nombres que, gracias a la tenacidad del empresario checo-alemán, escapan por los pelos de la cámara de gas:

-Esta lista es la vida. Fuera de la lista no hay nada.

En Cataluña nada queda fuera de los límites del círculo. El círculo abriga la vida comunal, civil. Fuera del círculo: nada. A lo sumo la sospecha de un territorio incógnito, a explorar… un territorio que habremos de transitar los no nacionalistas en un éxodo a ninguna parte, viviendo un exilio interior en nuestra propia casa, incomprendidos incluso de los nuestros. Un territorio sin coordenadas geográficas, sin horizonte a la vista.

Editorialistas y lectores. El Colegio de Abogados, salvo 200 honrosas excepciones, y sus clientes, algunos en libertad bajo fianza como Prenafeta, Alavadra y Bartu, alcalde de Santa Coloma (así le llama en confianza Manuela de Madre que, enterada de la detención de su amigo y conmilitón por la Guardia Civil, Operación Pretoria, pensó, uuuuuyyyyy, figúrate tú que estremecedor testimonio, que la camada negra -¿Qué camada es ésa?- había dado un tejerazo). Ahora es el turno de empresarios y economistas, previamente lo fue de los sindicatos… subvencionados, claro es, y por lo tanto, públicos… sustituyendo unos y otros la conflictividad laboral o social, lo que antes llamaban lucha de clases, por la cohesión nacional: todos, patrones y obreros obedientes a la misma bandera en un remedo local, calcado, exacto, del sindicalismo vertical del franquismo. Y estas palabras son a la verdad, modestia aparte, lo que los puntos de la circunferencia respecto del centro geométrico del círculo.

Nadie escurre el bulto. Todos han firmado el editorial conjunto: médicos y pacientes, dandys y limpiabotas, putas y clientes, timados y timadores. Árbitros y futbolistas. También la pelota. Y mi vecina del cuarto primera.
Llega un momento, cuando el clamor es unánime y concertado, que si uno aguza bien el oído lo que percibe en realidad es el silencio.

Despacho de última hora.- Hemos sabido que la prensa catalana prepara un nuevo editorial conjunto en aras de la dignidad nacional de Cataluña. En efecto, han causado honda consternación las burlas de que ha sido objeto don José Montilla al confesar que su canción favorita es Mediterráneo de… Lluis Llach.
Los intrépidos periodistas aborígenes, en vanguardia de la independencia informativa a escala planetaria, sostendrán que si Montilla dice que Mediterráneo es de Lluis Llach, pues es de Lluis Llach y punto. Por la misma razón que el nuevo estatuto de autonomía se atiene punto por punto a la Constitución, en espíritu y letra, lo discuta o no el alto tribunal. Y vale ya.

martes, 22 de diciembre de 2009

España está más cohesionada que nunca


Eso es lo que sostienen ZP, inspirado por el dios Eolo cuando habla, dios del viento y dueño del ancho mundo y de todo cuanto contiene, y algunos zánganos apaniguados que todavía se atreven a repetir las consignas de la superioridad. España nunca ha sido paradigma de cohesión, de vertebración nacional precisamente, pero es evidente que en la actualidad y como ejemplo de cohesión a imitar es una castaña pilonga.

En estos últimos años las hemos visto de todos los colores: el plan soberanista de Ibarreche, la contradictoria y bipolar teoría del federalismo asimétrico de Maragall que solo una cabeza como la suya, algo desarreglada a causa de la edad provecta, puede concebir, la realidad nacional andaluza, arsa que toma y olé, una sentencia reciente del Tribunal Supremo que establece que es absurdo pretender la íntegra escolarización en castellano de un alumno, siendo idioma oficial, cuando menos sobre el papel, en todo el más que nunca cohesionado territorio nacional, la anuencia manifiesta del presidente del gobierno a las sanciones aplicadas a los rótulos comerciales redactados en español, el editorial conjunto de la bizcochable prensa catalana publicado para presionar al no menos bizcochable Tribunal Constitucional, y, para cerrar plaza, o para abrirla, según se mire, la oleada de referéndums separatistas promovidos en/por 166 municipios catalanes.

España está más cohesionada que nunca. O España no se rompe, que decían cuando se tramitaba el estatuto de Cataluña, como si a las horas veinticuatro de refrendarse en plebiscito, la placa continental fuera a desgajarse y Cataluña, como uno de esos icebergs a la deriva que se aproximan a la costa australiana, fuera a iniciar una travesía por el Mediterráneo para atracar en Mallorca y Cerdeña y hacer escala en la isla de Malta.

El proceso comenzó en Arenys de Munt, por gentileza de su alcalde, adscrito a una marca electoral de IC, la Izquierda Unida catalana, el partido de Llamazares, Madrazo… -¿Recuerdan a ese sujeto?-… y ahora de un tal Cayo Lara. Habría que decir, para ser fieles a la realidad, que Izquierda Unida, al contrario, es la sucursal española de IC-EUiA, que es el auténtico partido madre, el que corta el bacalao en esa indigesta mezcolanza de siglas.

Se dijo entonces, para quitar hierro al asunto, que lo de Arenys fue una broma, una bagatela, una verbena popular sin la menor trascendencia, un sopar de germanor (una cena de hermandad). La Abogacía del Estado recurrió la celebración del evento y un juzgado dictó que era ilegal y que los poderes públicos no debían ni patrocinar ni dar cobertura a semejante disparate. Pero ahí quedó el fallo, como una errabunda pompa de jabón en el aire, pues no hubo instancia gubernamental que lo evitara. Se celebró finalmente, con o sin censo, y con una participación estimada del 40%.

Tolerancio se malicia que, a pesar de lo que digan, los organizadores sí disponen de censo, y bien actualizado, por descontado, pues quienes manejan las asociaciones interpuestas que lo convocaron (presumiblemente subvencionadas por las instituciones locales y regionales) tienen carné de afiliación, sea de ERC, CiU, las CUP, IC-EUiA e incluso PSC, o de sus distintas marcas municipalistas.
¿Qué no disponen de censos por temor, uuuyyy, a incumplir, por ejemplo, la Ley de Protección de Datos?... La posibilidad de vulnerar la citada normativa debe de crearles a los pobres unos nervios, una tensión… una cosa… vamos, que no deben de conciliar el sueño ni echándose al coleto docenas de grageas de valeriana, pildorillas narcolépticas o láudano a cucharadas soperas… a sabiendas de la debilidad del Estado de Derecho y de los organismos que han de velar por el cumplimiento de la ley.

Cuentan, repetimos, con el respaldo, la ayuda directa, de las organizaciones territoriales de los antedichos partidos que sí tienen acceso a padrón o censo en virtud de su participación en procesos electorales, estos sí vinculantes, y donde obtienen cargos y consistorios a porrillo. En resumen, que están en franca disposición de cotejar votantes efectivos ante sus urnas ilegales con los asientos de las listas oficiales, estén o no a la vista, acaso a buen recaudo en la trastienda. Y de paso saben, particularmente en aquellos municipios menos poblados, quienes votan y quienes no… para elaborar, tachán, otro censo alternativo, el de los abstencionistas, es decir, la lista negra de aquellos que ante la disyuntiva de independencia sí, independencia no, prefieren ir a buscar setas o quedarse en casa mirando la tele. Lo que vale por tibio y deficiente espíritu patriótico a corregir en el futuro de mil maneras distintas.

-Però, Joan, que m’han dit que no has anat a votar… Què t’ha passat, reietó? (Juan, me han dicho que no fuiste a votar… ¿Qué te ha pasado, majete?)

No hay caso de que el Delegado del Gobierno envíe a la Guardia Civil a clausurar los locales donde se celebran las consultas ilegales… porque no hay Guardia Civil, ni siquiera hay Delegado de Gobierno, ni Gobierno de la Nación, ni Nación por supuesto… y la policía autonómica está demasiado ocupada multando automovilistas si es que no se encarga directamente de custodiar las actas del fraudulento escrutinio.

Puede que ZP y su alegre trouppe disgregadora no aplauda esa quermés separatista en esa Cataluña profunda con epicentro y corazón en la comarca de Osona que aspira a convertirse en una reserva india, en un parque temático del residual tribalismo europeo… pero, no hay mal que por bien no venga, con esas consultas tiene ZP un nuevo instrumento a mano para doblar el brazo y soplar la nuca al Tribunal Constitucional que se resiste a la aprobación del disparatado estatuto que pactó el adorador de Eolo con Mas en La Moncloa fumándose un Lancero de Cohibas.

Lo dicho, que tienen censo, claro que lo tienen, nos jugamos el bigote, otra cosa es que lo muestren a las cámaras, voten o no chicos de 16 años, que acaso confunden la independencia con una rebelión doméstica… -es que mis papis me obligan a regresar a casa antes de las diez… no me comprenden… cualquier día de éstos me marcho-… o inmigrantes reprogramados como ese botarate que caciquea el Casal Argentino de Cataluña. E incluso algunos ayuntamientos les ceden locales públicos, y si se tercia, locales parroquiales esa iglesia diocesana que concibe al Cristo crucificado por los romano-mesetarios como un trabucaire tocado con barretina.

¿Que España no se rompe con el referéndum de Arenys de Munt?... pero empieza a descoserse. Sólo que ahora saltan de golpe más de 160 puntos, uno por municipio, y el costurón dejan la evidencia de una España cogida con alfileres.
La abogadesa batasuna de siniestra mirada, Goiricelaya, dice en Badia del Vallés que está encantada con el proceso y que estudia la manera de adaptar el modelo plebiscitario al País Vasco, que será bendecido, sin duda. por el clero diocesano de Guipúzcoa. Un partido del pentacorrupto gobierno regional de Mallorca, PSM, pretende lo mismo, maravillado con la iniciativa y estimulado por la traidorzuela dejación de funciones del gobierno (¿Gobierno?) de la nación (¿Nación?).

Puede que una broma aislada no sea nada. Pero 160 bromas pueden componer la trama argumental de una tragicomedia si damos con el apropiado elenco de actores para interpretarla. Y tenemos donde escoger. Disponemos de un casting de aúpa, insuperable: SM el Rey, tras la pista del plantígrado beodo, ZP, empecinado en implantar la utopía por decreto y en parafrasear discursos apócrifos atribuidos a jefezuelos amerindios, el tímido y trémulo Rajoy, Chacón, la generala pacifista, Rubalcaba el intrigante, Montilla, el sonderkommando zampabollos, Carod Rovira, lanza shuar en ristre, e incluso Laporta prendiendo fuego con antorchas nocturnas y apagándolos luego escanciando por doquiera champán francés. Pero hay muchos más candidatos, compactas legiones.

¿Que España está más cohesionada que nunca? ¿Qué no se rompe?... La respuesta, como diría Zapatero, está en el viento.

Jacobinos de España: uníos y pelead… o adoptad, la cita es de Jean Cau, el paso de cangrejo del esclavo y la sonrisa babosa del ilota.

Feliz Navidad

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Nuevo editorial conjunto


Fuentes dignas de relativo crédito han filtrado que buena parte de la prensa catalana, impermeable a dictados y presiones del poder político, indomable como ese lobo solitario que, sobre un promontorio, aúlla a la luz de la luna, recortada su majestuosa silueta contra la noche prieta, elabora un nuevo editorial conjunto, peleando a cara de perro por su dignidad profesional, ajena a todo tipo de injerencias, enjuagues y manteniendo su honra incólume, indemne, resplandeciente como el brillo de un pulido diamante encastrado en el negro culo de un rinoceronte.

