martes, 29 de abril de 2008

Médiums soberanistas


Unas semanas atrás se generó una agria polémica parlamentaria a cuenta de las subvenciones. Es una polémica cíclicamente repetida -corsi e ricorsi, el eterno retorno- puesto que el criterio con el que se otorgan es siempre el mismo: el enchufismo más descarado, y con cualquier chorrada como excusa, lindante con el nepotismo.

Además de cubrir la multa impuesta a ACPV, una asociación presuntamente cultural de Valencia, por el affaire de los repetidores de TV3 a través de diferentes plenos municipales, o financiar con un dineral Omnium Cultural, Sobirania i Progrés y cuantas entidades atizan la llama del pancatalanismo en el sur de Francia, en Mallorca o en las Quimbambas, hemos sabido, no es broma, que el tripartito, con nuestro dinero, ha pagado a precio de oro informes sobre la concha brillante, casi treinta mil euros, que no sobre la concha de tu madre, como diría un deslenguado porteño de habla lunfardina… y otros tantos sobre el aparato excretor del escarabajo pelotero o las virtudes curativas en infusión de la verdolaga, el rapónchigo y la mejorana.

Pero de cuantas asociaciones extravagantes han recibido una suma jugosa a cargo del erario público se lleva la palma Médiums sobiranistes, participada, según nuestras fuentes, por Aramís Fuster, el Mago Félix, que en gloria esté -echa un cable desde otra dimensión- y Màgic Andreu, el mismo que años atrás motivó un informe secreto de la Inspección Lingüística de la CCRTV porque en antena… -llegó a dirigir un espacio televisivo, aunque no lo crean-… decía con chispa y gracejo ensactament en lugar de exactament.
Este episodio da cancha a nuestra volandera imaginación. En efecto, nos admira cómo nadie que no esté loco de atar puede afinar tanto el oído para detectar el desliz, la premeditada y embromante anomalía fonética, que, por otra parte nos parece un chiste ingenioso pues el adverbio que remite a una pretendida exactitud, ensactament, se pronuncia de manera incorrecta, esto es, inexacta, creando por contraste un meritorio efecto humorístico, quizá el mejor truco del citado ilusionista.
De tal suerte que nos figuramos en un cuartucho a los agentes de la Gestapo catalanista que vela por la pureza del idioma, con unos auriculares tremendos sin perder ripio de cuanto se dice en las emisiones de la cadena intervenida, con barba de tres días y rodelas de sudor en la camisa, con sus termos de café, zampándose emparedados de crema de cacahuete a dos carrillos… al acecho, agazapados en su covacha, en su escondrijo, a la espera de captar un fallo y saltar como una jauría de perros cimarrones sobre su presa para despedazarla a dentelladas y dar parte del infractor a la superioridad lingüística. Con el celo infatigable del personaje protagonista de La vida de los otros.

La finalidad de la asociación Médiums Soberanistes, según las actas fundacionales y estatutarias de la misma, no es otra que contactar con el más allá, pero, lógicamente, en catalán. Se trata de restablecer vínculos y comunicación con los ancestros, a la guisa de una empresa de telefonía, pero con cobertura de ultratumba.
Las aplicaciones y bondades del invento están fuera de duda. Necesitados como estamos de recuperar ese pasado que el nacionalismo mitifica para proyectarlo al futuro y convertirlo en ese faro que alumbre nuestros pasos, qué mejor manera de hacerlo que despachando con nuestros ilustres antepasados a través de un médium, de una persona sensitiva o receptiva, no sólo dotada para esas artes heterodoxas, sino predispuesta por una suerte de afinidad emocional con quienes nos precedieron en el amor y defensa de nuestra tierra para obtener de todo ello lecciones, consejos oportunos y de provecho para nutrir y revitalizar nuestra causa inmortal, imperecedera: la redención patria.