Informar y formar… pese a quien pese y caiga quien caiga. Manteniendo su independencia de toda instancia gubernativa, tanto como ese aristado farallón que resiste con quietud mineral, impasible, el furioso embate de las encrespadas olas. Esa es la consigna adoptada por aclamación, como un solo hombre, por el Colegio de Periodistas de Cataluña (ahora en entredicho, diario El Mundo, 11/12/09, a causa de la opacidad de sus cuentas).
Informar y formar, incidir sobre nuestra sociedad para evitar su extravío y su manipulación por agentes externos, ladinos, malintencionados siempre, al acecho como hienas, deslizándose entre sombras, silenciosamente. La prensa catalana como faro que ilumina y guía nuestros pasos titubeantes en la tenebrosa oscuridad, poblada de amenazas y de peligros inconcretos.

El nuevo editorial conjunto aborda la infamia de los ataques vertidos contra Joan Laporta, prohombre de la patria, tras su entusiasta celebración de la victoria del FC Barcelona sobre el Real Madrid. Ataques orquestados por los esbirros de la vil caverna mediática españolista. El borrador al que hemos tenido acceso dice así, pizca más o menos:

Los editorialistas catalanes, reunidos libremente en asamblea para salvaguardar su dignidad profesional y nacional, comparecen y dicen:

Que los ataques sufridos por don Joan Laporta, presidente del FC Barcelona, obedecen a una vergonzosa y atroz estrategia de acoso y derribo contra Cataluña.

Que quienes insinúan que la crítica a la gestión de personas principales de la sociedad catalana constituye un ejercicio de libre expresión del pensamiento, ocultan siniestras, pérfidas intenciones, pues siempre van sus críticas en la misma dirección, con ensañamiento y contumacia, pretendiendo en realidad desgastar las instituciones que dichas personas representan, llevados de su enfermiza animadversión contra Cataluña.

Que la catalanofobia tiene mil caras, a cual más espantosa, y quienes, inmiscuyéndose de un modo intolerable en la privacidad del presidente del FC Barcelona, que no hizo otra cosa que celebrar con sus amigos, sana y alegremente, la victoria culé contra el eterno rival, el Real Madrid, trasunto balompédico de la secular opresión madrileña y española contra Cataluña, no pretenden otra cosa que atizar la hostilidad contra nuestras legítimas reivindicaciones nacionales y dar pie a nuevas formas de acoso, junto al expolio fiscal o al implacable genocidio cultural practicado durante el franquismo.

Que el señor Joan Laporta, emergente y egregia figura del catalanismo político del siglo XXI, estadista de la talla de un Winston Churchill, de un Barak Obama, siempre bebe cava catalán, religiosamente, paladeando el vino espumoso de nuestros singulares viñedos con los ojos bañados en lágrimas y el corazón transido de emociones patrias vinculadas umbilicalmente a nuestro indómito terruño.

Que si decidió echarse por la cabeza champán francés fue, precisamente, para no desperdiciar ni una gota de cava… -ritual elixir que conecta los paladares de la Cataluña actual con la memoria inmarcesible de los antepasados-… reservándolo para más nobles menesteres. Pues no fue la celebración del señor Laporta, regándose con el burbujeante champán francés, inferior en calidad a nuestro cava, remedo de bautismo sino alegre y profana fiesta… merecida sin duda por el mucho trabajo que gestiona a las mil maravillas al frente del club a pesar de las zancadillas, de las mociones de censura y de otras noticias intoxicadoras, como la de un inverosímil espionaje a los directivos de la propia Junta, urdidas, maquinadas en cenáculos gangsteriles por los infatigables enemigos de Cataluña que, como Satanás, nunca duermen.

Que el Barça es más que un club, y no lo decimos nosotros, sino la sociedad en su conjunto, es decir, la comunidad nacional con el expresidente y honorabilísimo señor don Jordi Pujol i Soley al frente, que en sabias y recientes declaraciones ha establecido de manera infalible que nuestro club más emblemático hace las veces de selección nacional de Cataluña en tanto las autoridades españolas, coaligadas en horrenda conchabanza con organismos deportivos como UEFA y FIFA, no permitan la participación de una selección oficial catalana en competiciones internacionales. Ruin y obscena es la envidia… taras ambas connaturales a la idiosincrasia de las mezquinas gentes del país vecino que pasan el día pastoreando cabras, apaleando a sus mujeres y violando a sus hijas entre babas y pestilentes flatulencias.

Quienes cubren de gratuitos denuestos al presidente don Joan Laporta, no ha de sorprendernos, son los mismos que proyectan una imagen distorsionada de Cataluña afirmando… -qué fácil recurso es la mentira y qué cortas patas tiene-… que la escolarización de los alumnos en su lengua materna, cuando es el castellano, no está plenamente garantizada en Cataluña y que el idioma de los ocupantes, en el que se expresa libremente buena parte de la población inmigrante implantada a caso hecho por el franquismo con la aviesa intención de desnaturalizar la pureza idiomática de nuestro país y de nuestras gentes, promoviendo durante décadas un pernicioso mestizaje, es, asombrosa invención, multado y perseguido. Mendaz acusación que debemos desenmascarar y combatir sin desfallecimiento.

Éstas son, en lo sustancial, las líneas maestras del editorial que, tras mínimos retoques, cuestiones meramente formales, saltará a las rotativas y de ahí a los quioscos para edificar espiritualmente a la población, previa consulta con La Moncloa, como sucedió con el editorial anterior que avalaba de manera indiscutible la plena constitucionalidad del nuevo estatuto de Cataluña.
Hemos sabido, además, que otros editoriales conjuntos de la prensa catalana esperan turno. Se perfilan en un horizonte periodístico inmediato uno que abordará la conveniencia de regalar a familiares y amigos, para cultivar debidamente el espíritu patriótico en estas fechas tan señaladas, un recopilatorio discográfico de grandes éxitos de Nuria Feliu, anunciado mediante cuñas radiofónicas y disponible ya para los consumidores en todos los establecimientos del sector… y otro que, muy a propósito para celebrar unas navidades verdaderamente nacionales con arreglo a las centenarias tradiciones del país, recomendará con insobornable fervor patriótico la oportunidad de instalar en cada hogar, sin excepción, el gracioso tronco o mojón… -no nos confundamos de acepción-… arbóreo llamado cagatió, que hace las delicias de los pequeñuelos. Elemento autóctono, genuinamente catalán, de estas fiestas tan entrañables.







viernes, 11 de diciembre de 2009

Pajas y metástasis


Onanismo y nacionalismo

A veces una anécdota resume a la perfección el espíritu de una época. El taller onanista financiado a cargo de los contribuyentes por la Junta de Extremadura es una de esas anécdotas. Nunca los chicos necesitaron de tutorías, artilugios y material docente para ejercitarse en tan íntimas manualidades. Siempre fue cosa autodidacta. Que va de suyo a una cierta edad. Si pensábamos que los catalanes, liderados por nuestro bienamado gobierno regional, éramos la vanguardia de la gilipollez en España (a su vez cabeza de Europa en ese lamentable ranking de la turpitud extrema), andábamos equivocados: los extremeños rivalizan con nosotros de tú a tú, sin complejos, enseñando los dientes.

Tolerancio también se hizo sus buenas pajas. La primera cayó hará cosa de 30 años. Fue con una revista Interviú, lo recuerda perfectamente. Eran los años del destapismo. Abrió la revista y se topó con una foto insinuante de Carmen Sevilla, guapísima, sonriente, coquetuela, ocultando su desnudez tras un gran abanico de plumas. Y Tolerancio, mecánicamente, se lió a manotazos. Y sin mandato de profesor, sin temario ni bibliografía recomendada repitió el ejercicio en numerosas ocasiones, a veces de memoria, alcanzando una aceptable pericia en materia tan infecunda.

Cuando nos dicen que no podemos tirar piedras a los ríos para no molestar a los pececillos, las veces que hemos de pasear a nuestra mascota, reloj en mano, pues menos de 20 minutos es falta, que nuestra hija puede abortar, pero no tatuarse, sin decirnos una palabra (basta que evacue consultas con un adulto… categoría amplia que incluye al tendero de la esquina), en qué idioma forzosamente debemos escolarizar a nuestros hijos o rotular nuestro comercio… no sorprende, una cosa lleva a la otra, que, metidos en harina, nos digan cuando púberes cómo debemos sacudirnos el chisme, pasando del diseño de las almas… -tentación en la que siempre incurre la progresía, latosa y meticona, obsesionada con la creación de humanidades nuevas-… al diseño de las gayolas.

Este comentario sobre un chiste de mal gusto, que eso es precisamente el cursillo extremeño, continúa, cómo no, con otro chiste:

Un sujeto acude al médico. Verá, dice, es que cada día me hago 300 pajas. El médico replica: ¿300? ¡Imposible! ¡Una cada 5 minutos! ¿Cómo lo hace?... Responde el paciente: No lo sé, me acaricio la oreja y ya me enchufo… me desabrocho la bragueta… (el tío lo hace)… me saco la picha… (se la saca)… El médico indignado le abronca: ¿Pero qué hace, desgraciado? ¡Guárdese eso! Y el otro dándole al manubrio replica: De eso nada… ésta ya cae *.

La anécdota del taller bellotero de manualidades ilustra a las mil maravillas el nivel del país, del paisanaje. Así andamos. España, qué sorpresa, a la cola de la UE en materia educativa, junto a Malta, Besarabia y Panonia. Metástasis generalizada. Esta putrescente España zapaterina no tiene remedio. Y si lo tiene, no lo vemos.

El onanismo se presta a lecturas, a interpretaciones variadas. El onanismo supone la búsqueda autocentrada, individual, del alivio, del placer (aunque puede practicarse en grupo: imaginemos a directores y editorialistas de una docena de periódicos catalanes en una sala de juntas, con los pantalones en los tobillos, babeantes, matándose a pajas como gibones en celo, agradecidos por la millonada que se llevan en subvenciones).Y, chocolate con gambas de Huelva, puede servir la manida gallarda de modelo… -esta bitácora es un entretenimiento sin más pretensiones-… para aprontar una caracterización sexual del nacionalismo. Esto es, el nacionalismo como paja. Y de pajas anda el juego con la paja mental que sigue.

Se ha dicho que el nacionalismo es una suerte de derivación de individuo a grupo, bien entendido que de individuos des-individualizados, por así decir, de individuos que, curiosamente, se afirman o construyen en la renuncia a sí mismos. El individuo, por aquello del miedo a la libertad de Erich Fromm, se abandona en el grupo, en la masa, como sucede con otras ideologías muy jerarquizadas, donde uno es desprovisto de su singularidad delegándola en una categoría más amplia, colectiva. No importa que Pepito sea inteligente o un zote, que tenga un espíritu crítico o conformista, que sea noble o un villano, más racional que emocional. Lo que cuenta es su pertenencia a la tribu que le provee de una identidad, que le presta un caparazón resistente a los avatares del mundo exterior.

Desde esa perspectiva hay quien afirma que la analogía sexual que mejor casa con el nacionalismo es la masturbación. Uno se mira y se remira el ombligo… y basta con deslizar la mirada un poco más para encontrarse con el instrumento requerido para consumar la operación. El nacionalismo, como paja, sería la paja narcisista que algunos se hacen pelándosela delante de un espejo musitando entre dientes qué guapos somos.
Pero no es del todo convincente, pues el nacionalismo, aunque promueva la autarquía, el aislamiento, no tiene sentido aislado en el mundo, como sí lo tiene el eremita, el monje hesicasta, seguidor del misticismo ortodoxo que medita en las anfractuosidades del monte Athos mirándose el ombligo a cada minuto con hechuras de yogui, de santón. Y es que el nacionalismo se define necesariamente por oposición, que no por diferencia, aunque recurra a ésta, sea imaginaria o falseada, para dotarse de excusa y significado.

Se es nacionalista contra algo. Los nacionalistas catalanes dirigen su vector de odio contra España, apenas contra Francia y nada contra Italia (por la plaza sarda de Alghero), a excepción del finado mosén Xirinachs que, en sus últimas voluntades, antes de ahorcarse en un bosque, y en un alarde de coherencia, cargó contra esas otras potencias en su presunta calidad de opresoras de Cataluña. Por cierto que a la hora de establecer paralelismos identitario-sexuales habríamos de emparejar a mosén Xirinachs, que en gloria esté, con el actor David Carradine, intérprete de la celebrada serie de TV Kung-Fu que apareció en un hotel asiático con una soga al cuello y el muñeco en la mano llevado, dicen las malas lenguas, de sus inverecundos apetitos.

Por lo tanto el nacionalismo, para definirse, para situarse en el mundo, necesita imperiosamente un oponente, un partenaire. O no tendrá recorrido. Luego el onanismo, aunque contenga el ingrediente autocentrado exigido por el esencialismo nacionalista, no casaría del todo con las querencias de éste. Sólo que el nacionalismo no propone una relación dual armónica, sino a la brava. Una relación tóxica, en palabras de la bellísima ministro/a Bibiana Aido, cuya imagen, por qué no, siempre sonriente y con esos modelitos que le sientan de fábula, muy bien podría integrar, y muy dignamente, el material gráfico empleado en el edificante taller de manualidades promovido por la Junta de Extremadura para inspirar las prácticas de los chicos.

Una relación tóxica, en definitiva. ¿Qué analogía sexual, pues, encajaría mejor con los usos y costumbres del nacionalismo?... Muy sencillo: si damos por bueno, que lo es, que el nacionalismo no para de dar por culo nos decantaremos entonces por la sodomía traumática, no consentida, sin vaselina. Y nada de arrumacos. Nada de besitos para ir calentando motores.

Concluiremos esta bitácora con otro chiste. Qué mejor colofón. Y que va de pajas también:

Luisito se encuentra a su amigo Pepito por la calle con el brazo en cabestrillo. ¿Qué te pasó, Pepito?... El amigo responde: Pues verás, que me estaba haciendo una paja y la picha me hizo un extraño.

*La realidad, una vez más, supera la ficción. Leemos en la contraportada del diario El Mundo, 26/11/2009, que una señora multiorgásmica da con el hombretón que puede al fin satisfacer su necesidad diaria de… ¡¡¡300 orgasmos!!!... ¿Será una errata y se les habrá escapado un 0, porque 30 ya son, a más de 1/h contando las horas del sueño… de sueño húmedo en su caso?... El ventripotente amante de Michelle, así se llama la chica, ha debido de escapar de los versos de un poema homérico. Menudo Tarzán. En todo caso, enhorabuena a la feliz pareja.

viernes, 4 de diciembre de 2009

¿Eres catalanista*?... ¿De cuánto estamos hablando?


En adelante… -y tras la avalancha de casos de corrupción (la punta del iceberg) que salpican el hasta ayer verdinal y fragante oasis catalán, nada que ver, eso nos decían, con esa pútrida y maloliente España marbellí y gürteliana-… cuando alguien le diga, aire altivo, dándose poleo, mirándole por encima del hombro: Pertenezco a tal o cual entidad o fundación catalanista… replique al punto: ¿Ah sí? ¿De cuánto dinero estamos hablando?... pues fundación y catalanismo (o entidad catalanista) son hoy dos términos de una fórmula trina que se completa con otro elemento… robo de fondos públicos.

Ésa es exactamente la gruesa recomendación dialéctica a no nacionalistas que propone Tolerancio**, pues son muchos años soportando calladitos, tragando quina, magistrales lecciones de catalanidad, de estilo catalán (expresión acuñada por Miquel Roca) y otras de semejante jaez y ya va siendo hora de darse un respiro y, por qué no, un desquite. A fin de cuentas el Alcorcón no golea todos los días al Real Madrid.

No sabe Tolerancio por qué ahora con toda la monserga estatutaria como telón de fondo. Sorprende que casos como Orfeó Catalá y Pretoria salgan en los noticieros-tv de las cadenas de ámbito nacional. Incluso, y no es broma, en TV 3, BTV y en la prensa escrita aborigen… (cuando no está ocupada publicando a golpe de pito editoriales conjuntos)… pues otras corruptelas anteriores apenas se colaron en los medios de comunicación como no fuera en la sección Breves o en esa otra llamada Intolerables ataques de Madrid a Cataluña por culpa de la catalanofobia mesetaria vigente desde tiempos de Maricastaña. ¿Por qué ahora? Si alguien lo sabe que levante la mano.

A lo que vamos. ¿Le han llamado alguna vez botifler (traidor)? ¿Mal catalán? ¿Renegado? ¿Charnego desagradecido? ¿Facha? ¿Intolerante? ¿Españolazo de mierda... u otras lindezas similares?...
Amplio, variado es el catálogo de insultos y descalificaciones que habrá soportado si se ha significado por su no nacionalismo resistente y militante. En el trabajo, con los amigos, incluso en familia… sabe de lo que hablo… y por qué no, también en la cafetería, con ese perfecto desconocido con quien trabó conversación, en mala hora, que sin tenerle la menor confianza se tomó la licencia de faltarle al respeto al no ver en usted a un habitante com cal (como es debido) del paradisíaco oasis catalán donde el amor a la patria, al terruño, es tanto, tan desaforado y sublime, que propicia una suerte de onda de santidad expansiva que inhabilita a la gente para cometer desfalcos y robos, impregnando cada rincón de la patria y cada alma patriota… onda expansiva contrapuesta al latrocinio, la falsía, la mezquindad y la hipocresía reinantes en esa puta España, Rubianes dixit, que no da más que para navajazos, caspa y romances entre toreros y tonadilleras.

Tolerancio se ha visto en alguna de ésas. Como una, ya ha llovido desde entonces, en la Facultad de Geografía e Historia donde cursaba estudios de Antropología. No tuvo mejor ocurrencia el pavín de Tolerancio que repartir unas octavillas con un amigo… (Ignacio, qué habrá sido de él)… en el vestíbulo de la Facultad solicitando, qué monstruosidad, una enseñanza bilingüe para todos los niveles educativos y un plan de estudios homogéneo de ámbito nacional. Todo transcurrió felizmente durante algo más de un minuto… hasta que uno de los papelotes cayó en las manos equivocadas y los intrépidos propagandistas fueron al punto rodeados, derribados, pateados en el suelo y escupidos.
La intervención de algunas universitarias evitó que sobre los yacientes estudiantes se abatiera una lluvia más recia aún de golpes y de sipiajos. Cierto que la tanda de puntapiés no la propinaron nacionalistas exclusivamente, a tenor de las cosas que se dijeron, sino también izquierdistas que proferían chabacanerías en español. Incidente doméstico, irrelevante, que casa a las mil maravillas con el guión sobradamente conocido, aunque a otra escala, de nuestra desmemoria histórica: la izquierda española (¿?) al servicio, ar, de los señoritingos nacionalistas.

A uno de los malos, un fulano que zancadilleó traidorzuelamente a Tolerancio, lo encontró después en un seminario del Departamento de Antropología asistiendo al hoy catedrático Jesús Contreras, notabilísimo maestro en el sutil arte de la repostería académica.

-¿Qué tal?... Ya veo que lo mismo vales para servir cafés que para dar patadas.

Tras esta breve digresión y volviendo a la corrupción desatada, estructural, connatural al catalanismo, en opinión de Tolerancio, ya se han alzado voces, cómo no, entre ellas la de Laporta… -aspirante a reyezuelo zulú de Cataluña-… que insisten en la consabida cantinela: Todos estos casos de corrupción que afloran en la prensa constituyen un nuevo y desvergonzado arrebato de catalanofobia. Cosas de la Brunete mediática, de la caverna españolista. Qué original. Así lo dijo el interfecto en una conferencia, de la que salió a hombros, en la Fundació Catalunya Oberta (Fundación Cataluña Abierta… a las subvenciones, claro… que dirige Prenafeta jr, hijo de un histórico ayuda de cámara de Pujol enjaulado en la actualidad por su implicación en el caso Pretoria).

También hemos sabido, eso sostiene el editorialista de El Periódico, que lo peor de estos casos no es la corrupción en sí, sino la actitud revanchista que se aprecia en algunos corrillos políticos de la capital. Mira tú qué cosa… lo peor de todo no es, pues, el trinque a manos llenas perpetrado en nombre de la patria irredenta sino la imagen que de nuestro choriceo autóctono tienen los de fuera… ¡Nos odian tanto!... ¡Es que no hay derecho!... Es decir, lo malo del oasis no es que no sea un oasis, esto es, una ciénaga… lo malo es que se diga que no es un oasis.

El sábado 14 de noviembre publicó el diario El Mundo que el exconsejero Pujals (gobierno CiU), artífice de la Ley de Inmersión Lingüística, está imputado en una trama, Can Domenge, de corrupción inmobiliaria en Mallorca. No lo hizo solito… -no nos referimos al desfalco monetario, sino al cultural y civil-… pero es el fulano que mayor protagonismo tuvo… (ayudado por docentes, sindicatos, jueces, padres de alumnos, silentes ciudadanos, prensa y la práctica totalidad del arco parlamentario, regional y nacional)… en la definitiva exclusión del idioma español del ámbito escolar.

Pujals está acusado, noviembre de 2009, de chorizo, de ladrón. Y puede que lo sea finalmente. Es decir, el mismo que no quiso que su hijo de usted estudiara en español, aunque sea lengua oficial y una de las más potentes del mundo y fundamental para la cabal formación de los escolares catalanes, es acaso un ratero, de guante blanco, pero un ratero. Uno de los tiparracos que promovió la idea, solidariamente con su gobierno… -y con los tripartitos posteriores-… de que su comercio, Colchonería Dulces Sueños, fuera multada por estar rotulada en ese indecente idioma, el español, que en Cataluña solo es apto, eso parece, para chachas, yonquis, ñetas, putas… y escritores de mérito que se forran publicando en español precisamente y que se hacen los suecos cuando les preguntan por la exclusión de ese mismo idioma de la escuela y de las instituciones.

Ha oído Tolerancio de labios de algún nacionalista, en confianza, que, en el fondo, no sería tan descabellado que se pudiera estudiar en castellano… sólo que detrás de esa reivindicación, figúrate, se esconde mala gente, fachas peligrosos. La purria, la hez del rancio españolismo. Sabemos, en cambio, y desde hoy todo el mundo, con absoluta certeza, quiénes están no detrás, sino delante y en contra: gente como Prenafeta, Alavedra, Bartu, el ex-alcalde de Santa Coloma (PSC, pues el PSC avala esas políticas excluyentes), algunas entidades y fundaciones, delictivas unas y bajo sospecha otras, y… para cerrar plaza, la guinda del pastel, el rufián, el presunto rufián de Pujals. Es decir, criminales… presuntos.

No sin razón, Carmen Leal, una de las más activas no nacionalistas, curtida en mil debates televisivos, le dijo en el plató de BTV a un apaniguado del nacionalismo, destacado dirigente de Ómnium Cultural: A ustedes lo que les aterra es que les quiten las subvenciones. Ómnium, ya saben, esa entidad que se beneficia del patrimonio de algunos ciudadanos que mueren intestados rebuscando en los bolsillos del finado minutos antes de recibir cristiana sepultura y arrebatándole el anillo a tirones y a mordiscos. Palabras proféticas.