Muy recientemente hemos padecido una serie de pérdidas lamentabilísimas, irreparables tragedias que nos han sumido en la desdicha, en la más honda tristeza, en la desesperanza… en una suerte de orfandad nacional, hay que decirlo, desconsolada. Y en muy breve lapso de tiempo, sin ocasión para elevar el ánimo y echar a andar, para reponernos de tan duros y sucesivos golpes. En efecto, a la desaparición del llorado mosén Xirinachs, siguió la del entrañable Paco Candel, acompañado desde hace unos días por Josep Benet, que fue en vida una de las luminarias del catalanismo político*. Qué tres primeros espadas. Nunca vertió el sentimental y ñoño de Tolerancio tantas y tan sentidas lágrimas hasta el punto de agotar todas las existencias de pañuelos de papel de supermercados y farmacias y necesitar botes de colirio a espuertas para calmar la escocedura de sus irritados ojos.

Además de entrar en estado de trance, en estado mediúmnico, poniendo los ojos en blanco y hablando con voz cavernosa para dialogar con tan ilustres espectros, los esotéricos patrios disponen de tableros Ouija, en catalán por descontado, para no desatar las iras de la sección especial de la PLME, Policia Lingüística del Més Enllà, y de cámaras especiales para captar presencias ectoplásmicas.
También son capaces de generar ondas alfa a 10-12 ciclos/segundo y practican con solvencia y pericia la telekinesia, la teleplastia, la eautoscopia, levitan y escinden su personalidad mediante viajes astrales. La oniromancia, la escibalomancia -o adivinación del futuro a través de las heces, como suena, es decir, de mocordos petrificados, y no es coña- y la alopsiquia no constituyen para ellos ningún secreto. Si les place provocan episodios de autocremación espontánea y dan lecciones magistrales de hepatoscopia, o examen adivinatorio de las vísceras de un ganso, a la manera de los antiguos hititas, y están trabajando con denuedo parafilológico en un diccionario henósico (idioma ocultista)/ catalán, catalán/ henósico con subvención de la Academia de les Lletres Catalanes.
Esa gente, a nivel de percepción extrasensorial y otras habilidades, es la pera limonera y dejan a los lamas tibetanos a lo Lobsang Rampa a la altura del betún. Aunque no lo crea, nuestros parapsíquicos son capaces de follarse a su madre de usted solo con mirarla.

La finalidad de estos manejos espiritistas no es otra que facturar, sin tarjeta de embarque, a un voluntario, emisario intrépido, a los tiempos de Godofredo el Peludo mediante una introspección abisal, milenaria, una suerte de hipnosis regresiva pero a lo bestia y a través de un bucle psico-espacio-temporal, para regresar luego, al presente, con las impresiones del propio conde levantisco que habrán de guiar en adelante nuestros erráticos pasos por la senda sagrada del soberanismo, que no es sólo cosa del más acá, tal y como sostienen los médiums catalanistas.

¿Qué todo esto le parece cosa de broma?... Que quiere que le diga. Sólo que don José Montilla fuera presidente de mi escalera… ¿qué digo de mi escalera?... ¡del rellano!… ya me parecería un disparate inconcebible. Pero hay más:

Uno: el brikindanse.
Dos: el crusaito.
Tres: el maiquelyason.
Cuatro: el robocó.

* Hemos sabido que el cómico Pepe Rubianes, destacado sonderkommando nacionalista, está gravemente enfermo, acaso llamado a sumarse al carrusel de irreparables pérdidas citadas anteriormente. No permita el cielo tal cosa, y que tarde muchos años el aclamado actor en abandonar este mundo de modo que podamos gozar de sus siempre cáusticas e hilarantes ocurrencias. Aunque todos tenemos fecha de caducidad, y nunca sabemos si la dama de negro nos aguarda al volver una esquina, elevemos nuestras preces por el pronto y total restablecimiento de ese genio de las artes escénicas.
Tolerancio recuerda que meses atrás enterró en una bitácora, antes de hora, a Paco Candel, sonderkommando ilustre e irrepetible, creyéndose por esa causa una suerte de gafe visionario. Se hace cruces por no incurrir de nuevo en el mismo error ni provocar un desenlace funesto.

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