Nunca habrá mejor ocasión para darse un desquite. De convocar una mani contra la corrupción perpetrada por el nacionalismo y disimulada siempre tras la bandera… -(pero una mani expresamente no nacionalista, nuestra, no como ésa convocada días atrás por 60 asociaciones, alguna de ellas acaso subvencionada, que reunió a 500 personas en la plaza de San Jaime tocando a 8’3 personas por entidad… convocada oportunamente para evitar que otros tomen la delantera... es decir, el viejo truco de enviademe unos cuantos manifestantes... )-… esa bandera que, acartonada, va camino de la lavandería, llena de cascarrias y sucedumbre.
Una mani contra la corrupción en nombre de la patria, con lectura de manifiesto ante el monumento de Rafael Casanova. Una mani con una bandera cuatribarrada en la cabecera a guisa de pancarta y en la bandera-pancarta inscrita una leyenda: Nacionalistas: no robad más en mi nombre, por fa.

¿Que es usted catalanista?... A mí, plim, pero… ¿De cuánto dinero estamos hablando?

* Advierte Tolerancio que, indistintamente, usa las voces catalanista y nacionalista, aún siendo consciente de su diferente alcance y significado. Es otro desquite. Muchos no nacionalistas que reclaman el derecho a la elección de lengua oficial en la enseñanza son al punto etiquetados (por catalanistas, progres y nacionalistas) como fachas, sin serlo… y a nadie le importa esa burda asimilación. Y, a fin de cuentas, algunos que dicen no ser nacionalistas, pero sí catalanistas, como el sonderkommando Montilla, actúan como si lo fueran… vamos que si actúan… así que todos juntitos en el mismo saco: catalanistas y nacionalistas.

** Y mejor decirlo: ¿De modo que es usted catalanista? ¿Ah, sí? ¿A cambio de qué?... antes de que la disidencia se convierta en delito a propuesta del liberticida Carod Rovira, como ha declarado tras las críticas al vergonzoso editorial publicado por buena parte de la amaestrada prensa local. Propuesta de Carod que será acomodada en el ordenamiento jurídico por el nuevo, y también amaestrado, Consell de Garanties Estatutàries, la réplica nativa del Constitucional que se han sacado los nacionalistas de la manga.






viernes, 27 de noviembre de 2009

Del cero al diez (II)

Entre una persona que habla despreocupadamente en la calle en español con unos amigos, o en una cafetería, que rotula su comercio en ese idioma, que escolariza a sus hijos en un colegio donde se imparte una enseñanza bilingüe con arreglo al marco constitucional más o menos vigente y acude a un teatro donde se representa un drama clásico de Calderón o Lope, por ejemplo, y esa misma persona, unas décadas después, que es multada por un agente lingüístico de paisano, camuflado entre los viandantes… -(y en caso de reincidencia detenida y trasladada a los calabozos de la Comisaría de Les Corts, a las lúgubres dependencias de la Unidad de Represión de Delitos Identitarios y Lingüísticos, la temible y aún increada URDIL, donde por cierto le aplicarán electrodos en el pito)-… porque al volver una esquina el agente de marras le ha sorprendido canturreando distraídamente en castellano una canción prohibida del repertorio de Bambino o de Luis Aguilé… media un abismo… un abismo tal que parece imposible que suceda algo así. Como una de esas fábulas futuristas tipo Fahrenheit 451. Hay una distancia enorme entre ambos extremos que va del 0 al 10, es decir, del 1 al 9.

Algo cambia, no obstante, cuando el discurso de los gestores de las políticas lingüísticas se fundamenta, ya no en la lengua materna de los escolares, sino en la lengua vehicular en la enseñanza, con arreglo a la extravagante y pseudocientífica geoglosia de la lengua propia de un territorio (concepto, territorio, que incluye arboledas y ardillas). Se pone entonces la piedra angular del edificio: la inmersión lingüística en la escuela, advirtiendo sus promotores que este proceso no tendrá otra repercusión en la vida colectiva que la elevación del nivel académico y cultural de las venideras generaciones sin menoscabo de los derechos civiles, la convivencia o del acceso al mercado de trabajo.

Correlato de la misma en otros ámbitos, y avalado por las más altas instancias de la judicatura, Supremo, Constitucional, es el requisito, que no mérito (también discutible), de conocimiento acreditado de la lengua favorecida para optar al desempeño de un puesto de trabajo en la administración pública. Siempre son ventanilla y funcionariado, laboratorio y cobaya para esas probaturas.
Más adelante la exigencia se externaliza del marco administrativo en una suerte de difusión por ondas y alcanza a quienes, por las características de su trabajo, mantienen contacto directo con clientes o usuarios. Y se completa la andanada de medidas monolingües exigiendo el nivel C al jardinero municipal de Vilacarallots o al albañil de Olot contratado en régimen de interinaje (aunque no necesariamente al presidente de la Generalidad, al entrenador de la selección catalana de fútbol, o a Telma Ortiz, flamante Relaciones Públicas del Ayuntamiento de Barcelona).

Entre quien habla en español, siendo o no bilingüe, con sus amigos, en la calle, en una cafetería, en la cola del teatro y quien será multado por esa misma causa, media un abismo que va del 0 al 10, o mejor, del 1 al 9, pero cuando nos dicen que para escardar en un parterre o regar un macizo de azaleas en tal o cual municipio exigen el nivel C, el asunto lingüístico pasa de ser una opción personal a materia regulada, y ya se ha dado un paso en una determinada dirección que más adelante será difícil rectificar.
Si, a mayor abundamiento, nos dicen que, años atrás se distribuyeron de tapadillo circulares de la consejería de Educación instando al uso preferencial primero y luego obligatorio de una sola lengua fuera del horario lectivo en el recinto escolar, como en los patios o ludotecas, desmintiéndose entonces tal extremo por entender que la filtración de la noticia supondría un escándalo… pero sabiendo ya que no se oculta dicha circular sino que su contenido o mandato es elevado a categoría normativa mediante posterior decreto del gobierno (in)competente en la materia, quiere decir que la dinámica del proceso se clarifica, se consolida y acelera.

Y en adelante ya no habrá necesidad de tapujos, de subterfugios, y la excusa tantas veces repetida de eso no es verdad, no sucede o es una exageración propia de inadaptados será irrelevante, pues habremos pasado pantalla, como en un videojuego, para afrontar un nuevo escenario: Hay que cumplir lo que dice la ley, nos guste o no… (sobre todo cuando nos conviene)… que es lo que dirán los agentes del entramado represor en claustros y consejos escolares y repetirán en la calle los partidarios de la represión, o sea, quienes decían que eso no pasaba o era una exageración… es decir, los vecinos de Mordejai Peretz (bitácora Del 0 al 10 -I-) que le reprochaban su alarmismo infundado.

La distancia ente las situaciones invocadas, entre la libertad y la impensable persecución, es inmensa, pero la distancia ya no media del 1 al 9, sino del 2 al 9 y ya se percibe con certeza que el siguiente paso, la siguiente tanda de disposiciones, no desandará el camino transitado sino que, como la trayectoria de un virotazo, tenderá a consumar nuevas etapas que nos alejarán más si cabe del punto inicial, es decir, la libertad plena.

Se articulan nuevas medidas. La ofensiva se dirige ahora contra los rótulos comerciales, referente principalísimo y cotidiano del paisaje cívico y urbano. Llegan las inspecciones, las multas. Cunde el temor a las sanciones y bastarán unas pocas para que la campaña intimidatoria sea un éxito y los comerciantes se anticipen a la regañina modificando el rótulo a gusto del legislador, desapareciendo prácticamente el idioma proscrito de la vía pública, pues, entre otras, las señales de tráfico que precisan texto e indicaciones supletorias para la orientación de peatones y automovilistas ya fueron normalizadas en una fase anterior. Tampoco escaparán a la severa vigilancia idiomática las leyendas petitorias de los menesterosos.

El teatro, emisiones radiofónicas, otros espectáculos… (también llegará el turno a las proyecciones cinematográficas en salas comerciales)… y los medios de comunicación de titularidad pública suscitan el interés de las administraciones avisadas de la influencia que ejercen, pues son factores de capital importancia para la creación de una opinión dominante, hegemónica, y transmiten un modelo de ejemplaridad a imitar, de tal suerte que las preferencias pregonadas en cuestiones simbólicas, idiomáticas y culturales por personajes de tirón… -actores, periodistas, etc-… ayudarán a ahormar la ciudadanía, crecientemente aborregada, al modelo publicitado.
Ya no es concebible promoción social alguna para el individuo discrepante, dando la mayoría de los habitantes por natural y buena la proscripción efectiva del otro idioma… -aunque sea el idioma materno de muchos que se avienen de grado o por conveniencia (nutridas son las legiones de palanganeros) a interiorizar las nuevas consignas-… idioma que sigue gozando no obstante de rango oficial, cuando menos en redactados legales, aunque esa condición ya no sea operativa, actuante, sino una suerte de derecho retórico, como el derecho al trabajo o a una vivienda digna. Es decir, papel mojado.

No importará que se opere una suerte de extrañamiento en el seno de muchas familias, entre generaciones, por causa de la, artificiosamente promovida, distorsión de referentes culturales. Lo que vale es que se traslada el posible conflicto a las relaciones privadas, personales, a la espera de que el proceso se sustancie con una conflictividad mínima, estadísticamente inapreciable, confiando siempre en la capacidad de adaptación del ser humano a nuevas situaciones, de entrada hostiles.
Todo el mundo tendrá el nivel C y aceptará de grado las coordenadas indicadas para conducirse en el nuevo escenario sin arrastrar el pesado lastre de la disconformidad con los vectores culturales y emocionales en danza. De tal modo que Velázquez, El Greco, Goya (incluso Dalí por españolista), Cervantes, Quevedo, Lorca (incluso Boscán o José Pla) serán artistas y literatos europeos pero extraños a la, qué contrasentido, nueva tradición y por esa razón ya no aparecerán citados como patrimonio propio en los libros de texto.

Y estaremos en el hito 3 o 4 del recorrido. Sólo quedará identificar y combatir los focos residuales de resistencia. Y ésa será la fase última. Se darán casos aislados, casuística diversa, como aquel antecedente, la mar de ilustrativo, que se produjo hace unos años en unas colonias escolares en el País Vasco… donde unos niños fueron castigados por los monitores cargando sus mochilitas con piedras por utilizar el castellano en sus juegos en lugar del vascuence. Y nos dirán que son anécdotas, que un árbol no hace bosque, ni verano una golondrina.

Entre el protagonista de esta bitácora que hace 30 años rotuló su modesto negocio familiar en el idioma que le vino en gana, que ni concebía por asomo que sus hijos o nietos no pudieran ser escolarizados en español, al menos en el 50% de las horas lectivas, y ese mismo tipo condenado al ostracismo, a la no promoción social, media un abismo colosal, una distancia que media del 1 al 9. Pero cuando el mismo protagonista ya no puede rotular su comercio en español, bajo amenaza de multa, ni pretender siquiera, no ya que su hijo o nieto sea escolarizado en un modelo educativo bilingüe, equilibrado, sino que le impartan dos, ni siquiera tres horas semanales en castellano, cuando menos las de la asignatura de Lengua Española, la distancia, siendo enorme… ya no es abismal. Y aunque muy pero que muy lejos aún, el extremo opuesto… está ya un poco más cerca.
A estas horas, mientras usted lee esta bitácora (si es que la lee alguien), los futuros agentes de la aún increada URDIL, la Unidad de Represión de Delitos Identitarios y Lingüísticos, saltan y ríen, criaturas, con la carita pintada, en la fiesta anual del Club Super 3.

Escondo estos papeles a toda prisa. Los kapos, brazaletes, porras y botas de caña alta… -reconozco entre ellos a la chica de la campaña Oberts al Català, a un vecino de la finca de Alzina nº 31 y a otro que chapurrea cuatro palabrejas en catalán con marcado acento andaluz-… nos hacen formar filas en la pista del polideportivo. Un poco más allá distingo, entre los presos sometidos a reeducación político-lingüística, a un viejo compañero de la Asociación por la Tolerancia. Le veo muy desmejorado. Dicen que anoche se negó a jurar obediencia al régimen y le dejaron, por refractario contumaz, sin la sopa aguanosa y el mendrugo mohoso de la cena. Le llevaron a rastras a la celda de castigo y le arrancaron las uñas con tenazas. Yo no resistiría un castigo como ése. Me derrumbaría y cantaría La Traviatta.

Quiero, deseo que suene el despertador y que me rescate de una vez de esta pesadilla. No suena ningún despertador. Comprendo al fin. Me tiemblan las piernas: no es una pesadilla.


lunes, 23 de noviembre de 2009

Del cero al diez (I)


Un amigo de Tolerancio dijo a cuento de las multas lingüísticas impuestas por el sonderkommando nacionalista Montilla: Ya sólo falta que nos multen por hablar en la calle en castellano. Otro, optimista, replicó: A eso no se atreverán. Anécdota que va de perlas para colocar un par de bitácoras que Tolerancio tenía listas desde hace más de un año (es que no dan tregua).

El busilis de ambas bitácoras es el siguiente: si en una situación normal, no esquizoide, de libertad lingüística, escolarizando a nuestros hijos en español o catalán, o en ambas lenguas, y pudiendo rotular en el idioma que nos plazca nuestra modesto establecimiento comercial… es imposible imaginar que la expresión oral, coloquial, de un idioma sea sancionada… ¿Es tan disparatado imaginar esa misma posibilidad cuando nos imponen por bemoles un modelo monolingüe en la enseñanza, y en el patio de la escuela… -“Al pati parlem en català” (escuela Betania de Cornellá)-… y cuando efectivamente nos multan por rotular en español un comercio, es decir, por hacer un uso específico, el mercantil, e incomprensiblemente sancionable, de la expresión escrita de un idioma oficial*?


El título de esta bitácora, Del cero al diez, remite al título de la escalofriante novela de Arthur Koestler, El cero y el infinito. En realidad habría de titularse Del uno al nueve, pues como es sabido el gobierno ZP ha eliminado por decreto el 0 y el 10 de las calificaciones escolares, perpetrando en lo tocante al cero, el cericidio, un aberrante crimen contra un concepto grandioso, fundamental para el desarrollo de la ciencia matemática, una sublime conquista de la inteligencia humana e investido además de una carga poética fascinante y descomunal.

Aunque la novela de Koestler relata los métodos policiales y represores del estalinismo, por similitud ilustraremos esta bitácora augural y profética, acaso apocalíptica, con otro episodio negro de la historia sobradamente conocido como fue el holocausto judío bajo el régimen nazi. No se trata de establecer un paralelismo entre ambas situaciones: entre el espeluznante exterminio, que no permite frivolidades, y la fabulación que seguirá a esta exposición y constituirá la segunda parte de la bitácora Del cero al diez (II). Entre ambas media un abismo. Sólo se trata de constatar cómo dos procesos se ponen en marcha y cómo un fin de trayecto, inconcebible al principio, no lo es tanto cuando se van consumando etapas intermedias.

En efecto, entre un judío que pasea por una calle centroeuropea a principios de 1.930 con las manos a la espalda, silbando una cancioncilla trivial o recitando de memoria pasajes de la Tora, si es persona piadosa, yendo al horno a por mazzoth, pan ácimo para celebrar la pessach, o fiesta exódica, y su deportación y asesinato a la vuelta de unos años en las cámaras de gas de Treblinka, media una distancia del 0 al 10, es decir, del 1 al 9.
Si a ese hombre, llamémosle, Mordejai Peretz, alguien le hubiera dicho la soleada mañana de su apacible paseo por una calle centroeuropea, año 1930, que acabaría en un vagón para ganado, separado de los suyos y gaseado con zyklon-B junto a cientos de personas tras horrendos padecimientos, habría pensado que a esa suerte de arúspice, de avechucho de mal agüero, le faltaba un tornillo, aún a sabiendas de los pogromos y persecuciones secularmente padecidos por los hebreos (como las matanzas medievales de judíos en el call -judería- de Barcelona). Un cuadro tan dantesco y catastrofista se le habría antojado una exageración infundada en un lugar tan civilizado como la vieja Europa.

Pero tras las primeras leyes de segregación racial, luego del ascenso al poder del partido nazi, 1.933, que repercuten en la vida cotidiana, no solo de la comunidad judía sino en la percepción que de dicha comunidad interiorizan sus vecinos, cambia el panorama. Supongamos que la primera disposición legal para restringir las libertades civiles de los judíos fue la prohibición de adquirir artículos en comercios regentados por personas que no profesaran la fe mosaica. Que al punto siguió otra norma que impedía a los judíos optar a un puesto laboral en la administración pública. Y poco después una tercera que les obligó a inscribirse en un registro civil segregado del resto de la población. Y aún otra más que estableció la imposibilidad de utilizar el transporte público… para acabar esta primera batería de medidas discriminatorias con la obligatoriedad de usar un distintivo en la ropa, la estrella de David, para facilitar su inmediata identificación.

Es obvio que entre estas medidas y la idea del exterminio en masa hay una distancia enorme, imposible, o mejor, improbable, pues aunque se trata de disposiciones humillantes o vejatorias nada anticipan necesariamente del crimen impune a gran escala al que, de producirse… -que se produjo-… se opondrían, es cosa segura… -no fue así-… no solo ellos, que alzarían su voz concertadamente, sino la gente decente, la mayoría de entre sus convecinos no hebreos que no consentirían una salvajada de esas dimensiones… -que consintieron-…
Pero también es cierto que la distancia entre uno y otro extremo, entre el paseo despreocupado de nuestro Mordejai Peretz al inicio de esta bitácora por las calles de Praga, de Amberes o de la Galitzia polaca y la solución final a la cuestión judía, ya no va de 0 a 10, es decir, de 1 a 9, sino de 2 o 3 a 9.

Es inimaginable que suceda algo tan monstruoso, que sucedió, pues dejaría a la altura del betún a la especie humana, no sólo por la tragedia de las víctimas sino por la imposible redención de los verdugos y por la parte de responsabilidad y vergüenza que llevarían quienes no se opusieran a tamaño genocidio… pero desde que han sido adoptadas las medidas anteriores ya no es imposible, ya solo es improbable, puesto que el nuevo orden legal diseñado ha escindido a la humanidad creando colectivos diferenciados y en adelante ya no legislarán -pensando en Mordejai- sobre un hombre que pasea con las manos a la espalda tan ricamente sino sobre un hombre… -si aún le reconocen tal condición, la de hombre, la de ser humano-… que camina con un distintivo en su atuendo, perceptible visualmente, y que ha de transitar obligatoriamente por la calzada si se cruza con un no-hebreo por la acera. Es decir, legislarán sobre un hombre ya parcialmente deshumanizado y asimilado a otras especies animales mediante analogías zoomorfas reincidentes: cucaracha, sabandija, rata.

Aún no sabemos qué nuevos pasos darán las autoridades que conciernan a la vida cotidiana de Mordejai Peretz y al resto de integrantes de la comunidad hebrea, pero la marcha de este asunto adquiere una dinámica propia, una inercia, por así decir, que nos induce a sospechar que la situación solo es susceptible de empeorar o de agravarse… contrapunto de la pavorosa certeza de que no habrá rectificación para retornar a la situación precedente por parte de quienes implementaron esas ordenanzas discriminatorias. No habrá marcha atrás, no será posible recuperar el estatus anterior, la igualdad civil, pues no parece probable que quienes obligan a Mordejai a bajar de la acera a la calzada provean luego medidas en sentido contrario, medidas correctoras o compensatorias que dignifiquen su modo de vida.

La mayoría de convecinos, no obstante, resta importancia a esas sospechas y las atribuyen al victimismo, al desorbitado alarmismo de ese paranoico de Mordejai y de los suyos. Qué exagerado… Mordejai es un agonías, dicen de él burlonamente. Nos encontramos en el hito 4, por así decir, de la serie… pero estando muy lejos aún, tan y tan lejos del extremo, del punto 9, la masacre… lo que es irrebatible (y aterrador) es que el punto 1, la libertad, está ya tan lejos del momento actual, 4, como pudiera estarlo el punto 9. La distancia con el punto 1, la plena libertad civil, es ya prácticamente insalvable.

Llega entonces el confinamiento en el gueto. La residencia de un judío fuera de esos límites será castigada con la pena capital y sumaria, ejecutada in situ. La población hacinada allí es sometida a sitio y dentro de sus muros escasean los víveres y las medicinas. Se desatan la hambruna y las epidemias. La policía judía, precursora de los kameraden polizei de los barracones en los campos de exterminio, traslada intraportas las consignas de los victimarios y las aplica con rigor. Se producen sacas de población para trabajos forzados fuera del recinto. Este es el punto 7 u 8 del recorrido. Comienza entonces la matanza, el viaje sin retorno a los campos industriales de la muerte.

Y ya hemos cubierto el trayecto que separa el inicial paseo despreocupado de Mordejai Peretz por las calles de Praga, Amberes o Budapest, de su deportación a Treblinka y de su asesinato en la cámara de gas. Hemos caminado, paso a paso, del 0 al 10, es decir, del 1 al 9.

Para una próxima bitácora abordaremos otra situación, muy distinta, incomparable, por el horror de la descrita en este comentario, pero que también, aunque a otra escala, se rige por un mecanismo de presión constante, progresiva y conducente a un fin establecido dentro de un plan minuciosamente programado.
Sólo una cosa más. Aquellos que ahora callan por prudencia, quién sabe si habrán de acostumbrarse al silencio, pues acaso en adelante tocará callar para salvar el pellejo… no, claro es, porque vayan a sufrir el rigor del castigo último y definitivo, el asesinato, por descontado, pero sí la muerte o parálisis civil, la no promoción social, el desprecio, el ostracismo y la marginalidad.

* Ni siquiera habría que multar un idioma no oficial en rotulaciones comerciales. Si el señor Juan Lanas quiere rotular su pastelería en olteno-válaco y con caracteres cirílicos se expondrá a que mucha gente rehúse entrar en su establecimiento, pero no hace daño a nadie, acaso a sus propios intereses, y además es libre de hacerlo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Patanismo fuera de toda duda. Patanes Sin Fronteras (II)












Bitácoras atrás dimos cuenta de la fundación de PSF, Patanes Sin Fronteras, y su vicepatán -o vicepresidente- Tolerancio demostró de manera inequívoca su idoneidad para el cargo, pues se hizo con la picha un lío y no fue capaz de colgar las fotografías anunciadas que habrían de ilustrarla.

Aquí van, siempre que su impericia no lo impida de nuevo:

Foto 1.- Tolerancio, vicepatán de PSF, arrojando una piedra contra el río Ges, cerca de Vidrá, vulnerando la delirante normativa ecogilipollas aprobada por el gobierno regional de Cataluña (no lanzar piedras a ríos y estanques para no modificar el ecosistema de sus acuáticos moradores: renacuajos, pececillos e insectos). No es una broma. Queremos decir que la normativa citada existe, que no es una invención aunque suene a coña.

Si su apretada agenda, es un decir, se lo permite, registrará Tolerancio fotografía y breve confesión autoinculpatoria ante la consejería de Medio Ambiente, que ya no dirige, es una lástima, Salvador Milá, el mismo ecologeta que paseaba a sus niños por La Cerdaña en helicóptero de los bomberos valiéndose del cargo… -exconsejero de ICV, la IU catalana-… ocupado como está ahora en defender ante los tribunales los referéndums separatistas promovidos por docenas de ayuntamientos escondidos tras asociaciones (in)cívicas creadas al efecto.

Foto 2.- Severo, Seve, y Casimito, manifestándose contra Tolerancio en el saloncito de casa, haciéndose eco de una estrambótica ordenanza municipal aprobada recientemente por el ayuntamiento de Gerona atinente al paseo obligatorio y cronometrado de mascotas (tres veces al día por un mínimo de 20 minutos por paseo). Tampoco es broma. Hay quien no se lo cree, pero es verdáááááá…como también es verdad que el ayuntamiento de Gerona, con la cobarde y traidorzuela abstención del PSC, se ha sumado a los referéndums separatistas que tienen por objeto demostrar que, en efecto, como afirma ZP, España está más cohesionada que nunca.

Foto 3.- Los andobas de Severo, Seve, y Casimito, disfrutando de un día de playa en una magnífica y solitaria cala de Port de la Selva, en la Costa Brava. Instantánea que denota la vida regalada de los interfectos y la gratuidad de sus inmotivadas reivindicaciones (foto 2).

Foto 4.- Tolerancio posa con la preceptiva nariz de payaso de PSF. El patanismo no está reñido, pues, con la elegancia.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Telma y Johan

Hemos sabido que Johan Cruyff desempeñará el cargo de entrenador de fútbol de la selección regional de Cataluña sin cobrar un duro. Gratis total… pizca más o menos como la polivalente mujer de Montilla, Anna Hernández, que figura en todas las instituciones locales y provinciales habidas y por haber por altruismo, sin remuneración económica… y aún le queda tiempo para aliviar a su maridito de las tensiones que conlleva el ejercicio del poder prodigándole en casa, en la intimidad… (es en la intimidad, a diferencia de los Aznar, donde los Montilla hablan castellano)… balsámicos masajes en las cervicales… e ir a los toros, pues según el, hasta hace unos años, taurino Montilla, la aficionada es en realidad su esposa, mira tú.

Johan Cruyff, afincado en Cataluña desde hace muchos años (le dio incluso un hijo a la patria, Jordi, también futbolista profesional, aunque menos dotado que el padre y que anda entrenando por la isla de Malta, nos dicen), no habla palabra de catalán, ni para atrás ni para adelante. Así lo han advertido al minuto de su nombramiento… -no pierden el tiempo-… destacados portavoces de los diferentes partidos del ultranacionalismo transversal dominante en Cataluña.

Un verdadero crack. A Cruyff le fichó el presidente Montal, temporada 73/74, por un millón de dólares. El fichaje más caro registrado hasta ese momento. Fue uno de los mejores. Unía al fútbol una elegancia supina, una plasticidad en sus movimientos inigualada… ¡Cómo esquivaba las patadas que los zagueros le tiraban para frenar sus evoluciones, dando saltitos y ejecutando fugaces escorzos manieristas sobre el césped!!!... Puede que haya habido jugadores más completos, pero ninguno ha tenido su clase, su técnica, su planta, desde la década de los 70 para acá… esa desenvoltura con su propio cuerpo y con el balón en los pies. Era un jugador de fina estampa. Se le acercaron un poco, no demasiado, Beckembauer, Platini y Schuster.

Entrenó al Barça en los 90 y ganó un montón de títulos. Fueron los años del Dream Team. Pero no hablaba catalán. Nadie se lo reprochó demasiado… -algún catalanista enragé-… mientras dio tardes de gloria a los aficionados culés, primero como jugador y después desde el banquillo.

Sin el nivel C de catalán no se puede acceder por concurso-oposición a la plaza de jardinero municipal de Olot, y a tantas otras, pero, fíjate tú, uno puede ser presidente de la Generalidad de Cataluña, como es el caso de Montilla, el sonderkommando cordobés del PSC, o, como Johan Cruyff, entrenador de la selección regional de fútbol.
También, sin el nivel C de marras, ni siquiera el A, puede uno ser nombrado asesor, o lo que sea, del gabinete de Comunicación y Relaciones Públicas del Ayuntamiento de Barcelona, como Telma Ortiz, la hermana de la princesa Leticia… pero no ejercitarse como mendigo, pues en breve los agentes lingüísticos multarán a todos aquellos pedigüeños que soliciten auxilio en la vía pública con cartelillos redactados en la lengua infame, equiparando las leyendas petitorias a rótulos comerciales y, por lo tanto, pasando a ser materia punible.

A diferencia del nuevo cargo de Johan Cruyff, el enchufazo con cuádruple clavija que le han buscado a Telma Ortiz sí está retribuido, más o menos generosamente, y con muy buen criterio pues el trabajo esclavo, o trabajo robot, es decir, el trabajo sin salario, está terminantemente prohibido por la legislación laboral vigente… circunstancia que, eso parece, ignora la muy laboriosa y ejemplar señora de Montilla que echa más horas que un reloj en las tropecientas plazas que ocupa en la alta Administración cobrando sólo por una de ellos, según se afirma en una reciente nota de la Diputación provincial… fervorosa entrega a sus quehaceres que nos remite, el paralelismo es inevitable, a la Madre Teresa de Calcuta, que en gloria esté, o a los episodios de una serie televisiva de los 80 titulada La mujer biónica, una heroína que puede con todo y con todos*.

Sin el preciado nivel C de catalán también podemos optar a la plaza de cómico del régimen, que en vida ocupó Pepe Rubianes… cuyos celebrados monólogos tenían siempre la ancilar misión de respaldar en todos sus extremos los postulados del tripartito, es decir, del catalanismo oficial dominante. No se entiende, por esa obediencia inquebrantable al sistema, por qué algunos críticos hablaban del compromiso del cómico finado… como no fuera su compromiso con el régimen en calidad de humorista de cámara o humorista-palanganero.
Advirtamos que el honorífico título de bufón, que nunca mereció Rubianes, aunque se lo atribuyeran, le corresponde en justicia a Albert Boadella. El bufón, aun siendo figura cortesana, dice cosas que molestan, que otros no dirían jamás, y el filo de la daga ronda su cuello o su lengua y el menor traspié, un comentario más osado de lo habitual o a destiempo, conlleva la pena sumaria de una degollación fulminante.
Jamás corrió ese riesgo Rubianes, pues el acero afilado que habría de requebrar vigilante y amenazador a un genuino bufón, deslenguado y crítico con el poder, se trocó en su caso en medallas y condecoraciones por halagar el oído de los mandamases cagándose, textualmente, en la puta España en un plató de TV 3, jaleado por el presentador del programa, Albert Om, y ovacionado por el público presente.

Dicen que Cruyff no cobrará una perra gorda. Será verdad… pero la Federación Catalana de Fútbol financiará una fundación impulsada por el holandés a guisa de soldada compensatoria.
Dicho así uno se amosca de lo lindo habida cuenta del turbio protagonismo que diversas fundaciones han tenido en la política local en los últimos meses y podría darse el caso, las vueltas que el mundo da, que al cabo de unos años le planten una auditoria a la fundación cruyffista (ignoramos de qué fundación se trata y qué causa promueve) y nos desayunemos con un nuevo escándalo garzonita¡Uuuyyy como la selección catalana pierda tres partidos seguidos contra Somalia, si dispone de selección ya que no de gobierno (partido que se contratará en homenaje a la nacionalidad de los piratas que han dejado en ridículo al gobierno de España), Escocia y un combinado intertribal, en taparrabos, de la selva amazónica!... Además de echarle del banquillo con cajas destempladas, arreciarán las críticas a su deficiente compromiso idiomático.

El presidente de la Federación Catalana de Fútbol anunció en la Universitat Catalana d’ Estiu… (conferencias veraniegas entre amigos que los catalanes pagamos en el sur de Francia, al tiempo que referente de primer orden de lo más granado de la intelectualidad mundial)… que su mandato, inaugurado hace unos meses, se caracterizará por impulsar, no es coña, el fútbol hablado en catalán, para lo que instará, cursando circulares e instrucciones a troche y moche hasta derretir los faxes federativos, a los entrenadores de todos los equipos, con especial incidencia en las categorías infantiles, a que hablen catalán con sus pupilos. Los árbitros llevarán también su parte y los menos aptos lingüísticamente harán un hueco en su indumentaria, junto al silbato y al cuaderno de anotaciones, para un diccionario de bolsillo.

De modo que un catalán, o avecindado, sin el nivel C no puede ser guardia de tráfico ni jardinero, pero sí presidente del gobierno regional. No podrá ser utilero de un equipo federado de fútbol alevín, pero sí entrenador nacional, queremos decir regional, con figuras de la talla de Xavi y Puyol bajo su mando. La promoción social para los catalanes castellanohablantes pasa por el todo o nada. O puta o presidente, pero nada de medias tintas.

A Cruyff, a quien siempre se le ha afeado su afición al dinero, pesetero, pesetero, le cantaron muchas veces los aficionados en el Camp Nou, no le queda otra, para congraciarse con la aborregada sociedad aborigen, que apuntarse, nunca es tarde si la dicha es buena, a la academia de catalán donde Montilla, con más voluntad que acierto, mejora los rudimentos de su lengua propia, según reiteradas afirmaciones del cordobés, es decir, la que hablaba en la intimidad con su abuela.
O Cruyff aprende a decir de carrerilla aquello de setze jutges mengen fetge (que vale por lo de tres tristes tigres) o le pitarán fuera de juego.

* Hemos sabido que Felip Puig, el gerifalte de CiU que contabilizó los cargos de Anna Hernández, primera dama de Cataluña, nada menos que 15 o 16, olvidó enumerar los suyos, pues arrejuntó por su parte la nadería de… ¡¡¡41!!! ¿Quién da más???... cuando pilló cacho en anteriores gobiernos regionales, dejando pues a la señora de Montilla a la altura del betún y demostrando que incluso sin la Ley Concilia, no se había promulgado entonces, se pueden obrar verdaderos milagros:

Puig 41- Hernández de Montilla 16… que parece el tanteo de un partido de rugby entre Gales y Escocia.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Joan Solá: Plantem cara (Plantemos cara)


¿Por qué Tolerancio prefiere nacionalistas a su tropa indígena, sombrero cordobés en lugar de tarbux de regulares?... Es decir… ¿Por qué prefiere el nacionalismo a la babeante sonderkommandía al fámulo servicio del nacionalismo?
La respuesta la tenemos en la reseña bibliográfica de la separata Tendències del diario El Mundo en su edición catalana del 9 de julio de 2009. La firma un tal Sam Abrams, a quien no tenemos el disgusto de conocer. El interfecto se deshace en elogios ante un ensayo de Joan Solá que lleva por gráfico título Plantem cara. Defensa de la Llengua. Defensa de la Terra, publicado por La Magrana.

Con semejante título uno se hace una idea muy aproximada del mensaje. La sinceridad se agradece. Por si alguien no lo sabía, Joan Solá (Solà, en el original aborigen) es uno de los sociolingüistas más respetados del catalanismo radical, y deducimos de título y extracto de la obra, que para Solá, cuando menos para su exegeta Abrams, es la lengua, en sentido estricto, ideario político… y añade Tolerancio interpretando a ambos… a imponer, si fuera necesario, mediante la coacción, mediante la violencia, cómo no.
Una porción del título del ensayo, Defensa de la Terra, nos remite al MDT, Moviment de Defensa de la Terra, brazuelo político de Terra Lliure, la ETA catalana, de donde salieron no pocos dirigentes actuales de ERC -Puigcercós, Vendrell- que también lo han sido y son del gobierno tripartito liderado (¿?) por Montilla, el sonderkommando catalanista natural de Iznájar, provincia de Córdoba.

¿Por qué Tolerancio prefiere nacionalistas confesos a su servicio doméstico amontillado?... Porque te hablan claro y sabe uno a qué atenerse con ellos desde el principio. No hay lugar a engaño.
Los sonderkommando aburren, empachan y, peor aún, transmiten cierto bochorno, sin proponérselo seguramente. Uno les oye decir cosas… -a menudo en un cacofónico balbuceo, sea el caso de Montilla-… que pareciera que no se creen del todo pero tienen que decirlas porque en ello les va el salario de la mayordomía. También los sonderkommando han de pagar sus hipotecas y dar de comer a sus hijos. Alguien tiene que hacerlo. Que es exactamente lo que dice el verdugo que ajusta las clavijas del garrote vil, bayeta al hombro y frasco de aceite a mano para engrasar el mecanismo, mientras tararea tan ricamente una coplilla banal.

Los nacionalistas confesos largan su dislate a cara descubierta, lo imponen, multas y discriminaciones que te crío, pero no incurren en esa debilidad mezquina de justificar sus actos. Tienen esa soberbia, esa arrogancia de quien se emplea a latigazos y se jacta de ello sin dar explicaciones, sin sucumbir a los escrúpulos. No les quita el sueño el enojo o el daño que siembran en sus víctimas. Te joden, pero al menos tienen la deferencia de hacerlo a la brava, sin consultarte, sin esperar que aplaudas o manifiestes tu gratitud por ese acto en virtud del cual eres jodido.

Los sonderkommando proceden de otro modo. Deben justificar la bondad de la función subalterna que les ha sido asignada convenciéndote, demostrándote, que no hay más remedio que hacerlo. Que vives en un error, que la disidencia o la resistencia no conducen a nada, que son anomalías, desajustes sociológicos o estadísticos, que te perjudicas a ti mismo, metiéndote en una ratonera. Que no serás feliz y que, por extensión, perjudicarás a los tuyos y conseguirás que los señalen por la calle como a apestados. Tú te lo habrás buscado.
Sucede que tú disidencia les concierne, es la otra cara de la moneda, en la medida que el papelón que ellos interpretan rebota en el empecinado resistente y regresa ante sus narices como la imagen reflejada en un espejo deformante o como el bumerán que regresa junto al lanzador con excesiva potencia y le lastima un ojo. Tu disidencia les recuerda cada día que ellos podrían haber elegido tu camino… pero no lo hicieron. Les recuerda su traición.

El sonderkommando, siendo su subespecie más abundante el charnego acomplejado o amontillado… (pongamos por caso ese abuelete que siempre habló en español a sus hijos y que, en cambio, chamulla cuatro palabrejas en un catalán deplorable con sus nietos, que se llaman siempre Pau, Pol o Roger -aún siendo sus padres castellanohablantes y hablando entre ellos, en buena lógica, siempre en castellano incluso en la suprema suerte, tracatrá, de la concepción de los Pau, Pol o Roger-… convencido de que a los niños, como en la escuela, faltaría más, hay que hablarles catalán pues su idioma familiar, el español, apropiado en cambio para chachas, mendigos, putas, yonquis y chaperos, dañaría sus tímpanos irreversiblemente)… ve en el nacionalista confeso lo que él no es, ni podrá ser nunca por mucho que lo desee y se esfuerce… al tiempo que en el resistente no nacionalista ve lo que no quiere ser aunque podría serlo.

Tolerancio prefiere a los nacionalistas aunque digan cosas que a uno le hielan la sangre. Porque dicen cosas tan nítidas como éstas que dice Joan Solà y que destaca el tal Sam Abrams en tono laudatorio, encomiástico, entregado a su ídolo:

Cal que diguem a la cara a qui correspongui que no podem tolerar ni un minut més el sarcasme, la mentida, la humiliació, l’afebliment del nostre poble. No podem esperar més. Plantem cara (Es preciso decirle a la cara a quien corresponda que no podemos tolerar ni un minuto más el sarcasmo, la mentira, la humillación, la degradación -debilitamiento- de nuestro pueblo. No podemos esperar más. Plantemos cara).

Los nacionalistas no están de humor para bromas ni sarcasmos y lo dicen sin ambages. Con su patria no se juega. Nada de cogérsela con papel de fumar. A calzón quitado. Que hay que darle un susto a alguien para que aprenda, se le da. Que se empecina en el error… pues si un patriota airado decide que ese mal catalán lo que precisa es jarabe de palo, se le administra una dosis correctora de caballo y si es necesario… pues, quién sabe, en última instancia se le mete un tiro en la nuca. Se lo habrá ganado a pulso. Así de claro.

Y si el uso del catalán en sociedad (en esos actos cotidianos no tutelados aún por las administraciones represoras) retrocede, según revelan algunas encuestas, a pesar de la inmersión escolar obligatoria, de las multas a rótulos comerciales y de otros métodos de presión, les quedará el paso adelante o descenso en picado del piloto kamikaze embalsamado en la metanfetamina sintetizada en el córtex cerebral a base de odio furibundo al enemigo de la patria. O el atentado terrorista. O lo que quiera que signifique eso de plantem cara (plantemos cara).


martes, 27 de octubre de 2009

Expolio fiscal o... De oficio: catalanista

Se despejaron todas las dudas… quien las tuviera. Al fin sabemos de manera irrebatible en qué consiste el expolio fiscal al que es sometida Cataluña sin miramientos. Sucede que los expoliadores, los inmisericordes autores del expolio, no son quienes nos dijeron, es decir, esos mesetarios violadores y saqueadores, que pastorean cabras en secarrales, sacuden a sus mujeres y cuyos sobacos hieden a chotún… sino los catalanistas pata negra. En efecto, tanto y tan inconmensurable es el amor que profesan a Cataluña que la quieren jibarizar, reducir a escala microscópica para metérsela en el bolsillo a cachitos, monitorizada por secciones cartográficas pero en formato monetario para su más cómodo traslado por asientos y transferencias bancarias a un paraíso fiscal.

Orfeó Català, Ómnium Cultural, Fundación Trias, Fundación Rafael Campalans, Plataforma pro-Seleccions, lo más granado y selecto del régimen, amén de embajadillas de pacotilla con hermanitos (Apel·les el parisién), primos y sobrinos en plantilla diplomática, coches tuneados e informes a porrillo sobre la cefalalgia primaveral de la cacatúa parlanchina pagados a precio de oro. Era esto el expolio fiscal.

Cierto que hay expolios y expolios, y éstos, los expolios reales, duelen menos que los virtuales pues quienes los ejecutan son los nuestros y hay quienes piensan que el robo de un afín, de un familiar, es más soportable que el de un extraño, sobre todo si lo perpetra invocando esas consignas patrióticas que llenan de emociones sublimes nuestras vidas prosaicas embrutecidas por cuestiones tan poco líricas, tan poco épicas, como la cuota mensual de la hipoteca, el tedio existencial o las disfunciones eréctiles a partir de los cuarenta… o como ese pederasta desalmado que viola a su hija pequeña y dice, contando con el silencio cómplice y disculpón de los suyos, que una violación en familia es un acto de amor desmedido, quizá extraviado, pero preferible al estupro de un desconocido que, hábrase visto el indeseable ése, ni siquiera se lava las manos antes de martirizar a la criatura.

Los primeros damnificados del caso Millet-Orfeó Català, los músicos a sueldo de la institución, se reunieron ante portas para entonar El Cant de la senyera. Con tan señalado himno pretendían poner la patria a salvo de los chanchullos ejecutados en nombre de la patria misma, con la patria irredenta como excusa. Patriotismo puro, virginal, para combatir la infección, la desviación patriótica.
Pero ya pueden cantar misa. Y correr a taparse las vergüenzas enarbolando la bandera… que está el pendón lleno de cascarrias, hecho unos zorros. Tantos homenajes le brindan… -y es que una bandera que sirve por igual para los envases de almendras garrapiñadas que venden en quioscos de parques y jardines, que para adornar los servilleteros en algunas cafeterías, acabaría, triste e inevitable destino, para sonarse las narices, limpiarse el trasero y las manos sudadas del engrudo pestilente del latrocinio-… que ya anda sola, la pobre, acartonada y tiesa de barros y manchurrones, camino de la lavandería.

¿Qué sacamos en claro los no nacionalistas de este vergonzoso festín protagonizado por (hampones) catalanistas a costa de Cataluña? Muy sencillo: que está rigurosamente prohibido morir intestado… o Montilla, si la espichas y tienes al menos un par de zapatos en buen estado, se los agencia rebuscando en el ataúd, retorciéndote la esqueletura amojamada, para donárselos a Ómnium Cultural con la sonrisa babosa del ilota pintada en la cara. Ni hablar del peluquín. Que el peluquín también lo factura a beneficio de inventario y algún rendimiento le saca.
No es una coña marinera: la prensa ha desvelado estos días (con motivo de las denuncias de José Domingo, diputado del Grupo Mixto, antes de Ciudadanos, sobre las generosas subvenciones de Monti & cia a Ómnium Cultural) que las administraciones nativas le arreglan las finanzas a las entidades catalanistas con el parné, libre de retenciones, de los difuntos que mueren intestados.
De modo que ningún no nacionalista se duerma, tenga poco o mucho, un reloj de bolsillo de su bisabuelo con cadenita y leontina doradas, una purera de piel o una etiqueta de coleccionista, añada especial, de Anís del Mono y vaya pensando en redactar un testamento, sobre todo si le faltan los herederos naturales, por así decir, contemplados en los supuestos legales al uso.

Ahora se comprende por qué los nacionalistas defienden sus posiciones con ese ímpetu, con esa constancia y determinación. No sólo defienden unas ideas y unos principios, emociones o sentimientos, lo que quiera que sea que tengan dentro del magín o de su atribulado corazón, y que Tolerancio no sabe precisar pues no se maneja en el complejo mundo de la psiquiatría… defienden también, y por encima de todo, un puesto de trabajo, financiado a golpe de talonario, enrocados a muerte en la tupida trama de las asociaciones catalanistas. Y es que el catalanismo crea más trabajo dependiente de los presupuestos que el Plan E. El catalanismo cobra así la traza de un plan quinquenal en una economía planificada.

Tolerancio propone, a quien recoja el guante, el reto de censar cuántas nóminas mensuales pagadas a oficinistas, administrativos en plantilla, etcétera, generan las entidades catalanistas subvencionadas. Una de esas asalariadas es la chica, sin duda, que se pasea por los cibercafés de Pueblo Seco acarreando su carrito al copo de pegatinas de la campaña Oberts al Català descrita en una bitácora anterior. Y claro, tal y como está el panorama económico, y con esos maravillosos brotes verdes en el horizonte, no extraña que los catalanistas defiendan sus ingresos con uñas y dientes y fuercen la máquina con arreglo a otro ítem de las economías planificadas: la política del salto adelante. Es decir, o todo o nada y ahora, o cualquier día de estos se cansan de nosotros y nos cierran el grifo.

Además de una necesaria aunque lejana victoria social y electoral (largo lo fiáis) sobre las compactas huestes del nacionalismo, éste sólo podrá ser parcialmente desactivado… -desactivado en el sentido de apartado de la vida política del país, pues no dejará de existir porque hay algo… un chispazo, una conexión sináptica desarreglada… en el córtex cerebral que nos mantiene anclados a las danzas y las consejas legendarias alrededor del fuego tribal-… cuando desmantelemos su entramado de chiringuitos asociativos. Pues son la correa de transmisión, la burocracia paralela y las agencias empleadoras de cientos de agentes proselitistas en deuda con el régimen. De las subvenciones, de las partidas presupuestarias, obtienen los catalanistas la masa salarial que les permite pagar las facturas, los estudios de los niños, las letras del coche y el viajecito estival a los fiordos escandinavos.

El nacionalismo, que nunca dejará de existir, aun relegado a la alcoba o a inocuas asociaciones culturales, sólo dejará de darnos la brasa a diario, coactivamente, cuando el no nacionalismo pueda plantear con éxito un ERE brutal… -acaso poco a poco, promocionando a unos en detrimento de otros, fomentando rivalidades, o creando, si en alguna ocasión maneja las palancas del poder (aunque suene a ciencia-ficción) un tejido asociativo de sustitución-… a las entidades que hoy viven del momio del erario público... y de los bienes intestados.


PS.- Ilustra esta bitácora un diseño de bandera cuatribarrada, obra de mi amiga Chel, que va como anillo al dedo al catalanismo expoliador.



viernes, 16 de octubre de 2009

comisariado vecinal

Sucedió en Barcelona

Estamos ante una nueva modalidad de control lingüístico: el comisariado de barrio. Figura inspirada en los porteros de fincas vecinales de la Cuba castrista que actúan como soplones de la policía política. El portero, abanicándose con un ejemplar de Granma para combatir el sofocante calor de la isla, sabe a cada paso quién entra o sale y de qué pie cojea cada quisque. En la garita tiene su tercerola con el cargador lleno para defender a tiro limpio cada palmo del glorioso paraíso caribeño de los trabajadores.

El comisario vecinal no es el agente normalizador de la campaña Oberts al català, figura de la que dimos cuenta en una bitácora anterior, ni los comisarios de la checa político-literaria del ayuntamiento de Sevilla que, con esa gran amplitud de miras, prohíben conferencias sobre el escritor y diplomático Agustín de Foxá por su trayectoria reñida con los presupuestos de la Ley de Desmemoria Histórica… -por lo que, en aras de su coherencia progre-inquisitorial, habrían de vetar, también, charlas sobre Céline, Ezra Pound, Cela, Torrente Ballester, entre otros muchos, o recitales de Víctor Manuel que en sus años mozos dedicó una canción encomiástica al general Franco, sin ir más lejos-… ni siquiera, hablando de Cuba, el comisario propagandista en su versión edulcorada a lo Bosé y Juanes, ni en su versión oficialista a lo Manu Chao, aclamado intérprete que reiteradamente ha manifestado su simpatía por ETA y que actuó días atrás en La Habana para respaldar al régimen sin los vergonzantes escrúpulos de los anteriores… por lo que deducimos que Manu Chao, babeante, se empalmaría observando, a través de una mirilla, a la poli isleña aplicando electrodos en el pito a los disidentes o sumergiéndoles la cabeza en bañeras repletas de excrementos, con arreglo a sus procedimientos habituales.

El comisario vecinal es una figura de nuevo cuño y su misión es fundamentalmente lingüística. Ésta que sigue es una anécdota real y sucedió en Pueblo Seco, cerca del Paralelo, el pasado 7 de octubre. Tolerancio fue la víctima del delirante episodio.

El escenario fue el vestíbulo de la finca de su nuevo domicilio. En efecto, Tolerancio acababa de completar una mudanza. Regresaba ese día de hacer un recado. Abrió la puerta de la calle y vio que, acarreando unas bolsas del supermercado, le pisaba los talones un señor al que otros vecinos presentaron unas fechas antes como expresidente de la comunidad.
El interfecto ha ejercido el cargo durante más de 30 años y un halo de autoridad aún inviste su figura. El tipo luce con orgullo un imponente mostacho blanco con las guías onduladas à la façon de un alabardero de palacio, de un oficial retirado del ejército prusiano.

Tolerancio abre la puerta, le cede el paso y larga un trivial comentario, ¿Qué? ¿Haciendo la compra?... El otro asiente. La conversación ha terminado. Tolerancio se da la vuelta y se dirige a la escalera para iniciar el ascenso a su modesta morada cuando… una voz suena a su espalda…

-Jove… (joven, amable apelativo pues Tolerancio ya cumplió los 40 y peinaría canas… si tuviera pelo). No hay nadie más en el lugar y deduce Tolerancio que se dirigen a él. De modo que se gira solícito armando una sonrisa cordial. Piensa: empecemos con buen pie.

-Dígame.

Y, de sopetón, el expresi le suelta el discurso de bienvenida tras formular… -con el ceño fruncido como por una intriga indomeñable-… una pregunta preliminar:

-Perdoni… Vostè es castellà… o català? (Perdone… ¿Es usted castellano… o catalán?)

Tolerancio encaja la pregunta con fastidio, y por qué no decirlo, con un ligero sobresalto. La respuesta que le acude al bocón, de primeras, es un… ¿Ein?... como de extrañeza, pero no la verbaliza. Se produce un incómodo silencio de un par de segundos.

Tras esa pregunta se esconde un truco avieso de etiquetaje identitario que usan siempre los catalanistas y que ha cuajado a nivel coloquial. La pregunta pretende incomodar a los catalanes castellanohablantes, que son catalanes, pues nadie nacido en Barcelona o en Cornellá pretende ser castellano. La disyuntiva así presentada, A o B, es un modo de corregir, o cuando menos de dirigir, los sentimientos de pertenencia.
Si el encuestado responde que es catalán, al momento… (tienen la pregunta lista en la recámara)… sueltan un Entonces… ¿Por qué habla en castellano? Para esa pregunta la respuesta apropiada es que El castellano es la lengua materna de la mitad de los catalanes, aunque lo mejor sería responder a esa cuestión tan meticona y entrometida con un Hoy hace un día magnífico o con un ¡Qué caras están las verduras!

La pregunta se solapa con otra. Es la verdadera pregunta, la prueba del 9, la que cuenta, oculta tras el biombo de la anterior. Quieren saber qué idioma habla uno o por qué idioma se decanta en el binomio castellano/ catalán, aunque es cosa común hablar ambos. Tolerancio lo comprobó al segundo:

-Què vol dir? (¿Qué quiere decir?).- Pregunta Tolerancio.
-Vull dir… si parles català o castellà (Si hablas catalán o castellano).

La respuesta de Tolerancio, en estructura profunda, fue ¿Y a ti qué lo que yo hable, so merluzo?... pero en superficie apareció:

-Gairebé sempre parlo castellà (Habitualmente hablo en castellano).
-Es que aquí parlem en català (Es que aquí hablamos en catalán).

El aquí de la respuesta se refiere probablemente al nº 31, pongamos por caso, de la calle (llamémosla) Alzina, aunque Tolerancio ya ha tenido ocasión de saludar a otros vecinos y de hablar con algunos de ellos en castellano, incluida una familia procedente de un país sudamericano que no puede precisar.

-Què es una llei d’aquesta escala? (¿Es una ley de esta finca?)

A modo de aclaración sigue todo un discurso entre autobiográfico y pedagógico que contiene los siguientes ítems:

-Yo nací aquí, aunque mis padres son de fuera. Pero claro, en Cataluña hablamos catalán (¿?).
-En esta finca vivimos catalanes de toda la vida (¿?).
-Yo con mi mujer hablo en castellano… ¿Sabe por qué?... Por sus padres, mis suegros… (¿?)… (que ya deben de estar los pobres criando malvas pues el sujeto ronda los 70 años y las probabilidades del enunciado anterior son muy elevadas… por unas razonables expectativas de distancia generacional y de longevidad).

Hay un tira y afloja. El que fuera presi no consigue arrancar el compromiso de lealtad idiomática del nuevo vecino y el tanteo lingüístico se aproxima a las tablas perpetuas Karpov/Kasparov con expresiones del tipo:

-Que cadascú parli el que vulgui (Que cada uno hable lo que quiera).
-I tant, però hem de fer un esforç… (Por supuesto, pero hemos de hacer un esfuerzo…).

No obstante el comisario vecinal aún tiene munición y no da su brazo a torcer:

-I amb la seva dona? (¿Y con su señora?)

También quiere saber, para completar su exhaustiva ficha parapolicial, en qué idioma habla Tolerancio en la intimidad con su señora cuando discuten sobre el color más apropiado para las cortinas o cuando le pellizca el trasero. El comisario ha traspasado la delgada línea roja de la discreción, del buen gusto, del decoro y de la urbanidad.
Tolerancio debe embridar de nuevo su correosa lengua que pugna por dotar de cuerpo material fónico los siguientes pensamientos: ¿Y a ti qué coño te importa, mamarracho, inquisidor de barrio? ¿Te pregunto yo si te dedicas a chupar pollas por los váteres de las estaciones de tren?... pero opta por seguir el juego educadamente:

-Parlem sempre en castellà (Siempre hablamos castellano).
-Sí, ja els he sentit. Però es catalana, oi? (Sí, ya les he escuchado. Pero… ¿Ella es catalana, verdad?)
-De soca-rel (De pura cepa… expresión muy del gusto aborigen).

Para finalizar la entrevista pregunta a Tolerancio cómo se llama:

-Em dic Javier, i vostè? (Me llamo Javier ¿Y usted?... pregunta-florero pues a Tolerancio le importa un bledo cómo se llame el sujeto).

Da su nombre, que Tolerancio no recuerda, y se despide cuando el ascensor reemprende la marcha:

-Adéu Xavi i fins un altre! (¡Adios Xavi y hasta otra!).

Tolerancio, rebautizado, responde, pero el ruido del ascensor apaga su réplica:

-Em dic Javier, no Xavi… Javier! (¡Me llamo Javier, no Xavi… Javier!).

A Tolerancio le queda la duda de si ha vivido una anécdota inocua auspiciada por un voluntario lingüístico jubileta y turuta que acude todos los domingos y fiestas de guardar al aplec (encuentro) sardanista promovido por el casal d’avis (casino de abuelos), que milita en alguna entidad vecinal adscrita a una plataforma subvencionada y que no pierde ocasión de hacer proselitismo lingüístico por las calles y plazas del barrio… o si se perfila en el horizonte una nueva y coordinada fase de presión idiomática diseñada por la nomenclatura catalanista que podría resumirse así:

-“Ya no les dejamos rotular comercios en español, so pena de multazo, estupendo, ni les permitimos escolarizar a sus hijos en esa lengua pútrida y asquerosa para crear de ese modo una falla emocional entre generaciones, magnífico… pero cuando abren la puerta de la calle y entran en el vestíbulo de la finca donde viven, esas cucarachas se sienten a salvo de toda intromisión, como en el juego del parchís, que no puedes perder tu ficha cuando transitas por las casillas coloreadas de la zona de seguridad o como esos fugitivos de persecuciones políticas que franquean la entrada de una embajada extranjera como acogiéndose a sagrado… pues bien, se trata, concertadamente, a través de nuestros simpatizantes y afiliados a pie de calle… de transmitirles incomodidad y presión a domicilio, cuando menos en los espacios comunes de las fincas de vecinos mientras no podamos entrar en sus casas y poner micrófonos para saber en qué idioma cocinan, van al baño o echan un polvo. Hemos de acabar con esa sensación de impunidad lingüística que habilitan las paredes y puertas de sus viviendas. No pueden, no deben sentirse a salvo de nosotros ni cuando duermen: deben sentir nuestro aliento en sus cogotes, sin descanso, de una manera implacable. Que no respiren, que no se sientan libres ni en el salón de su casa. Y así hasta que claudiquen… o revienten y se larguen.

Puede que la referida anécdota no sea más que la celosa y aislada iniciativa de un catalanista senil que va por libre, que pretende transformar su pedacito de Cataluña, calle Alzina nº 31, en un cacicazgo, en una satrapía donde reine la pureza lingüística, de la que es garante y custodio, un precursor concienciado que aspira a que le dediquen una placa conmemorativa cuando la espiche, y por esa posibilidad nos inclinamos… pero no debemos descartar otras, pues barrabasadas más gordas se vieron… o puede que el episodio sea síntoma, anticipo, de una nueva estrategia, aún en su fase experimental o de laboratorio, que trasladaría el control lingüístico en la vía pública, ya no a la expresión escrita de la lengua… (la prohibición de rótulos comerciales y la eliminación de señales e indicaciones en castellano)… sino a la expresión oral e individual: un panorama sombrío que Tolerancio dibujó en dos bitácoras inéditas tituladas Del cero al infinito, redactadas hará un par de años y que desempolvará en cuanto tenga ocasión.